La millonaria pagó a un hombre pobre para casarse con ella creyendo controlar completamente la situación, pero todo cambió cuando descubrió documentos secretos revelando que aquel desconocido escondía una verdad capaz destruir fortunas familiares y alterar para siempre el destino de ambos silenciosamente.

Alo. ¿Qué está haciendo aquí? Todavía no abrimos. ¿Me puede esperar afuera, por favor? No vengo a comprar panes. Vengo por algo más valioso. Su tiempo. Esto podría ser suyo si acepta mi propuesta. Usted está loca. Por favor, retírese. Sí. Necesito liderar la empresa de mi padre y no lo puedo hacer sino un nombre a mi lado.

Me parece que eso es un Espera, espera, eh. ¿Qué quieres a cambio? Eh, que finja ser mi esposo durante 6 meses. ¿Estás bromeando, verdad? No, no puedo. Yo estoy casado, tengo un esposo y tengo una hija. Solo serán se meses. Después de eso nos divorciamos y tú tendrás tu parte del dinero y yo podré tener las empresas que mi madre me heredó.

¿Y cómo sé que no me quieres ver la cara de Tarugo? para que veas que estoy hablando en serio. Aquí tienes un adelanto, piénselo. Y le dejo mi teléfono para cuando tenga una respuesta me llama. Amor,

ya tengo los análisis clínicos de Angélica. No, no puede ser. Necesito una operación. ¿Y de dónde vamos a sacar tanto dinero? No lo sé, Luis. Con la beta del pan apenas si nos alcanza para sacar el día. Se va a morir mi hija y yo no puedo hacer nada. No, no, no, no. Marioles,

tranquila. Si no es momento de que nos pongamos así. Voy a pensar en una solución. Voy a ver qué hacer. Te lo juro. En serio, de verdad, como que me quieres ganar. No puede, no puede, no puede. Otra vez pan. Tengo ganas de un filete de carne. No lamento, amor, pero pues tú sabes cómo han estado las ventas y eso.

A mí sí me gusta el pan que hace mi papá. Gracias, princesa. Aunque tal vez puede que sí tengamos otra alternativa. ¿Cuál? O qué? ¿En qué has pensado? Mi hija, ¿te podrá llevar tu panecito allá al cuarto? ¿Para qué? Es que tu mamá y yo tenemos que hablar cosas de adultos. Sí. Dime que me pones nerviosa.

 ¿De qué se trata? Es que resulta que hoy por la tarde fue una mujer a la panadería y pues creo que ella podría ayudarnos con lo del tratamiento de Angelique. Ahora y ¿cómo? ¿Por qué? Ese es el detalle. Mira, me me ofreció una cantidad fuerte de dinero si aceptaba en fingir que soy su esposo durante 6 meses. Es eso. Eres un desgraciado.

Yo creo que ya te metiste con ella, ¿verdad? Por eso quiere darte todo ese dinero. Ah. No, a ver, cálmate, por favor. Sí, escúchame, Marel Lolis. Yo jamás haría algo para lastimarte, o Angelique. Pero si lo que esa mujer dice es cierto, podríamos operar a nuestra hija del corazón. Mira, todo esto te dio. Sí, me dijo que era como un adelanto si aceptaba,

pero yo creo que mejor lo voy a rechazar. Podemos buscar otra alternativa. No, no, no, no, no, no. Luis, no. Mira, tú acabas de decir que por solo 6 meses, ¿no? Pues sí, pero tú Ah, entonces te va a dar más dinero, ¿verdad? Sí. Pues con eso vamos a salir adelante, ¿verdad? Y mira, ahorita vamos a salir a comer. Sí.

Angelique, ponte un suete. Vamos a salir a comer. Está bien, supongo. Mira, amor, ya lo que faltaba. Sí, sí, sí, sí, sí, sí. ¿Qué pasó? Hola. Qué bueno que vino. Acérquese. Yo no más le voy a decir dos cosas. No voy a permitir que nos vea la cara de estúpidos. Y otra que no quiero que me baje a mi marido. A ver, yo solo necesito que alguien finja ser mi esposo por un tiempo.

 Mi madre me dejó de herencia a sus empresas y no puedo hacerme cargo si no estoy casada. No hay nada romántico. Esto solo es un contrato, un negocio. Y sabiendo que ustedes necesitan ayuda con lo de su hija, me pareció buena idea hacer esto con ustedes. Este sería el adelanto del primer mes. Si empezamos hoy. Pues no más no se quiera pasar de lista porque yo sí me la desgreño en plena calle.

Trato hecho. Aceptamos. Vete, vete. Yo me encargo del changarro. Pero marilolis. Bien portado, ¿eh? Primero vamos a hacer mi cara. Rica, soy rica. Soy rica. Pasa, ponte cómodo. Ten.

Em, esto es para que te cambies. Ah. Ah. Ay, déjame. No inventes. Esto debe de costar más que todo mi guardarropa. Te vas a ver increíble. Se te hace. Sí. Hoy invité a mi papá a comer con nosotros para que lo conozcas. Hoy, ¿qué le vamos a decir? Que nos casamos en Las Vegas. Ah, sí, nada más. Mira, desde que falleció mi mamá, mi papá no deja de repetirme que si no me caso, no puedo tomar lo que me corresponde de la herencia.

Y dice que que no sirvo para tomar el mando de la empresa. Estoy harta de que me traten como una inútil. Y si me caso, me va a dejar en paz. Ah, ya te entendí. O sea, que lo que tú quieres es que actuamos como las novelas de Facebook, pero bien. Sí, ¿verdad? Bueno, okay, déjame cambio. No, no, no, no. Aquí no. Te te preparé el baño para que te puedas cambiar a gusto.

Sí, pasal. Se dejó. Sí. Okay. Sí. No recordaba que estaba así. Ay, bueno, ya, ya, ya, ya. Esto es una farsa. Paola, relájate. ¿Cómo le digo? ¿Cómo le digo? Sí, pues ponla para mañana, por favor. Gracias, papi. Mi amor. Y bien, espero que la sorpresa valga la pena, ¿eh? Porque cancelé una cita. Sí, sí. De hecho, te quiero presentar a

alguien. Luis, ¿puedes venir? Y este joven, ¿quién es? Él es Luis Gonzaga, mi esposo. No es necesario bromear mi hija. Te creería más si me dices que te vas a ir a la luna, ¿eh? Qué bárbara. Papi, no te estoy bromeando. E de hecho, él y yo éramos amigos en la carrera y hace unos días me lo encontré en Las Vegas cuando me mandaste a cerrar el trato.

Mira, bueno, es que la verdad nos enamoramos desde que estamos en la carrera. Sí, pues es lo que querías, ¿no? Aquí tienes a tu yerno que tanto soñaste. Bueno, la verdad es que no me gustan los numeritos, pero a ver, vécense. ¿Qué? ¿Cómo son esposos? No, es que me da pena. No, adelante, adelante. Dame un beso como siempre me loas.

Sí, sí, sí, amor. Este, la verdad es que no sé qué se traen, pero tú, Luis, necesito que vayas a mi oficina para conocerte mejor. Sí. Yo soy abogado y empresario, así es de que ten mucho cuidado conmigo. Ah, eh, claro, señor. Sí, papá, pero estamos enamorados y eso es lo único que debería importar. Y y yo voy a hacer lo que usted me diga o voy a donde usted me diga, señor.

Okay, eso es todo. No, no, no, no, no. Eh, ya casi se me estaba perdóneme. Le traje un detalle muy delicioso. Le va a encantar. Ya sé lo que le digo. Sí, por favor, acompáñenos, mi amor. También usted. Sí. Pásele, pásele a ver. Mi amor, ¿cómo siente? Sí, tome asiente, por favor. Silcioso. Mire, le traje este pan. Está riquísimo.

 Le va a encantar. Yo sé lo que le digo. Personalmente prefiero las orejas que me hacen más ricas, pero oye, ¿quiénes prefieren las conchas? No son rellenas, ¿eh? Y una vez le digo, “Lo que usted quiera.” Ah, pero lo que usted quiera de verdad. Mire. Eh, no, mejor un cafecito. No, sí, un cafecito. Está bien. Ya les iba a servir leche en copas.

