La mujer despechada aceptó casarse impulsivamente con un hombre humilde para vengarse del millonario que la traicionó… pero quedó completamente paralizada cuando descubrió que su nuevo esposo era en secreto el hombre más rico de toda la ciudad realmente allí completamente solos siempre aterrorizados antes juntos aquella noche oscura eternamente jamás para siempre jamás.

Si alguien se opone al matrimonio de estas dos almas, que hable ahora o calle para siempre. Asto. No puedes casarte con ella. Mauricio. Beatriz, estoy esperando un hijo tuyo. Mauricio. Un hijo tuyo. Aquí está. Si no me crees, puedes verlo. Mauricio. Un hijo con mi hermana, con mi propia sangre. No, a ver, a ver, Valentina, mira, ese día estaba muy borracho, además solo fue una vez, ¿verdad? Borracho.

 Solamente tenías que seguir el plan. Acabas de arruinarlo todo. El plan. ¿Qué plan? Solo soy uno más de tus negocios. Por favor, Valentina, no me armes un escándalo. Esto lo arreglamos en privado. No, esto se acabó. Ya está bien, hermanita, tú ganas. Quédate lo completo. Señor Sebastián, ya dejé todo este teatro.

 No podemos seguir perdiendo más tiempo. Necesitamos su firma en documentos importantes. Luego lo firmo. No, no podemos esperar más. Si no firmamos los contratos hoy, ¿vamos a enfrentar una demanda o vamos a perder mucho dinero? Tú más que nadie sabes lo importante que es esto, Fabián. Necesitamos conocer a nuestros socios antes de hacer negocio con ellos.

 Mira, Mauricio, hablaron maravillas de que era leal, confiable, que era el mejor socio que puede haber. Una persona que es capaz de embarazar a la hermana de su prometida y aún así sumirse al altar. Si es capaz de eso, vaya por dinero. ¿Quiere que cancele el contrato? Sí. Habla con los abogados. Dile que cancelen cualquier relación.

 No quiero que ese hombre esté cerca de mis negocios. Muy bien. Berinuda. Yo si fue a mí a la que humillaron. No me interesan tus dramas, lo que me interesa es mi empresa. Y si para salvar mi empresa esta boda tiene que realizarse sí o sí. Esto es lo que soy para ti, papá. Un trato, una mercancía. Eres mi hija y la familia se sostiene con sacrificios.

Si esta boda no llega a concretarse, el honor de la familia quedará manchado. ¿Me escuchas? El honor y qué honor hay en casarse con un hombre que se metió con mi hermana. Mauricio es la pieza clave para que empresa Solmos vuelva a levantarse y no voy a dejar pasar esta oportunidad. Deberías de agradecerlo. Mauricio te va a dar todo lo que desees.

No, papá, olvídalo. Yo no soy moneda de cambio. Suéltame. ¿Qué haces? Esta boda se va a realizar de una manera u otra, por las buenas o por las malas. ¿O qué? Vas a volver ahí con la cara en alto y vas a sonreír. ¿Y si no qué? Si no, puedes irte ahora mismo. Ah, pero eso sí, sin mi apellido, sin mi casa y sin un peso.

Pues sabes qué, papá. Entonces, olvídame. Valentina, eres una ingrata. Todo bien por aquí. No te metas. Esto es un asunto familiar. No voy a permitir que le grite a la señorita. ¿Qué dijiste? ¿Sabes con quién estás hablando? A ver, a ver, a ver. Ya se tardaron mucho. ¿Va a haber boda o no? Tranquilo, tranquilo.

 Se terminó el espectáculo. Valentina, entra. Terminemos esto de una vez por todas. Ah, ¿con qué quieres una boda? Bueno, pues boda vas a tener por fin, por Dios. Pero no va a ser con Mauricio, va a ser con él. No digas tonterías, Valentina. No son tonterías, papá. Prefiero mil veces casarme con un desconocido antes que darles gusto a ustedes.

Más vale que estés bromeando, Valentinita. ¿Estás segura? No tengo nada que ofrecer. Sí, estoy segura. No pretendo estar encerrada toda mi vida en una jaula de oro. Pues está bien, acepto. Hacémonos. A ver, Rodolfo, tú me prometiste algo. Controla tu hija. Tranquilo, tranquilo. Te prometí una boda con mi hija y así será.

