Mónica lo abandonó cruelmente por ser pobre y no tener futuro, pero años después quedó paralizada al descubrir que aquel hombre humillado se había convertido en millonario, mientras ocultaba un secreto capaz destruir la vida perfecta que ella había construido junto otro hombre exitoso.
Papá, me duele. Sí, me imagino. Ya, ya cállate ya, por favor. Ya no. Mamá, por favor, no te vayas. Suéltame. No, mamá. Ma Mónica, cálmate, mijo. A ver, a ver, pon la mano, mijo. Ponga la mano. Ponga la mano. Tómesela, tómesela. A ver. Ay, Dios mío santo. A ver, aquí me espera, mijo, eh. Aquí me espera.
Ahorita vengo, voy a hablar con su mamá. Mónica, hombre. No, espérate, Mónica. Ia, por favor. Ira, ya un trabajo acá en los pajar. ¿Qué estás haciendo? Estoy harta, harta de vivir en la miseria. Pero, pues, ¿a dónde vas a ir o qué? Voy a la ciudad con un hombre que sí sabe valorarme y que sí va a saber darme la vida que yo merezco. Mónica, ¿te ayudas a subir tu maleta, hermosa? Sí, mi amor.
No, hombre, Mónica, Palomita, pues piensa en nosotros y en el niño, hombre. ¿Cómo quieres que me quede al lado de un hombre que no tiene ni para comprarle las medicinas a su hijo? Óica. El niño, el niño es cuando más nos ocupe ahorita. Mira. Así es la vida y algún día lo entenderás. Quítate. No, no, pues no voy a dejar que te vayas, hombre.
Más patético no puede ser. Que te quites, dije. Mónica. E, ya la escuchaste, campesino, ¿eh? Ahora está conmigo, así que lárgate. Papá, me siento muy mal. Mi gorreón, a ver. Ay, caray. No, pues mucha febrea, mijo. A ver. No, sí hay que llevarte el doctor. Ay, cálmate, mijo. No, no, no, no, mi hijo. Ay, Dios mío. Ay, mi hijo. Ay, ay, no.

Ah. Doctor, doctor, no le cierre. Espéres attiende. No, no, no, no. Ya, ya. Lárguese, lárguese de aquí. Doctor, por favor, es que mi hijo se siente muy mal y véalo, por favor, atiéndalo. Ah, no. ¿Y quién me va a pagar las las consultas? ¿Quién me va a pagar las medicinas? Y todo lo que me debes. A ver, ¿quién me lo va a pagar? Doctor, pues ahorita no traigo dinero, pero le prometo que le pago la quisena.
No, es que me debes muchísimo dinero. Definitivamente o se van de aquí o me voy yo. Por culpa de ustedes, campesinos mugrosos, me quiero largar de aquí. Así que por favor no se me acerquen de nuevo. Adiós. Y si no, voy a llamar a la policía. Eres hembre. Ay, hijo. No, no, espérate, espérate, hombre. A ver, a ver. No. Ay, hijo.
Respírale, respira. Respira. No puedo, respira. Si puedes, hombre. Ay, no me hagas esto, mijo. Al día siguiente. Bueno, bueno, gracias a Dios que me contestas. ¿Quién habla? ¿Cómo que pues, José, tu hermano? Ah, mi hermanito el campesino. ¿Qué quieres, hermano? Fíjate que pues ando aquí apurado con unas cosas del niño y fíjate que está muy malo.
Este, ocupo unos pesitos ahí para llevar a mi hijo al hospital que está muy grave. Sí, sí, ya sabía. Tú nada más me llamas para pedirme dinero. Bueno, mira, si no fue una emergencia, no te estaría molestando, hombre. Ándale, por favor, te lo suplico. Ayúdame. Vas a salvar a tu sobrino. Híjole, pues qué triste, no más que fíjate que no tengo ni un peso.
Son mentiroso, hermano. Si el otro día el primo Jorge me dijo que te compraste un carro nuevo. No es mío, es de la empresa, ¿entiende? Y que no anda aquel de chismoso, ¿eh? Por favor, hermano, te lo suplico. Es más, te prometo que te pago pronto. Pagármelo. ¿Y cómo si sigue siendo un mugroso campesino? Yo por eso me fui del pueblo, eh, para no ser un mediocre como tú.