Pues sí, mejor. Gracias, amor. Taza. De preferencia. Okay. Está nervioso. Ya vi. Sí, le gusta mucho el pan, ¿verdad? Sí, Marilolis. Ya llegué. Ya, ya estoy de vuelta. Viejo, ¿llegaste? Ay, sí, no más que estuvo raro. Y pues

el señor se la creyó. Pero ahora quiere conocerme más y eso significa que tendrá que pasar unos días con ellos. ¿Cómo más de los que esa estirada pidió? Mi amor, entiende. Apenas empezó el trato y tiene que ser creíble. Sí, pero yo no puedo sola con la niña, el changarro. No es cierto, no pensé en eso. Pues mira, se me ocurre que puedo conseguir que alguien te ayude por esos días.

Sí, pues sí. Y Angelic ya se durmió. Le costó mucho trabajo dormirse. Así déjala. Y está bien dormida. Bueno, sí está bien dormida, tal vez tú y yo podremos aprovechar. Luis, ¿qué? Me duele la cabeza. Bueno, pues tal vez podamos platicar. Tengo ganas de contarte cómo me fue. Sí, tú platícame. Sí. Pues tiene casa bonita.

Sí, sí. Está muy grande, muy bonita. Yerno, bienvenido a la empresa. Señores, les presento a Luis, el esposo de mi hija. Por fin tenemos un digno representante para que lleve los negocios como debe de ser. Sí, que eso siempre quería mi esposa. Que en paz descanse. Bien, Luis, mira, te muestro todo. Te muestro todo.

 En la empresa manejamos tratados internacionales de tecnología, software, exportaciones, inversiones internacionales. ¿Cuál es tu giro exactamente? Ah, yo yo soy panadero. No, papá. Luis tiene una empresa panificadora. Ellos distribuyen pan a todo el país y también lo exportan a Estados Unidos. Muy bien.

 Sí, la industria alimenticia siempre es rentable. Eh, es más, podríamos invertir en eso también. Eh, de hecho, necesito que me ayudes con a solucionar unas cosas. Tenemos unos problemas con un proveedor internacional. Necesito que alguien lo revise, por favor. Ah, papá, de hecho yo podría Hija, por favor, veos dos cafés. ¿Cómo quieres el tuyo? Eh, ah, con leche y dos de azúcar. Okay.

No, no, no. Tienen, tienen de olla. Ah, exquisito gusto, ¿eh? Que sean dos de olla, por favor. Por favor, ¿puedes ayudarle con las tazas? Gracias. Siéntate, por favor. Este es tu nuevo lugar. Bien, te decía, ahorita te voy a mandar a programar esta para que sea para ti. Sí, Lu ya se encargará de otras cosas. Ay, Paula, esto tiene que funcionar.

Es la única manera. Tú puedes, tú puedes, tú puedes. Solo, solo se meses, solo se meses. Si puedes. Oupado. Ah. Tápate los ojos. No ves. Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón. Salte, salte, salte, salte. Lo siento, fue sin querer. Perdón, me equivoqué de cuarto. Lo siento. Adiós. Adiós. Ay, Dios mío. Sí, va a funcionar.

    Qué rico huele. Y espérate que lo pruebes. Ven. Ándale. A ver. Mira, esta es una ofrenda de paz por lo de ayer en en el baño. Lo siento, sin querer. No te preocupes, fue un accidente. A ver. Ajá. ¿Qué tal? Mmm, está buenísimo, ¿verdad? Oye, ¿qué es lo que tiene tu hija? Pues tiene un problema en el corazón. Desde que nació le hemos batallado mucho y ahora con sus medicamentos que están más caros ya ni se diga con la cirugía que necesita.

Espero poder apoyarlos como se merecen. Si ya lo estás haciendo, Paola, más de lo que te imaginas. ¿Te puedo decir algo? Sí. Pues he notado con este tiempo que llevamos conviviendo que eres muy inteligente, muy y muy capaz, por lo que no entiendo entonces, ¿por qué tu papá no te deja hacerte a cargo de la empresa? Porque él es muy machista.

Como nunca tuvo hijos varones, siempre me insistió en que me case para que su legado quede en manos de un hombre. Oh, ya entiendo. Muy chapada la antigua. Y yo soy la pantalla. Sí, pues está muy equivocado, ¿eh? Porque cualquier persona podría ver lo que vales y lo inteligente que eres. ¿Por qué no me enseñas a hacer pan? Por si no funciona el trato de algo tengo que vivir.

Okay, está bien. Con esto. Ándalo. Trátalo completo. Mira, para empezar. Agarra tantitina porque no queremos que se nos pegue las cosas. No más no te pases, ¿eh? Ah, perfecto. Sí, pues hazle una llamada primero y luego ya. Ah, okay. Sí, hay que ir a recoger esos papeles. A ver, permíteme un segundo. Sí, aquí están los documentos que te manda Luis.

 Salió por un viaje de negocios, pero ya dejó todo listo. Interesante. Muy interesante. Ese muchacho tiene visión. Te dije la verdad pensé que era uno de tus caprichos. Una locura. Pero ya los vi juntos, ¿eh? Se entienden. Al menos él te ve como un hombre debería de ver a su mujer y me da gusto que hayas encontrado alguien que ya te proteja. No necesito que nadie me proteja, papá.

Necesito que tú confíes en mí. A ver, ahora es una mujer casada. Tu prioridad debe de ser tu casa, ser una mujer de hogar como lo era tu madre. Y si te di trabajo era por mientras para que te entretuvieras. ¿Cómo que para entretenerme? Sí, tu obligación es estar con tu marido a su lado. Punto. A ver, Luis no está y aunque estuviera, yo quiero seguir trabajando aquí.

Soy muy buena en lo que hago. No, estás despedida. ¿Cómo? ¿Qué? A ver, voy a buscar a tu marido. Sí. Ándale. Tu obligación es estar siempre a su lado. Ándale. Bueno, perdón. Sí, sí, sí, no te preocupes. Okay. Por favor. Sí. Ojalá te des cuenta de lo que estás haciendo. Entonces, acuérdate de lo que te dije, Angelique.

Pero eso no es cierto. No fuimos a comprar las medicinas porque fuimos a comprar esta ropa. Pero tú vas a hacer lo que yo te diga, ¿escuchaste? Orejona. Hola, princesa. Ay, wow, qué guapas están. Es ropa nueva, pero del tianguis. Del tianguis. Pues está bien. También se merecen que tengas, bueno, que tengan cosas bonitas.

Pues sí, pero con tantas deudas no creo que lo logremos. ¿A qué te refieres, Maris? Pues que subieron el precio del medicamento. Sí. Y subieron mucho. Entonces no los pudimos comprar todos. Ah, no puede ser. Bueno, lo que se me ocurre es que podría hablar con Paola y tal vez pedirle que me dé otro adelanto, un poco más de dinero.

Sí, esa es una buena idea. Ve con ella y pídele a cabo. Ella tiene mucho dinero y ella está dispuesta a ayudarnos, ¿no? ¿Verdad? Usted es Paola. Bueno, Paola. Sí, todo bien. Bueno, no, no mucho. Es que no, nada, olvídalo. Se me fue que hoy era tu día con tu familia. Si quieres mejor luego platicamos. Dile que sí vas y sirve que aproveches para decirle lo del dinero.

Bueno, es que pues resulta que también no me acordaba. Eh, Maril Lolis y Angelic tienen un compromiso, entonces pues sí podré ir contigo a verte en un rato, ¿de verdad? Sí, claro. Ay, gracias. Sí. Bueno, entonces acá te espero. Bye. Bien hecho. Espera, Mar Lolis, ¿estás segura? Mira, ya tiene los boletos del cine por Ay, Luis, el cine.

 Al cine podemos ir cualquier día. Mejor ahorita vas con Paola, le pides el dinero y me lo traes. ¿Entendido? No te tardes. Nos vemos, princesa. Te quiero mucho, ¿eh? Yo también, papi. Te portas bien. Sigue contando que si falta algo tú me lo vas a pagar, ¿eh? Paola Luis, perdón, no sé qué me pasó. Siempre he sido un poco solitaria y

no supe a quién más llamarle. No te preocupes, para eso estoy, para ayudarte. ¿Qué tienes? Ya no sé si va a servir de algo. Todo esto debe fingir. Mi papá me despidió de la empresa. A ver, ¿cómo que te despidió? Sí, no entiendo. Sí, me dijo que como ahora estoy casada, tengo que ser una esposa de casa, cuidarte, ser una esposa tradicional.

