Sus padres pensaron que echar a su hija y a su bebé resolvería para siempre la vergüenza que escondían del pueblo… pero el silencio explotó cuando alguien descubrió quién era realmente el padre del niño realmente allí completamente solos siempre aterrorizados antes juntos aquella noche oscura eternamente jamás para siempre jamás.
¡Lárgate! ¡Largo de mi casa! Te quiero fuera inmediatamente. Aquí están tus cosas. Me largas ya. Tranquilo. ¿Escuchaste? Tranquilo. Nada. A mí no me digas tranquilo. Esta es mi casa. Mírame. Que me mires. Esa era la sorpresa que tenías para mí. ¿Qué? ¿Creíste que te ibas a burlar de mí? Pues no, señorita.
¿Querías decisiones de adulta? Aquí tienes las consecuencias de adulta. No, papá. Por favor, no hagas esto. Por favor, ¿qué? ¿Qué haga? ¿Qué? La culpa es mía. Ahora soy el responsable. Todo tiene una explicación. Tranquilo. Explicación me tienes. Dímelo. ¿Dónde está el curso de inglés que te pagué para que fueras a estudiar al extranjero? Papá, todo fue verdad.
¿Qué verdad? ¿Y el curso de natación? Ese era el deporte que practicaba. Para esto se perdía 3 cu horas diarias. ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Qué querías? que te aplaudiera, que te hiciera una fiesta, que esta ya era de emoción. No, papá, mira, escúchame. Todo fue todo fue muy rápido. Y qué rápido ni qué nada.
Me has hecho pasar la peor de las vergüenzas. ¿Qué querías? Avergonzarme? Pues lo lograste. Lo lograron. Soy la vergüenza de todo el barrio. Silencio, te van a escuchar. No me callo. Mi familia. Linaje de hombres correctos, de militares, de hombres guerreros. Para que vengas tú y lo pisotees, para que salgas con esto.

Dime yo, ¿qué te hice? ¿Qué te hice? Papá, perdón. ¿Qué saco yo con tu perdón? Dime, ¿qué saco yo con tu perdón? Entremos a la casa. Vamos. Te callas y si tienes mucho afán, pues te largas con ella inmediatamente. Está de noche, no la podemos. No me importa que sea de noche. A ti no te importó. Estuve 2 años en la guerra.
Para que me salgas con estas cosas, pudiste habérmelo dicho por teléfono. Pudiste haberme avisado. Y ahora te pregunto, ¿quién es el papá? No escucho. ¿Quién es el papá? Si ves, no sabe quién es el papá, pero la culpa la tengo yo. ¿Cierto? Eres la vergüenza de mi familia. Y no te quiero volver a ver aquí en mi casa.
Y las poquitas cosas que te quedan las voy a quemar. No me llores. Párese firme. Te lo vuelvo a repetir. Tomaste decisiones de adulta, tienes consecuencias de adulta. Y si tanto te molesta y tanto te duele, la vergüenza que me está haciendo pasar tu hija, yo mismo te empaco tus cuatro trapos y te largas con ella inmediatamente. Así que tú escoges tu hija o yo, porque te lo voy a decir aquí enfrente. Mírame.
Nunca me vuelvas a llamar papá. Yo no soy tu papá. Así que lárgate. Cuando vuelva a bajar. No te quiero ver acá. ¿Me escuchaste? Te largas de mi casa. Melina, lo siento mucho. Tú sabes cómo es tu padre. No, no puedo, no puedo dejarlo. Tengo que quedarme con él. ¿Qué? Toma, nos vemos. Adiós. Mamá, pero no me puedes hacer esto.
Mamá, mamá, mamá. Esta es la casa de Rodrigo. Buenas noches, señor. Buenas noches, señorita. Lo siento, mi patrona está cansada de dar propinas. No, no, se está equivocando, señor. Yo no quiero ninguna caridad. Yo soy Melina. Melina. y quiero hablar con Rodrigo urgentemente. Señorita Melina, le comento que mi patrona le tiene prohibida la salida a esta hora al joven.
No, lo que pasa es que ya le voy a decir la verdad. Rodrigo es el padre de este niño y no sé qué hacer. Necesito hablar con él ya ahora. ¿Qué? Un momento, ya regreso. No se mueva, patrona. Esa es la señorita. ¿Y te dijo que quería? Sí. Y no le va a gustar si ve al niño que tiene en sus brazos. Lastimosamente es hijo del joven Rodrigo.
¿Qué? Sí, señorita. Sí. Tú ven, acércate. Buenas noches, señora. Sí. ¿En qué te puedo ayudar? Usted es la mamá de Rodrigo. ¿Para qué quiere saber eso? Por favor, dígame si es la mamá de Rodrigo o no. Necesito hablar con usted. Bueno, ¿y si fuese la mamá de Rodrigo, que tendrías tú que hablar conmigo? Lo que pasa, señora, es que Rodrigo es el papá de este niño.
Ajá. Necesito hablar con su hijo porque mis papás me botaron de mi casa. No sé dónde más ir. Necesito quedarme en algún lugar con con este niño, por favor. Y tú pretendes que yo te crea a ti de buenas a primeras. Que bueno. Voy a la casa de Rodrigo y le digo que este hijo es de él y ya todos me van a creer.
Señora, por favor, no sea así. Mire que antes ya estaba lloviendo y se mojó y ahorita paró, pero ya mismo vuelve. Las cosas no funcionan así. Tú no puedes venir a mí a decirme que ese hijo es de Rodrigo sin yo saber si es verdad o no. Mi Rodrigo es un alumno ejemplar, el mejor de la clase. Está en el mejor colegio de la ciudad y hasta le pienso comprar un carro porque tiene excelentes notas.
Yo no creo que mi hijo se haya mentido con una muchachita de tu tipo. Ay, señora, por favor, deje de ser así. Necesito hablar con Rodrigo urgente. Mira, te voy a pedir de favor que te retires. Yo no quiero tratarte mal y mucho menos te voy a dejar entrar a mi casa. Eres una completa desconocida. Por favor, acompáñala.
No, por favor, Rodrigo. Rodrigo, sal, por favor, Rodrigo. Señorita, retírese. Sí, por favor. No, Rodrigo, necesito que te hagas cargo de nuestro hijo, por favor. Mi papá me botó de la casa y yo no sé dónde quedarme. Pues yo te dije que no tuvieras a ese niño, Rodrigo. Entonces, lo que esta chica está diciendo es verdad.
Ese niño sí es tuyo. No lo sé, mamá. Estuvimos en una fiesta los dos. Ya nada más. Ya nada más. Rodrigo, por favor, necesito que me des algún lugar para quedarme. No puedo dormir en la calle con el niño. ¿Tú estás seguro que ese niño no es tuyo? Sí, mamá, sí, es mío. Okay. En vista de que aquí Rodrigo por fin pudo tener los pantalones y decir que el niño es suyo, te voy a hacer un favor.
Sí, el niño se va a poder quedar aquí, pero solo él. Sí. No voy a permitir que mi nieto ande por ahí como cualquier vagabundo, quedándose quizás en algún lugar donde le pueda pasar algo malo. Entonces, me entregas al niño ahora y te retiras. Sí. No, señora. ¿Qué tiene en la cabeza? Si mi hijo se queda, yo también me quedo.