Y por favor ya no me estés llamando. Okay, entendiste. No, espérate, Rogelio, no me cuelgues. Espérate. Bueno, bueno, papá, ¿y qué íbamos a hacer? Ay, gorreón, pues has de disculparme, pero nos vamos a ir para la ciudad. Pero papá. Nunca hemos ido allá. Pues ya sé, pero pues hay que confiar en nosotros, ¿no? Escúchame bien, gorrión.
Si queremos salir de esta, no podemos quedarnos aquí no más quietos. que confiar en que todo nos va a salir bien. Días después, pues ya llegamos, mijo. Gran ciudad. Papá, yo tengo mucho miedo. Nunca hemos venido aquí. Pues sí, mijo, pero usted no se apura, mi gorrión. Mire, andando juntos no nos va a pasar nada. Está tranquilo, ¿eh? ¿Qué pasa? ¿Traes hambre o qué? Sí, yo también.
A ver si me sobró algo de los boletos del camión. Sí nos alcanza. Eso no se apure, mijo. Ahorita seguimos. Ya nos ayude. Ire. Secate de allá. Se pase que se ve buena onda. Véngase. Por supuesto, licenciado. Las gráficas que le envié muestran el ascenso en mi desempeño. Las ventas han subido gracias a mí.
¿Sabe qué? Permítame un segundo, por favor. Le marco enseguida. Sí. Ey, ey, ey, ey. Oigan, fíjese que este mijo y yo venimos del campo, eh, es la primera vez que estamos aquí en la ciudad y pues lo malo que no tenemos pues ni un cinco para ni para un taco, pues ahí queríamos ver si nos echaba la mano con algo. No, no les pienso dar limosna a un par de mugosas con ustedes.
Tampoco nos tiene por qué hablar así, ¿eh? A ver, yo te hablo como se me pegue la gana. Escúchame bien. Yo soy un empresario exitoso y trabajo en una de las empresas más grandes de esta ciudad. En cambio, ustedes, par de mugrosos, nada más este niño. Huele más a cementerio que otra cosa. Ya mejor váyanse a dar lástima otro lado.
No, por favor. Mira que te lo pido, por favor, mijo. Vayas a jugar un rato para allá. No vayas a tocer otra vez. ¿Qué? ¿Que me vas a atacar con tu machete o qué? Óigame bien. A mí me puede hablar como usted quiera, pero chamaco ha pasado por muchas cosas. A ver, ¿te lo tengo que repetir o qué? Mira, estos lentes son de diseñador, valen más que todo lo que tú traes o este chamaco.
Sí, sí, así es. La operación con los accionistas ya se cerró totalmente. Sí, sí, sí. ¿Cómo? Ah, no te preocupes. Claro, claro. Voy para allá. Permíteme. Sí, sí, sí. Permíteme. Soy superior a ti, así que yo te trato como yo quiera. Estaba bueno. Con permiso. No, no, no, no, no. Todavía no acabo contigo.
Me hiciste perder mi llamada. ¿Qué quieres? Pues qué quiero que todos los campesinos como ustedes se larguen de la ciudad porque nada más nos estorban. Mire, enina como me ve. Yo vine para acá pues a buscar una mejor vida y de paso salvar a mi chamaco que está enfermo. No te hubieras molestado porque el tuberculoso este no dura más de dos días, así que lárguense de aquí.
Ojalá que lo que dijo este cate pues no sea cierto, hombre. Hazme el favor, ya estoy aquí. Te prometo que le voy a echar ganas, hombre. Y mi gorrión, cuídamelo mucho. Es lo único que tengo, papá. Voy, gorreón. Ah, caray. Esa maleta, ¿de quién será o qué? No sé, me la acabo de encontrar ahí. Hombre, pues a ver. Hijo, pues retrato dinero, hombre.
Mira no más. Ah, pues de quién será esto que ahí hay una identificación. Ah, no más era Augusto Torres. Ah, y ahí está la dirección. Vamos, tenemos que devolverlo, mi hijo. Pues es que esto esto es mucho dinero. Mira, con esto pues vamos a comprar comida, un lugar donde dormir y mejor hasta para tus medicinas. Pues sí, papá, pero no es nuestro.