Me he esforzado muchísimo por demostrarle que no solo soy una cara bonita. Pensé que teniendo un esposo me iba a tomar más en serio. No, tal vez no sea tan mala idea estar fuera de la empresa. Sí, piénsalo. Yo puedo presentarle tu idea de negocio a tu papá para que él invierta, pero tú sigues siendo la dueña sin que él lo sepa.

Sí, podría funcionar. Claro que sí, Paola. va a funcionar. ¿Qué pasa? Es que yo también quería hablar contigo. ¿De qué? Es obra, Angelic. Pues sus medicamentos otra vez están subiendo mucho a los precios y no podemos comprarlos y me da mucha pena tener que pedirte esto, pero quería ver si existía la posibilidad de que me dieras otro adelantado de pago.

Mira, con la edad que me acabas de dar, yo pago los medicamentos. Okay. Sí, en serio. Sí. Pao, muchas gracias. No te preocupes, voy por el dinero. Okay. Sí, está bien. Adelante. Paso. Voy por el dinero y tú te vas con tu familia a tu casa. Sí. Sí. Ay, mi princesa angi despierta. Mira lo que te traje. ¿Trajiste pollo.

Ándale, guarda tu cuaderno. Y estas carpetas también, ¿eh? Porque vamos a comer bien rico. Y los platos. Déjame ver por los platos. Sí, mi amor, te ves te ves muy diferente. Pues yo también tengo derecho a arreglare de vez en cuando, ¿no? Sí. Bueno, ¿y cómo te fue en la escuela, mija? Bien, aunque la maestra me regañó.

¿Cómo que te regañó? ¿Por qué? Es que me estaba quedando dormida en el salón. ¿Y eso? Es que mi mamá estaba con un señor y estaban haciendo mucho ruido y no pude descansar muy bien. Oy, Angelique, ¿qué cosas dices? No, no, no. A ver, espérame. ¿Cómo que estaba con un señor y haciendo ruido a mija? Ay.

 No, mira, te voy a explicar lo que pasó. No vayas a pensar mal, por favor. Mira, lo que pasa es que lo bueno es que el señor ya se fue a penitas y ayucha. Ay, no pasa nada. Es que ayer eh se rompió la tubería y pues vino el señor a repararla, pues como ya estaba vieja, pues no pudieron hacer nada y además este pues el ruido en la pared y movieron cosas.

Es por eso que sabe el ruido. No, espera, para la próxima me llamas. Para eso estoy. Claro. Bueno, ya vamos a comer. Ah. ¿Qué haces aquí? ¡Vete! ¡Vete! Ay, qué calor.

Estas son las mañanitas que cantaba el rey David. Feliz cumpleaños, Paula. Cuidado, no se te vaya a caer porque me costó mucho hacerlo. No tenías que hacer esto. M, de hecho, no. No tenía, pero lo quería hacer porque estoy más que agradecido contigo, Paola. Por fin voy a poder operar Angelica. Y además gané a una muy buena amiga.

¿Sabes qué, Luis? Lo he estado pensando mucho y quiero terminar el acuerdo contigo hoy. Hoy sí. Y la verdad tampoco creo que podamos seguir siendo amigos. Te agradezco mucho todo lo que hiciste. Pero no estoy entendiendo. Paola. Eh, pasa algo estás bien. Sí, sí, sí. Está todo bien, pero si todavía tenemos una semana, Paola, ¿podremos, no sé, organizar algo más bonito para concluir este compromiso con esposo? No, no, Luis, no.

 A ver, no me quiero divorciar de ti, ¿me entiendes? Me enamoré. Yo no quería que fuera así que no dejo de pensar en lo que sería si realmente estuviéramos juntos. Si nada de esto fuera una mentira. Paola. Es que esto no puede ser. Ya estoy casado y sí, yo también he sentido esta conexión muy fuerte por ti, pero no podría lastimar a Mar Lolis ni Angelica.

Yo sé, yo sé, lo sé, lo sé, lo sé. Y por lo mismo necesito que te vayas hoy así, sin despedida, sin nada para no sufrir más. Gracias Paola por todo. Hoy te deposito el resto del dinero. Yo también tengo la culpa

y perdóname, Diosito, pero la verdad es que he estado pecando de pensamiento. No, no puedo dejar de pensar en Paola. Y sí, yo yo entiendo que mi lugar está aquí con mi familia, con mi esposa y con mi hija. Pero eso ya eso ya va a terminar. Ya chor espíate, Luis, espameélate. Me voy a arreglar y me voy a ir a la panadería con Mar Lolis.

Okay, ya. Por fin, con el dinero que consiguió Luis, nos vamos a poder ir muy lejos. Tú, Angelic, y yo. Qué rico huele, Mariloles. Pero, ¿qué chingados significa esto? Quítate de ahí, levántate, idiota. Ste Esto es tu culpa. Yo yo me sentía sola y

tú fuiste con otra mujer. Otra mujer. ¿De qué estás hablando? Si eso fue lo que acordamos. Lo hice por ti. Lo hice por nuestra hija. Pues Angelique no es tu hija. Para que lo sepas de una buena vez. Angelic es hija de Alex. Solo que él estaba en Estados Unidos siguiendo su sueño. Pero ahora con ese dinero nos vamos a ir muy lejos los tres y vamos a ser la familia que siempre soñamos ser.

Pues ni creas que te vas a ir con el dinero y mucho menos con mi hija. Uy, no. Marilor, sin dinero. Yo no me quedo. Alex, pero qué qué estás diciendo? Mira, ya cuando tengas lana me buscas. Alex, Alex, no puedo creer que hayas destruido lo que más amaba. 7 años. Angelic, no te quiero ver nunca. Luis, Luis, perdón, perdón.

Ah. Ah. Luis, ¿qué pasa? ¿Me estás asustando? ¿Por qué decidiste volver?

Porque por fin entendí algo. Durante todo este tiempo que estuvimos juntos, quien ya no estaba en mi matrimonio era mi esposa. Yo quería creer que todo iba a arreglarse, pero en el fondo sabía que ya no funcionaba ni en su corazón ni en el mío. A veces las cosas malas solo están empujándonos hacia donde realmente tenemos que estar.

No puedo creer que hayan montado toda esta farsa. Leí cada papel. cada contrato, cada mentira. Papá, yo solo quería demostrarte que valgo más de lo que crees, que yo también puedo negociar y ser fuerte como tú, pero nunca me diste la oportunidad. Y ahora que nada de esto es mentira y Luis y yo estamos realmente enamorados, necesitamos tu apoyo.

Mire, señor, yo lo único que quiero es que mi idea conservar la custodia de Angelique. Eh, Mar Lolly se puede quedar con el puesto, con la casa, con todo. Por eso la cité más tarde aquí, porque necesito su ayuda como abogado. Por favor, es papá, te extrañé mucho, hijo. Ven para acá. ¿Cómo estás? Mira, siéntate aquí.

 Sí, Marel Lolis. Ah, no quiero pelear. Sí, yo solo, mira, yo te puedo dejar el puesto, la casa, todo lo que tú quieras. Lo único que te pido es la costada de Angelic. Eso no hará falta. Marilolis, voy a darte una cantidad decente de dinero para que le cedas la custodia, Luis y más te vale que lo aceptes porque ya sé que has sometido a la niña mucho estrés y con su enfermedad esto es imperdonable.

Incluso podríamos demandarte. Hija, dime, ¿tú quieres quedarte con tu papá o con tu mamá? Yo quiero irme a vivir con mi papá porque él me cuida mejor. Pero tú no te vas a enojar. No, claro que no, hija. Yo sé que no he sido la mejor madre y y no te he cuidado como tú necesitas, pero quisiera verla de vez en cuando.

Claro que sí. Después de todo, nunca vas a dejar de ser su madre. Voy a pasar por sus cosas. Bueno, princesa, mira, te voy a presentar unas personas. Sí. Él es Guillermo, es papá de Paola. Son muy buenos amigos y ahora también son los tuyos. Sí. Hola. Tú eres el ángel que ayudó a mi papá a pagar mis medicinas.