No importa el nombre, siempre y cuando haya un anillo y una boda. Mírate, de verdad te vas a ir con ese guardia de seguridad. Mira, yo no le debo explicaciones a nadie, mucho menos a ti. Vale, todavía estás a tiempo. Yo soy el único que puede cumplir tus caprichitos. No sé muerto de hambre. No me toques. No te hagas la mustia.

 Si bien que te encanta tú mejor que nadie sabe que nuestra relación era perfecta. de no haber sido por tu hermana que se nos entrometió, ahorita estaríamos disfrutando en el cuarto. Ya, hombre, ya quítate, por favor. No pasa nada. No seas exagerada. Buenos días, esposito mío. Hola, Beatriz. ¿Y tú a qué hora pasa tu guardia de seguridad por ti? Va a venir por ti en bicicleta, ¿verdad? digo, para que combine contigo.

Valentina, discúlpame, se me hizo un poco tarde. No te preocupes. ¿Estás lista? Sí. Te ayudo, por favor. No sabía que tenías carro. Es muy bonito. Gracias, pero no es mío, es es del jefe. Se lo operí prestado, ya sabes, algo que estuviera todo el tur. No, no, no te hubieras molestado, Sebastián.

 Yo pues yo de verdad me hubiera subido hasta en un caballo. En serio, o sea, no tienes por qué fingir. Yo yo no soy como ellos. Gracias. Pero bueno, ya estás lista. Nos vamos. Vámonos. Adelante. Gracias. Eh, no es la gran cosa, pero es todo lo que tengo. Un hogar no se construye con muebles caros ni con esculturas famosas. Se construye con amor.

 Eso es lo que realmente importa. Aunque sí hay muchas cosas por hacer. La limpieza no está peleada con la pobreza. Perdón, la verdad que no no suelo estar mucho por aquí. No te preocupes, esto será muy divertido. Lo haremos juntos. Vamos, manos a la obra. Hola, ¿puedo ayudarlo en algo? Hola, señorita. Está el señor Sebastián.

Jefe, qué sorpresa verlo en mi casa. Jefe, te presento a mi jefe, el dueño de Grupo Vallejo. Wow, Grupo Vallejo. Es usted dueño de casi media ciudad. Mucho gusto. Muchas gracias por prestarnos su carro. ¿Quiere tomar algo? No, digo, seguro ya se tiene que ir. De hecho, me sorprende que haya venido sin avisar. No entiendo nada.

Seguro vino por ese tema importante y privado, ¿verdad? Ah, sí, sí, sí, sí, sí, sí. Justamente vine a hablar sobre ese tema privado y urgente. Ah, bueno, pues los dejo para que hablen ustedes solos. Mucho gusto conocerlo, señor Vallejo. Con permiso. Igualmente. Adelante. Ay, señor Sebastián, ya fue demasiado. Tiene que parar.

La empresa lo necesita. Ya tiene que dejar de jugar a la casita. Fabián, no esté jugando a la casita. Lo que sea que esté haciendo. Señor, mañana tenemos una junta con los inversionistas. Necesitamos revisar los contratos, los pagos, el personal. Lo sé. Per, pero esto es algo importante, Fabián.

 Creo que que encontré algo que el dinero no puede comprar. ¿No lo ves? Creo que que por primera vez estoy haciendo algo importante, algo que vale la pena y y me gustaría intentarlo. Miren, no quisiera ser yo quien le dijera esto, señor, pero no creo que algo bueno salga de una mentira. Tarde o temprano la verdad va a salir a la luz.

Lo sé, pero pero prefiero eso, a vivir la vida que tenía. Por primera vez siento que que alguien me escucha, que que alguien me quiere por quien soy y no por mi dinero. Está bien, voy a tratar de aplazar todo y yo voy a hacerme cargos. Pero eso sí, señor, yo lo necesito para algunas cosas.

 No puede desaparecerse por completo. Gracias, Fabián. Así va a ser. Y recuerda que somos un equipo. Pues a darle. Me despido y estamos en contacto. Gracias, Fabi. Meses después.

Fabián, ¿cómo estás? Señor Sebastián, ya no podemos seguir perdiendo más tiempo. Los del Consejo están desesperados. Los inversores lo están buscando. Ya no podemos seguir así. Tiene que volver a la empresa. No puedo, Fabia. Tienes que encargarte tú de todo. No es tan simple, señor. Lleva desaparecido varios meses.