Tenemos que hacer lo correcto. Ay, mi hijo. Pues sí, cierto, hombre. Vamos a llevarlo, pues. Sí. Ándale, chamaco. E ah, sí, sí, no se preocupe. Yo yo le mando el presupuesto. Ah, no, sí, de hecho también la lista se la envío. No pasa nada. Sí. Hola, Elenita. Eh, bueno, me disculpa un momentito, ahorita le regreso la llamada.
Sí, está bien. Gracias. ¿Qué quieres, Raúl? Ando haciendo pues trabajando. ¿No tendrías que estar haciendo lo mismo? Contestoita como siempre. ¿Qué va a hacer de tu video hoy en la noche? Pues si irme a mi casa. ¿Qué más? ¿Y si te invito a no? Gracias. Pasa. Yo, yo llevo tiempo invitándote y tú nada más te regocijas dándote el taco, ¿eh? digo, tampoco te creas la última chara del desierto, ¿eh? O sea, ya bájale tus infos dos pesitos, por favor.
Cuando dejes de ser tan intenso, vemos, ¿me dejas? Y sabes qué, que tú también regulabas el tonito, ¿eh? Soy el pretendiente con más feria que vas a tener en toda tu vida, Lenita, yo que estoy me apurada, eh, te voy a ir al tren. Así se hace el más millonario del mundo, siempre te voy a decir que no. Buenos días, jóvenes.
Buenos días, Lis. Buenos días, jefe. ¿Qué le pasa, licenciado? Nunca lo había visto tan preocupado. Elena, cometí un error. Creo que el peor error de toda mi vida. ¿Qué pasó? Dinero de los accionistas. Lo perdí. Ah, ¿cómo que lo perdió? Lo tenía en un maletín. Creo que lo dejé en la calle. No sé dónde está.
Es que con mi edad ya todo se me olvida. A ver, tranquilo, licenciado. Seguramente ha de estar por aquí, idiota. Yo sé que va a salir, ¿verdad, Raúl? Sí, de seguro. Sí, licenciado. Ahorita sale. Ojalá tengan razón, jóvenes. Sí. Mire, usted confíe. Sabe perfectamente que los ángeles lo ayudarán. Suerte. Oye, ese viejo y el que jubilar se me cae, ¿eh? Ya como que nos has grosero con el licenciado.
Él siempre ha sido bueno con todos. Nos ha dado trabajo. Ay, sí, tú muy barberita. No, no, la verdad es que ya me haría un favor si se fuera neta. Pero el panteol ríete. Oh, buenas. Es neta. ¿Qué hacen ustedes dos aquí? ¿Los conoces? Por supuesto que no. Ya quis este par de mugrosos conocer a alguien tan exitoso como yo.
Es más, ¿sabes qué? Tú até los hijos. Al fin y al cabo te ves la recepcionista y siempre lo serás. Disculpen, no, no le hagan caso. ¿En qué puedo ayudarles? Este, mire, pues estamos buscando al señor. ¿Cómo cómo era, mi hijo? Al al Augusto Torres. Augusto. August Torres. Pues el licenciado seguramente ha de estar ocupado, pero si gustan yo les puedo.
José. Ah, ¿me conoces o qué? Si eres José, ¿verdad? E eh soy Elena. ¿No te acuerdas de mí, Elena? La chata. Sí, chata. ¿Qué hace Elenita abrazando ese muguroso? ¿Cómo estás, hombre? Muy bien. ¿Y tú? Pues, pues bien. ¿Qué andamos, va? ¿Quién es la chata? Hijo, era mi amiga. Pues, hombre, cuando estaba yo así chamaco como tú. Salúdala.
Hola. Hola. ¿Tienes un hijo? Sí. ¿Cómo ves? Hasta grandote. Pasa, chata, que pues mi muchacho se encontró este maletín y está lleno de dinero. Aame. Y adentro pues trae la credencial del señor ese. Mira, si si gustan pasamos. Yo yo me encargo para pasarlos a su oficina. Sí, ya se desocupó el señor, entonces. Pues seguramente ahorita checamos. Vos.
Vente, mijo. Ándale, ándale. Corre. ¿Qué voy a hacer, licenciado? Vienen a verlo. Pero tengo entendido que hoy no había citas. ¿Quién es? Ya lo verá. Ah, pasen. Gracias, chata. Gracias. ¿Quiénes son ustedes? Buenas, don Augusto. Mi maletín. Pero, ¿cómo es que ustedes lo tienen? Sí, no, mi hijo se lo encontró en el parque, se lo quería entregar.