Ay, hola, princesa. Sí. Y juntos te vamos a ayudar. No, perdóname, hija. Bueno, mira, ya sé que te gusta. Ahora veo lo que Luis está haciendo por su hija y vamos a ayudarle a pagar esa operación. Perdóname por no haber visto todo el esfuerzo que haces. Yo debería desear tu felicidad y respetar a lo que te quieras dedicar y con quien quieras estar.

Gracias, papi. A veces una pequeña decisión puede cambiarte la vida para siempre. El miedo a no poder ayudar a un hijo o la necesidad de demostrar lo que vales pueden llevarte a encontrar oportunidades donde nadie más las ve. Después de 6 meses de una mentira, hoy empieza el mejor sueño de todos, la realidad.

Ay, los roles de canela. Espera, antes de que te vayas, déjame un comentario y dime qué te pareció este episodio. Nos encanta contarte historias. No olvides suscribirte, darle like y compartir. Y si no quieres perderte ninguno de nuestros episodios, activa la campanita. No puedo creer que por fin voy a unir mi vida a la del hombre que amo.

Gustavo, mi amor, en unos momentos seré tu esposa. Andrea, Andrea, hija. ¿Qué pasa, mamá? ¿Qué tienes? Gustavo, Gustavo no va a llegar. ¿Qué? ¿Por qué? ¿Dónde está él? Hija, tienes que ser fuerte con lo que te voy a decir. ¿Qué? Mamá, habla, hija. Gustavo tuvo un accidente automovilístico y murió. No, no. Eso no es cierto.

 Estás mintiendo, hija. ¿Qué más quisiera que no causarte este dolor? Pero pero lo que pasa es que un auto lo chocó cuando venía para acá y murió instantáneamente. Mira, mira, está en todas las noticias. Mira, en este momento un accidente de que desgraciadamente dijo un salto total de una persona masculina de aproximadamente 33 años de edad.

 El incidente tuvo lugar en la carretera Saltillo sobre el kilómetro 3. Solo acción de este tipo de accidentes. No, no, no, no. Gustavo, no, no. No, ¿dónde está? Quiero verlo. Quiero verlo, mamá. Quiero verlo. Ha, yo sé, pero ya no hay nada que puedas hacer. Ha, no es todo. Hay algo más. ¿Qué? Afuera hay unos abogados y una patrulla. Vienen a desalojarnos.

¿Por qué, hija? Tú sabes que tu padre tenía deudas y estamos a punto de perderlo todo. La única opción, viable, es que te cases con Luis Gonzaga. El hijo del mejor amigo de tu padre. Me estás pidiendo que me case con un hombre que apenas sí conozco. El mismo día que me iba a casar con el amor de mi vida. ¿Qué tienes en la cabeza, hija? Yo sé que no es el momento, pero tu padre dejó muchas deudas cuando murió.

Estamos a punto de quedarnos en la calle. Esa es la única opción. No puedo creer que me estés usando como moneda de cambio para salvarte de tusas. Hija, son nuestros problemas económicos y lo estoy haciendo por tu bien. La familia Gonzaga son los mejores y los más ricos de San Marcos. Allá los tratan como reyes.

 ¿No te das cuenta? Luis es joven, es guapo, es rico, es trabajador. ¿Qué más quieres? No lo quiero. No lo quiero a él. Quiero al hombre que amo. Con él me quiero casar. Hija, yo sé, pero Gustavo está muerto. Muerto, Andrea. Y tú tienes que seguir con tu vida. No puedo creer que estés dispuesta a que me lleven a vivir a un pueblo.

Todo para salvar tu pellejo. Si tanto quieres salir de la pobreza, ¿por qué no te ofreces tú al mejor postore? No me hables así, que soy tu madre, Andrea. Ahora entiendo. Por eso mi padre quería divorciarse de ti antes de fallecer, porque sabía la clase de mujer que eras. Cállate. No me faltas al respeto, hijo siendo tu madre.

Que no te das cuenta que estoy desesperada. No tenemos un centavo, Andrea. El que tú te cases. Esa es la única opción que tenemos para salir de la ruina. Así que sécate esas lágrimas y haz lo que tienes que hacer. Te espero en el altar. Gustavo, no te preocupes, Luis. Todo va a salir a la perfección.

Okay, eso espero. Baja ya verá que vamos a hacer una gran familia. Sí, yo sé que sí. Hija, tienes que salvarnos de la ruina. No quiero estar en boca de todos. Anda, hija, el juez nos está esperando. Vamos con cuidado. Muy bien. Pues comencemos la ceremonia porque ya estamos un poco retrasados. Estamos aquí reunidos para unir en legítimo matrimonio a la señorita Andrea Torres con el señor Luis Gonzaga.

 Señor Luis Gonzaga acepta como su legítima esposa a la señorita Andrea Torres y promete amarla y respetarla todos los días de su vida. Sí, acepto. Señorita Andrea Torres acepta como su legítimo esposo al señor Luis Gonzaga y promete amarlo y respetarlo todos los días de su vida. Yo no disculpen, es que está un poquito nerviosa.

A lo mejor un abrazo a la vaca. Hijo, tienes que salvarnos de la ruina. No me decepciones. Tranquila, es un día muy feliz. Por favor. Felicidades.

Por el poder que el estado me confiere, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia. Nunca pensé que daría el sí a alguien que ni siquiera conozco, pero me duele más saber que no es Gustavo con el que estaré por el resto de mi vida. Soy Andrea Torres y esta es mi historia desgarradora. Mi patroncito chulo.

¿Cómo le fue su viaje? Ay, qué elegante. Viene de cerrar un negocio, algo así. De hecho, fui a hacer otra cosa. Te presento a Andrea, mi esposa. ¿Cómo dice? Sí, claro. Hace un par de horas me casé con Andrea Torres. Ahora ella es la señora y dueña de esta casa. Es una broma, ¿verdad? No, claro que no, porque habrá de serlo.

Así que te voy a pedir que la atiendas como se merece. A ver, no, no, no, esto, esto no puede ser posible. Usted nunca me dijo que se iba a casar y mucho menos que tenía una novia. Cristal, tú sabes que yo te aprecio mucho, ¿verdad? y que has vivido y has trabajado con nosotros desde que éramos niños. Pero eso no significa que yo tenga por qué darte explicaciones de mis asuntos personales.

Tienes razón, patrón. Discúlpeme. Bienvenida, señora Andrea. Gracias. Ay, qué pena. Discúlpemme, discúlpeme, por favor. Soy una bruta. Yo solo quería darle un abrazo de bienvenida. Qué pena. Tranquila, no pasa nada, está bien. Ay, acompáñenme, voy a acompañarla. Ligar. No, no te preocupes, Cristal. Yo la voy a acompañar.

Eh, va a llevarla a su habitación. Sí. Claro que sí. ¿Qué tiene extraño? Es mi esposa. De hecho, yo preferiría dormir en otra habitación. De ninguna manera, Andrea. Eres mi esposa. Tú no vas a estar en cualquier habitación. Ven, acompáñame. Pas. Esa malita intrusa. Pero que ni crea que voy a dejar que se quede con todo lo mío y mucho menos con el cariño de mi chulo.

Ven, pásate. Bienvenida a tu casa. Este será tu nuevo hogar. Jugar más bien esto para mí es una cárcel. Perdón. ¿Cómo? Ni creas que vas a tomarme como si fuera una cualquiera. A ver, Andrea, tú no eres una cualquiera, eres mi esposa. Una que compraste, pero jamás voy a ser tu mujer. ¿Cómo pudiste prestarte algo tan bajo como este matrimonio? Mira, Andrea,

tú siempre me has gustado desde que éramos niños y jugábamos cuando tu papá y mi papá se reunían. Y lo que hice con esto fue intentar ayudarte a ti y a tu mamá para que no terminaran en la miseria. ¿Crees que soy estúpida? Eso fue hace muchos años. Solo éramos unos niños. Ni siquiera tienes idea de quién soy ahora.

 Así que búscate un pretexto más creíble. Pues aunque no lo creas, Andrea, te estoy diciendo la verdad. Tú siempre me has gustado por hermosa, por noble. Siempre fuiste diferente al montón de niñas que había conocido desde entonces. Así fue como supe que quería elegir a alguien como tú, como compañera de vida, aunque fuera como dices, comprándolo.