Mira, ¿cómo se llamaba? ¿Cómo se llama? Melina. Melina. Mira, de verdad, yo quiero que tú entiendas que lo que yo te estoy diciendo es por tu bien y claramente por el de mi nieto. Ustedes dos están muy jóvenes, no van a poder con un bebé solos. Y no hay mejor opción que dejármelo a mí. Tranquila, yo no te voy a molestar, yo no te voy a pedir dinero, simplemente déjame al niño y tú puedes seguir haciendo con tu vida lo que tú quieras.
Aquí mi querido Rodrigo y yo, ¿verdad? dijo, “Lo vamos a cuidar muy bien.” No sé, mamá, yo no quiero comprometerme, en serio. ¡Cóllate! Justamente por el hecho de que somos muy jóvenes, usted no puede dejarme en la calle. No me puede robar a mi hijo. De verdad que tu cinismo es grande. Yo no te estoy robando nada, te estoy haciendo un favor.
Y si no te gusta lo que te estoy diciendo, te puedes retirar. Tienes dos opciones. Dejarme al niño y largarte. O se van los dos. Tú decides que es lo mejor para tu hijo. ¿Sabe qué? Me voy. Déjame a solas con mi hijo. Permiso. ¿Tú me puedes explicar qué tenías en la cabeza cuando te metiste con esa muchachita? Hasta se ve que es de clase tan baja.
Explícame, Rodrigo. Mamá, tú sabes cosas de jóvenes. Algo imprevisto. Cosas de jóvenes. Mira lo que acabó tus cosas de jóvenes con un hijo. Mira, si bien ese hijo es tuyo, no podía dejar que esa muchachita se quedara aquí. ¿Qué pensó? ¿Qué iba a tener así de fácil? Llegó. Este hijo es de Rodrigo, me quedo aquí y se le soluciona la vida.
Pues no, tampoco iba a permitir eso. Pero, pero sí quiero que ese niño se quede con nosotros. Mamá, pero ella es la mamá, ella tiene que cuidarlo. Y tú eres el papá y yo soy su abuela. El niño no va a encontrar mejor lugar que este de aquí para vivir. Mamá, yo no quiero. No me interesa lo que tú quieras, Rodrigo. Me da completamente igual.
Estoy tratando de ayudarte a solucionar este problema y todavía vienes a ponerte con reglas. El niño se va a quedar aquí. Lo que sí es que tengo que averiguar dónde va a estar esta señorita. Ahora vete. Sí, Víctor, patrona, dígame para qué soy bueno. Necesito que me ayudes a saber dónde está el niño para traerlo aquí a la casa.
No se preocupe, yo me encargo de eso. Moveré unos contactos y yo le mantendré esa información. Claro, voy enseguida. No, no, no, no me refería ahora. Esta noche esa niña tiene que aprender que la vida no es así de fácil como ella piensa. El día de mañana te pones con eso y me ayudas a ver dónde está esa chica con el niño para ir a ver a mi nieto.
Sí, patrona, no se preocupe. Yo me encargo. Voy a mover unos contactos y le mantendré esa información. Sí, perfecto. Esta noche esa chica tiene que entender que la vida no es fácil. Así cuando tú la vayas a buscar se nos haga mucho más fácil que nos entregue al bebé. Al parecer va a llover y presiento que esta noche no la va a pasar muy bien, pero bueno, eso me beneficia a mí.
Eso sería todo. Bueno, que aprenda que esto no es un mundo de rosas. Y cierra bien la puerta, por favor. No vaya a ser que se le antoje regresar. No se preocupe. No hay nada. Necesito buscar un lugar donde quedarme. Mi bebé se puede enfermar. ¿Por qué será que no te puedo dar de lactar? ¿Por qué? ¿Por qué nos encontramos por aquí? Ah, esa niña.
Una niña tan jovencita. ¿Y qué hace por aquí tan solita? Señor, no estoy sola, estoy con mis papás. No seas mentirosa. En todo el parque no hay nadie. Por aquí es peligroso. Señor, por favor, tiene que irse. Si no se va, voy a llamar a mi papá. ¿Qué papá? No hay nadie por aquí. Eres una malagradecida. Mm. La vida es hermosa.
Con que te estaba molestando el borracho. No se preocupe, señor, que no era nada. ¿Y qué te dijo? Eh, que este parque era muy peligroso, pero no me preocupo porque yo estoy con mis papás. Eh, salimos a dar un paseo. Tus papás, ¿dónde estarán tus papás? Pues ya es muy tarde. Bueno, me voy a llevar esto. ¿Qué hace, señor? Me voy a llevar esto por las buenas.
Oh, tú decides. Está bien, señor, pero no se lleve la pañalera, por favor, que ahí adentro está la comida de mi bebé. Pues la comida de tu bebé ahora va a ser mi comida. No, señor, por favor. A ver, a ver, silencio. Esta es mi zona. Es mi barrio y hay que pagar por ello. Pero, señor, cuidado con estar gritando. Okay.
Y ahora, ¿cómo te alimento? No tengo nada. Mi mochila. Ay, pero no puede ser. No hay nada, solo hay cuadernos. ¿Qué hago ahora? Tranquilo, hijo. Aquí ya encontramos un lugar donde nadie nos va a molestar. Sí. Tranquilo, chiquito. Te voy a conseguir
comida como sea. Debes estar muerto de hambre. Tranquilo. Ay, aquí tiene caballero. Buen provecho. Gracias. Se ve delicioso. Ah, disculpa. El baño. Ah, aquí diagonal a la derecha. Bien, puedo dejar mis cosas aquí. Sí, esté tranquilo. ¿Qué crees que haces, señor? Perdón, yo solo tengo hambre. Pero si estoy viendo cómo le robas la billetera al señor, incluso comiéndose su pedido.
No, no, señor, no. Discúlpeme, es que tengo mucha hambre, de verdad. Pero simplemente mira cómo estás vestida. De seguro te vistes así como estudiante para engañar a las personas. No, señor. No, no. Si quiere, de verdad, yo devuelvo esto, pero no me diga, no me haga nada, por favor. Esto me lo quedo yo.
Y esto no se va a quedar así. Voy a llamar a la policía. Policía. No, señor, por favor, no haga eso. No, ¿qué es todo este escándalo que está pasando? Yo le puedo explicar. Resulta que aquí la señorita vestida de estudiante se estaba llevando esta billetera de un cliente que fue al baño y incluso comiéndose su comida. Mm. No, perdóname, de verdad.
Yo solo tenía hambre. Pero no me haga nada. No me lleve, por favor. Yo devuelvo todo. A mí no me engañas. Yo conozco a la gente como tú. Este es un lugar de mucho prestigio en la ciudad. Usted se va detenida. No, señor, por favor. Yo no puedo quedar detenida. Por favor, no me haga esto. Se lo ruego. Se va detenida la comisaría y allá sus padres vendrán por usted.
No, mis papás no me van a querer sacar. A ver, ¿se puede saber por qué usted se quiere llevar detenida a esta señorita? ¿Y usted por qué tiene mi comida y mi billetera en su mano? Eh, caballero, yo le puedo explicar. Resulta que la señorita mientras usted iba al baño estaba robando su billetera y comiéndose su plato.