Ay, gracias al cielo. No sabe el horror que pase por esto. ¿Qué pasa? ¿Quéé? ¿Qué pasa? Espérate. No, por favor, auxilianos con un vaso de agua. Por favor, Elena. A ver, a ver. Tranquilo, mijo. Chata, el agua, por favor. A ver, a ver. Tranquilo, mijo, tranquilo. A ver, respira, respira, respira, respira, mijo. Cálmate, cálmate. Ya, ya, mijo, ya.
V mejor. ¿Qué es lo que tiene el niño? Los trae una enfermedad en los pulmones. Se me acabó la medicina. ¿Qué vamos a hacer? No tenemos dinero para comprarla. No, mejor, cálmate. Yo te prometo que en Cina mismo ahora me pongo a buscar trabajo y ahora te compro tu medicina y y cuésteme lo que me cueste, me va a estar bien.
Eh, eh, agarra tus cosas y discúlpenos por favor. Con permiso, ¿eh? Vámonos, mijo. No, no, esperen, por favor. Es que no comprendo. En este maletín hay mucho dinero. ¿Por qué no se lo quedaron? Pudo haber llevado al niño al hospital. Hombre, porque eso hubiera estado mal. Hubiera sido como si me lo hubiera yo robado. A mí me enseñaron que el dinero dinero se gana con el sudor de la frente de uno.
Sí, se me hubiera antojado usarlo para otras cosas, pero acá mi gorrió me convenció de traérselo y de seguir el camino de la de la verdad. Mi hijo, no cabe duda de que su honestidad es un milagro en un mundo tan corrupto como este. Y creo que llegó el momento de hacer un anuncio, Elena, ¿Anunciar qué? Me voy a retirar.
¿Cómo que retirarse si aún es muy pronto? No, claro que no. Ambos sabemos que ya tengo mucho tiempo dedicándome a este negocio y creo que ya es momento de que yo me retire. Señor, pero ¿cómo se va a retirar si aún no tiene un sucesor para dejar en su lugar? ¿Alguien que se haga cargo de esta empresa? Usted tranquila, ya tengo mi reemplazo.
José, ¿qué? Sí. Le pido por favor me ayude a gestionar todo lo referente a su contrato hoy mismo. Así es. Okay, con permiso. Oiga, señor, a ver, amigo no está bromeando. No, no, no hay nada más fuera de la realidad que eso. Le estoy diciendo la verdad. De aquí en adelante se va a hacer cargo de toda esta empresa.
No puede estar pasando, malditos. Raúl, ¿qué qué quieres? ¿Qué? No, nada. Raúl, qué bueno que te encuentra. E, dígame, señor. Tengo un anuncio muy importante para todos en la empresa. José, él es José y su hijo Miguelito. José será el nuevo director de la empresa. Sí, no tenía que decírlo, señor. Ya lo estuve escuchando ahí atrás.
Todo bien. Notó, algo de molestia en tu tono? ¿Cómo no voy a estar molesto, señor? Está entregando la empresa un perfecto desconocido, seguramente un analfabeta o qué sé yo. Bueno, parece que José no está muy relacionado con el negocio, pero estoy seguro de que aprenderá rápido, ¿verdad? ¡Uf! Mira, señor, ¿sabe qué? Esto es injusto.
Llevo años en esta empresa partiéndome lomo. Soy el mejor vendedor. Si alguien merece estar en este puesto, soy yo, señor, con todo respeto. Tal vez seas muy bueno en ventas. Yo no lo niego, pero tu mente solamente se enfoca en el dinero y para estar al mando se necesita más que un cerebro, también un corazón.
Y José tiene justo lo que se necesita y mucho más. ¿Sabe qué? Esto es totalmente humillante. Me largo de aquí. Raúl, espera. Ya se le pasará. ¿Qué pasa, José? Pensé que ibas a estar feliz. Pues sí estoy. Oigan, pero cómo le quiero decir, pues a lo mejor eletudo tiene razón. Yo no sé ni leer, no sé nada de negocio.