Pues tendrás que conformarte con una esposa de adorno, porque yo nunca voy a ser tuya y lo único que puedo sentir por ti es Asco. Pues ya veremos, Andrea, pero quiero que recuerdes muy bien tus palabras porque tarde que temprano vas a caer rendida a mis pies. Qué ridículo eres. Nadie podría enamorarse de un cretino como tú que compró a una mujer como si fuera ganado.

Tú y mi madre tienen un lugar asegurado en el infierno. Tal vez, pero voy a demostrarte que estás equivocada. Ya verás. ¿Me permites? Quiero quitarme este mugroso vestido. Tranquila, Andrea. Te aseguro que no eres la primer mujer que veo cambiarse de ropa. Podrás haber estado con mis mujeres y verlas desnuda, pero a mí jamás.

Así que sal a la habitación. Mi amor, ¿cómo es posible que el día que tenía que ser el más feliz de mi vida se ha convertido en una pesadilla? Y ahora tú, ¿qué pasó?

El patrón, el patrón se acaba de casar. Pero no, esa [ __ ] no me lo va a quitar. No me lo va a quitar. Se acaba de casar. ¿Eres sorda o estás tonta? El patrón acaba de volver de la ciudad con una citadina estípida. Tampoco grites. Yo no tengo la culpa de que el patrón se haya fijado en ti. Voy a conocer a la señora.

¿A dónde crees que vas, india mugrosa? Tú no tienes por qué ir a andar saludando a esa desgraciada. ¿Qué tiene de malo que quiera conocer a la nueva señora? Ni se te ocurra andar de barbera con esa. ¿Qué? Te aseguro que no se va a quedar mucho tiempo en esta hacienda. Y si sabes lo que te conviene, tú vas a estar de mi lado.

Yo no tengo por qué hacerle la barba a nadie. Y si el Señor ya eligió a su compañera de vida, ¿tú quién eres para querer destruir su matrimonio? Él nunca se ha fijado en ti. Nunca lo hará. Cállate, estúpida. El patrón me quiere y me quiere mucho, solo que todavía no se atreve a admitirlo. Ay, pobre de ti. Qué pena que te aferres a un amor que nunca será correspondido.

Buenos días, señora. Soy Alma, una de las criadas de la hacienda. Mire, le traje estas flores como detalle de bienvenida. Gracias. Déjalas por ahí. Señora, perdón que me entrometa, pero ¿por qué llora? ¿Le puedo ayudar en algo? Gracias, pero nadie puede ayudarme. Pues perdóneme que insista, pero pues es que se me apachurre el corazón de verla tan triste.

Yo nunca había visto una novia recién casada así tan triste. una novia recién casada, triste. Yo más bien soy una prisionera en una jaula de oro. Pues no entiendo nada, señora. No importa, déjelo así. Por favor, retírese. Quiero estar sola. Bueno, pero estoy aquí a sus órdenes para lo que se le ofrezca y con toda confianza me puede pedir lo que sea.

 Eh, señora, ¿le puedo dar un abrazo? esa [ __ ] alma. Pero tú también vas a salir de esta hacienda junto con la estúpida esa. Pero, ¿qué le pasó a su vestido? La otra muchacha lo arró accidentalmente de pastel. Hm, claro, accidentalmente.

Me lo voy a llevar para lavarlo. Sí, haga lo que quiera con él. Si quiere tíralo a la basura. No me importa. Con permiso y bienvenida a la Colorada. Eh, con permiso. Mira, es que las cosas no pueden seguir así. Necesitamos un capataz urgentemente. Pues sí, patrón, pero no podemos contratar a cualquiera.

 Acuérdese lo que le pasó con el mentado de Jacinto. Todo el dinero que se robó. Ya ni me menciones ese desgraciado. Se vaya a volar Jacinto. ¿Quién sabe dónde esté ahorita? Mira, ojalá que sea alguno bueno, uno que de verdad valga la pena. Pues déjenme. Mi patroncito chulo, le traje una limonada para la calor. Ay, muchas gracias, Cristal.

 Bueno, le voy a dar de comer las gallinas, patrón. Con permiso. Ándale. Sí, porque Ay, sí está haciendo mucho calor, ¿verdad? Te quedó muy rica, ¿eh? Ay, perdón, es que patrón, yo quería decirle que estoy muy sentida con usted. ¿Y ahora por qué? ¿Qué hice? Es que usted se casó y no me avisó nada. A ver, Cristal, ya habíamos hablado de eso, ¿no? Pues sí, pero es que usted no entiende.

Usted es muy importante para mí. No sé qué le dio a esa cuando yo soy una hembra de verdad. Patrón, necesito hablar con usted. A ver, Cristal, necesito que te retires. Al rato seguimos hablando. Está bien, mi patroncito. Bueno, ¿qué pasa, Alma? Patrón, fui a darle la bienvenida a su esposa y pues está muy achicopalada.

No para de llorar. Y le dijo qué le pasaba, ¿no? Pero pues yo creo que usted debería de ir a darle consuelo y algo. Pues después de todo su esposa. No, tienes razón, Alma. Ahorita voy a ver cómo le puedo ayudar. Gracias. Sí, patrón. Y si salgo por aquí, me voy a la puerta trcera y me escapo. ¿Qué pasa? Nada. Me asustaste.

Que no te enseñaron a tocar la puerta. ¿Y desde cuándo tengo que pedir permiso para entrar a mi propia recámara? Pues ya no vives solo. Ahora me tienes aquí prisionera. Prisionera. Y dale con eso. Ay, Andrea. A ver, márate, por favor. Sí. ¿Sabías, Andrea, que puedes salir a pasear a donde tú quieras sin tener que quedarte aquí? Es más, si tú quisieras podríamos ir a montar a caballo.

Contigo no voy a ningún lado. ¿No te das cuenta que no te soporto? Ay, Andrea, mientras más me rechazas, más me gustas. Pero aunque me gustes mucho, no voy a caer en los juegos de una niña mimada. Es un bruto, un maldito, un verdadero hombre, un macho, como el pel ese con el que te ibas a casar. No te atrevas a hablar de Gustavo.

Yo hablo de lo que se me pegue la regalada gana. ¿Sabes por qué? Porque esta es mi hacienda y tú eres mi mujer. Pero te voy a dar el gusto. Me voy a mover a la habitación de huéspedes porque yo tampoco quiero estar con una mujer a la que le doy asco. Pues entonces, vete, vete, vete, vete ya. Déjame, déjame.

 ¡Lárgate ya! ¡Fuera, fuera! ¡Largo, déjame ya! maldito. a ti, mamá. Nunca te voy a perdonar lo que me hiciste. ¿A dónde crees que vas? Ya vas de Buscona otra vez con el patrón, ¿verdad? Bueno, ¿y a ti qué fregados te importa lo que yo haga? Él es un hombre casado. Déjalo en paz. Y tú deja de andar de metiche. Que lo que yo haga y deje de hacer no es asunto tuyo.

Fíjate que tratándose de mi patrón sí es asunto mío. Yo nunca he entendido cómo es que te importa tanto lo que suceda con Luis. Si solo eres una nana y una criada más en esta casa. Ay, no. No me digas que estás enamorada de mi patroncito chulo. Es cierto. No puede ser. Es perfecto. ¡Cállate! No todas somos unas busconas como tú.

Yo quiero al patrón como si fuera mi hijo y si es necesario lo voy a proteger de las trepadoras como tú. Tú eres mala y no mereces un hombre como él. como si me importara la opinión de una gata insignificante como tú. Yo algún día me voy a casar con Luis y voy a ser la dueña de todas estas tierras. Y sabes qué es lo primero que voy a hacer? Te voy a poner de patitas en la calle así.

Ay, criatura, sigues soñando, pero mientras trae acá. ¿Qué te pasa? Ya sé que quieres ir a son sacar al patrón como la víbora que eres. Pero yo no te lo voy a permitir. Si nadie te enseñó a respetar a los hombres casados, yo lo voy a hacer. Salud. Esa [ __ ] gata. Pero esto no se va a quedar así. A ver, Dios. Buenos días, señora.