 Está llevando una vida paralela. ¿No le parece peligroso? Peligroso, Fabia. Ha sido los meses más felices de mi vida. Nunca pensé que me podría sentir así. Incluso he pensado en vender la empresa e irme a viajar con Valentina, ella y yo. Y ella sabe de eso, ¿no? Pero pues le voy a me refiero a que si ella sabe de esto, de su vida paralela, señor no puede construir una relación en base a las mentiras.

Valentina conoce a Sebastián. Sí, Sebastián, guardia de seguridad, está lista para conocer al dueño de las empresas Vallejo. Ya, ya, ya, ya, ya, ya, Fabián. Sí, algo, algo se me va a ocurrir. Me habías dicho que teníamos mucho trabajo, ¿no? Sí. Bueno, ándale. Vamos. Su saco si se abrió la puerta. No, no, no. Ándale, súbete. Vámonos.

Vaya, vaya. Así que tú eres la famosa Valentín. Mucho gusto, preciosa. ¿Qué haces aquí? ¿Y quién es él? Él es próspero. Aceptó casarse contigo a cambio de una fusión con su empresa. ¿Qué? Es nuestra última oportunidad, Valentina. Deja de jugar a la casita y devuélveme todo lo que he hecho por ti. Bravas, como me gusta.

No vuelva a tocarme y váyase de mi casa. Mira, niña, tu papá y yo hemos hecho un trato y eso es lo mejor para todos. No cometas el mismo error dos veces, Valentina. Te estoy haciendo un favor. Mira el basurero donde vives. Yo no necesito de tu ayuda. Por fin tengo la vida que quise. En verdad eres feliz con ese guardia.

Abre los ojos, Valentina. Te lo digo por tu bien. No quiero que vuelvas llorando cuando te des cuenta el error que has cometido. Ya lloré lo suficiente y no fue por pobreza, fue por vivir contigo. Mira, Mocos, ya mucho hice con aceptar este trato estando tu usada, así que no desperdicies la oportunidad. Váyase. Yo no estoy en venta.

Te vas a arrepentir. Te lo juro. Me prometiste a tu hija. Tranquilo, tranquilo. Está un poco alterada. Solamente hablo con ella. Ella no me gustan los juegos. Además que arregles con ella. o te vas olvidando del trato y además voy a comprar todas las acciones de tu compañía y me voy a encargar de sacarte del negocio.

 De mí nadie se burla ni me hace perder el tiempo. Tenemos que hablar, es urgente. Tenemos que hacer algo para que Valentina entre en razón. Tenemos. ¿Cómo que tenemos? Si yo ya tuve suficiente al aceptar a tu otra hija en lugar de Valentina. Nada de esto hubiera pasado si hubieras controlado tus hormonas en lugar de revolcarte con Beatriz.

Pero escúchame, si Próspero compra empresas Olmos, no solamente yo caigo, sino todos mis socios, incluyéndote. Bueno, ¿y qué quieres que haga? Si no podemos convencer a Valentina, tal vez podemos quitar algunos obstáculos. El guardia lo compraremos. Le vamos a ofrecer una cantidad que no puede rechazar. No debe ser muy difícil.

 Todos los pobres tienen un precio y no suele ser muy alto, pero tiene que ser hoy mismo antes de que se nos salga de las manos. Sí, Fabián, te prometo que todo va a cambiar pronto. Muchas gracias por cuidar mi negocio. Sí, gracias. ¿Y ustedes qué hacen aquí? Te aseguro que nunca habías visto tanto dinero en tu vida. Aquí hay más dinero del que verás en 10 vidas con tu sueldo. Acéptalo.

¡Lárgate y deja en paz a mi hija! No eres tonto. Con esto puedes tener la vida que siempre soñaste. Ya tengo la vida que siempre soñé junto a Valentina. ¿Qué dices? Si ni siquiera te conoce. Si se fue contigo, fue por vengarse de mí. Acepta el dinero, muchacho. Te estoy dando la oportunidad de cambiar tu miserable vida.

Miserable. Miserable es vender a tu hija con tal de hacer negocios. Eres un mal agradecido. Un muerto de hambre con cabeza diminuta. Yo podría ser un pobre, pero no soy un cobarde y mucho menos traiciono a mi familia. Estoy dando la última oportunidad de tomar el dinero e irte. O si no tendré que resolver esto de otra manera.

Haga lo que tenga que hacer. Oh. Vámonos. Fabián, compra todas las opciones disponibles de Grupo Olmos hoy mismo. Esto no se va a quedar así. Buenos días. Estoy buscando a mi esposo Sebastián. Apellidos. Sebastián. Sebastián es guardia de aquí. Aquí no hay ningún guardia que se llame Sebastián.