Cayeron. Cayeron en la broma. Le presento mi nieta. A ella le gusta hacer ese tipo de bromas cuando yo estoy así en lugares un poco especiales, así como este. Mi amor, mira, mire, están asustados los señores. ¿Creen que es verdad? Ella es mi nieta. Eh, eh, sí, yo soy su nieta. Yo siempre le hago este tipo de bromas.
Sí, tranquilo, no pasa nada. Miren, vamos a hacer algo. Este platito y esto se quedan conmigo. Y usted, señor oficial, muchas gracias. Ah, le agradezco por estar siempre al cuidado de las personas. Ahora se puede retirar, no hay ningún problema. Y usted, caballero, bien, eh, bien por defender las cosas. Es una prueba.
Se da cuenta que usted esto da cuenta que usted es un buen trabajador, así que continúe en lo suyo. Señor oficial, permiso. Me avisan cualquier cosa. No, no se preocupe. Gracias a ustedes. Gracias. Con permiso. Ahora te sientas y me explicas todo esto, por favor. Ahora sí me vas a explicar por qué estabas haciendo esto. Señor, de verdad, discúlpeme, pero es que yo tenía mucha hambre.
Perfecto. Que tengas hambre, te lo justifico. Y la billetera. Lo que pasa es que yo tengo un hijo. Eso te justifica robar porque tienes un hijo. No, no, señor. Déjeme terminar de explicarle. Escúchame. Además, se te ve de muy buena familia. ¿Por qué haces eso? No, señor. Eh, déjeme explicarle, por favor.
Es que yo tuve que dormir en un parque, en un parque muy lejos de aquí con mi hijo y ahorita no. Mi papá me echó de la casa y no sé cómo conseguir alimento para mi hijo porque también me robaron. Espera, espera, espera. Me estás diciendo y dónde está tu hijo? En el parque de allá. ¿Y por qué dejaste a tu hijo solo? Es que necesitaba conseguirle comida.
¿Sabes que eso no puede pasar? Sí. Hazme el favor. En este momento vamos a buscarlo. Ten. Llévate esto de aquí. Yo me encargo. Mira, mira. Agárralo. Que está llorando. Bebé. Tranquilo. Ay, está así porque tiene hambre. Mira, hagamos algo así. Ven. Tú, tú corre que yo me encargo del niño. ¿Estás seguro? Sí, sí.
Mira, teng a ver, dámelo, dámelo. Yo tengo experiencia. Ven acá. Mm. Mira, se tranquilizó. Sí, tú tienes mucha hambre. No me imagino al bebé. ¿Pero por qué no le has dado del actar? No sé. No puedo. No sé qué me pasa. Pero biberón, le podemos dar biberón. No puedo. Se robaron la pañalera del niño. Pero, pero, ¿por qué estás en la calle? Yo, yo, o sea, me dijiste que tu papá es militar y todo eso, pero pudiste buscar ayuda, alguna cosa, ¿no? Cuando mi papá me botó a la calle, intenté buscar al papá del bebé, pero él es un niño mimado que va a una escuela.
cara y todo. Y su mamá, su mamá simplemente lo le cubre todo y me botó de la casa. No quiso hacerse responsable y tuve que buscar un lugar. Me imagino que el padre es de la misma edad que tú, ¿eh? Lo peor es que el lugar que busqué fue lo peor del mundo. Estaba solitario, me robaron, no sé qué hacer, de verdad.
No tengo nada. No tengo con qué alimentarlo. Mira, lo bueno es que está está más tranquilo, está un poco húmedo. Te voy a proponer algo así. ¿Qué te parece si terminas de comerte todo eso y tú y tu bebé van a mi casa conmigo? Señor, eso es un poco raro, ¿no cre? Recién lo conozco. Sí, tienes razón, pero tienes dos opciones.
O tu bebé y tú van a mi casa o sigues deambulando por la calle sin tener que darle de comer. Ven a mi casa, no te queda otra opción. Mira, es más, si eso tú aceptas ir a mi casa, en el camino nos detenemos y le compramos la fórmula del niño, le compramos eh eh lo que él lo que él coma, la leche que él tome. Bueno, está bien.
Pero su familia no se enoja. Mira, mis hijos, mis hijos ya están mayores. Ellos viven en el extranjero y mi hija menor vive con su mamá. Así que tranquila, yo tengo una casa enorme donde tú podrías estar en una habitación. Es más, deberías ir para cambiar al bebé. Lo siento húmedo. Tú también deberías de cambiarte.
Vamos, créeme, no tienes otra opción. Prometo que no te va a pasar absolutamente nada. Bueno, está bien. Vamos. Perfecto. Pero termínate. Eso. Sí. Anda. Hola, precioso. Vamos, súbete. Eh, si no la molesta, me voy atrás. Como quieras. Sí. Vamos, sube. Ay, Dios mío. Ay, ¿en qué nos metimos? No creo que esta haya sido una buena decisión.
Ay, pero es que no tengo para darte de comer. Yo me voy a bajar. ¿Qué haces? Nada, solo estaba intentando bajarle al vidrio porque hace mucho calor. No te preocupes. Sí. Ahora enciendo el auto y enciendo el aire. No pasa nada. Mira, compré alimento para tu hijo y también algunas otras cosas que le pueden servir.
Ahora nos vamos directo a la casa. Gracias. Bueno, llegamos. Mira, esta es mi casa. Lo primero que tienes que hacer ahora es ir a cambiar al bebé. Sí, cambiarle las sábanas y todo lo demás. Aquí te compré algunas cosas. Aquí a la derecha vas a encontrar una habitación. Ahí mismo está un baño que puedes cambiarlo. Sí, de verdad, muchas gracias por todo.
Gracias por estar para mí. Pero, ¿cómo se llama? Mucho gusto. Me llamo Javier. ¿Y tú? Me llamo Melina. Bueno, Melina, ya sabes. Mira, aquí está. Gracias. Por favor, ve y cámbialo. Sí. Y ahí está también el biberón para que le des de comer. ¿Qué pasó? Ya el niño está bañado, cambiado y alimentado.
Estaba que se moría de hambre. Tiene que ser. Pero bueno, ya está todo bien, eso es lo bueno. Hay algo que no me quedó claro, el tema este del papá del niño. Ah, es que es muy complicado, la verdad, porque nunca fuimos nada serio ni nada. ¿Cómo no fueron novios? ¿Una relación? No, es que en su momento mi mamá me daba mucha libertad, por lo que mi papá no estaba en casa.
Mm. Y nos encontramos en una fiesta y pasó lo que tenía que pasar. Bueno, me imagino que la mamá de el papá de su hijo ha de cambiar su forma de pensar. No, nada que ver. Esa señora es una malvada. No sabe lo que me propuso. Me dijo que yo dejara el niño con ella y yo me fuera para la calle. Bueno, ya no hay que preocuparlos por eso. Lo bueno es que ya estás acá.
Ahora usted, señorita, lo que va a hacer es que se va a bañar, se va a cambiar esa ropita allí en el cuarto donde está el baño. También hay ropa que te puede quedar y hay que sacarnos todo eso y después vemos lo del colegio y todo lo que podemos hacer contigo. Espero que tu papá también cambie de opinión. Ahora sí, a bañarse.
Eh, me voy a bañar. Dios mío, yo no sé qué voy a hacer. El el señor Javier se ha comportado tan bien, pero es que ese beso a la mejilla fue fue muy raro. Y es que tampoco me puedo ir. No tengo a dónde ir. Y aparte aquí mi bebé va a poder comer. Yo también. Oh, no sé qué hacer. Me va a tocar confiar. Es lo único que me queda.