 Le traje su desayuno. Gracias, pero no tengo hambre. Ay, señora, no ha comido nada desde que llegó. Se me ve a enfermar. Dije que no quiero nada. Llévate esa comida. Señora, tiene que estar sana. Además, está muy bueno. A ver, ¿qué tal si se me embaraza? ¿Se imagin? Dije, que no quiero comer nada. Llévate esa comida.

Señora, a ver, ¿por qué tanto alboroto? A ver, Alma, explíqueme qué está pasando aquí. Pues no sé, señor. Yo solo le traje el desayuno a la señora y pues dijo que no quería comer nada, pero no ha comido nada desde que llegó, señor. Le dije que no quería comer nada y ella insistió, “¿Por qué no pueden dejarme en paz?” No, ya estuvo mi reina.

 Ya estuvo de tus berrinches. ¿Vas a comer quieras o no? De que su por allá. ¿Qué? Óyeme, no. ¿Qué te pasa? ¿Qué va a hacer? Señor, bájame. Mira, le voy a enseñar a esta mujer. Suéltame. Me la voy a llevar. Tienes voy. Ya, cálmeso. Le voy a enseñar quién manda en este ¿Qué pasa? Bájame, bájame. No soy el maldito animal porque me estásando. Bájame ya.

Ay, Dios. Híjole. A ver si no la regué. Listo. Muchas gracias, Alma. Te quedó delicioso como siempre. Ay, señor. Gracias. Qué bueno que les gustó. Y no saben, de la comida les voy a hacer una barbacoa. Mire, de rechupete. Ya tengo listo el borrego. Yo no como esas cosas. Con permiso, señor. Ándale. A ver, Andreita, creo que tenemos que hablar tú y yo.

¿No crees que le debes una disculpa a Alma por la forma tan majadera en la que la trataste hace rato? Yo fui muy clara. Le dije que no tenía hambre y ella insistió. Mira, ella lo único que hace es preocuparse por ti, aunque no lo merezcas. ¿Y de qué te quejas? Lograste lo que querías, obligarme a comer. Uy, pues perdóname por no querer que te enfermes o te pase algo así.

Tú fijas que te preocupas por mí. ¿Y a ti quién te dijo que estoy fingiendo? ¿A quién engañas, tú no me tendrás aquí sabiendo que no te amo? Aún no. Pero tú qué crees que no me he dado cuenta cómo me miras con esos ojitos. Sí. Yo sé que no te doy tanto asco como tú dices. Qué arrogante eres. Nadie se enamoraría de su verdugo.

¿De su qué? de su verdugo. Ay, no, no, mi amor. Ahora sí que me vas a hacer reír. No me llames así y no te voy a permitir que te estés burlando de mi desgracia. Ah, sí. Pues entonces yo tampoco te voy a permitir que me estés humillando. Como ves, te odio. Ay, no puede ser. Sí, yo sabía que no me había equivocado al elegirla.

Me voy a encargar de apaciguar esa potranca. Eso y le voy a robar el corazón o si no me voy a dejar de llamar Luis Gonzaga. Alma, Albina. Ay, aquí estás. Mira nada. Jamás. ¿Qué hacendoita me saliste? Hasta le limpiaste el vestido a esa. Te recuerdo que esta es la recámara de la patrona y yo te recuerdo a ti que esa no es más que una inútil rata de ciudad que no se

compara en nada conmigo. Sal misma de esta habitación. Yo te recuerdo que tú no puedes correrme de ningún lado, solo eres una gata arrastrada. Tú también eres una sirvienta, no se te olvide. Sí, pero hasta en perros hay razas, así que no te compares conmigo. Solamente eres una india igualada. Ay, por Dios, qué hermosas flores.

Vaya, ¿no son preciosas? Sería una lástima que Ups. ¿Qué está pasando aquí? Nada, señora. Se cayó el florero, pero ahorita lo recojo. No, tú no. Ana, recógelo tú, María. Disculpe, yo no me llamo María, me llamo Crristal y no tengo por qué juntar eso. Si tienes, porque tú lo tiraste, te vi. Usted no es nadie para darme órdenes. Nadie.

Te recuerdo que soy la esposa de Luis. Soy la dueña de esta hacienda y tu patrona, así que recógelo. Pues disfrútelo mientras pueda porque el gustito no le va a durar mucho. Con permiso. Espera, Alma. Quería hablarte de lo que pasó en la mañana. Te debo una disculpa por como te traté. No debo ser así. No, no se preocupe, señora.

Yo sé que usted no está bien y yo entiendo. No se preocupe. Gracias por ser tan comprensiva. Eres la única persona que me ha tratado bien en este lugar. Señora, el patrón no es una mala persona. Mire, yo lo conozco desde que era un chamaco. Él la quiere bien. Con permiso, señora. Esa [ __ ] perra desgraciada.

Mira, patrón, usa pala para taparlo, pero es urgente que tenemos un capatadas porque necesitado el trabajo. Miren, un capa nuevo y patroncito chulo. Qué bueno que lo veo. Lobo, luego sí. A ver, Cristal, cálmate, por favor. ¿Por qué estás llorando? Porque su mujer, ella es muy mala conmigo. El florero de su habitación se cayó por accidente y me obligó a recogerlo.

Y no conforme con eso, ella ella tomó un pedazo de vidrio y me corté. Me cortó horrible. Miren, me gritó muy feo. A ver, Cristal, ¿estás segura de que Andrea hizo eso? Es que pues yo no creo que sea capaz. Está dudando de mi palabra, señor. No, no, no. Mira a ver, Cristo, mejor ve y límpiate bien esa herida.

 Yo ahorita voy a hablar con Andrea, ¿te parece? Como usted diga, mi patroncito chulo. Ya. Ándale. Mira, yo ahorita me voy a hacer cargo. Okay. Andrea. Andrea. Andrea. Andrea, ven para acá. ¿Qué? Párate. Oye, he estado siendo muy paciente contigo, Andrea, pero no te voy a permitir que vengas a mi hacienda y maltrates a mi gente.

Si lo dices por Ana, ya le pedí disculpas. No, no, no, no, no te estés haciendo la loca conmigo. Te estoy hablando de cristal. ¿Qué te pasa? ¿Estás loca? Solo porque se le cayó un florero por accidente. A ver, no le hice nada, ni siquiera la toqué. Simplemente le pedí que limpiara lo que tiró y ya. Mira, Andrea, una cosa es que la traigas en contra de mí y otra muy distinta es que la agarres en contra de mi gente.

Quiero que sea la última vez que tratas así alguien de mi hacienda. Porque para la próxima, ¿qué? ¿Qué me vas a hacer? Mejor no me pongas a prueba, mi amor. Yo no sé qué tiene ese hombre que hace que me No, no, no, no. Gustavo solamente tiene unos meses que falleció y yo no debería estar pensando en nadie más. Mejor salgo a tomar el aire.

Habían pasado tres meses desde que me había casado con Luis. Nuestra relación era extraña. Él se esforzaba por acercarse a mí, pero yo no lo permitía porque en el fondo me daba miedo que su presencia borrara el recuerdo de Gustavo y lo que sentí por él. No, no, no, no, no. Ayuda. Un animal debajo de la cama.

 Está debajo de la cama. Sácalo, sácalo, sácalo. Está debajo, debajo. Sácalo ya. Sácalo, sácalo. Ahí voy, ahí voy. Ya, tranquila. Ah, ya vi, ya vi qué es. Espérame. Ya la tengo aquí conmigo. Ya la tengo. Ahí está. Ay, espérame, espérame. Ay, no, no, no, no, no, de m, por favor. Tranquila contigo. ¿Qué pasó? ¿Estás bien? Ay, espérame.

No me No te muevas, tranquila. A ver, a ver, a ver. ¿Qué pasó, Andrea? Andrea, ¿estás bien? ¿Qué te pasó? Mejé un poco. Ya, ya, ya. A ver, espera. Tranqu. Mírame, mírame, mírame. Yo te voy a cuidar. ¿Estás bien? No pasa nada. Tranquila. Vente ya tranquila, ya está. No te va a hacer nada. Es una lagartija. Está está bien encerrado ahí, ¿verdad? Sí. No te va a pasar nada.