 El único Sebastián en este edificio es el dueño. El dueño. Sí. Sebastián Vallejo. Eh, Valentina, ¿qué estás haciendo aquí? Sebastián, ¿qué haces vestido así? Licenciado Vallejo, lo busca la señorita. Licenciado Vallejo, te lo puedo explicar. Explicarme qué es, Sebastián. ¿Qué me vas a decir? que esa ropa también te la prestó tu jefe, el carro, esta empresa, todo.

Sebastián, dime la verdad. Te lo quería decir de hace tiempo, pero decirme qué, Sebastián, quién eres realmente no soy ningún guardia, soy Sebastián Vallejo, dueño de Grupo Vallejo. Toda mi vida he vivido manipulada entre mentiras y engaños y pensé que tú eras diferente. Valentina, por favor, todo lo que vivimos fue real.

 los días, la casa, tu amor, mi amor. Ah, sí. ¿Y cuál era tu plan? Jugar al humilde para meterte conmigo a mi cama. Tengo que arreglar esto. Valentina, no, no vine a detenerte. Qué generoso. Solo quiero que me escuches. Solo eso. Escucharte. ¿Qué? Que me utilizaste, que te divertiste mientras jugabas a ser el pobre conmigo. Cuando yo creí que estábamos construyendo un hogar,

solo me usaste. No, Valentina, yo te quiero. Te quiero de verdad. Ya no te creo nada, Valentina, por favor. Te mentí, sí, pero entraste en un momento en mi vida donde está en medio de algo. Todo lo que vivimos, todo fue real. Te iba a contar todo, pero pero no sabía cómo. Pues gracias por mostrarte tal y como es.

Prepárese familia, a partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes. Suscríbete al canal y activa la campanita. Estaremos entregando premios especiales a los suscriptores más activos. Vaya, vaya. Miren quién decidió volver al fin. Se te acabó tu cuento de Adas. Solo estaré aquí por unos días mientras encuentro algún lugar.

Adelante. Puedes estar aquí todo el tiempo que quieras, siempre y cuando te cases con próspero. Olvídalo. Es la única forma que tienes para recuperar tu apellido, tu vida y lo que es más importante, mi empresa. Esta es mi oferta final. Recuerda que empresa Solmos pasará a ser tuya cuando muera. ¿Qué? Esto es injusto.

 Yo también soy tu hija. Cállate. Tú ya hiciste suficiente. Juntos podemos hacer cosas muy importantes, Valentina. Será la segunda a cargo. Solo tienes que firmar y todo esto termina. ¿Sabes qué? Yo prefiero mil veces, mil veces dormir debajo de un puente antes que volver a llevar tu apellido. Okay, Mauricio, que no escape. Suéltame.

Te di la oportunidad de hacer esto por las buenas. Pero papá, no me dejas otra opción. Enciérrala. No verá la luz del sol hasta que firme ese contrato. Suéltame, por favor. Suéltame. Suéltame. Suéltame. Suéltame. Ah, conteste, conteste, conteste. Señor Sebastián, eh, ¿dónde está el inversionista? Lleva esperándolo en su oficina.

No, no, no puedo ver a nadie, Fabián. Tengo que arreglar las cosas. Ah, pues es que también tenemos que arreglar esto. Si el inversionista se va, vamos a perder mucho dinero. Lo siento, pero no puedo. Vas a tener que encargarte tú. Oh. Señor Barrientos, lamentablemente el licenciado Vallejo no va a poder acompañarnos en esta ocasión, pero yo voy a ser quien preside esta reunión.

Tú no, yo solo hago negocios con dueños, no con empleadas. Claro, entiendo. Pero si gusta puedo reagendar la reunión para el día de mañana. No, no, para mañana no. Mañana tengo un compromiso muy importante. Me caso con la hija de Rodolfo Olmos. ¿La conoces? Con Valentina Olmos. Y ella ya está de acuerdo. ¿Qué importa que esté de acuerdo? Lo importante es que ese cuerpo va a ser mío.

 Tú no sabes todo lo que he esperado este momento. En fin, ya te platicaré cómo me va mi luna de miel. Por lo pronto, déjale saludos a Sebastián. Claro, yo le hago llegar sus saludos al señor Sebastián. Estoy seguro que va a querer estar al tanto de todo esto. Necesito hacer algo antes de que sea demasiado tarde. Mire, señor, yo creo que podemos hacer crecer Grupo Olmo.