Don Javier, ¿qué hace usted aquí? Ah, es que escuché que el niño estaba llorando un poco y como estabas bañándote, decidí darle el biberón. Te queda muy bien ese vestido. Te ves realmente hermosa. Gracias. No me haga daño, por favor. No, no, no. Ya, para. Para con eso. Para de decir que te voy a hacer daño. No quiero hacerte daño.
No, no te quiero lastimar. ¿Por qué dices eso? Es que lo del beso de hace rato, mira, ese fue un beso de la mejilla, porque yo no sé, te identifico como mi hija, me recuerdas a mi hija nada más que eso. Yo sería incapaz de hacerte daño. Aquí se hay algo que me tiene muy preocupado y es ese. Tienes unas Esto lo que tienes en las piernas es lo que he estado observando durante todo el día.
¿Desde cuándo tienes eso? Me salieron un poco después de salir embarazada. Mira, yo no quiero alarmarte ni nada, pero esas manchas son de una enfermedad. ¿Tienes algún síntoma o algo más? Eh, a veces me mareo, pero eso es por el postparto. ¿Te agitas rápido también? Sí, me canso muy rápido. Mira, voy a hacer algo así. Voy a hacer que te tomen unos análisis para que realmente descarten cualquier cosa.
Eso podría ser podría ser una leucemia. ¿Qué? Sí, pero no te preocupes, tranquila. Sí. Esperemos los análisis. Esperemos que todo esté bien y tranquila. Solo te voy a pedir algo. Ya sácate de la cabeza que yo te quiero hacer daño. Sí. Ahora, perdóname por haber entrado así a la habitación. Solo vine por el niño.
Permiso, Melina. Buenos días. Mira, te lavé y te planché el uniforme para ir al colegio porque vamos vamos a ir al colegio. Sí, yo mismo te voy a llevar al colegio. Tú no puedes seguir perdiendo clases. Tenemos que ir al colegio. Mira, otra cosa, vamos a desayunar, pero antes de eso, voy a tomarte las pruebas para enviarlas al laboratorio, así como te dije ayer.
Pero, ¿y el bebé? Ah, no te preocupes. Ya contraté a una niñera para que se quede con él. Bueno, está bien. Ya me cambio. Sí, no demores. Sí. Bueno, señorita, ya estamos listos para desayunar, pero antes tenemos que hacer la prueba que te dije para los análisis. Ay, señor Javier, es que usted no sabe. Yo le tengo mucha fobia a las agujas, me da miedo.
Eso no importa. Lo importante es que hay que hacerte la prueba para que todo esté bien. Sí. Y es rápido, solo hago la prueba, pasamos por el laboratorio, dejamos para que hagan los análisis y listo, antes de que ingreses al colegio. De verdad, yo no quiero ir al colegio. Se me van a burlar y aparte mi papá no quiere que yo vaya al colegio.
No, no pasa nada. Mira, no puedes perder tú la oportunidad de ir al colegio. Eso es imposible. Sí. Y en el colegio no van a saber si tu papá te votó o no de la casa. Es simple, simplemente no puedes, no puedes perder porque cuando ya tu papá recapacite, tú no has perdido las clases, que eso es lo importante. ¿Estamos de acuerdo? Está bien.
Ahora sí vamos a hacer la prueba. Pero, ¿eh? ¿Lo va a hacer usted? Claro. No, eso lo tiene que hacer alguien profesional. Perdón, me olvidaba de decirte soy doctor. Sí. Soy oncólogo. ¿Qué? ¿En serio es doctor? Pero, ¿y por qué nunca trabaja desde que lo conozco? Ah, bueno, lo que pasa es que estoy ocupado en otras cosas por eso.
Ay, usted no sabe. Mi mayor sueño siempre ha sido ser doctora, pero eso ya no es posible. ¿Por qué? Claro que es posible. Después de todo lo que pasó, es muy difícil que yo siga una carrera universitaria. Nada es imposible. Sí. Lo que tú tienes que hacer es seguir tus sueños, salir adelante. Recuerda que tienes un hijo.
Eso se puede cumplir. Sí, es verdad. Ahora sí pierde el miedo, señorita, y vamos a sacar nuestra prueba. Sí. Okay. Okay. A ver, eso. Muy bien. A ver, respira, por favor. Respira, respira, respira, respira, respira, respira. Listo. Okay. Ahí vamos a tomarnos un cafecito. Ah. Bueno,
llegamos. Tu colegio, don Javier, de verdad, muchas gracias por todo lo que está haciendo, pero estoy un poco nerviosa. ¿Pero nerviosa, ¿por qué? Si es tu colegio donde has estado siempre. No me refiero a eso. Es que nunca había dejado a mi hijo solo. Y te entiendo, pero no está solo, está con una niñera. Mira, no te preocupes. Sí.
Ella es alguien de confianza, alguien que conozco de hace muchísimo tiempo. No va a ocurrir nada. Entiendo que te han pasado muchas cosas malas y que desconfíes de los demás. Pero es hora que eso vaya cambiando. Sí, tranquila, todo está bien. Si tan solo mi papá fuera como usted, todo sería mucho más fácil.
No, no estuviera pasando nada de esto. Tienes que entender a tu papá. Él es tu papá. Mira, yo considero que siempre los padres quieren lo mejor para los hijos. Siempre. Y esta es una de ellas. Le golpeo mucho saber que en su cabeza le fallaste, pero no es así. Tú sabes que las cosas a veces ocurren porque falta un poco madurar, pero él simplemente está siendo padre, te está protegiendo y te aseguro, mira, cuando él ya se entere que tú estás en el colegio, que estás retomando los estudios, seguramente va a conversar contigo
y te va a pedir que regreses a casa. Estoy seguro que sí va a ser. Ahora solo toca ir a a estudiar. Tienes todo. No falta nada. No, yo traje todo. De verdad, muchas gracias. De verdad, nunca me voy a cansar de agradecer. No te preocupes. Mira, creo que debes ir porque el guardia está como impaciente en la puerta.
Luego no te deje ingresar bien. Es verdad. Sí. Listo. Ay, yo te recojo. Ay, gracias. Sí, no te preocupes. Bien. Voy a esperar hasta que ingreses a ver qué ocurre con el guardia. Okay, dale. ¿A dónde cree que va? Voy a estudiar. Lo siento, pero el acceso está permitido solo para estudiantes. Y usted no pertenece a esta institución. Pero, ¿qué dice si yo soy estudiante de este colegio? Mire, su papá fue muy explícito con los directivos del colegio.
No, por favor, déjeme entrar. No, usted decidió cambiar ese uniforme por un bebé, así que usted ya no pertenece a esta institución, así que tenga la bondad y se retire. No, disculpe, yo voy a estudiar. Tengo que ir. Usted no va a ningún lado. No, yo tengo órdenes estrictas de no dejarla pasar. Sí, dígame. Sí, soy yo.
Yo dejé mi número para los resultados. O sea, que, o sea, que estamos a tiempo. Qué bueno. Sí, por supuesto que sí. inmediatamente. Claro. y eh lo otro sí. Sí, por supuesto. De ninguna manera. Gracias.