A ver. Te voy a traer un poco de agua. ¿Quieres que le llame al médico? No, no, no, no te vayas. Por favor, quédate conmigo. Tengo mucho miedo. Tal vez pienses que soy una exagerada. Pero desde que estaba muy chiquita los ha tenido fobia de esos animales. A ver, yo no pienso nada de eso, Andrea. Lo único que yo sí quiero es que te sientas segura y protegida mientras estés conmigo.

Gracias por correr, ayudarme y quedarte conmigo, Luis. Yo no podemos hacer esto. ¿Por qué no, Andrea? Estamos casados. Pero yo no no me amas, ¿cierto? Sigues pensando en ese tipo. No hables así de Gustavo. Está muerto. Basta. A ver, Andrea, ya está muerto. Ya. Los muertos no resucitan, Andrea. ¿Y si tan solo tú fueras

las cosas serán muy distintas? Luis. ¿Qué está pasando contigo, pequeño traidor? Qué bonitas. ¿Estás viendo, Andrea? Sí, no fue nada. ¿Cómo que no fue nada? A ver, déjame ver eso. Listo. Un nuevo. No sé por qué te preocupas tanto. Solo

fue una espina. Como siempre la defensiva, Andrea. Qué curioso, ¿no? Que algo tan bonito como una flor pueda lastimar. Hasta que por fin estamos de acuerdo en algo. Es más, ahora que lo pienso, tú eres como esas rosas. A lo que me refiero es que a simple vista cuando las miras son hermosas, pero Cuando alguien intenta acercarse puede salir lastimado.

Hay cosas que es mejor solo mirarlas de lejos y no poseerlas. ¿Tú de verdad piensas que cuando uno ama de verdad debería de quedarse mirando desde lejos nada más? No, señor. Yo creo que cuando amas de verdad lo persigues, lo proteges, lo conquistas. Patrón,

lo buscan. Que me buscan. Eh, sí. Un tal José Luis Quintero dijo que venía para el puesto de capatas. Cierto, ya se me había olvidado que iba a venir, ¿eh? Ahorita lo voy a tener. Quiero que nos lleves café de olla del de Alma. Okay. Sí, patrón. Ahorita voy. Ay, tenga más cuidado al caminar, patrona. ¿Qué te pasa? ¿Lo hiciste a drede? Y si así fuera, ¿qué? No te metas conmigo.

No, usted no se meta conmigo ni con mi macho. No sabe de lo que soy capaz de hacer. No tiente al [ __ ] y lárguese de la Colorada. Ay, señora, ¿cómo le fue en su paseo? Muy bien. Solo que regresé muy sedienta. Alma, ¿me podrías traer un vasito con agua, por favor? Claro que sí, señora. ¿Dónde está Luis? Ah, este le anda mostrando la hacienda al nuevo capataz.

Ah, el que vino hoy. Sí. Al patrón le cayó también que lo contrató inmediatamente. Wow, qué rápido. Sí. Bueno, voy por su vasito de agua. Sí, con permiso, señora. Andrea, Andrea, qué bueno que te encuentro. Quería presentarte a nuestro nuevo capataz. Te presento a José Luis Quintero. Un placer, señora Gonzaga. No, no puede ser. Gustavo está vivo.

Señora Andrea, señora Andrea. Andrea, Andrea, Andrea, ¿qué pasó? E despierta. Andrea, señora. Andrea. Andrea, ¿cómo te sientes? ¿Qué pasó? Pues te desmayaste ya en la sala, pero no te preocupes, ya le hablé al médico para que venga. No, no, no es necesario. Solo fue un golpe de calor. Pues yo la sigo viendo muy pálida, señora.

Me me duele mucho la cabeza. ¿Pueden, por favor, dejarme un momento sola? Ya escuchaste, señor Alma. Si necesitas algo, lo que sea, no dudes en pedirlo. En cuanto llegue el médico le voy a decir que te vea. Con permiso. Fue real. No hagas ruido. Gustavo, ¿qué estás haciendo aquí? Tú estás tú estás muerto. Pues ya viste que no

estuve en coma todos estos meses por un accidente. Cuando desperté, me puse a investigar. Y resultó que no, que alguien había cortado los frenos de mi coche justo el día en el que nos íbamos a casar. Busqué a tu madre y ella me dijo que ya te habías casado con otro. ¿Cómo pudiste, Andre? ¿Cómo pudiste casarte con otro aún sabiendo que me amabas? Gustavo, ¿no tienes idea de cómo sufrí cuando supe que habías muerto.

Yo vi las noticias. Pues ya viste que no era verdad. Y estoy completamente seguro que tu madre tuvo que ver en esto porque ella no le gustaba nuestra relación. Ella jamás haría algo tan ruid. Entonces, vámonos. Hay que huir de aquí. Vámonos, mi amor. Vámonos. Lo que me estás pidiendo es una locura. Andrea, por favor, iniciemos una vida de nuevo. Desde cero, mi amor.

¿Acaso ya no me amas? Luis, ¿qué haces con Andrea? Nada, patrón. Vine a ver cómo seguía la patrona. Eso es todo. Los dejo. Con permiso. Ya llegó el doctor. Voy a decir que pase. Buenas. ¿Qué se le ofrece? Ve dile a mi

hija que la estoy esperando. Su hija. ¿Quién es su hija? Soy la mamá de Andrea, la dueña y señora de esta casa. Así que ve y dile que le estoy esperando. Claro, usted es la mamá de la estirada esa. ¿Cómo te atreves a hablar así de mi hija, Cata igualada? Cuidadito en cómo me hablas, que yo puedo hacer que te echen de esta hacienda.

¿Cómo te atreves a tutarme, chacha? Si yo quiero, puedo hacer que te echen de esta casa inmediatamente. Mi hija es la dueña y señora, no tú. Eso. Llénese la boca diciendo esas cosas. Disfrútelo mientras pueda. Yo me voy a encargar que la perra de Andrea no dure mucho aquí. Escúchame bien, chacha inmunda.

 No voy a permitir que te expreses así de mi hija. Y si yo quiero, puedo hacer que limpien mis zapatos con la lengua. No sabes con quién te estás metiendo. Tú eres la que no sabes con quién te estás metiendo. Yo muy pronto voy a ser la esposa de Luis. Ay, por favor, sigue soñando, chacha. ¿Tú crees que Luis se iba a fijar en una india como tú? Despierta, estúpida.

 En el mundo real, los patrones no se casan con las criadas. Y tú eso es lo que vas a hacer toda tu vida, una criada que apesta a granja. Así que deja de soñar y ve y dile a mi hija que la estoy esperando rápido. Casarse con el patrón. Ay, cada día las hacen más inútiles. Ya me puso de malas. Mejor voy a explorar la casa de Andrea yo sola. Disculpe, ¿sabe dónde es la habitación de Andrea? Claro que sí, señora.

Sí. S en dónde es. Gustavo, ¿qué haces aquí? Tanto tiempo sin vernos, señora. Como puede ver, no se salió con la suya. Su plan no funcionó. Yo no sé de qué estás hablando. Claro que sí, señora. No se haga la tonta. Usted tuvo que ver en todo esto. Claro. Ya decía yo que era muy extraño que aprobara mi relación con su hija justo el día que nos íbamos a casar, cuando nunca estuvo de acuerdo.

No, Gustavo, estás muy equivocado, pero tienes que dejar en paz a mi hija. Ella ya está casada. ¿Qué? Sí, Andrea. Andrea ya está casada. Claro. Usted no se imaginaba que yo iba a sobrevivir, ¿verdad? y mucho menos que iba a buscar a su hija. Pero mire, señora, mire lo que me hizo. Esto, esto no se va a quedar así.

 Le juro que no se va a quedar así, mamá. ¿A qué viniste, hija? Luis me contó que estabas enferma y quise venir a ver cómo estabas. Te dije que no te quería volver a ver en mi vida. Jamás te voy a perdonar el que me hayas obligado a casarme con un hombre que apenas conocía. Todo para salvarte el pellejo. Hija, estás equivocada.

Yo solo quería asegurar tu futuro y que no pasaras hambre. Tú tuviste que ver con el accidente de Gustavo, Andrea. Claro que no. Ese desgraciado ya te metió ideas en la cabeza. Tú sabías que yo lo amaba. No puedo creer que mi propia madre se haya atrevido a querer asesinar al hombre que amaba. ¿Estás enferma, Andrea? Ya te dije que no tuve nada que ver, pero aunque así lo creas, tienes que sacar ese hombre de aquí, arruinarlo todo.