 Sí, podemos hacer que otras empresas se unan y así podemos a quién tenemos aquí. al esposo perfecto. Mira, si vienes a rogar por el trato que te habíamos prometido, ¿qué crees? Llegas tarde. Vengo a ver a Valentina ahora. ¿Y para qué? Para que le mientas otra vez. Ella se dio cuenta de la clase de hombre que eres. No voy a permitir que la lastimes otra vez.

 Ustedes son la única amenaza y sus sucias intenciones. Acéptalo. Valentina te odia y no la culpo. No, mira, no puedo creer que hayas pensado que una mujer como Valentina se haya fijado en un miserable como tú. Mejor vete y olvida todo esto, muchacho. Estos son asuntos familiares. Mire, haga lo que tengan que hacer. Yo no me voy a ir de aquí hasta que hable con ella.

Ay, Sebas, Sebas, debiste aceptar el dinero cuando te lo ofrecí. Ahora vamos a hacer esto a mi manera. No, no, ahora va a ser a mi manera. Fabián. Señor Sebastián, he estado llamando todo el día desde ayer y usted no me contesta. Mire, y

luego hasta aquí está muy peligroso, ¿no? Pudimos vernos en una cafetería, en la oficina. Mire, tenemos que hablar sobre lo que pasó ayer. Fabián, hiciste lo que te pedí. ¿Compraste las acciones Grupo Olmos? Sí, sí, sí las compramos, señor. El 90% tal cual usted lo indicó. No se preocupe por eso. Ya quedó.

 Ahora lo que yo vengo a avisarle. Perfecto. Quiero que tomemos control de todo hoy. Quiero que dejes fuera a Mauricio y a Rodolfo cualquier beneficio que tengan, contratos, cuentas. Quiero que bloquees todo. No quiero que toquen ningún peso. De acuerdo. Así lo voy a hacer. Confía en mí, señor. Pero por favor, escúche. Lo que pasa es que ayer se presentó en la oficina el señor Barrientos.

Fabián, te tienes que encargar tú. No, pero es que esto es muy grave, señor. Tiene que escucharme, por favor. Mira, esto es grave. Lo tengo que resolver. Ya te vas a tener que encargar tú. Señor, ¿qué pasó, Fabián? Es sobre la señorita Valentina. Señor, de Valentina después me encargo. No, es que no existe un después.

 Esto no puede esperar. Fabián, esto también es importante. Lo tengo que resolver. Ya te vas a tener que encargar tú. Valentina va a casarse, señor, y lo va a perder para siempre. por el rescate de las empresas Olmos. Por fin todo se está acomodando. Papá, ¿me puedes explicar por qué todas mis cuentas están en ceros? Todas mis tarjetas estaban canceladas.

Eso es imposible. No he hecho ningún movimiento. Ay, pues no sé, pero arréglalo ya. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen en mi casa? Buenas noches, señor Olmos. Venimos a informarle que tenemos una orden de desalojo. A ver, a ver, a ver. ¿Cómo que desalojo? ¿De qué están hablando? ¿Qué pasó? Grupo Vallejo adquirió todas las acciones del Grupo Olmos.

 y por ende la liquidación de sus deudas. Y como esta propiedad estaba hipotecada a nombre de la empresa, ahora pertenece al señor Vallejo. Esto es un abuso. Esta es mi casa, no me la pueden quitar. Lo siento mucho, pero aquí tengo los documentos que acreditan con legalidad. Tiene 48 horas para que desalojen. Necesito hablar con su jefe ahora mismo.

Lo voy a hacer entrar en razón de una manera u otra. Claro que sí. Con todo gusto. El día de mañana mi jefe los espera en su oficina. No voy a esperar a mañana para arreglar esto. Mauricio, vamos. Sí, señor. ¿Dónde está la señorita Valentina? Necesito hablar con ella. No, no. Yo no sé dónde está. Ay, señorita, deje de mentir.

Si no me dice dónde está, voy a hablar con la policía y usted se va a meter en muchos problemas. Por favor, no. Por favor, no. Yo no quiero más problemas. Hermanita, ¿estás bien? Valentina, gracias a Dios estás bien. Ya se terminó todo esto. Eres libre. Libre, libre. ¿Necesitas algo? Lo único que necesito es alejarme de este infierno.

