Minutos antes de jurar amor eterno frente al altar, ella descubrió que su prometido amaba desesperadamente a otra mujer, sin imaginar que aquella revelación desencadenaría secretos oscuros relacionados con herencias ocultas, mentiras familiares y una traición preparada silenciosamente desde hacía muchos años completamente.

Oye, ya están llegando los invitados. Estoy tan feliz. Por fin me voy a casar con el hombre que amo. Ay, sí, hija, por fin. La verdad es que yo estaba preocupada. Dije, “Ay, no quiero que mi hija se quede de solterona. Pero ven, si te vas a casar, mi amor. Se me hace raro que no haya llegado todavía. Estamos.

 A ver, déjame le marco. No vaya que Ah, déjame con el teléfono. ¿Qué haces aquí? Deberías estar adentro de la iglesia. No puedes ver a la novia antes de que entre. Gustavo Jimena, ¿nos puedes dejar un momento solos, por favor? Gracias. ¿Qué tienes? Parece que hubieras visto un fantasma. Andrea, ya lo pensé bien. Yo no te amo a ti.

 No podemos seguir con esta farsa. Mi amor le pertenece a otra mujer. Será mejor que cancelemos la boda. En verdad, lo siento. Gustavo, ¿cómo se te ocurre hacerle esto a mi hija? Deseo que tengas una vida muy bonita. ¿A dónde vas, hombre? Mi amor, mi amor. ¿Cómo estás? ¿Estás bien? No, eso no está pasando. Eso no está pasando. Buscado.

Andrea, hija, tranquilízate. Andrea, hija, ¿dónde vas? Todo mi mundo se derrumbó. El dolor era tanto y tan fuerte que creí que me iba a volver loca. ¿Cómo iba a confiar en alguien que juró amarme toda la vida? ¿Cómo podría volver a amar después de la humillación que pasé? Solo Dios sabe por qué hace las cosas.

¿Qué creen? Les tengo una noticia. Ay, no me digas. Ya conseguiste novio. Mamá, por favor. No, no es eso. Bueno, pues yo también tengo una noticia que darles. Pero primero tú. Buena, me ascendieron en el trabajo. Ay, Andrá, felicidades. Ya después de muchos años te lo merecías. Trabajas muy duro por eso. Sí, muchos años, pero desperdiciados.

Mi amor, ese tiempo lo hubieras utilizado, no sé, en buscar un marido para casarte. Ya estás grande, ¿eh? Y mira, solterona, ¿cómo me vas a dar nietos, eh, si te la pasas todo el día en el trabajo? Mamá, ¿por qué me dices esas cosas? Tú sabes perfectamente por lo que pasé. Ay, sí, mi amor.

 Ya sé, lo recuerdo muy bien. Gustavo te dejó plantada. Pero ya tranquila, esto fue hace mucho tiempo. La vida sigue, ¿eh? Y estás envejeciendo y nadie va a querer una vieja para casarse. Hija, mamá, no seas insensible. No soy insensible, soy realista. Bueno, está bien. Felicidades, Andrea, por tu logro. Aunque no, eh.

 Logro hubiera sido que encontraras marido, hija. Bueno, ¿y qué noticia nos ibas a dar? No nos dejes así, hermanita. Pues es que Isaac me pidió matrimonio. ¿Qué? Ay, no, no es cierto, Jimena. Mi amor, felicidades. Ay, qué miedo. A ver, mira. Wow, mi amor, te vas a ver hermosa de blanco. Ay, gracias. A ver, siéntate. Enséñame tu anillo.

 Me queda un poco grande, pero lo vamos a mandar a ajustar. Claro. Oye, pero esto debió de haber costado una fortuna. Una fortuna. Wow. Oye, muchas cosas que preparar. Ay, el vestido. Justamente quería que me acompañaras. Ya, claro, mi amor. A ver, lo quiero mandar a hacer a ver cuál te gusta. Bueno, y como te decía, esas van a ser tus nuevas responsabilidades.

¿Qué te parece? Estoy muy emocionada. Le prometo que voy a trabajar muy duro. A ver, oye, ya habíamos quedado que podías hablarme tú. Así no me hace sentir tan viejo. Te prometo que voy a dar lo mejor de mí y voy a levantar las ventas. Estoy seguro de eso, Andrea. Desde que entraste a trabajar aquí, todo ha mejorado con tu trabajo, con tu sonrisa y con tu bella personalidad.

Hola, Andrea, ¿cómo estás? andaba. Mira, te compré esto para celebrar tu ascenso. Espero te gusten. Ay, qué rico. Te acordaste que son mis chocolates favoritos. Obviamente somos compañeros y ahora vamos a estar trabajando codo a codo. Mira mi oficina. A ver, Alejandro, creo que tienes cosas que hacer, ¿no? ¿Por qué mejor no regresas a tu lugar? Sí, jefe, como usted diga.

 Espero los disfrutes. Sí. Bye. Qué lindo detalle. Gracias. Bye. Oye, ¿qué te parece si te invito a salir y tomar algo? No sé, así podríamos platicar y conocernos. Perdón, es que como le había como te había dicho anteriormente, pues no me siento lista para salir con alguien todavía. Sí, no, yo no entiendo. Sabré esperar el tiempo que sea necesario.

No vales. Allá está mi oficina, ¿eh? Si necesitas algo, cualquier cosa, ya estoy. Es atento, culto y guapo. Ay, hermanita, me da mucho gusto escucharte así de feliz. Hasta parece que te gusta tu jefe. Ah, no, bueno, me gusta trabajar con él. Bueno, de hecho me ha invitado a salir un par de veces.

 Oye, ¿por qué no me habías contado eso? Pues porque no he aceptado. Imagínate qué dirían los demás que me ascendieron solo porque salgo con el jefe, porque soy una facilota o porque me urgen contra el marido. Esas son ideas de mi mamá. Si tú tienes ganas de salir con él, hazlo. Tienes que darte la oportunidad de volver a mal. Tienes razón, niñas.

Estoy haciendo la lista de invitados para la cena de compromiso. Mi amor, aparte de tus suegros, ¿a quién más vas a invitar? No, a nadie más, man. Es que no quiero que sea algo grande. Ay, bueno. Y a tu hermana ni siquiera le pregunto. Pues Vela, está sola. No tiene novio, no tiene amigos, ni siquiera tiene perro que le ladre.

Pues fíjate que no, mamá. Si va a invitar a alguien, a su jefe, a Josh, ¿verdad? Ay, es en serio, mi amor. Felicidades. No sabes cuánto le he pedido a Dios y a la Virgencita que me ayudara, que encontrara su novio. Ay, no quiero que te quedes solterona. Ah, sí. Él él él va a venir para que lo conozcan. Espero que este sí sea el bueno.

 Es solo un amigo. Bueno, voy a seguir con los preparativos de la cena. Familia. Uy, la familia Lupercio. ¿Y ahora qué voy a hacer? ¿Qué tal que no quiere venir? Estoy segura que te va a decir que sí. Pues eso espero. Ay, te faltaron esos. Ve no más. Ya. ¿Y esto qué? Lávalo otra vez. Pues bienvenido. Fue un placer conocerlo.

El placer fue todo mío, señora. Y muchas gracias. Eh, todo estuvo delicioso. Bueno, creo que mejor me retiro porque soy el último en irme. Esta es tu casa. Puedes venir cuando gustes. Si me permiten, voy a contestar esta llamada acá afuera. Claro. Te veo en un momento, ¿verdad? Adelante. Ay, hijo. J se ve que es un buen hombre.

Sí, es un caballero. Bueno, digo, tú ya no estás para escoger, ¿verdad? Pero ay, por favor, haz lo que sea. Atrápalo, porque si no te vas a quedar a vestir santos, hija. Mamá, ¿por qué eres así conmigo? Mi amor, yo lo único que quiero de verdad es lo mejor para ti. No quiero que vayas a terminar amargada así como tu tía.

Mira, hasta Jimena ya se va a casar. Y tú ya, mamá. Ay, bueno, basta. No, no, no, no. Corre, no lo hagas esperar. Y Coqueta, eh, mi amor. Coqueta. Ay, qué emoción. Corre. Lo hiciste, Patricia, lo hiciste. Muchas gracias por todo. La he pasado increíble. Gracias a ti por aceptar la invitación. Espero que no haya sido demasiado.

 Yo sé que mi mamá puede ser algo difícil. No, no. Y cómo desaprovechar esta oportunidad de pasar más tiempo juntos. ¿Sabes? El tiempo que pasamos en la oficina ya no es suficiente. Eres muy lindo y y muy atento. ¿Sabes? Creo que me estoy enamorando de ti. Y yo de ti. Eh, de hecho, quisiera hacerte una pregunta. Sí, dime.

¿Quieres ser mi novia? Sí, sí, sí quiero. Creo que tú y yo podemos podemos construir algo hermoso, algo lleno de confianza. Por eso es que tengo que ser honesto contigo. Sí, dime. Lo que pasa es que soy un hombre casado y tengo un hijo. ¿Qué? Sí, por eso es que no puedo darte todo mi tiempo, pero lo que sí puedo darte son mis caricias, mis besos.

Podría ser tu amor secreto. ¿Cómo te atreves a pedirme algo así? ¿Estás loco? Yo no quiero ser la otra de nadie. Amor, por favor. Tú nunca me dijiste que eras casado. Desde que nos conocimos y empezamos a coquetear, no dijiste nada. ¿Por qué? ¿Por qué ilusionarme de esa forma? Porque de verdad me interesas, Andrea.

Me gustas mucho. No puedo dejar de pensar en ti. Además, por mi esposa ya no siento nada así. Solamente estoy con ella por mi hijo. Ya ni siquiera dormimos juntos. Dormimos en cuartos separados. Pero me mentiste. Volví a confiar en un hombre que me traicionó. No, te estoy diciendo la verdad, Andrea. Yo sí te amo.