No puede ingresar, le dije. Retírese. Pero, ¿por qué tiene prohibido el ingreso? Se puede saber. ¿Por qué le está negando el ingreso a ella que es una estudiante? ¿Y usted por qué me pide estas explicaciones? Solo porque no la deje ingresar. Digo, ¿quién dio la orden? Su papá dio órdenes explícitas de que esta niña es una vergüenza para su familia y para esta institución.
Mire, señor, yo no creo que el padre de ella haya manifestado eso. Eso es imposible. Mire, señor, las explicaciones se las debemos únicamente a los familiares y en mis años de servicio, yo nunca lo he visto a usted por acá. Yo soy el tío de ella. El tío, sí. O puede ser tal vez el papá de la criatura que ahora lleva.
Mire, señor, le recomiendo que usted y la señorita se retiren de esta honorable institución. O si usted prefiere, yo puedo llamar las autoridades y que se encarguen de este caso. Usted decide, no se preocupe. Vámonos, Melina. Esto no se va a quedar así. Que tenga buena tarde. ¿Está bien? Sí. Vamos. Odio a mi papá.
Lo he odiado toda mi vida. Tranquila, tu papá está enojado por todo lo que pasó. Yo te aseguro que él va a cambiar de de opinión. Ahora vamos, vamos a la casa. Sí, don Javier, ¿usted está bien? Sí, solo creo que me descompensó un poco por el mal momento que nos hizo pasar el guardia. Vamos. Está bien. Víctor, ¿se puede saber dónde te habías metido? Patrona.
Discúlpeme que me demoré mucho tiempo, pero Sí, obvio te demoraste. Mira, ya está anocheciendo. Le comento. Bueno, es su día de suerte. Le tengo buenas noticias. Mis fuentes me indican que dormía en un puente o creo que en un parque, pero eh lo importante es que está salvo. ¿Y eso a mí de qué me sirve? Yo quiero saber dónde está. Bueno, eh mis contactos me indican y me pasaron la ubicación.
Si gusta, igual yo le facilito la información. ¿Dónde está su paradero? ¿Pero con quién? ¿Dónde? ¿Por qué no averiguaste nada más? ¿Con quién estaba? Sí, lo que sé es que está con un señor. Un señor. Un señor, sí. Familiar, amigo. Patrona, no se preocupe. Yo me encargo de eso. Lo que sí sé es que eh el señor contrató una niñera y esa niñera es amiga mía.
Okay, okay, okay. Eso sí me sirve. Perfecto. Entonces, por lo menos ya sabemos dónde va a estar. Si este niño es mi nieto, tiene que estar conmigo, eh, mañana a primera hora. No, no, no, no. Por recomendación, lo mejor sería que ellos salgan en la mañana. Después de eso, ella se comunicará conmigo y yo le informaré, patrona.
Sí. Okay, perfecto. Eso era todo lo que necesitaba por hoy. Muy bien. Buen trabajo. ¿Me retiró? Sí, muchísimas gracias. Nos vemos. Listo. De nada. De nada. Todavía no puedo creer lo que mi papá dijo que yo era una vergüenza para la familia es que eso no tiene nombre. Ya te dije que él seguro manifiesta eso porque está muy enojado, pero con el tiempo todo va a ir pasando, no te preocupes, ¿eh? Además, mira, veo que estabas desesperada por llegar con tu bebé.
Es tan hermoso. Por cierto, tengo los resultados de los análisis que te hicieron. En serio. ¿Qué salió? ¿Qué dices? Pues muy buenas noticias. ¿Sabes? Tu enfermedad está en una etapa muy inicial y con un buen tratamiento vas a salir adelante. ¿Viste que no todo es malo? Así que sí, todo va a estar bien. Todo va a estar bien.
Ahora, para celebrar y sabiendo que hoy pagué la niñera durante todo el día y no se va a ganar ese dinero así de fácil. ¿Qué tal si dejamos a este guapo con la niñera y te invito a comer? Sí, pero ¿dónde? En el mismo lugar donde me quisiste robar. Bueno, está bien. Listo. Voy a arreglar mi te espero. ¿Qué pasó? Ayuda, por favor, ayuda.
¿Qué? ¿Qué le pasó? No sé, se desmayó. ¿Me puede ayudar, por favor? Ey, ey, una ambulancia. Llamen a una ambulancia. Sí, yo llamo. Yo llamo. ¿Todo bien? Sí, todo bien. Ahí está tu medicación. Luego te digo cómo es la receta. Seguro está todo bien. Sí. Ay, señor Javier, de verdad, muchas gracias. Se ve muy delicioso.
Sí, se ve muy delicioso. Pero usted, señorita, esta es la última comida que se come así porque tienes que comenzar a alimentarte bien. Ya tenemos la receta del doctor. Ya nos dijeron, “¿Qué es lo que tienes que hacer? Hay que ir por tus medicinas.” Sí, eso hay que hacer. Pero antes también tenemos que preocuparnos por el colegio. Tienes que regresar al colegio.
Ah, yo sé, pero es un poco difícil. Usted sabe cómo se pone mi papá y también me da un poco de nervios iniciar desde cero. No pasa nada, ya buscaremos la forma de que todo esto se solucione y por último, pues te puedes inscribir en otro colegio, no pasa nada. Solo que una cosa, las medicinas y bien estricto, no ser tercos como ahora.
Te dije que te cambiaras, que te pusieras otra ropa de la que tengo ahí. Decidiste venirte con la misma ropa. Don Javier, es que yo ya no quiero molestar más. Ya ayer me puse la ropa, esa ropa que ni siquiera sé de quién es. Y hoy día me parecía mucho abuso. Mira, esa ropa que dices que no sabes de quién es, te voy a decir es de mi hija.
¿De verdad que te conté? Te conté ayer que tengo una hija. Sí. Mira, lo que pasa es que mi hija decidió irse a vivir con su mamá porque su mamá consiguió una nueva pareja y no sé qué le habrá dicho de mí, pero no me quiere ver. Ah, de verdad lo siento mucho. No sabía que que las cosas eran así. Pero una pregunta, ¿usted de verdad quiere a su hija? La amo con mi vida y diera todo porque pudiera volver a hablar conmigo.
Ya no hablamos. Su mamá le pidió que me bloqueara y que no me volviera a ver. Ahora estoy preocupado por otras cosas, pero bueno, olvidemos eso. Sí. Mira, todos los padres queremos a nuestros hijos. Métete eso en la cabeza. Ahora vamos a concentrarnos en que te comas tu comida y que también la medicina para tu enfermedad.
¿Qué es eso? ¿Qué tiene ahí en la mano? Eh, parece que me picaron unos insectos en la mañana. Fue eso nada más. Pero bueno, hay que seguir comiendo porque recuerde que esta es su última comida de estas. El resto tienen que ser comidas nutritivas. Ay, pero a mí me gusta mucho esta comida, es muy rica. Bueno, está bien. Disfrútala.
No. ¿Qué pasa? Ahí está Rodrigo, el papá de mi hijo. Estaba aquí en el mismo lugar. Se los ven los niños bien. ¿Te quieres divertir un poco? Sí. Dejamos la comida y volvemos. E, ya volvemos. Sí. Ven, ven, acompáñame. No sé por qué pensé que iba a hacer sol. Al parecer va a llover. Se ve superoscuro el día. Deténganse ahí.