Mire el licenciado, yo no le quiero echar a perder su empresa que con tanto sudor pues se ha ganado. Eres la mejor opción. Jamás había estado tan seguro de algo en mi vida. Y por lo demás, no te preocupes. Antes de irme me encargaré de prepararte en el mundo de los negocios. En cuanto a Miguelito, lo llevaremos con los mejores médicos para que pueda curarse lo antes posible.
Oyetes, mijo, ¿te vas a curar, chamaco? Eh, dije. Sí, me voy a curar, ¿eh? Y todo por hacerlo correcto. Eso, mijo. Así meo. Dile gracias al Señor. Muchas gracias. Nada que agradecer, al contrario, a ustedes. Prepárese, familia. A partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes. Suscríbete al canal y activa la campanita.
Estaremos entregando premios especiales a los suscriptores más activos. Ah, sí, sí. De hecho, ya enviamos su pedido. Después, sí, no se preocupe, pronto le llegará. ah, sí, sí, perdón, ahorita les regreso la llamada. Sí, gracias, José. Es mucho te ves muy bien. No, casi ni te reconozco, ¿eh? Pues ni yo. Mira, si está resuave. Mira, tócala.
Me la puse al revés como tres veces, pero está bonita, ¿no? Sí, te ves muy bien. Muchas gracias. Muchas gracias. Ir vete acostumbrando porque ahora que eres el director de la empresa debes estar muy presentable. Papá, ¿qué hubo gorrión? ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue? Bien. Me trajo el choper. Qué bueno. ¿Qué te dijo el doctor o qué? E pues tengo muy buenas noticias.
¿Por qué me dijo que mis pulmones ya están como nuevos? No me digas. De verdad. Oye, pues pues eso es un milagro, ¿no? Claro, aunque también esto lo hicieron posible ustedes al decir la verdad. Cuando uno hace el bien, le va bien. Y por cierto, tengo unos papeles que quiero que me firmes en mi oficina. José, ¿me acompañes? Vamos. Sí, cómo no.
Adelante. Ahorita regreso contigo, chata. Mamás le firmo los papeles acá al señor. Llevaré estos documentos con el contador. Con permiso. Tú, campesino. A ver, lee esos documentos y dime qué entiendes. Lelos. Es lo que te digo, ¿entiendes? Ándale, ilumíname ahora que eres el nuevo director. Ándale. E, ¿por qué le hablas a mi papá? Él es muy bueno y nunca se rinde.
Tú cállate, niño. A ver, pues, a mijo, no me le hable así. El niño lo respeta. Mejor puedo llevar a la ciudad a estos números y dibujitos, pero me quedé en el rancho y ahí nos enseñaron. Pues a no rajarnos. ¿Cómo ve? Bueno, vamos a ver si no te rajas, pero por lo pronto ya sabes, tú nunca vas a ser mi jefe, nunca.
O sea, mi hijo lo respeta. Perdóname, gorrión, ya sabes que no me gusta que me escuches gritar. No tienes por qué disculparte, papá. Eh, al contrario, me siento muy orgulloso de tener un papá tan valiente. Qué muchacho. A ver, ahí sí dice reporte, ¿va? Sí, repórt no. Por favor, no lo hagas. ¡Cállate! Sí, no te quiero volver a ver en mi vida.
¿Entendiste? ¿Pero por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Porque desde que entraste a mi vida lo único que has hecho es gastar y gastar y gastar mi dinero. Me sales carísima. Bueno, pero es que yo soy una mujer de valor. Si tú quieres estar con alguien como yo. Mira, eso es problema de otro animal. Así mío y ande. No, no, no, no, no.
Por favor, por favor, por favor, no te vayas. Yo te amo. No, tú solo te amas a ti misma. Está bien, lárgate. No te necesito, maldito mediocre. Ahora, ¿qué? Amiga, no vas a creer. José es el nuevo director de las empresas Torres. ¿Puedes creerlo? Aparte es multimillonario. José multimillonario. Creo que ya sé a dónde ir. Días después.
Buenas tardes. Buenas tardes. Buenas tardes. ¿En qué puedo ayudarle? Vengo a ver a José, por favor. Ah, sí, claro. ¿Tienes cita con él? No necesito. Soy su hermano. Su hermano. Rogelio. ¿Cómo sabes mi nombre? Soy Elena de de allá del rancho. Eh, soy amiga de José desde que éramos chamacos. No, no me suena tu cara, la verdad.