Acéptame así como soy, casado. Solamente es temporal en lo que consigo un abogado que me pueda divorciar de ella lo más pronto posible. Está bien. Acepto ser tu novia. Muchas gracias. Te prometo que no te vas a arrepentir. ¿Quieres que vayamos a comer a algún lado? Un helado. ¿Qué se te antoja un helado. ¿En dónde carajos estabas? Te estuve

hablando toda la noche y no me contestabas. Pero por favor, no empieces. Sí, vengo cansado de trabajar. Marilín, baja la voz que tu hijo está dormido. Estabas con tu amante, ¿verdad? Otra vez con tus celos tóxicos. No, es que no lo puedo creer. No, no puedo tener una junta tarde porque luego luego empiezas a pensar que te estoy poniendo los cuernos.

Hueles a alcohol y a perfume de mujer. ¿Tú crees que soy estúpida? En verdad, ¿quieres que te conteste esa pregunta? No me vuelves a poner una mano encima. ¿Me escuchaste? La próxima vez te reviento los dientes de un golpe. No te estoy siendo infiel, Marilyn. Estás enferma de tu cabeza. Sabes que me voy a dormir.

 Y cállese, niño, que mañana me levanto temprano. Sh. Este cabello no es mío. Voy a descubrir a tu amante maldito. Mi amor, ¿puedes creerlo? Mi hermana apenas va a cumplir los 21 años y ya se va a casar. Qué padre. Ay, Andrea, yo espero casarme algún día. ¿Y no has encontrado a la persona indicada? No, pero igual puedes anotar mi nombre en unos papelitos y me rifas a ver a quién le salgo.

¿Qué? Mucha risa. Anama no señor. Perdón, no pensé. No pues no estás pensando nada. Necesito que te vayas a tu lugar. Te recuerdo que estamos en cierre de mes y necesito ese informe inmediatamente. Sí, jefe, claro que sí, con permiso. Luego seguimos platicando. Acompáñame a mi oficina. Sí. ¿Quieres mis banderillas? Yo no aguantaba las ganas de besarte, mi

amor. Oye, ¿cómo vas con lo del trámite de divorcio? Otra vez con eso. A ver, ya te había dicho que no es tan sencillo. Sí, todo lleva tiempo. Pero me habías dicho que no iba a tardar. Además, ya estoy cansada de verte escondidas. A ver, mira, sí, ya sé que no te puedo ver los fines de semana. Sí. Bueno, se me ocurre que aprovechando que hoy salimos temprano del trabajo, podemos irnos a un hotel por de la ciudad.

¿Qué te parece? Y no, es que quedé de verme con mi hermana en el parque, pero tampoco sé si quiero salir fuera de la ciudad. Y qué raro. Tú me habías dicho que no salió los fines de semana. ¿Qué? A ver, me voy a ver con mi hermana. ¿Qué de malo en eso, está a punto de casarse, así que quiero aprovechar el tiempo con ella.

¿Estás segura que no me estás ocultando algo, Andrea? Ocultarte, de hecho, te invito. No, a ver, no, ¿cómo crees? No, no, no. Ir a un parque a esta ahora es muy peligroso. Podrían vernos y empiezan los chismes. Ya sabes cómo es esto. A ver, ya. Mira, ¿por qué mejor no me compartes tu ubicación? Mira, descargué esta aplicación y con esto puedo ver los lugares en donde estés.

¿Como para qué desconfías de mí? No, solamente es por seguridad. Sí. Mira, como no te puedo acompañar, quiero saber que estás bien. Ya sabes cómo es esta ciudad de peligrosa. Bueno, está bien, la descargo. Oye, te amo. Me tengo que ir. El cierre de mes. Hola, Jime. ¿Ya vienes? ¿Qué? No, ¿cómo crees? Ya estaba aquí. ¿Y ahora qué hago?

Bueno, sí, está bien. Te veo en la casa. Bye. Aldá. Andrea, hola. Qué gusto verte. Sí. Oye, ¿a ti también te gusta venir a este templo? Ah, bueno, en realidad quedé de verme con mi hermana, pero me acaba de cancelar. Ay, qué mala onda. Oye, qué gusto. Fíjate que ahorita eh estaba terminando de hacer unos pendientes y voy por unas nieves que están buenísimas.

 ¿Quieres ir? Sí, sí, sí, sí. Me encantan. Vamos, vamos. Oye, no sabía que también andabas por estos rumbos. No, tú vas por aquí. Ay, te dije, amiga, que esas nieves estaban buenísimas. Sí, hay que volver. Sí. Oye, yo te quiero preguntar algo. Ya sabes que soy bien chismoso, pero si andas con Josh, ¿cómo sabes? Ay, amiga, pues, ¿cómo que cómo sé? Pues si son bien novios.

Aparte, ¿no has visto cómo se pone celoso cada vez que te ve conmigo? Ay, pobre hijo. Si supiera que a mí no me gustan las mujeres. ¿En serio crees que me sele? Bueno, yo sé que a veces se comporta un poco raro, pero en general es muy buena persona. Mira, yo no soy quién para juzgarte, ¿okay? Pero tú siendo tan joven, tan guapa, tan magnífica, ¿por qué te agarras un casado y luego tiene un hijo? Bueno, es eso es solamente atemporal en lo que resuelve su situación.

Se está divorciando y está con esa mujer solo por su hijo. Bueno, eso dice, yo le creo por el niño. Esa yo ya me la sé, amiga. Pues ya nada más te voy a decir que tengas mucho cuidado, ¿okay? Porque los hombres casados no son de fier. Te lo digo por experiencia. ¿Cómo eres? A, nunca te ibas a ver con tu hermana.

¿Qué haces aquí? Vámonos, te llevo a tu casa. Oye, ¿qué te pasa, imbécil? Suéltala. La estás lastimando. A mí no me vuelves a poner una mano encima. ¿Me escuchaste mediocre? Porque acabo con tu carrera. Que no se te olvide que soy tu jefe, idiota. Mira, yo no te voy a permitir. Ya, ya, ya, ya. Está bien.

 Basta los dos, por favor. Andrea, vámonos. Está bien, Alama. Está bien. Camínale. Tenía que ser hombre. ¿A dónde crees que vas? Eh, todavía no termino contigo. Yo me he explicado porque estabas de zorra con él. Yo no hice nada malo. Dime la verdad, Andrea. Dime la verdad. No tengo nada. ¿Qué explicarte? ¿Y tú crees que soy idiota, eh? ¿Me quieres ver la cara de estúpido, verdad? Ya te dije lo que pasó.

 Me quedé de ver con mi hermana y me canceló y de pura casualidad me encontré al dama nada más. Y yo nací ayer, ¿no? Ald dama es gay, ¿entiendes? No le gustan las mujeres. ¿Qué? y aunque no lo fuera, no tiene nada de malo. Es mi amigo del trabajo. Para eso querías esa aplicación, para estarme. A ver, yo no sabía lo de Aldama. Sí.

Pensaba que me estaba siendo infiel. Yo Tú eres el que está casado, el que tiene un compromiso con su mujer y su hijo. ¿Sabes qué? Lo mejor es que dejemos aquí las cosas. Yo no puedo seguir siendo la otra y novia escondida. No, no, no, no, mi amor, por favor, por favor, por favor. No, no, no. Yo te amo demasiado.

 Sí, es que me pones mal Andrea, como paranoico. Es que estoy loco de amor por ti. Perdóname, mi amor. Sí, te creo, te creo. Solo dame tiempo para pensar las cosas. Sí, yo sé que que vas a pensar Ah. Me mandó llamar. Ya no aguantaba la idea de estar lejos

de ti. Te extraño ya. ¿Qué no te acuerdas de la escenita que me montaste ayer? Perdóname, Andrea, es que yo estaba fuera de No me importa. Me trataste horrible. Me llamaste zorra cuando tú eres el que sigue casado. A ver, ya te había dicho así. Ni siquiera dormimos en la misma cama. A ver, es que entiendes así.

No, no, no, no soporto la idea de de perderte. Eres lo más importante que tengo en mi vida. No, no, no, no, no sé qué hará sin ti. Sin ti mi vida no tiene sentido. Es más, si tú me dejas, si tú me dejas, yo me mato. ¿Qué puedo hacer para que me perdones? ¿Quieres que te mande otro arreglo de flores? Dime, dime qué hago.

No, lo que quiero es que no me vuelvas a tratar así de esa forma tan violenta. Perdón, perdóneme. Yo no no no sé qué me pasó. Te prometo que no va a volver a pasar. Y otra cosa, todo esto me hizo hacer sentir culpable por ser tu amante. Yo no quiero seguirme escondiendo para que tu esposa no te descubra. No merezco esto.

Mira, no quiero que pienses en eso. Es más, ni siquiera que pase por tu cabeza. Además, estamos a muy poco tiempo, un mes máximo y estamos en el final del trámite del divorcio. Cuando menos lo pienses, nos vamos a estar casando. En serio. Sí. Te amo. Está bien perdonado. ¿Quieres ir a cenar? Sí, me gustaría. ¿Qué se te antoja? ¿Qué te parece un restaurante italiano? Me parece muy bien a la luz de la luna.

Llegaste temprano. Qué milagro. Sí, solamente vine a bañarme y a cambiarme. Tengo una junta muy importante. Claro, una junta importantísima, más importante que tu esposa y tu hijo, ¿no? Bueno, pues, ¿qué estás insinuando, Marilyn? Que te miento. Claro, no me vayas a salir con tu jueguito ese que te estoy siendo infiel.

Pues no sería la primera vez, Josh, yo te lo dije muy claro. Si descubro que andas de adúltero, te olvidas de tu hijo. ¿Sabes que no soy para tus tonterías? No es que no son tonterías, Josh. Se trata del bienestar de tu hijo. Sí, Marilyn. Sí. ¿A dónde vas? Uy, no he terminado de hablar. Estoy segura de que algo me ocultas, desgraciado.