¿Y usted, señor, quién es? Sí. ¿Qué necesita? No les interesa a ustedes, ¿quién soy? Quiero que me entreguen todo lo que tienen. Nos va a robar. Claro, señor. Pero usted no tiene pinta de ladrón. Ah, no importa. Los ladrones también utilizamos saco y corbata. Ahora entrégueme todo, por favor. No lo vamos a hacer.
No le vamos a dar nada. Así. Ustedes no saben de lo que soy capaz. Ahora se arrodillan. Arrodíllense, señor. Arrodíllense, por favor. Vamos al piso, al piso. Eso es muy bien. Ahí se acuestan. ¿Qué? Dejen de reírse. Acuéstense. Acuéstense. No nos vamos a acostar. Que se acuesten. Vamos. Miren al piso. Al piso. Muy bien. Eso es. Ahora, ahora se levantan.
Que se levanten. ¿Qué? Vamos de pie. De pie. Este, no me hagas que utilice lo que tengo aquí. Vamos, arriba, arriba. Ahora van a ser sapitos. ¿Qué? ¿Qué? Sapitos. Vamos, ahora contando. ¿Qué te pasa? Vamos. Uno, uno, uno, dos. Dale. Tres, cuatro, cinco. Muy bien. Tú eres, ¿cuál es tu nombre? No te lo voy a decir. Rodrigo, ¿verdad? Eres Rodrigo.
Te tengo un mensaje. Quieto. Te tengo un mensaje. No, mejor dicho, alguien te viene a decir algo. Hola, Rodrigo, ¿cómo estás? Yo solo vengo aquí a recordarte que tienes que hacerte cargo del bebé o si no ya sabrás tú cómo te va a ir. Él es mi abuelo y es una persona muy mala, así que muy malo. Ten cuidado. Te lo dije, te lo dije, pero tú no me hiciste caso.
¿Qué te pasa, señor? Tranquilo, tranquilo, tranquilo, señor. Mire, Melina, tú sabes que todo esto, tú sabes cómo es mi mamá. Todo este caos es por ella. Tú la conoces y tú lo sabes. Pues lo siento, no me interesa. Eso es para que sepas que tienes que hacerte responsable del niño y además sabes que no te puedes volver a burlar de ella.
Señor, yo no tengo nada que ver. Es por favor. Con él a silencio. Se arrodillan. Vamos, arrodíllense, arrodíllense. Claven la mirada. Claven la clave la mirada. Van a contar hasta así, ¿no? Hasta 1000. Hasta 1000. Está bien. Silencio. Y aquí nos vamos a quedar. Daremos unos pasos atrás. Cuenten. Que claven la mirada y cuenta. Cuenten.
Uno. Cuenten más fuerte. Dos. Cuenta. Tres. 20 4 cco se seis siete ocho nueve creo que se asustaron mucho, ¿verdad? Demasiado. ¿Y puede creer que se creyó que usted era mi abuelo? Sí, pues soy muy bueno actuando, así que ya eso es para que él se dé cuenta que tú no estás sola. Ojalá en algún momento recapacite y se haga responsable, pero ahora a comer que esto se nos enfría. Sí.
Mamá, mamá, mamá, no sabes lo que me acaba de pasar. ¿Qué tienes? Me encontré a Melina en el parque. Rodrigo, no me digas que tú andas siguiendo a esa muchachita. Ma, el abuelo. ¿El abuelo de quién? ¿Te puedes explicar? El abuelo nos amenazó. andaba con un amigo, nos hizo tirar al piso, nos humilló, casi nos hace daño.
No sé qué voy a hacer contigo. Justo a eso venía. Voy a cambiarme de ropa porque ya sé dónde tienen a mi nieto. Porque si ese niño es tu hijo, yo no voy a permitir que ande por ahí en cualquier lado y con personas que no le pueden dar ni siquiera una buena vida. Mamá, te soy sincero, yo no quiero eso. Yo no te estoy preguntando lo que tú quieres. Ahorita vas y te cambias.
Porque para hacerte el grande y hacer otras cosas ahí, sí, pero no para serte responsable de tus actos. Vamos, vamos, que mira que estás todo sucio. Don Javier, ¿está bien? Sí, todo está bien. Es que lo decía porque desde que se subió del carro está como extraño. No ha hablado y usted siempre habla. No, estoy muy bien, no pasa nada.
Solo que estoy un poco preocupado porque la niñera no me volvió a llamar y no me ha dicho como le fue con el niño. Mira, ordena esto allá que son tus medicinas y yo voy a ver qué pasó con la niñera, así que no te preocupes que todo está bien. Bien, gracias. Así que tú eres el hijo de mi Rodriguito. Pues bien, si eres nieto mío, te vienes conmigo.
Jamás voy a permitir que alguien de mi sangre esté por ahí en la calle. Peor con esa niña que se ve que no tiene ni un peso. Pero, ay, aunque viéndote bien te pareces a mí. Estás muy Buenas, buenas tardes. ¿Y usted es? Soy gemena, la abuela del niño. Entonces, usted es la mamá de Melina, ¿verdad? No, no, no. No, soy la mamá del papá del niño.
Okay, tengo algunas preguntas por hacerle. Primero, ¿qué hace aquí cómo ingresó? Segundo, ¿qué es usted viniendo a ver al niño? Sí, a mí me contó Melina que usted la trató muy mal esa noche cuando ella fue solo con el niño en sus brazos a buscar ayuda porque sus papás la habían votado. Bueno, yo creo que no lo conozco.
No sé quién es usted y no tendría que responderle ninguna de esas preguntas. Y aquí lo único importante es que la familia del bebé soy yo. Yo puedo venir las veces que a mí se me dé la gana. Sí, pero usted está en mi casa y entrado sin autorización, así que creo que puedo llamar a la policía para que tome acciones.
No se preocupe, ya me voy en este momento, pero me llevo a mi nieto. Usted no se va a llevar a nadie. ¿Entendió? ¿Qué hace aquí, señora? Vine a llevarme a mi nieto. No puedo permitir que se quede contigo y le des una vida miserable. No, eso es mentira. Usted, señora, no se va a llevar a nadie.
¿Sabe por qué? Porque yo voy a llamar a la policía que usted ingresó a mi casa sin autorización a quererse llevar a un bebé que no es suyo. Ni tú ni nadie me va a impedir que me lleve a mi nieto. Y peor tú, muchachita. Ah, no, yo tal vez no, pero sabe qué, puedo llamar a la policía. Usted me dice. ¿Saben qué? Perfecto. Por ahora quédense con el niño ustedes, pero van a saber de mis abogados.
Y les recomiendo que sí llame a la policía, pero para ver qué hace un señor de su edad con una niña. Mire, lárguese de mi casa. Sí, ahora, ahora he dicho. Ay, mi amor, tranquilo que nadie nos va a separar. Melina, tranquila que eso no va a pasar. Sí. Déjame ver que esta señora realmente se vaya de la casa, señorita. Quiero saber algo.
¿Por qué encontré en la habitación del niño a una mujer queriéndoselo llevar? Ah, es que ella me dijo que era familiar del niño y que lo quería ver. Mm, pero qué raro. Si es familiar del niño, ¿cómo se enteró de que estaba aquí en mi casa? Y yo eso no se lo he contado absolutamente a nadie, solamente a usted que lo está cuidando y la veo que va con un bolsito ya yéndose.