Tiene que hablar con el señor Sebastián. ¿Para qué? Para que vuelva a burlarse de mí como todos. Olvídalo. Eso no va a pasar. Yo no quiero saber nada de él nunca. Nunca. ¿Qué les puedo ayudar? Tú, tú, ¿qué haces aquí? No tengo tiempo para juegos. Quiero hablar con el dueño, con Vallejo. Lo están viendo. Mucho gusto.

 Sebastián Vallejo, dueño de Grupo Vallejo y recientemente dueño de Grupo Olmos. Eso es imposible. Tú eres un simple guardia, un guardia al que ustedes dos insultaron, al que ustedes dos golpearon creyendo menos. ¿Te acuerdas del maletín? ¿Se acuerdan de la oferta? Pues hoy las cosas cambiaron. Hoy el dueño soy yo.

 Mira, podemos llegar a un acuerdo. No tenemos A ver, a ver. Yo no les hice nada. Yo simplemente destapé la alcantarilla para que vieran la clase de rata que son. Dime qué quieres. Te doy lo que sea. Puedes tener a Valentina hoy mismo. Es tuya. Solamente déjanos algo. Sí, sí, sí. Por favor, por favor, te lo ruego, por favor. De verdad, no puedo creer su insistencia.

Valentina no es suya. No tienen derecho a decidir sobre su vida y mucho menos a tratarla como cheque de cambio. ¿Saben qué? Ya estoy harto. Martín, llévatelos, por favor. A ver, suéltame. ¿No sabes quién soy? Sebastián, ten misericordia por tu exuegro. Llévatelos, Martín. Suéltame. Esto es una injusticia. Tiempo después, Valentina.

Beatriz, por fin te encuentro. Espero que estés feliz. Ven lo que me convertí por tu culpa. ¿Crees a ti, a tu orgullo? Lo perdimos todo. Mi orgullo. Te equivocas, Beatriz. Eso les pasa a ustedes por todas esas cosas tan horribles que hicieron. Si hubiera cerrado la bocota y te hubieras casado como dijo papá. Lo siento, Beatriz, pero es que me cansé de estar cargando cosas que no son mías.

Eres una egoísta. Yo me merecía la vida que tú tienes. Siempre fuiste la favorita de mi papá. Nos arrastraste a todos a tu agujero de mediocridad. Eso no es justo. Te odio. Yo solo busqué mi felicidad y si eso no lo puedes entender, no puedo hacer nada. Espero que todo esto que esté pasando puedas aprender de ello.

Espero, Beatriz, que encuentres lo que realmente estás buscando. Cuídate mucho. Valentina. Fabián, ¿qué haces aquí? Te dije que no quería saber nada más de ustedes. Vine a entregarte algo que nunca debiste de perder. Sé que tú me ves como parte del engaño y y tienes razón, pero yo también fui testigo de cómo Sebastián cambió cuando te conoció.

Una carta. Valentina, te devuelvo el lugar donde me enseñaste lo que realmente importa. Si algún día puedes perdonarme, te estaré esperando dentro. Ay, Fabián. Fabián. Oh. Valentina,

Fabián vino a verme. Me imaginé las llaves, la casa, el gesto. Siempre sabes hacer lo correcto, aunque ya es demasiado tarde. Siempre he sido bueno resolviendo problemas. Pero pero muy mal con las palabras. Contigo no fallé al mentirte. Te enseñé una versión que que pensé que era verdadera que que siempre he soñado hacer.

Los carros, la casa, el dinero, las empresas nunca me han hecho sentir suficiente hasta que llegaste tú y y me hiciste sentir como como si lo fuera. ¿Y ahora qué? Ahora, ahora tú decides. Si si decides irte, no te voy a detener, pero pero si decides quedarte, te prometo que nunca te volveré a mentir. No sé si pueda perdonarte.

Y no lo tienes que hacer hoy, ni mañana, ni nunca, si no te nace. Pero tampoco puedo fingir que no te amo. Si esto empieza, empieza bien, sin mentiras, sin engaños. Así será. No quiero que me salves, quiero que camines conmigo. Caminaré a tu lado, no por delante ni detrás. Te amo, Sebastián. Te amo, Valentina.

¿Te gustó este video, entonces suscríbete ahora para no perderte de todas las sorpresas que tengo para ti. Me encantaría saber desde qué parte del mundo nos estás viendo, así que déjame tu comentario. Recuerda, cuando los Ángeles causíbete ya. Cuando los ángeles caen.