No hay infiel que no deje huella. ¿Qué? Ticket para unas flores. Así es que aquí vive el amante con la que me engañas, maldito. Hasta aquí llegaste, desgraciado. No me vas a volver a ver la cara. El postre estuvo delicioso, Yernita. Muchas gracias. No, señora, nada que agradecer. Lo hago gustoso. Agradecido por haberme dejado entrar en

su familia. Oye, pero casi no te vemos. Digo, ni los fines de semana. Pues que esos días no se trabajan, que tienes hijos o Bueno, lo que pasa es que yo no Bueno, yo la verdad es que llegué a pensar yerno, ¿ya habías terminado con Andrea? No, no, al contrario, suelita. Su hija es increíble. Lo que pasa es que yo salgo constantemente de viaje por mi trabajo.

No vas a contestar. No, no, no es nadie importante. Bueno, pero como les decía, yo ya estoy tratando de acomodar mis tiempos para ver más seguido a Andrea y así poder celebrar nuestro amor. Uy, eso me huele a boda. Bueno, propongo un brindis ahorita, aunque sea con agua, anden, tomen sus vasos, pero después vamos a brindar con la de champag, la que dejó tu papá antes de que se muriera.

 Voy a ir por ella en un ratito más, pero ahorita quiero brindar, brindar por mis hijas, porque ya encontraron el amor de su vida y por mis futuros nietos, porque quiero pronto, ¿eh? Andrea, mi hija, acuérdate que el útero envejece. Bueno, salud, salud, salud, salud por mis hijas. Ahorita vengo. No te preocupes, me voy yo. Gracias, hija.

 Pero, ¿quién será? Eh, ¿acaso no tendrás otra sorpresita como las flores o sí? Ay, herdada. Suelta a Este es tu amante, desgraciado. Es a mí a quien buscas. Así te quería encontrar, maldito. Y a ti también, Buscona. Díganme, ¿desde cuándo esta lagartona se mete con mi marido? ¿Tu marido? Andrea, ¿de qué está hablando? ¿Quién es esta mujer? Diles que te metiste con un hombre casado, que destruiste un matrimonio, una familia, porque sí tenemos un hijo.

¡Cállate, por favor! No me voy a callar, Josh, es la verdad. Y tú eres una una buscona. Y a usted, señora, que no le da vergüenza haber criado una destruye hogares. ¡Cállate, desgraciada! A mi hija no la vas a insultar de esa manera y menos en mi casa. Largo. No me voy a largar. ¿Cómo pudiste? Cálmate, por favor.

No me voy a calmar. No quise. Escúchame bien, Josh. Esta no te la voy a dejar pasar. Te vas a olvidar de mí y de tu hijo. Y tú, desgraciada, no te sientas especial porque de seguro este maldito tiene otras como tú. Andrea John, tú también te largas, pero para siempre. No te quiero volver a ver aquí. Largo, largo.

Ay, Andrea. Ay, yo mejor me voy. Que no pasa nada. Tranquila, ahorita hablamos con ¿Por qué no me habías contado de él? Porque me daba pena decir que estaba con un hombre casado. Qué tonta fui. Angel, yo no paría una cualquiera, ¿eh? ¿Cómo se te ocurre meterte con un hombre casado? Por Dios.

Mamá, por favor, escúchala. Escucha. Ya fue suficiente. Ay, no. Ahora entiendo por qué ese patán casi no venía y tú te ponías tan nerviosa. Ay, no, qué vergüenza, por Dios. Pues sí, pero esta es tu culpa. No digas tonterías, Jimena. Yo jamás les di esos valores. Yo jamás me hubiera metido con un hombre casado.

 Yo siempre estuve al lado de tu padre hasta el día de su muerte, pero con tus comentarios humillándome por mi edad, por no tener pareja, siempre diciendo frente a todos que era una quedada, que se me ha ido el tren. Sí, pero no por eso te ibas a meter con el primer patán que te encontraras. Yo lo único que estaba buscando es tu felicidad, Andrea.

Pues preocúpate, pero por mi presente. No viste cómo me dejó lo de Gustavo? No viste cómo estoy ahora. Ay, rota. Está bien, pero yo lo único que quería era que te quedaras a decir santos. Dios. Y yo lo único que quería era que mi mamá me quisiera y que dejara de hacerme menos. Ay, mamá. Ya. Andrea, te ves, te ves hermosa, mi amor.

¿Qué estás haciendo aquí? Deberías de irte antes de que a mi mamá. No, no, no, por favor, por favor. No, no, no, no dejar. Mi mi esposa, mi esposa me dejó, se llevó a mi hijo. Me me dejó sin la empresa, sin casa. Sí, supe de eso. Lo bueno es que yo renuncié antes, pero deberías de irte antes de que vengan por mí.

Intentémoslo de nuevo. Sí, pero está bien, hagámoslo bien. Soy un hombre libre. Yo yo yo sé que tú sientes lo mismo, pero no. Claro que no. Y jamás debí de haberme metido con un hombre casado. Eso estuvo muy mal. Andrea, por favor. Dije que no. Si quieres hablo con tu mamá. Sí, yo yo invento cualquier cosa.

 Todo va a ser igual que antes. Te lo prometo. Dije que no. Yo no voy a volver a caer en tus mentiras ni en tus celos. ¿Estás segura de eso? Claro. Y si todavía te queda una pizca de cordura, deberías ir a terapia como lo hice yo. ¿Sabes? Entendí que en realidad nunca te amé. Solamente fuiste una fachada para poderme librar de las presiones que mi madre ejercía sobre mí para que me casara.

Tú y yo sabemos perfectamente que eso no es cierto. ¿Qué es eso? Si no eres mía, no serás de nadie. Te voy a desfigurar tu rostro con este ácido para que nadie se te vuelva a acercar nunca. No, no, no, no. ¿Qué estás haciendo? No, no, espera. Anda, ¿qué está pasando? Mamá, sal, sal. Bagas. Te vienes, imbécil.

 ¿Qué hiciste? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Señora Pati, marquen una ambulancia, pero rápido. Tranquila, todo va a estar bien. Sí, ambulancia va a estar bien. Andrea, hija, mi amor, ¿cómo estás? Sanando igual que mi corazón. Ya no tienes por qué preocuparte por Jos. Se va a podir a la cárcel. Hija,

quiero pedirte una disculpa. Una disculpa por presionarte, por hacer ese tipo de comentarios. Todo lo que pasó fue mi culpa, pero yo lo único que quería era que estuvieras bien y ahora quiero que seas feliz. Todos mis miedos, mis inseguridades te las estaba pasando a ti. ¿Y sabes por qué? Porque no quería que terminaras como yo.

Sola, perdóname, hija. Te puse en peligro. Arriesgué tu vida y eso es algo que se va a quedar en mi conciencia para siempre. No, mamá, al igual que yo sané, tú también lo harás. Ay, mamá, el maquillaje. Ya sé. Ay, no. Mi hermana no nos va a perdonar que lleguemos tarde a la iglesia. Ay, claro.

 A ver, el último reto que, mi amor. Por miedo a quedarme sola, preciosa. Acepté migajas, mentiras y maltratos. Quiero. Pensé que yo tenía una fecha de caducidad, pero ahora estoy segura que ese amor romántico que por tanto tiempo busqué no es el único que necesitaba en mi vida para sentirme feliz al lado de mi familia. Cada historia tiene un silencio, algo que nadie se atreve a contar hasta hoy.

Si te gustó esta historia, déjalo en los comentarios porque tu voz puede inspirar a otros. Déjanos un like, comenta y suscríbete porque aquí contamos lo que otros callan. Ma, pa. Si vienes a pedirme dinero prestado, ahórratelo. Eh, no. De hecho, vengo a darles una noticia muy importante. ¿Qué importante? ¿Qué? Voy a ser papá.

¿Qué vas a hacer? ¿Qué? ¿Qué vas a hacer? ¿Qué? Estúpido. Humberto, por favor, cállese. Ay, mi hijo, muchas. Ni se te ocurra felicitarlo, caramba. No me vengas ahora con que le vas a aplaudir sus estupideces. Tú tenías que trabajar, tú tenías que ayudarme a salir de esta miseria. ¿Y ahora qué? ¿Qué vas a vivir en un cuarto prestado y con tus deudas o qué carajos? No, para también eso quería platicarlo con usted.

En en la empresa me puede dar más trabajo, puedo ser más que un chóer, me puede dar más responsabilidades. No, ¿cómo no? Qué bonito, ¿no? Primero te metes en el problema este y ahora vienes a que te lo resuelva, ¿no? Y al rato que vas a estar viniendo por dinero para los pañales, la leche, la medicina y todavía con la mujer enferma y al rato vas a querer también meterlos a vivir aquí y esta es mi casa.

 Ni lo pienses, papá. Por ni me llames así. Ya. Ahora te toca a ti comportarte como hombre. y resolver esto tú solo. Con nosotros no cuentas. Por favor, Humberto, te lo suplico. Es nuestro hijo. Además, también se trata de nuestro nieto. Ya cállate, mujer. Caramba, ¿no estás viendo? Por eso estamos como estamos, hombre.

 Váyanse, váyanse de aquí. Váyanse ya no los quiero ver. adamba. Que Diosito te cuide, te acompañe. Cuid. ¿Y ahora qué vamos a hacer? Trabajar. Pues, ¿qué más? Voy a ver si el señor de la tienda me da

trabajo. No sé, no sé qué carajos voy a hacer. Con eso no va a alcanzar. Un bebé es más que comprar una bolsa de frijoles para dos. Es pagar doctores, comprar ropa, leche, pañales, pagar escuelas. Lo sé. Créeme que lo sé. Tengo un tiempo que pasa a gente al otro lado y los pone a trabajar en las construcciones.