Sí, yo viví ahí super cerquita al lado de la casa de doña Mari. Mira, como sea, no me voy a acordar. Dile que ya vienes, ¿eh? Sí, está bien. Dame un minuto. Bueno, eh, bueno, José, ¿tienes visita? ¿Cómo que visita? Pues si yo no me acuerdo que tuviera citas, ¿eh? Sí, pero no no es eso. Es tu hermano. Mi hermano Rogelio.
Eh, sí. Ah. Ah, pues, ¿qué pasa, hombre? Ah, okay. Ahorita va para allá. Ah, puede pasar. Es a la segunda puerta. Hola. Hola, hermanito, ¿cómo estás? Eh, ¿qué ha Rogelio? ¿Y por qué tan serio? ¿No te da gusto verme o qué? La última vez que hablamos me dijiste que ya ni te buscara. Yo no no estás confundido. ¿Y qué quieres? Pues v a celebrar tu éxito, que lo celebremos juntos.
Bien en cuanto me enteré. ¿Estás seguro que no ocupas dinero? No, no, claro que no. Seguro, seguro, hermanito. A ver, Rogelio, mírame los ojos y dime que no ocupas dinero. Mira, necesito un préstamo. Ay, ¿qué quieres que te diga, hermanito? Hice unas inversiones, se veían buenísimas, se veían seguras. Algo me falló. Necesito tu ayuda.
Ayuda. Cuando mi hijo ocupaba tu ayuda, ¿qué? Ay, eso ya quedó en el pasado. ¿Me vas a ayudar o no me vas a ayudar? No puedo. No puedo agarrar así no más dinero de la empresa. Sería deshonesto. Deshonesto. ¿Quién te crees, eh? Nada más te pones unos trapitos finos y ya te crees muy salsa, ¿eh? Cálmate, Rogelio.
No sabes qué, no me voy a calmar. Y además pienso que sigue siendo el mismo campesino mugroso de siempre. Mm. Y qué lástima que te pusieron al frente de la empresa que lo vas a llevar a la ruina. Ay, perdóname, Dios mío. Rogelio, ¿qué pasó? ¿Ya te vas? ¿Qué te importa? Ábreme la puerta. Elenita, no te preocupes, yo acompaño al señor a la salida. Acompañ, por favor.
Permítame. Gracias, Rogelio, ¿verdad? ¿Me conoces? ¿Qué quieres? Lo mismo que tú. Vengarme y deshacerme de ese maldito campesino. ¿De qué hablas? Tú que lo conoces. Ayúdame a encontrar algo turbio, algo debe tener en su pasado y con eso podemos hacer que lo corran para siempre. Ese es tu plan. ¿Te te ocurre algo mejor? Piénsale.
Es que todo el mundo conoce a mi hermano, sabe que es un santo, que no mataría ni a una mosca. Si ese es tu plan, te voy diciendo que no va a funcionar. Pues debe de haber alguna otra forma, ¿no? No sé. ¿Tiene un hijo? No, escúchame. Días después. Buenas y serenas. José, ¿cómo te fue en la junta? Ah, re bien. A gusto bien buena onda, va, y no me dejó solitito ni un momento.
Creo que hasta les caí rebién. Ay, ves, te dije te dije que les ibas a caer muy bien y que ir excelente. Hey, este pues voy por mi gorreón. Está el doctor. Sí. Bueno, espera, espera. Bueno, es que te tengo una propuesta. ¿Popuesto de qué o qué? Em, bueno, no sé si te gustaría ir a cenar conmigo. Conozco un lugar muy bonito.
A cenar como una cita o qué. Pues buenos días. Hola, mi amor. ¿Qué estás haciendo aquí, Mónica? José, ¿quién es ella? Ah, perdón, me presento. Soy Mónica, su esposa. Esposa. Pues era mi esposa, pero nos abandonó a mí al chaparro cuando más la necesitábamos. A ver, sí, ya sé que actué un poquito intensa, extremista, pero es que entiéndeme, la miseria me estaba volviendo loca, estaba desesperada, pero ya regresé por lo que es mío y por nuestra familia.
¿Puedes decir eso, Mónica? Eh, nos abandonaste y el chamaco casi se muere. Ya, ya sé que cometí un error gravísimo, pero mira, vamos a dejar el pasado atrás. Sí. Lo importante es que ella esté de aquí. ¿Estás haciendo? Mira, yo solamente quiero que volvamos a tener lo que teníamos antes. Tú te ves muchísimo más guapo, así vestido, no como con los trapos que tenías antes.