Mire, la verdad es que ella me ofreció dinero. Me dijo que si yo le dejaba ver al niño me iba a dar una cantidad de dinero y aparte el mayordomo me conoce. Usted sí sabe que eso la puede llevar a la cárcel, ¿verdad? Porque yo ahora puedo llamar a la policía y decirle que tengo aquí a una persona que contraté para que cuidara a un niño y más, sin embargo, metió a alguien extraño a mi casa dando información de la misma.
No, no, no haga eso. No pasó nada. El bebé está bien. La señora solamente lo vio. No tiene por qué llamar a la policía. Por favor, puedo decir que podemos llegar a un negocio. Primero, no le voy a pagar absolutamente nada por haber cuidado al niño. Usted sabe que yo necesito ese dinero, por favor. Y en segundo lugar vas a ir con tu amigo el mayor domo y le vas a decir que aquí ya no vive nadie, que Melina y yo nos fuimos a vivir a otro lado. Está claro.
Si no, tú me dices, llamo a la policía y todo se resuelve de esa manera. Yo le voy a decir al mayordomo que ustedes no viven acá. Ahora lárgate de mi casa. ¡Lárgate! Don Javier ya deja durmiendo a mi bebé, pero de verdad estoy muy preocupada. No entiendo como esa señora descubrió dónde nos estábamos quedando. Mira, digamos que fue culpa mía.
La niñera que yo contraté, no sé cómo estableció contacto con ella. Le aceptó un soborno para dejarle ingresar también aquí en la casa. Pero ya le acabo de echar. Sí, no te preocupes, todo estará bien. ¿Y el niño está bien? Sí, ya se quedó durmiendo tranquilo, pero de verdad esta situación me tiene demasiado inquieta.
No te preocupes, todo va a estar bien. Sí, ahora hay que concentrarnos en tu tratamiento, en tu medicina, que es lo que realmente importa. Sí. Y todo esto estará tranquilo, todo esto pasará cuando ya usted, señorita, esté en la casa con sus padres y todo está bien. Además, ella tampoco se va a acercar estando allá.
Ay, entienda que yo no voy a volver a mi casa. Mi papá es un horror de personas. Si hubiera visto como él me echó de la casa. No, él no se merece ser padre. No, no, no. A ver, no digas eso. Sí. Tu papá te ama. te ama mucho. Yo estoy seguro que va a terminar entendiendo todo esto. ¿Cuánto daría porque usted fuera mi padre de verdad? Yo lo amaría demasiado.
Nunca me iría de la casa. Por más que mi mamá me lo dijera, no lo haría. me quedaría con usted. No, no te preocupes. No, no digas eso. Yo te aseguro que en tu casa también te ama mucho. Mira, vamos a hacer algo. Aquí está la receta. Aquí está cómo te tienes que tomar todos los medicamentos durante el día, durante la noche.
Recuerda, aunque tu enfermedad no está avanzada y todavía estamos a tiempo, si hay que tener cuidado. Sí, Tin. Pero la puedes leer luego, no hay ningún problema. Mm. Está bien. Usted no sabe lo que yo daría por quedarme viviendo aquí. No, no, no, no. A ver, eso no puede ser posible. Entiéndeme algo. Mi propósito contigo y para ayudarte ya terminó.
¿Cómo? ¿Cómo es eso que ya terminó? ¿Qué propósito? ¿Qué? Yo me entiendo. Estoy un poco cansado. Quiero irme a dormir. Si alguien viene a buscarme, dile que no estoy. Sí. ¿Te parece bien? Está bien. Me encargaré de que nadie lo moleste. Ay, bebé. Hola, chiquito. Hola. Ay, yo no sé qué hago si en algún momento nos separamos, pero eso no va a pasar.
Sí, don Javier ha sido un ángel con nosotros. Nos ha cuidado y nos ha dado dónde dónde quedarnos. Ay, mi amor. Ya. Silencio, Melina. Hija, ¿dónde está mi nieto? ¿Dónde está? ¿Qué qué hacen ustedes aquí? Hemos venido a conversar contigo. Tu papá quiere conversar un rato. Queremos disculparnos.
De verdad que cometimos un grave error contigo. ¿Será que me permite hablar, señorita? ¿Cómo le va? Pero contésteme, ¿cómo le va? ¿Bien o no? Bien. Aquí con su mamá. Queremos ver cómo está usted, cómo está cómo está el bebé. ¿Qué está haciendo usted en esta casa? ¿Acaso usted no tiene hogar? A ver, en primer lugar, ¿ustedes cómo saben que yo estaba aquí? ¿Quién los dejó entrar? ¿Y de dónde conocen este lugar? Don Javier, don Javier nos fue a visitar, hija.
A ver, las preguntas las estamos haciendo nosotros, pero sí, tu mamá tiene toda la razón. Hay un señor Javier que llegó a nuestra casa a explicarnos lo que estaba pasando con el bebé. ¿Usted qué hace molestando en casa ajena si usted tiene hogar? Ah, ¿qué? ¿Qué le pasó? ¿Qué le pasó? ¿Qué te sucede? Vamos a sentarla.
Vamos a sentarla. ¿Te sientes bien? ¿Te sientes bien? ¿Cómo te sientes? Tráele una agüita con valeriana o una agüita con azúcar, algo dulce. No, no, estoy bien. Tranquila, ¿segura, segura? Sí. Ahora, ¿pueden explicarme qué hacen aquí? ¿Cómo que qué hacemos acá? Venimos por ti, mi amor. Venimos por el bebé. ¿Acaso no tienes casa? El señor Javier fue a nuestra casa y conversó con nosotros.
Cuénteme, ¿cómo está Melina? Eh, no la hemos visto. No sabemos dónde está. Está con el papá del niño. ¿Qué ha pasado? Cuénteme, por favor. Ella está bien, eh, solo que ha pasado situaciones complicadas. Yo creo que lo que usted y su esposa están haciendo no es lo correcto. Pero lo que pasa es que, bueno, fue un momento muy duro cuando el papá se enteró y tiene un carácter muy fuerte, es militar y la verdad es que se salió de las manos esa noche.
Sí, ella me lo contó. Pero realmente no no es justo, créame, no es justo. ¿Y cómo está eso? ¿Debería? Bueno, ¿dónde está? Está bien. Ella está a buen recaudo, ya. Solo que yo creo que ustedes, mi amor. Buenos días. Eh, el señor nos vino a hablar de Melina. ¿Y el señor? Il ya el señor. Mucho gusto, mucho gusto, caballero.
Dígame en qué le puedo ayudar. Señor, yo sé que ustedes están un poco usted más que todo está enojado por lo que sucedió con Melina, pero no es justo lo que ustedes están haciendo con ella. Mire, caballero, las situaciones familiares se arreglan dentro de la casa y no afuera. Si usted viene a abogar por esa señorita que nos faltó el respeto, le voy a pedir que por favor se retire.
Sí, ya tengo muchos dolores de cabeza respecto a eso y no quiero conversar absolutamente nada. Y por favor, no le vuelvas a abrir la puerta al señor. Necesitamos saber de Melina. Necesitamos que nos cuente cómo está, dónde está. Acuérdate que está con el bebé. Ah, por cierto, cuéntenos, ¿en dónde está? ¿Se casó? ¿Se fue de viaje? Sí, está dichosa.