A ver, a ver, a ver. Un pollero. ¿Quieres que me vaya? No, no quiero que te vayas. Pero, pero creo que será lo mejor para nuestro bebé. Alejandro, yo no quiero que que mi bebé pase necesidades, que crezca viendo cómo contamos las monedas. Me he enterado que la gente que se va para allá le va bien.

 Igual si aburro unos años, pues puedo juntar una buena lana. Podrías mandarnos dinero y cuando ya tengamos algo estable aquí, ¿te vienes para acá? Sí, amor. ¿Y tú qué? ¿Y si te pasa algo? ¿Y si me pasa algo a mí cruzando? Eres fuerte y lo harías por nuestro bebé. No quiero que mi hijo me vea como un hombre fracasado. Te verá como el hombre que hizo todo por él por ella.

Okay, está bien. Me voy a ir. Bueno, ¿tienes hambre? Voy a conseguirte algo de cenar. Y consígueme un medicamento para la tos. Sí, sí, mi amor. No me tardo. Va. Sí. Angel, no corras. Es que tengo mucha hambre. ¿Y por qué no estás lista aún para la escuela? Te dije que primero era el uniforme y después el desayuno.

Es que quiero comer primero. Además, si no desayuno me duele la pancita. Siempre tienes un pero. Está bien. Desayunas rápido, después te pones el uniforme y te peinas porque mira nada más los pelos que traes. Traes unos pelos que pareces león. Tráeme unos platos. Corre. Todo bien, hermano. Todo bien. Pues ya escuchaste el patrón o te vas a quedarciendo otra vez overtime.

Yo creo que sí me voy a quedar. Necesito mandar más dinero este mes. No, pues andas difícil tú. Mucha suerte, hermano. Sí, gracias, bro. Ya te lo sabes. Gracias. Hola, mi amor. ¿Sí me escuchas? Sí, pero habla más fuerte porque se cortó. Ah, ¿cómo están? Bien, sin nada nuevo. Oye, mi amor, de casualidad está Angel por ahí.

 Pásamela, es que quiero hablar con ella. Ya la dejé. Escuela. Hoy entraba temprano. Ah, bueno, pues ni hablar. Es que la extraño mucho. Ya ves que no he hablado con ella y ya voy a cumplir un año por acá. Ah, sí. De hecho, quería hablar contigo sobre eso. ¿Qué pasó? Voy a necesitar más dinero. Más. Sí. Ay, pues son los útiles. Y en la escuela pidieron que cambiara el uniforme y los tenis ya no le quedan.

Todo está carísimo. Sí, está bien, amor. Digo, lo que le haga falta a la chamaca está bien. Ay, tu mamá también me llamó. Me dijo que que necesita para unas medicinas, uno medicamentos. Pues, ¿qué le pasó? Nada grave. Bueno, eso me dijo el doctor. Pero si hay que comprarle los medicamentos. Bueno, está bien, amor.

 También cuenta con eso. Okay. Es que no quiero que les haga falta nada. Va. Oye, justo un compromiso. Y tranquila, amor, estoy juntando dinero para mandarles este mes. Sí. Okay. Breaksover. Ah, mira, escuché que te hablaron. Mejor después me llamas. Okay, mi amor. Este, oye, ¿le puedes decir Angelique? Hola, chula. ¿Estás hablando? Perdón, pero ya no me podía esperar para esto.

Amor, amor, valdrá la pena. Yo sé que todo esto va a valer la pena. Vamos, vamos. Y sí, te lo va a mandar. Que sí, hasta me va a mandar extra. Extra. Sí, para su mamita y los estiles de la escuela. Qué mala eres. Yo solo estoy aprovechando porque para qué me deja solita. Oye, ¿y

qué pasa si se le ocurre regresar? No va a regresar. ¿Cómo estás tan segura? 8 años, Andrés. Ocho malditos años. La gente que se va por tanto tiempo ya no regresa. Pues a veces sí. Mira, él está muy bien allá ganando dólares. Seguro ya hasta se acostumbro. Pero mira, mientras a mí me siga mandando mi dinero de mí no tendrá queja.

Y la chamaca. Esa niña creyó pensando que su papá nos había abandonado. Solo es un pequeño estorbo. Tengo que seguir aguantando solo unos años más. Ya llegó. Ya llegó. Cámbiate rápido, mami, ya llegué. Él es mi papá. Ya lo he visto. No, hombre, chamaca, yo no soy tu papá. Yo estoy más guapo que él. Angeliki, ya te he dicho que tu papá nos abandonó, se fue y no volver.

Pero es que tú dijiste que sí, sí, sí. Ya sé, yo dije muchas cosas, pero ya deja en paz, Andrés. Pero entonces, ¿el qué hace aquí? Él es mi amigo. O los adultos podemos tener amigos. Y ya mejor vete a tu cuarto a hacer la tarea o no sé, algo de provecho. Pero es que tengo hambre. Angel, deja de molestar. Todo el tiempo tienes hambre.

Todo el tiempo. Vea, fíjate ahí en el refri. Creo que había refresco. Ándale. Oye, si sentí regacho lo que le dijiste a la chamaca. Para ti es fácil decirlo. No tienes hijos. No tienes que aguantarla todo el tiempo. Mira, ahí está. Échale. Oye, ¿ya hablaste con tu mujer? Sí, sí pude hablar con ella. Me dijo que están bien, que la chamaca pues ahí va creciendo.

 Ya va a estar bien grandota, Luis. Es que han pasado 8 años. 8 años. Pues, ¿qué te digo? Eso es lo que pasa cuando te vienes para acá, Alex. Uno se sacrifica para que ellos estén bien, ¿no? Pues sí, tienes razón. ¿Sabes qué pienso, Luis? Tengo miedo de que cuando regrese mi hija no me reconozca. Gy, que han pasado 8 años que me vea como un extraño.

Sí, te entiendo. Yo también tuve que dejar a mi familia desde pues ya hace muchos años. digo, la diferencia y ventaja que tú ves que pues los pude ver unos añitos crecer, pero sé lo que te refieres. Te digo la neta, güey, extraño México, a mi mamá, a Yosuani, mi hija, la comida, todo, hasta el color de allá, ¿sabes? ¿Y eso qué significa? Pues yo creo que me voy a regresar, Luis.

¿Ya estás seguro, Alex? Pues mira, no he juntado una fortuna, ¿me explico? Pero siento que con lo que he ahorrado, pues ya con eso la puedo librar, me voy para allá, pongo un negocio propio, empiezo de cero, ¿sabes? Imagínate que mi hija llegue, me abrace, Yosuani se ponga muy feliz estar con ellos, ¿sabes? Sí, yo creo que sí me voy a regresar.

Mira, Alex. No más te voy a decir que la gente con el tiempo cambia y y sabes a lo que me refiero, ¿no? Pues no. ¿A qué te refieres? Que las personas aprenden a vivir sin nosotros. No han pasado 6 meses ni ocho. Son 8 años. La gente a veces aprende a vivir sin nosotros. Pues la neta es que yo por eso pues yo ya me la pienso si regresar o no.

 No quiero encontrarme con algo, o sea, encontrarme con algo que ya no es mío. Pero no, güey, mi familia no. O sea, tengo que regresarme con ellos para que Josani ya no esté sola. Imagínate, pobrecita, cómo le ha batallado. Yo creo que sí me voy a regresar, Luis. Está bien, compadre. Pues ahora sí que te deseo la mejor de las suertes. De igual manera tú, carnal, si reconsideras volver a México, pues ya sabes que allá puedes contar conmigo. Va.

Ánimo. Hay que seguirle chambeando. A que seguir echamendo. Écha. Ay, sí, sí, sí. Está bien. Nos vemos más tarde. Sí, como siempre. No, pues ya te recojo donde misma de siempre, ya sabes. Nos vamos a divertir mucho. Bueno, solamente tengo que dejar a la chamaca en la escuela y listo. Mamá. Sí, yo también te extraño.

Ay, me están tocando. ¿Quién será? A ver, espérame. Te marco más tarde. Sí. Ver, niña, apúrate a desayunar que se te va a ser tarde para la escuela. Ya voy. Ay, ya voy. Josuani, por favor. Ahora, ¿qué quieres, suegra? Ya le he dicho que no quiero que venga aquí. Déjame ver a mi nieta. Sí. Ya hace mucho tiempo que fue la última vez que me dejaste verla.

Porque no me gusta llevarla y menos después de lo que me hizo su hijo. Que no se le olvide que nos abandonó. Mi Alejandro sería incapaz de hacer eso. Estoy segura que algo le pasó. En verdad tú no has sabido nada de él. Ya le dije que no. Hace mucho que no me llama. Seguramente una mejor vida ya. Esta se olvidó de nosotras.

Usted debería hacer lo mismo. Déjame ver a mi nieta así, aunque sea un momento. Que no y no quiero volver a verla aquí. Así como usted y su esposo nos dieron la espalda hace muchos años. Yo voy a hacer lo mismo. Ahora lárguese de mi casa, que ya suficientes problemas tengo como para que venga usted, vieja pobre, sucia y latosa.

Ojalá algún día puedas perdonarme y convivir con mi nieta. Ella merece también estar cerca de su abuela. Sí, sí, sí. Ya, pero fuera no vuelva. Cuatro 375 37C, pero no no creo que sea esa. A ver. No, al parecer sí es. A ver, no sé si me puedo quedar otro rato. No,

depende si te portas bien. Ay, no. Seguramente es la chismosa de mi suegra otra vez. Ah. ¿Por qué no le dices que se vaya? ¿Que no tiene nada que hacer o qué? Pues yo creo que no, pero ahorita mismo la voy a poner en su lugar. Espérame que Ay, señora, le dije que no quería que volviera. Yani, mi amor, no sabes cuánto tiempo soñé esto, pero al fin volví.