A ver, Mónica, ya no podemos estar juntos. Me abandonaste así no más. Y ahora regresas a buscarme que porque traigo trapos nuevos. No, no, no lo veas de esa manera. Es porque tenemos un hijo. Amor, piensa en él. Eh, claro que sí. Pues por lo mismo, por el chamaco. Voy a permitir que te le rimes ni un milímetro.
¿Me entendiste? Sálgase, amor. A ver, mira, piénsalo bien. Tú y yo hacemos una hermosa pared. Que se larga, hombre. Pero te vas a arrepentir de esto, ¿eh? ¿Cómo no? Hay dispensa, mija, que tocara pues escuchar este suripanta. No, no te preocupes, al contrario, me da gusto ver que no te hayas dejado manipular. A ver, pues, ¿en qué estábamos? que si quieres ir a cenar conmigo.
Maldito José, ¿cómo se atrevió a despreciarme a mí? Hola, muñeca. ¿Tú qué quieres? Tranquila, yo nada más soy un buen amigo. Muy bien, amigo. Pues lárgate y déjame en paz. Relájate poquito. Mira, no eres la única que está enojada con ese campesino. Es un estúpido por rechazarte. Sí. ¿Y qué qué tiene? Pues tiene que yo te puedo dar mucho dinero.
Eso es lo que quieres, ¿no? Y de paso podemos hacer que ese tal José termine en la calle. ¿Cómo es? ¿Cómo? El niño, el mocoso. Esa es la clave en todo esto. Hola, mi amor. Mamá, ¿qué haces aquí? Ay, mi vida, es que yo sé que ha sido muy mala madre y quería pedirte perdón. ¿Me disculpas? Sí. Sabía que no me ibas a decir que no. Vamos por ese mocoso.
Ya aguanta. Ya nos lo va a traer. Bueno, vámonos. ¿A dónde? Ah, es que te tengo una sorpresa. Vamos. Pero mi papá me dijo que él iba a venir por mí. Ah, no, no, no. Por él no te preocupes. Yo ya me puse de acuerdo con tu papá y él nos va a ver allá donde vamos. Sí. Vente. ¿Qué? Camínale, súbete. No, no, no. Rápido, rápido, súbete.
Estamos. Ah, don Augusto, mira más qué gusto me da verlo. Al contrario, el gusto es mío. Ya te ves como todo un profesional, hombre. Pues es que le he echado ganas. No me quiero quedar atrás y le he estudiado. Permítame un poquito, ¿eh? Con permiso. Bueno, escúchame bien. Tenemos a tu hijo y si no quieres que le pase nada, nos tienes que dar mucho, no mucho, muchísimo dinero.
Y si no obedeces, no lo vas a volver a ver, ¿entiendes? Es más, para que veas que no estaban mintiendo. Escucha. Papá, soy yo, miguelito. Miguelito, mi hijo. Miguel, ¿en dónde estás, mi hijo? Por favor, ayuda. Ya fue suficiente. Ya viste que tenemos al chamaco. No. Ay, qué car. Lo que quiero es que basíes las cuentas de tu preciosa empresa.
Sabemos que eres el director. Hombre, pues yo no puedo hacer eso. Yeme. Vaya, que si puedes. Nos vemos en el valdó que está al lado de la fundidora en dos horas. Ay, me ac. Dios mío, tienen a Miguelito. Dios mío, ¿qué vamos a hacer? Ah, tranquilo. Están pidiendo lo de la empresa. No, no, no. Tranquilo, hijo. ¿Cómo voy a estar tranquilo? No le gusto.
Pues si tienes a mi hijo. No, no, no. Yo sé que no le van a hacer nada a tu hijo. No sé cómo puede estar usted tan a gusto. Porque tengo fe y sé que todo va a salir bien. Es más, tengo un plan. Esto es lo que haremos. Ya, niño, deja de moverte y pobre de ti que digas algo. Suélten a mi hijo. Desgraciados. E e tranquilo, primero la lana de angroso, chamaco.