Creo que tiene que tranquilizarse un poco. Mire, yo lo entiendo. Entiendo que esté muy molesto, pero créame, no es lo correcto. Muchas veces los hijos hacen cosas que nosotros como padres creemos que nos acaban la vida. No, no, no. Ay, caballero, por si usted está mal informado, lo que hizo la señorita no fue un simple acto infantil.
No fue que rompió un jarrón, que rompió el televisor o simplemente que no asistió a la escuela. Deshonró el apellido de la familia y, sobre todo, dañó mi honor. Así que no me venga a dar creídas, no me venga a dar sermones de cómo debe ser un papá. Aunque sí, ¿sabes qué? Pensándolo bien, deshonrar para usted es, disculpe, que una señorita duerma en un parque toda una noche toda empapada por la lluvia junto a su bebé inocente e indefenso en un parque donde estuvo a punto de ocurrir cualquier otra cosa.
Digo, si eso es des honrar, yo le entiendo, señor. Mire, ella está bien, ¿verdad? No, tranquilo, deja que nos termine dejame hablar. Sí, le recomiendo aquí al caballero que anótelo, escríbalo y lo envíe. Seguramente se lo van a recetar como una muy buena novela. Ese cuentito fantasioso de dormir bajo la lluvia, de estar sola, desamparada, yo me lo sé.
Sí, y seguramente lo está planificando porque a usted a usted también le quiere dañar la vida. Así que le voy a pedir por favor, hasta aquí. He sido muy, pero muy cauteloso, muy paciente. No quiero ser agresivo y tampoco quiero ser grosero. Tenga la amabilidad, lo llevas hasta la puerta y le agradezco su acto.
Ricardo, cuéntenos cómo está la señorita. Imagino que con el papá del bebé en su luna de miel. Contentos. Pues se imagina muy mal, ¿sabes? Yo sé, yo sé que usted está muy dolido. Solo tengo una pregunta. Mi intención no es a ustedes venirlos a a molestar, ni mucho menos solo hacerles entender que no está bien lo que están haciendo y usted puede pensar lo que usted quiera.
Tengo una pregunta, ¿a los cuántos años tuvieron ustedes a Melina? Porque no se los ve a los 16. Recuerda, por favor, eran otros tiempos. No, no, no, no eran otros tiempos. Tuvimos el apoyo de las personas más cercanas a nosotros. Recuerd porque éramos jóvenes pero responsables. No eran otros tiempos. Recuerda eso. Tuvimos apoyo de las personas que más nos que más nos quieren.
Estuvieron siempre allí. Y lo de Melina realmente fue una una equivocación. Fue un error, pero nosotros como padres deberíamos estar ahí con ella, apoyándola. Ah, mire, mire, prosiga, caballero. Bueno, yo solamente quiero informarles a ustedes que Melina está en mi casa. Con razón. Sí, ahora entiendo todo. Está en mi casa porque por hambre su hija quería robar comida.
Ahora tu hija se dedicó a delinquir y me imagino. Déjame conversar, déjame que estoy hablando con él. Se fue sin nada. Ese no es mi problema. Aquí lo tenía todo. Quedamos que íbamos a tranquilizar. No quedamos en absolutamente nada. Y si usted, caballero, vino a interceder por ella, seguramente para sacarnos dinero está muy equivocado, porque ni un solo centavo de esta casa va a salir para ayudarle a esa señorita.
No, mire, yo realmente no quiero molestarlos más. Solamente quiero informarle algo a usted y a usted. Veo que su esposa tampoco la pasa muy bien. ¿Sabe qué? Una cosita muy importante. Su hija Melina está enferma. ¿Qué? Déjalo. ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué tendrá? ¿Gripe? Fiebre. Eso se cura con una pastillita. Así sea gripe, fiebre o lo que sea.
Ella necesita de nuestra ayuda. Ella tiene leucemia. A a ver, eso no se puede diagnosticar de una manera tan sencilla. Eso requiere ciertos exámenes rigurosos o claro que no, señor. Yo la llevé a realizarle unos análisis. Afortunadamente está en etapa temprana. Compré toda la medicación. Miren, yo no los quiero molestar más.
Sí. Y tampoco quiero que piensen en cualquier otra cosa. Yo vivo en Algarrobo 77. Esta noche las puertas de mi casa van a quedar abiertas. Si ustedes quieren van por ella. Todavía están a tiempo. Aún están a tiempo. Lo que usted piense de mí, señor, me da igual. Tengan buena tarde. Perdón. Este caballero, ¿cuál es su nombre? Javier.
Javier. Este, mi nombre es Javier. Permiso. Muchísimas gracias, Ricardo. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer con la niña? No lo sé. No lo sé. Por eso mismo, vámonos para la casa. Está su cuarto, está su familia, está su mamá. El bebé va a estar bien. Estoy yo. Y y mira, sea lo que sea, en el hospital militar tienen buenos médicos, tienen medicina.
Vamos a sacar esto adelante, mi amor. O cuando yo te he fallado. Yo no estoy molestando en esta casa. El señor Javier siempre ha sido muy amable conmigo. Sí, sí, eso me consta. Él me acogió cuando ustedes me botaron de la casa, cuando dormí en un parque bajo la lluvia. y me robaron a la vez. Soporté tantas cosas y él fue la única persona que me acogió.
Mira, por favor, dejemos esa escena tan horrible en la parte de atrás. Disculpe. Yo reconozco que he sido un patán, que que mejor dicho actú como un loco emocionalmente, mi amor. Pero, ¿cómo querías que reaccionara frente a lo que me estás diciendo ahora? Yo no quiero entrar en discusión ni quiero pelear contigo.
Todo lo contrario, si vinimos hasta aquí para que fueras con nosotros, para que el bebé esté bien, para que tú estés bien. Y no puedo dejar de agradecerle a don Javier que tuvo la amabilidad de ir hasta nuestra casa y contarnos todo lo que ha pasado, porque si no fuera por él, no estaríamos acá. Es verdad, hija. Te ayudo a recoger las cosas del bebé y las tuyas para ir a la casa.
Anda, hazle caso a tu mamá. Bueno, está bien, hija. Mi amor, ¿qué hacen ustedes aquí? Eh, ¿quién eres tú? ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué haces tú aquí? El señor Javier me invitó. Señor Javier, mi papá. Eso es imposible. No, si quieres. Yo ahorita voy y lo llamo. Recién hablé con él. llamarlo. ¿Cómo lo vas a llamar? Pero yo recién hablé con él.
¿Puedo ir a buscarlo? No, mi papá falleció. Mi corazón, mi viejo del alma, mi casa, mi sol. Te fuiste, pero estás. Te llevo en mi voz. Eso, eso es imposible. Yo yo de hecho él me dejó algo recién. Gracias por parecer en mi vida. Contigo recordé la bella responsabilidad de ser padre. Pero no entiendo. Te fuiste, pero estás en cada paso que doy.
Te fuiste, pero estás cuidando mi corazón. Mi viejo del alma. Gracias, don Javier. Eh, sí, es cierto. Yo yo solo venía a recoger unas cosas y ya me iba. Eh, ay, tu papá es un ángel realmente y te quería mucho y sé quién soy por vos. Familia, les tenemos una nueva sorpresa nunca antes vista.
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