La casa está bien bonita, Yosi. Valió la pena tanto esfuerzo, ¿verdad? ¿Cómo te atreves a volver sin habérmelo dicho? Pues quería sorprenderlas, pero estás bien. Te noto rara. ¿Pasa algo? No, sea nada. Es que estoy sorprendida, solo eso. Pues creí que sorprenderla sería la mejor idea, mi amor. Sí, lo hiciste. Pero yo mejor espérate aquí afuera.

 Yo yo no estoy lista. Voy a cambiarme. No, no, mi amor, eso no importa. Lo importante es que ya estoy aquí, que ya volví. ¿Dónde está Angelique? ¿Dónde está mi hija? Angelique, no. Alejandro, espérate. Papá. Angel, hija, ¿tú quién eres? Ah, yo es es es un amigo. Un amigo. Sí, es que vino a ayudarme a a esto. Estaña, ¿verdad? ¿Y de cuándo acá los amigos están abrochando la camisa en la sala? Bueno, creo que yo me retiro.

 ¡Cállate! Toma, pasa. No puedo creer, Yosi. No puedo creer que me hayas hecho esto. O sea, yo te marcaba todos los días, te mandaba dinero para que no les hiciera falta a nada y me recibes así, Ay, así. ¿Cómo? ¿Cómo que como? Con otro hombre en mi casa. Tu casa. No, esta es mi casa. Todo lo que ves es mío. El carro que está fuera también.

Todo, todo lo que ves, yo lo compré. El dinero que me mandabas. Eso era para nosotros, para que no les hiciera falta nada. No, Alejandro, era lo que me debías. Hm. Desde que me embarazaste me di cuenta de que no me ibas a poder dar la vida que yo quería. Por eso te mandé para Estados Unidos y por eso te conseguí aquel trabajo en los United.

Es por eso que todo esto es mío y por eso que me fuera. Sí, funcionó. Yo me partí el lomo. Yo, Sony. Muchas gracias. Te lo agradezco. Te vi muy bien. Mientras tú trabajabas en las obras bajo el sol, en la tierra sudando, en la suciedad, yo yo me la pasaba muy bien, sin necesidades. Y para serte sincera, pensé que no regresarías.

Y Angelique, ella también fue parte de todo esto. ¿Qué? Claro que no. Pero fue el detonante. Yo solo viene ya un pequeño lastre que tenía que cargar a cambio de los beneficios. Mamá, saqué diésel. ¿Otro hombre? ¿Otro hombre? ¿Cómo que otro hombre? Pues, ¿cuántos hombres metes a la casa, Yosani? Pues ya, Angelic, Angeli, ¿quién eres? Soy tu padre.

Pero mi papá me abandonó. No, no, eso no es cierto. Yo nunca las abandoné. Me fui a trabajar durante 8 años. dormía en un cuarto con cinco hombres, comía lo que había para que ustedes no les hiciera falta nada. Entonces, ¿por qué no estuviste? ¿Por qué no fuiste a mi cumpleaños? ¿Y por qué lo llevaste? Porque trabajaba de sol a sol, princesa, para que a ustedes no les hiciera falta nada.

 Y aunque no fuera mucho, pues quería que estuvieran bien. Allá va. Hasta Alejandro, la verdad me agobias con tus hermones. Entonces es cierto, papá no se fue porque quiso. Mamá, tú me dijiste. Ya, tú no sabes nada, chamaca. No le grites. Esto no se va a quedar así, ¿eh? Yo no me fui por gusto y te lo voy a demostrar, hija. Ya a tu cuarto.

 Ahora no sabes lo que acabas de hacer. Sí, sí, Alejandro, que tú digas. Ya, vete con la pobretona de tu madre. Legalmente todo esto es mío, así que lárgate de mi casa si no quieres que llame a la policía. Hijo, y a mi hija no te la vas a llevar, ¿eh? Te prometo que voy a regresar por ti, papi. Disculpe, señora.

 Buenas tardes, Alejandro, mi hijo, mi muchacho. Amá, discúlpeme por haberme tardado tanto en regresar, de verdad, perdón. Mi amor, pensé que estabas muerto. ¿Qué? que te había pasado algo por allá. Oh, ¿cómo crema? Digo, sí, me he pasado muchas cosas, pues, pero aquí estoy poleando. Te veo más flaco, cansado. Pero vamos, mi amor, vamos adentro.

Corre, ven. Y luego, ma, ¿qué pasó con la casa? Pues yo les mandaba dinero para que poco a poco la fu arreglando, que no les hiciera falta a nadie. Aquí parece que no han pasado los años. Hijo, Josani al principio me daba algo, pero me daba. También de repente venía y me dejaba ver a la niña. Después, después ya no volvió y ya no me daba dinero.

¿Qué? Pero a ver, ¿cómo que no le dio ni un peso si yo me la pasaba mandándole dinero hasta demás para que le diera usted. Hace años, hijo, años que no recibo ni un solo peso. Y Angelique me prohibió verla. me dijo que no quería que la confundieras, que tú las habías abandonado y que no quería que creciera la niña con esa rara idea de que ibas a volver.

¿Yo qué? Pero si yo no las abandoné, amá, usted lo sabe. No sé, mi amor. Sé que tú no eres esa clase de personas. Ah, no puedo creerlo, ma. Y a todo esto, ¿dónde está mi papá? Salió a trabajar. Me daría mucho gusto verlo. Mi amor, siéntate. ¿Qué? ¿Qué pasó, ma? Me me me está asustando. ¿Qué pasó? Tu papá murió hace dos años.

El trabajo se puso difícil. Tuvimos que cerrar y después todo se puso peor. Todo esto paso. No estuve ahí. A pesar de todo, era mi papá. Yo lo quería. Perdóneme, amado, de verdad, perdóneme por haberla dejado sola tanto tiempo. Perdón, mi amor. Tú no tienes la culpa. ¿Tú no sabías lo que estaba pasando. El celular que yo tenía se me perdió cuando estaba cruzando el desierto y el papelito donde yo anoté su teléfono también se me perdió.

 Entonces fue muy difícil comunicarme con usted. Lo intenté, créame, pero entre tanto cambio, trabajo, yo soñaba mal y decía, “El año que viene voy a volver.” Pero la realidad es que el tiempo se me pasó volando. Aá. Pero ya estás aquí, hijo. Ya estás aquí y puedes luchar por todo. Voy a luchar por Angelic. No tengo mucho dinero, pero tengo unos ahorros y con esos ahorros voy a contratar a un abogado y voy a hacer que usted no le haga falta nada.

A mí ya no me importa el dinero. Pero a mí sí, amá. Porque mientras yo estaba partiéndome el lomo allá creyendo que las estaba cuidando, la realidad es que usted la estaba pasando muy mal y sola. Le prometo que esto no se va a quedar así. Lo prometo. Meu estoy contigo hasta donde quieras. Ven, mi niño. Abogado, en verdad muchas gracias por recibirme.

Mire, aquí están todos los depósitos que yo le hice a mi esposa desde Estados Unidos. mes con mes a esta misma cuenta. Y la cuenta está en nombre de de mi esposa Flores. ¿Y usted tiene manera de comprobar que ese dinero era para la manutención de su hija? Sí. Miren, si le aquí en concepto siempre yo le ponía para Angelique, para la escuela, la casa, etcétera.

 Ahí está todo. Ya. Y puede comprobar que ese dinero era para la compra de la casa. Sí, así es. Mire, señor Alejandro, tanto la casa como el automóvil están a nombre de la señora Jos Flores. Esto se está complicando demasiado. En serio. Pues mira, abogado, todo lo que ella compró era de con dinero que yo le mandaba. Entiendo.

 Mire, con estos documentos podemos solicitar una investigación por fraude y abuso de confianza. Y también podemos iniciar el proceso para la custodia de su hija. Sí. Mire, licenciado, desgraciadamente mi esposa le dijo a mi hija que yo los abandoné, lo cual no es cierto, pero pues mi hija le creyó todo. Si usted puede demostrar que enviaba dinero y que quería estar cerca, que ahora está dispuesto a hacerse responsable, créamelo que tiene grandes posibilidades, señor Alejandro.

 Vamos a hacerlo y lo vamos a hacer bien. Abogado, de verdad, muchísimas gracias. No, no sé cómo agradecerle. La realidad es que ya no quiero volver a perder a mi hija. No se preocupe. Vamos a iniciar ahora mismo. Gracias. Bueno, voy a volver a revisar un poco todos estos documentos que se encuentran.

 Miren, aquí encontré algo que también nos podría ¿Por qué no me contestabas? Estoy ocupado. Ocupado. ¿Y eso qué significa? Que no quiero problemas. Y Sony, me rompió el hocico. ¿Lo olvidaste? Ahora que él regresó, estoy seguro que no va a hacer lo mismo. Ya no te va a dar dinero y no quiero estar involucrada en tus asuntos maritales. A ver, tú no te preocupes por eso.

 No importa. Yo voy a hablar con él, lo voy a resolver todo. No se va a meter en nada, te lo juro. Pues ahora no quiero que me metas en esto. Arregla tus cosas y déjame en paz. Andrés. Ay, maldito. Maldito Andrés, ya termínate de peinar. ¿Y por qué te pasas como si fuera tu casa, señora Yosy Flores, soy yo.

 ¿Quién es usted? Es un citatorio judicial y una orden provisional. Oh, no. Ustedes no pueden hacer eso. Mi cliente presentó comprobantes de transferencias que se han realizado durante cerca de 6 años. Son transferencias constantes, estados de cuenta, fechas, cantidades. Con eso, señora, esta propiedad fue adquirida.

 Por órdenes del juez, el día de mañana, cuando usted se presente al citatorio, la menor será trasladada a un centro familiar. Claro, esto solamente en lo que se define su custodia. Ella es mi hija, no me la pueden quitar. Hija, te recuerdo que la llamaste lastre. Me van a separar de mi mamá. Nadie te va a separar de mí. Sí, princesa, tranquila.