¿Estás? Está bien pesada. ¿Qué es esto? Es justo lo que se merecen, desgraciados. Las van a pagar. Raúl, eras tú. ¿Por qué? Porque es lo justo. Lo hiciste director en vez de a mí. Lo hubiera esperado de cualquiera, menos de ti. Eso ya no importa. Lo que importa es que ya se los cargó el car y empezando por este campesinito.
Quietos o abro fuego. No, no, oficial, oficial, oficial. ¿Le puedo explicar lo que está pasando? Oficial. No, no, no. Por favor, por favor, señor, suélteme. Y la víctima soy yo, oficial. Suélteme. Esa voz yo la conozco. Mónica. Y tú, n más. Voy a creer que anden haciendo estas cosas, hombre. José, pero yo te puedo explicar todo.
Sí, me vas a andar explicando, hombre. Circostanzos a tu hijo y por dinero. No, pero yo no quería hacerlo. Él me obligó. Eh, que te crea Dios, porque yo no. Y tú, hermano, voy a creer. Qué bueno que mi mamá ya no está entre nosotros, ¿eh? Si no, estaría destrozada. Oficial, lléveselos. Oficial. Oficial.
Oficial. Oficial, hijo. Oficial. A ver, te ayudo. Me gorrió. Menos más. A ver. Quítal eso. Mira n más cómo te dejaron. Papá, tuve mucho miedo. Pues sí, mi hijo, pero afortunadamente a gusto siempre estuvo con nosotros. Yo solo hice lo correcto. A gusto, usted sabe que yo daría la vida por mi hijo. ¿Por qué mi mamá hizo eso? Pensé que ella me quería.
Oh, mi gorreón, a ver, entiéndeme algo. Miren, mi hijo, hay gentes que no les importan esas cosas, n más piensan en el dinero, ¿eh? Y no andan pensando en cosas más importantes como la familia o el amor. Ya no está llorando, mijo, ¿eh? Vámonos para la casa. Ándele. Sí, sí. Vámonos, pues. Recuerda nunca perder la fe. Sí.
Don Augusto, ¿dónde está? No sé, licenciado. Pues ahora entiendo, chata. Bueno, Augusto siempre nos cuidó, siempre nos dio todo. Ah, pues como que sí se explica todo. Gracias, hombre. Gracias, mi hija. Pues hay algo que te quiero decir. ¿Qué cosa? Pues yo siempre he buscado una mujer como tú y pues te quiero plantar un beso, hombre.
¿Ves? Ay, José, este, y claro que me encantaría estar contigo. Sí, somos una familia. Hey, una bonita familia. Hombre, ¿te gustó este video, entonces suscríbete ahora para no perderte de todas las sorpresas que tengo para ti. Me encantaría saber desde qué parte del mundo nos estás viendo, así que déjame tu comentario.
Recuerda, cuando los ángeles caen, suscríbete ya. Cuando los ángeles caen.
News
El vaquero notó moretones ocultos en los brazos de su nueva esposa por correspondencia la primera noche en el rancho…
El vaquero notó moretones ocultos en los brazos de su nueva esposa por correspondencia la primera noche en el rancho,…
Todos ignoraron al viejo moribundo tirado en el barro hasta que una humilde muchacha sin hogar decidió ayudarlo…
Todos ignoraron al viejo moribundo tirado en el barro hasta que una humilde muchacha sin hogar decidió ayudarlo, sin sospechar…
La viuda permitió que un anciano desconocido durmiera una noche en su viejo cobertizo durante la tormenta,…
La viuda permitió que un anciano desconocido durmiera una noche en su viejo cobertizo durante la tormenta, sin imaginar que…
Después de ser traicionada cruelmente por sus propias hermanas y expulsada de la familia, la joven encontró una vieja llave escondida…
Después de ser traicionada cruelmente por sus propias hermanas y expulsada de la familia, la joven encontró una vieja llave…
El ranchero perdió toda esperanza después del robo de sus caballos más valiosos, hasta que una misteriosa viuda apareció…
El ranchero perdió toda esperanza después del robo de sus caballos más valiosos, hasta que una misteriosa viuda apareció un…
El hombre de montaña llevaba cinco años viviendo completamente solo sin ver a ninguna mujer,…
El hombre de montaña llevaba cinco años viviendo completamente solo sin ver a ninguna mujer, hasta que una desconocida apareció…
End of content
No more pages to load