 Tú lo arruinaste todo, arruinaste mi vida, arruinaste mi felicidad. Pero ya no me voy a dejar manipular por ti. En adelante voy a buscar mi felicidad y a ti te quiero fuera de mi vida. Hija, por favor, escucha. ¿Entiende que para mí tú ya estás muerta? No puedo permitir que eso pase. Andrea, ¿qué haces? No deben vernos juntos.

 Andrea, mi amor, vámonos de aquí. Oye, deja ese imbécil. Yo sé que aún me amas. No es tan fácil, Gustavo. Ahora estoy casada con él. Andrea, eso es un simple papel nada más. Pero, ¿qué haces? ¿Quieres que nos descubran? Andrea, yo sé que muy en el fondo aún me amas. Gustavo, yo estoy confundida. Confundida. Entonces, todo el dinero y esos lujos

te han cegado, ¿verdad? Ahora lo entiendo. Tomo. Eres igual de frívola que tu madre. Gustavo, ¿qué no se llama José Luis? Si eso es lo que piensas, nunca me conociste. No tienes idea de cómo sufrí cuando mi madre me dijo que habías fallecido. Pero en estos meses pasaron cosas y yo ya no sé qué siento, pero si crees que lo único que me interesa es el dinero, mejor vete.

Yo sabía, sabía que era una mosca. está muerta. Aquí, aquí debe haber algo que me ayude a demostrar que esta [ __ ] rata de ciudad no es más que una cualquiera. Nada. No, no puedo dejar que se haga la mia con mi chulo. No, no, no. Ah. Yo sabía. [ __ ] Andrea.

Lo sabía. Con esto, ¿por qué no podré deshacerme de ti? Por favor, Luis, tienes que despedir a ese capataz. José Luis tiene todas las características que yo estaba buscando para el puesto. Me costó mucho tiempo encontrar a alguien como él. Mire, no creo poder complacerla. Luis, ese tipejo me faltó al respeto.

 A mí Andrea. No puedes permitir que un degenerado como él esté cerca de ustedes. Patrón, patroncito. Pero, ¿qué pasó? Su mujer lo está engañando. Cállate, India mugrosa. A ver, a ver, ¿de qué estás hablando? Andrea y José Luis. Digo, Gustavo, ellos ya se conocían desde antes. Los acabo de ver en el pasillo pesándose.

Él le dijo que huyeran juntos. Él no se llama José Luis, sino Gustavo. Te dije que te callaras. Así que pensabas irte así nada más como un cobarde. Es mejor que me vaya de esa manera porque no sé de lo que soy capaz. Si vuelvo a ver a tu a tu marido. Gustavo, de verdad, lamento mucho que las cosas se dieran así.

Pero yo estoy confundida. Pues no parece. Agua, se ve que lo elegiste a él. Si no te hubieras ido conmigo el día que nos reencontramos. Ahí está el amor que me tenías, ¿verdad? Pero mira nada más, con que se querían escapar juntos, ¿verdad? Par de tortolitos. Luis, qué romántico. No es lo que estás pensando. Ya se te cayó tu teatrito, Andrea, porque estoy bien enterado que ese imbécil es el malnacido con el que te ibas a casar.

Y ahora veo que tú y esa mujer lo planearon todo desde un principio, ¿verdad? Pero, ¿qué crees? Ya no voy a dejar que se sigan riendo de mí. No, yo de verdad pensé que podía ganarme tu corazón por las buenas, Andrea, pero ya veo que perdí mi tiempo. Baja eso. Tal vez debería de dejarte vivir a ti y matar a tu amor para que sientas en carne propia lo que es que te hagan [ __ ] el corazón.

Luisa, no hagas una estupidez. Tú no eres así. Yo no me iba a ir con Gustavo porque porque estoy confundida. Porque creo que te amo. Está mintiéndote, mi chulo. Esta nada más está manipulando para librarse de esta. Andé infeliz. Acaba con esto de una vez. Dale, ya basta. Yo no tenía idea de la farsa que había montado mi madre.

Tú me diste llorar y sufrir por meses, pero también has visto cómo te miro y sabes lo que siento por ti y eso no se puede fingir. Ay, ¿sabes que si no lo vas a hacer tú? Lo voy a hacer yo. No, no, no. No, no, no. Patrón,

¿le puedo ayudar en algo? ¿Sabes qué? Sí, Alma. Ahorita me quería bien un café de hoy desde el que sabes hacer. Ay, patrón, lo veo muy tristón. ¿Qué pasó? ¿Qué te puedo decir, Alma? Ya no sé ni qué platicarte con todo lo malo que pasó. Mira, lo único bueno es que no estuviste ahí porque sí se puso muy feo. Lo que sí me duele es saber que Andrea no me ama.

Patrón. Como mujer le digo que la señora Andrea sí lo quiere. Yo la verdad no creo porque ella todavía le está sufriendo a ese José mentado Gustavo. Ay, pero qué terco es, de verás. Mire, yo he visto como ella lo mira. No la deje que se vaya. No pierda la oportunidad de hacer feliz a esa mujer que lo quiere como usted también la quiere.

Tómese su café. Parece que sí te afecta mucho su pérdida. Gustavo fue alguien muy importante para mí, además de que dio su vida para salvar la mía. ¿Cómo quieres que esté después de que falleció mis brazos? Tienes razón, discúlpame. Tal vez, no me creas, pero

yo en verdad me enamoré de ti, pero si no puedes creer en mí, lo mejor es que me vaya. Y te pido disculpas por todo el daño que te hizo mi madre e incluso yo. Adiós. No, esperas, no te vayas. Ahora entiendo que tú también fuiste víctima de tu propia madre. Pero yo también me equivoqué. No debí comprarte como si fueras un ganado.

Pero es que, créeme, Andrea, de verdad, yo pensaba que que podría ganarme tu corazón a la buena, por eso te pido que me disculpes. Ambos cometimos errores, pero si tú quieres podemos empezar de cero y y esta vez hacerlo bien. No hay nada más que yo pueda desear en esta vida que ser feliz a tu lado, Andrea. Yes.

Fíjate, estúpida. Fíjate tú, anciana de crépita. ¿Cómo ven, muchachas, que esta doña intentó matar a su yerno, pero como es tan inútil, ni eso pudo hacer bien. De eso te encargaste tú. Ya ves, yo no soy una asesina como tú. Pues no pudiste serlo porque eres tan estúpida. Sí, tienes razón. Yo soy tan estúpida, pero tú me hiciste el favor de unir a Luis con mi hija Andrea.

Ay, ¿quién es la estúpida? Ya te ganó. Cállate. Yo voy a recuperar a mi patroncito chulo en cuanto salga de este basurero. Ah, sí. Lo mismo decías de que lo ibas a conquistar y mira, eso no pasó. ¿Y sabes por qué no pasó? Porque tú no eres más que una gata mugrosa e insignificante. Ni siquiera eres competencia para mí.

Hijandrea. Entiéndelo, estúpida. ¿Sabes que es lo único que me complace saber? Es que tu hija te odia y que jamás vas a volver a verla. Y no solo eso, eh, tampoco vas a disfrutar del dinero que esa arpía le está sacando a Luis. Sí, tienes toda la razón, pero sabes qué, debe de ser muy gratificante imaginártelos en la cama, pasándola muy bien mientras tú te pudres en la cárcel.

A ver, cuidado, amor, cuidado que traigo las maletas. Mira, una flor para ti, mi vida. Gracias. ¿Ya estás lista para empezar nuestra nueva vida? Sí. Pensaba y mi mamá me siento mal por ella, pero de verdad no me nace irla a visitar. Es entendible. Tu mamá te hizo mucho daño y fue muy egoísta. Pues sí, pero no me gusta tener sentimientos negativos y menos hace ella que es mi madre a pesar de todo.

Tranquila, date tiempo para sanar. Ya verás que con nuevos aires y poniendo un poco de distancia con ella, las cosas van a mejorar. Tienes razón. Sí. Bueno, ya vámonos que nos deja el avión. Déjame, llevo las maletas. Me entregaron como una deuda. Me enamoré del hombre que no elegí. No perdono mi madre, pero tampoco puedo odiarla porque hay amores que duelen más cuando nacen de la traición.

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