 Todo va a estar bien y se va a aclarar. Okay. Mira, yo nunca quise irme ni dejarlas, así como tu mamá siempre te ha dicho, pero te lo voy a demostrar no con palabras, sino con hechos. Te lo prometo. Señora, el día de mañana el citatorio es muy temprano. Le sugiero que se preparara. No me vas a ganar. Alejandro, si yo fuera tuyo, su no estaría tan tranquilo.

Ya vete tú a la cocina. Ándale, vete a comer algo. Vamos a ganar, Alejandro. Vamos a ganar. Ah, licenciado, pues que no dijo que la audiencia era a las 11 de la mañana. Sí, señora, así es. Ambas partes estaban citadas. De hecho, la señora Josuani tuvo que haber llegado hace casi una hora y ella puede simplemente no presentarse y ya.

Sí, claro que puede, pero no le conviene. El juez podría interpretarlo como desacato, como falta de interés. Es que no sé, abogado, a mí se me hace muy raro. Yo conozco a Josuani y créame, es una persona que nunca se queda callada. Vaya que sí. Yo también la conozco. Esa mujer cuando quiere algo lo consigue, pero cuando le toca perder hace cualquier cosa.

¿Saben qué? Yo no me voy a quedar con los brazos cruzados. Voy a ir. ¿Qué? Pero, ¿a dónde vas a ir, hijo? Pues, ¿cómo que a dónde, mamá? Pues a su casa a buscarla. Ay, señor Alejandro, pues será mejor que yo lo acompañe porque cualquier movimiento tiene que quedar respaldado. Ah. Ah, bueno, pues entonces en ese caso también yo voy.

 No quiero que esa mujer le vaya a hacer algo a mi nieta. A ver, mamá, tranquila. Sí, yo creo que lo mejor es que tú Hijo, por favor, entiéndeme. Se trata de mi nieta. Así que vamos rápido. Hay que apurarnos por aquí. Angel, ¿puedo llevar esto? Ay, sí. Y papá, ¿no venir con nosotras? Además, ¿cuándo vamos a regresar? No, él no vendrá con nosotras porque él no quiere saber nada de ti.

 ¿Ves? Te lo dije. Él quiere separarnos, hija. Que no lo entiendes. Él es malo. Pero él me dijo que me quiere mucho. Él ya abandonó. Que eso nunca se te olvide. Vámonos. E no, no, no, no, no, no. No te atrevas a oír con mi hija, ¿eh? Vámonos. Ay, papá, llévame la camino. ¿A dónde crees que vas? Tienes que rendirle cuentas al juez, Josui.

No, eso nunca. Prefiero morir antes que ir a la cárcel. Yani, no vayas a cometer una locura. Tranquila, hija, todo va a estar bien. Okay. Hay que llamar una ambulancia rápido. A ver, ahora, ¿qué va a pasar, papá? Ahora nadie nos va a separar, mi niña. Lo prometo. Estar bien. Esto va a ser clave para el proceso, señor. Su hija pudo morir.

Tranquilos, ya viene la ambulancia. Gracias. Hijo, no sabes el gusto que me da que todo esto haya terminado, pero sobre todo que hayas recuperado lo que tanto te costó, pero sobre todo el cariño de Andelin. Mi mamá va a volver a caminar. Sí, mi amor, claro que sí. Vas a ver que tu mami con la rehabilitación que tome va a poder caminar muy pronto, ¿eh? Qué mal que todo haya terminado así, aunque la perdone, aunque me haya tratado mal.

Mira, mami, te prometo que todo va a estar bien, ¿okay? Vamos a recuperar todo el tiempo perdido y te prometo que nunca te voy a volver a dejar sola. Eh, qué bueno que volviste, papi. Bueno, vamos. Te hice un chocolatito que te va a encantar. Vamos. Nunca pensé que mi regreso se convertiría en una tragedia. Lo que creí que era un hogar resultó ser una mentira y mi hija terminó pagando todo.

Pero ahora yo le daré un hogar y tanto amor que en muchos años su madre le negó. Ya también terminaste de ver el episodio, ¿verdad? Déjame en un comentario qué te pareció y no olvides darle like y compartir. Yo se lo voy a compartir a mi suegra y tú. Ay, le va a encantar. Como mujer, ¿qué serías capaz de hacer para tener la vida que siempre quisiste? Porque yo estoy a punto de cometer el más grave error de mi vida.

Nadie puede saber que parí el día de mi boda. Ah. Chama. Ah, pero qué está pasando tienes Ayúdame, por favor. Sáqueme este bebé. Squemí ver a ver, muchacha, yo te ayudo. Está bien. A ver, con esto te voy a ayudar. Ah, Buja, puede ser. Espera, espera. Tengo que cortarle. Ya, ya viene un último apjido. A ver, aquí está.

Aquí está. Muchacha, acabas de dar a luz a un chamaquito y está bien hermoso. Toma, tienes que pegártelo. Yo creo que tiene hambre. No puedo, no puedo. Tengo tengo que volver a la iglesia a casarme. No, tú no puedes irte. Estás muy débil. Tienes que irte a un hospital porque si no te vas a petatear. Me están esperando.

 Mi prometido los invitados. No puedo, no puedo ir a un hospital. Nadie puede saber qué diablos el día de mi baba. Pero, pero y tu chamaco. Pero no te puedes ir así. Toma. No puedo. A ver, a ver. Yo te ayudo. Yo te ayudo a levantarte. Toma, toma tu bebé. Es el bebé arruinará mi vida y mis planes.

 Pero, ¿y yo qué voy a hacer con este bebé? Por favor, llévatelo. No lo quiero. No lo quiero. No quiero verlo. No quiero escucharlo. Quédeselo. ¿Cómo? ¿Cómo que? Chamaca. Chamaca, no me puedes dejar este bebé que chamaca. Ay, Dios mío. Y ahora yo ahora yo, ¿qué voy a hacer con esta criatura? Ay, vieja, hasta que llegas. ¿Cómo te fue ahí en la chatarra? ¿Cuánto sacaste? ¿O qué? ¿Qué? Es chamaco, ¿dónde lo sacaste? ¿O qué? Pues una muchacha lo abandonó.

 ¿Pero por qué te lo trajiste aquí? Pues lo dejó ahí en un valdío. ¿Cómo crees que lo iba a dejar? Pobrecito. Y serás tonta, de veras. Y ahora nosotros qué, si apenas alcanzamos con los gastos para ti y para mí. No, de veras. Pues sí, viejo. Ya sé que casi no tenemos comida, pero pues me dio mucha pena. ¿Cómo lo iba a dejar ahí si es un inocente? Mira, de ese chamaco.

 Tíralo, regálalo, haz lo que quieras, pero yo no lo quiero aquí, ¿eh? Ya, mijo. Patricia, ya cállese, chamaco. Pues lo más seguro es que tiene hambre. A ver, ábelo. Lo voy a llevar a donde pertenece. No, no, no meemo. Suéltame. Mira, te voy a dar unos pnadazos, ¿eh? para que sepas quién manda aquí, viejo. A mí hazme todo lo que quieras.

Ponme una sonda, como tú quieras, pero por favor con el bebé no te desquites. ¿Qué hiciste, Andrea? Bueno, Andrea, hasta que me contestas. ¿Dónde estás? El padre ya nos quiere casar. ¿Acaso te arrepentiste de casarte conmigo o qué? No, no, no, no, mi amor. Lo que pasa es que tuve ah un accidente y se me se me manchó el vestido.

¿Estás bien? A ver, dime dónde estás y ahorita mismo voy por ti. No, no, no, no, no te preocupes. Solo dile a los invitados que Segura que estás bien, porque te escuchas muy mal. Eh, ¿qué me esperen? Sí. Yo yo voy a a llegar, Andrea. Al fin cumpliremos nuestro sueño de ser padres. Ya verán que no se van a arrepentir.

Dos tres. ¿Ustedes qué está pasando aquí? Ah, ¿quién es esta mujer? Mi bebé. Deme bebé. Su bebé. Su bebé. No le haga caso. Está loca. ¿Cuá loca? Es en serio, Guillermo. ¿Qué está pasando aquí? Quiero una explicación. ¿Estás tratando de vender a ese niño como si fuera ganado? Por Dios. Ya, ya, ya quiero mi bebé. Su bebé.

Sí. Y ustedes dos. Más vale que se vayan ahora mismo de mi casa, porque si no le voy a hablar a todos los vecinos para que lo sequen a patadas. Órale. Dame mi bebé. Dame mi bebé. Eres un estafador. No, no, tranquilos, ahorita yo lo arreglo. Déjenme hablar con ella unos segundos. Sí, no se vayan, no se vayan, por favor.

¿Viste lo que acabas de hacer, estúpida? Acabas de arruinarme un gran negocio. ¡Cállate! ¿Cómo es posible, Guillermo, que trataras de vender a esa criatura? ¡Cállate, estúpida! Ahora sí te voy a romper toda la ja por andarte metiendo donde no te llaman. ¿Qué? Guillermo, Guillermo, Guillermo, ¿qué tienes? Por favor, despiértate.

 Guillermo, Guillermo, ayuda. Por favor, alguien venga a ayudarme, vecinos. ¿Qué onda, ma? ¿Cómo está? Mm. Hola, mi hijo. ¿Cómo te fue en la escuela? Muy bien. ¿Qué cree? Fui seleccionado para participar en un programa de becas. Si quedo, podría irme a estudiar un verano a España. Es en serio, mi niño. Felicidades. No sabes lo orgullosa que estoy de ti.

Gracias. Yo todo lo hago por usted, jefa. Y se lo juro que cuando termine la carrera voy a trabajar día y noche para poder sacarla de aquí y darle la vida que usted merece. Ay, no, mi hijo. Usted no tiene que hacer nada por mí. Usted tiene que preocuparse por usted, por tu futuro. Yo ya estoy firme, jefa. Pues usted no entiende que para mí no hay futuro sin usted.

Si yo decidí estudiar medicina, fue para curarla de esa enfermedad que usted tiene, hijo. Per mamá. Mamá, para ti está bien. Sí, mijo, fue un mare, pero ya se me va a pasar. Se tomó su medicina. ¿Por qué no me dijo que ya no tiene medicamento? Pues para qué, mijo. No quiero preocuparte. A ver, véngase pues.

 Vamos al seguro para que la atiendan y le den medicamento. Ay, en la mañana también me sentí así. Doña Jetrudis me llevó y ni siquiera una medicina tenía, nada. Maldito instituto de salud pública. Nunca tienen medicamento. Ya, hijo, no hagas corajes. Pues es que sí me da coraje, jefa, verlo así. y que yo no tenga el dinero para poder hacer algo.

Mira, amigo, con el favor de Dios y de la Virgencita, vas a ver que vamos a encontrar alguna forma de salir de esta. Yo no quiero que tú te preocupes. Ya, ya encontraremos la manera. Yo ya estoy vieja. No se preocupe, jefa. Mira, vamos por su medicamento y ahorita empeño la computadora. No se preocupe. Vamos, véngase.

No, no, no. ¿Cuál vas a empeñar la computadora si ese es tu arma de trabajo, mi hijo? Yo sé que con lo que ganas ahí con don Jeremías apenas te alcanza para tu escuela y para comprarme un poquito de medicamento. Yo soy la que me siento mal por no poderte ayudar. No llores, jefas. Me duele mucho verlo así. A mí también me duele, hijo.

Me duele en el alma hacer ahora una carga, una enferma y una vieja que no te puede ayudar ni trabajar ni nada. No se preocupe. Mire, usted ya trabajó muchos años pepenando y vendiendo quesadillas para sacarme adelante. Ahora me toca a mí. Se lo juro que en cuanto salga de la carrera voy a trabajar para poder salir adelante, se lo juro.

Ay, mi hijo, siempre tan bueno. Ocupe, jefa. Ya verá. Dios te bendiga. No puedo concentrarme en esto. Toda mi vida he estado mal. Esto es por culpa de la miseria. Odio ser pobre y no poder ayudar a mi mamá. Pues te lo juro que voy a salir de esta

mamá. Voy a hacer lo posible para salir de la miseria. Jimena me dijo que saliste hoy. Sí, así es. ¿Sabes qué es lo más triste, Andrea? que durante casi 20 años Jiménez y yo hemos querido convivir contigo y tú solo nos ignoras. Ustedes saben perfectamente que no estoy bien de mis nervios. Sí, sí, de los nervios.

Yo lo único que quiero saber es qué te pasó. Porque desde el día de nuestra boda no hay un solo día que no te la pases llorando. Extraña de todo lo que pasa a tu alrededor. No quiero hablar de eso. Pero yo sí estoy harto de que cada vez que quiero hablar del tema lo evades. Así que dime, ¿qué pasó el día de nuestra boda? Suéltame. Me estás lastimando.

No tanto como tú nos has lastimado a mí, a Jimena. He hecho absolutamente todo para verte feliz. Pensé que con la adopción de Jimena te iba a ayudar para tus temas psicológicos. Yo quería un hijo propio, Andrea. Y tú arruinaste mi sueño y todo por un trauma de hace casi 20 años. Aún no estoy lista para hablar de eso.

¿No estás lista? 18 años, Andrea. 18 años. ¿No crees que ya es tiempo suficiente para hablar de algo tan importante? Mi terapeuta me dijo que todavía. Ay, tu terapeuta. ¿Sabes cuántas veces te he mandado con especialistas, con psicólogos, con psiquiatras? ¿Qué? Nadie te ha podido ayudar. Estoy pensando muy seriamente en internarte en una clínica.

Tú también, ¿tú también crees que estoy loca? Tú dime, ¿qué debo de hacer, Andrea? No eres la única que la ha pasado mal todo este tiempo. No eres ni la sombra. La persona en que me enamoré. Alejandro, yo siempre te he amado. ¿Sempre me has amado? ¿O te casaste conmigo por interés? ¿Quién te está mandando mensajes a esta hora? Eh, ¿acaso me estás engañando con otro hombre? Ay, Alejandro, por favor.

No digas idioteces. Yo jamás, jamás te traicionaría con otro hombre. Pues ya no sé qué pensar de ti, Andrea. Lo único que sé es que yo ya no estoy dispuesto a estar soportando todo esto. Señora Torres, ¿cómo está? Muy bien. Disculpa la demora, estaba atendiendo una paciente.

No se preocupe. Muchas gracias por haber venido. Le pedí un cafecito. Gracias. Nos sentamos y dime de que quieras hablar. ¿Has tenido alguna molestia? No, no, no. Todo bien conmigo, muchas gracias. Solo pues que no sabía a quién recurrir. No te preocupes, si está en mis manos y puedo ayudarte, lo haré. Muchas gracias.

Mire, señora Torres, yo soy un pobre estudiante de medicina. Estudio por las mañanas y trabajo por las tardes, pero lamentablemente mi mamá está muy enferma de diabetes y con lo poquito que gano, pues apenas si me alcanza para pues para pagar la universidad y los gastos de la casa, porque mi mamá no puede trabajar ya.

Dicen que este café está delicioso y que venden un pan riquísimo. Sí. A ver, lo lamento. Como un chavito, Jimena. Mire, no quiero que crea que yo le quiero pedir las cosas de gratis, solo me gustaría preguntarles si de casualidad pues no sabe de algún trabajo en el que yo pueda ganar un poco más. Mira, afortunadamente mi especialidad me permite atender pacientes con diabetes y sin ningún problema puedo atender a tu mamá sin ningún costo.

De verdad, claro, te lo dije. Si está en mis manos, te voy a ayudar. De hecho, podríamos ir ahora mismo a ver a tu mamá. Sí, sí, sí. Está bien. Muchísimas gracias. Vamos. Sí, termínate de tu café y vamos. Gracias. Un día pesado. Sí, ma, ¿cómo está? Bien, mi hijo. ¿Qué cree? ¿Qué pasó? Yo encontré a una doctora que me va a ayudar para checarle lo de esa enfermedad.

Ay, mi amor, pero tú de dónde sacaste dinero para una doctora. Ay, eso no importa. Mire, e es es una doctora que se ve que es muy buena persona y aparte pues lo va a hacer sin cobrar. Ay, mi hijo, eso a mí se me hace muy raro eso de que se hacen cobrar nadie da nada gratis. No, de verdad, se ve que es una doctora con mucho dinero.

Está allí afuera estacionando su carro. Sí, voy a ir por ella. No se preocupe, jefa. Ay, Virgencita, gracias por mandarme un ángel. Mire más, ella es la doctora Andy Torres. Es la especialista que le va a atender. Sí. Usted, Isaac, déjame solas con esta mujer. ¿La conoces? Obedece, por favor. Hijo, usted es la mujer.

Sí, yo soy la pepenadora que recogió a tu hijo cuando lo abandonaste. ¿Cómo nos encontraste? Fue mera casualidad. Pues no, yo no creo que todo esto sea una casualidad. Tú regresaste para quitarme a mi hijo, ¿verdad? No, no es así. Yo me topé con Isaac cuando por accidente casi lo atropello. Jamás hubiera imaginado Isaac era ese bebé que yo abandoné hace 18 años.

Isaac es mi hijo. No, Isaac es mi hijo, no tuyo. Que tú lo abandonaste ahí aventado como si fuera un perro y no te importó. Así que tú no tienes ningún derecho de llamarle hijo. Yo sé que no estuvo bien lo que hice, pero ese día yo la estaba pasando muy mal. Yo yo fui No me interesa, no me interesa escucharte. Así que ahora lárgate y no vuelvas nunca más.

Por favor, solamente escúcheme. Escúchame, tú a mí. Si tú te atreves a acercarte, Isaac y a contarle todo, te juro que yo le voy a contar a todo el mundo lo que hiciste. Si mal no recuerdo, ese día tú dijiste que nadie debería de saber que estabas embarazada, así que ahora, ahora no tienes ningún derecho. ¡Lárgate y no vuelvas más! ¡Vete! No puede ser.

 Encontré a mi hijo. Mi hijo, mi hijo. Mamá. Ya me vas a decir por qué corriste a la doctora Andy Torres. Lo único que te puedo decir es que no quiero que te vuelvas a acercar a esa mujer. Oiste, dime qué está pasando, mamá. ¿Por qué fuiste tan grosera con ella? Pues yo no quiero nada de ella.

Nada. Eso no importa. Eso no importa. Lo único que te puedo decir es que no quiero que te acerques a ella. Ella es una mala mujer y te puede hacer daño. Yo no me voy a alejar de ella si no me das una razón válida para hacerlo. Hijo, yo no sé qué te pasa. Tú nunca me habías hablado así y tú tampoco nunca habías tratado a alguien así y mucho menos alguien que te iba a ayudar.

Pues no, no quiero nada de ella. ¿Pero por qué, mamá? Porque sí. Y punto. Se acabó. Y recoge los platos. Lo siento, mamá, pero por primera vez te voy a tener que desobedecer. Jimena,

¿qué haces aquí? Nada. ¿Te pasa algo, Jimena? Te noto molesta incluso como si yo te hubiera hecho algo. No, nada. O hay algo por lo que debería estar molesta contigo. No, que yo sepa. ¿Ves? Solo son ideas tuyas, mamita. Con permiso. Voy. Y tú. ¿Qué haces aquí? Te advertí que no volvieras.

¿Dónde está Isaac? Eso es algo que a ti no te importa. ¡Lárgate! Vengo a darle esto. ¿Y esto qué es? Son unas escrituras de un departamento que compré a nombre de Isaac. Qué fácil, ¿no? Qué fácil es querer limpiar la conciencia. Toma para que Isaac te pueda perdonar. Mi hijo no necesita nada de eso. No intento limpiar nada.

Solamente quiero una mejor vida para él. darle lo que nunca pude en todos estos años. ¿Y qué? ¿Quieres comprar su cariño con regalos? Pues no, fíjate, no me vas a quitar su cariño, su amor, porque yo yo fui la que siempre estuvo a su lado, la que se desveló cuando él estaba enfermo. Fui yo la que lo crié. Ya basta.

 No, también. A mí, a mí fue a la primera que me dijo mamá cuando él empezó a hablar. Tú perdiste ese derecho cuando me lo regalaste como si fuera un objeto. Así que mi hijo ni yo necesitamos nada de eso. Yo no vengo a quitarle nada. Este departamento es para que usted e Isaac vivan mejor. Yo sé que estoy en deuda con usted por haberlo criado, llamado como yo lo pude, pero por favor déjeme acercarme a mí.

No, que se te ocurra decirlo. No es tu hijo, es mi hijo. Ya te dije, no necesitamos nada de eso. Y más vale que te largues si no quieres que ahorita empiece a gritarle a todo el mundo la clase de mujer que eres. Largo. Te vuelvas a parar aquí. Prenita, solo te pido que me des un poco más de tiempo para poder proteger a mi hijo de esa mujer.

Te lo pido. Sí. ¿Quién? ¿Quién eres? ¿Creíste que iba a venir mi mamá? Qué fácil fue engañarte. ¿Tú eres la hija de la señora Andyito Rey? Ya quería conocerte. Entonces, ¿tú me mandaste mensaje? Lo sé todo, Isaac. Sé que te entiendes muy bien con mi mamá. Señorita, más bien usted está mal interpretando las cosas.

No sé cómo te puede gustar mi mamá si es muy vieja para ti. En cambio, yo soy mucho más joven y guapa. ¿Qué te pasa, Jimena? 5 minutos. ¿Qué significa esto? ¿Y por qué tomas mis cosas? Ay, mamita, lo sé todo. Si le engañas a mi papá con este muchacho, que muy bien podría ser tu hijo, ¿eh? Cállate, Jimena.

 No sabes de lo que estás hablando. No me quieras ver la cara. No sabes lo decepcionada que estoy. Saber que aparte de que estás enferma es cualquiera. No te voy a permitir que me estés hablando así. Soy tu madre y me respetas. No, no eres mi mamá. Siempre quiero salir contigo y nunca quieres. Ni conmigo ni con mi papá. Ah, pero bien. ¿Qué quieres? Con tu amante.

Vamos a la casa y ahí hablamos. Perdón, es disculpa mi hija. La señora Torres dejó su celular. Recuerdo que me había dicho por dónde vivía, por el templo del Sagrado Corazón. Ay, pero no sé bien la ubicación. Tal vez si voy puedo preguntar por ahí. A ver. Gracias. Ya, Jimena, suéltame. No me toques. A ver, por favor, las cosas no son lo que tú estás pensando.

 Déjame explicarte. No te quiero escuchar. Tú lo único que quieres es manipularme para que no le digan nada a mi papá. No me voy a callar. Por favor, escúchame. Ya, ya, déjame en paz. Te odio. Ay, Jimena. ¿Dónde estás, Andre? ¿Por qué no me contestas el teléfono? ¿Qué

son? unas escrituras de un departamento en zona residencial a nombre de Isaac Ramírez. ¿Quién carajos es Isaac Ramírez? Y como por qué Andrea le comprar un departamento, desgraciado. No sé quién seas, Isaac Ramírez, pero te vas a arrepentir por haberte metido con mi esposa. Voy, voy. Hola, buenas tardes. Vine a entregarle

algo a la señora Andrea. ¿Y tú quién eres? Isaac, un gusto. Así que tú eres el mocoso imbécil que se metió con mi esposa. Eh, no, yo no sabía que la Cállate, imbécil. ¿Cómo Andrea pudo caer tan bajo para meterse con unos como tú? Señor, por favor, usted está equivocado. ¿Querías dinero, verdad? Pues no se te va a hacer, fíjate.

 Te voy a dejar como coladera, niño. Señor, por favor, no me mate. De verdad, Alejandro, ¿qué estás haciendo? Suelta esa arma. Allá hasta que vienes a defender a tu amorcito. ¿Cuánto tiempo te has reído de mí, Andrea? Eh, cuántos. Deja esa pistola, Alejandro. No vayas a hacer una estupidez a la que te vayas a arrepentir toda tu vida.

¿Sabes de qué es lo único que me arrepiento, Andrea? enamorarme de ti y de haberme casado contigo. Yo te amaba y durante la relación dejé pasar muchas cosas por alto, pero esto sobrepasa mis límites. Alejandro, escúchame. Hay muchas cosas que me he callado y que es momento de que sepas. Por favor, escúchala. Pues ya es muy tarde, Andrea.

Así que un lado. Háblale una ambulancia. que vayas a hablar una ambulancia, niña. Aléj, hay algo que tienes que saber. Yo soy tu madre. ¿Qué? Isaac no es mi amante, él es mi es mi hijo. Mi amor, no te duel más, mi amor. Andrea, Andrea, por favor, no. No, no. Andrea, no, no, no, no. Por favor, Jimena, la ambulancia.

 Jimena, no, mi amor, todo va a estar bien. Sí. No te duermas, no te duermas, mi amor. ¿Por qué me ocultaste que habían abusado de ti, Andrea? ¿Cómo fuiste capaz de esconderme durante 9 meses un embarazo? Estaba llena de de miedo y de vergüenza. Creí que si te lo decía ya no te ibas a querer casar conmigo. Me vendaba, usaba ropa holgada para que no te dieras cuenta.

Ahora entiendo por qué oraste enferma tanto tiempo y por qué llegaste tarde a nuestra boda. Alejandro, yo nunca te dejé de amar. Mi madre me dio la espalda, me me dijo que yo tenía la culpa y que me quedara callada o iba a arruinar el apellido de la familia y mi boda contigo. Creí que estaba haciendo lo correcto.

Abandonar un bebé. ¿Realmente crees que fue lo correcto, Andrea? La estaba pasando muy mal. Desde ese día viví un infierno y para mí no fue fácil tener el hijo de un En fin, en fin. Yo nunca te dejé de amar, Alejandro. Sé que cometí muchos errores, pero de verdad, créeme. Andrea,

si tú me hubieras contado desde el principio lo que te pasó, yo hubiera sido el primero en defenderte y apoyarte en todo esto. Ahora tu hijo no quiere saber nada de ti. Yo no soy quien para juzgarte. Pero ahora yo no sé cómo sentirme con todo esto, ¿sabes? Sé que no tengo ningún derecho a pedirles que me perdonen, pero tengo fe en que un día lo harán.

Isaac, viniste a verme. Los dejo solos. Tienen mucho que hablar. Yo saldré a darme un paseo. Tengo mucho que pensar. Vine a ver cómo estaba. Y eso no importa. Lo que importa es cómo estás tú, hijo. Me siento muy confundido y

perdón por no haber venido antes, pero no me atreví. Le quiero agradecer por haberme salvado la vida. Isaac, ¿crees que estás listo para escuchar mi versión? Quisiera contarte cómo sucedieron las cosas. ¿Podrías, por favor, darme esa oportunidad? que llegan los tacos. Yo tengo hambre.

Quedaron de llegar a las dos. No te preocupes, hijo. Pati, qué bueno que están aquí. Señora Paty, muchas gracias por habernos invitado. De verdad, aquí te trajimos un pequeño obsequio. Espero te guste. Ni nada que agradecer. Usted también es la mamá de Isaac. En el te se grabó y siempre le voy a agradecer por haber dejado atrás todo el rencor.

Isaac me contó muchas cosas. De verdad siento mucho por todo lo que pasaste. Con el tiempo comprendí que no soy nadie para juzgarla, pero tengo que confesarle algo. Al principio tuve mucho miedo que me quitara el cariño de Misac, pero después entendí que usted no es una mala persona. Le voy a estar eternamente agradecida por haber cuidado y creado a mi hijo.

A mí también me gustaría agradecerles por habernos ayudado con el tratamiento de mi mamá patos. Espero que más adelante las cosas malas queden atrás. Mamá Andrea. Me dijiste, mamá. Feliz cumpleaños, mi hermano. Oye, ¿me acompañas por unas vidas y de paso te presento a mi amigo? Sí, sí. Puedo ir con Jimena. Mamá.

Sí, sí. Eh, bueno, gracias por todo. ¿Puedo ir por algo de tomar? Sí, claro. En el refri ahí sirve lo que gustas. Con permiso, amor, no sabes lo feliz que me hace verte sonreír, mi amor. Ahora que ya no guardo secretos, ¿por qué me siento liberada? Además, te tengo a ti, tengo a Jimena, a mi hijo. No podría estar más feliz.

Yo me siento muy amado y correspondido. Te amo, Andrea. Siempre te amaré. Pues muy bien. Bueno, pues vamos a partir el pastel, ¿no? O algo. Bueno, pero creo que primero cantamos las mañanitas, ¿no? Claro. Las velas. Sí, claro. Fui madre desde miedo y abandoné a mi hijo porque la violencia me rompió por quedar atrás y no supe cómo amar sin dolor.

Viví años consumida por la culpa, hasta que su perdón me devolvió la vida. Cuando me llamó mamá sin rencor, entendí que incluso una mujer quebrada puede renacer y aprender al fin a ser feliz. Corte. Gracias por vernos hasta el final. Cada like, cada comentario, cada compartida nos ayuda a crecer más esta familia.

 Si te gustó la historia, cuéntame en los comentarios cuál fue tu parte favorita y no olvides suscribirte, que lo bueno apenas comienza.