La humilde sirvienta soportó años de humillaciones dentro de la hacienda mientras amaba en silencio al heredero prohibido, hasta que una traición devastadora cambió completamente su destino y la convirtió inesperadamente en la nueva dueña de todo aquello frente a quienes intentaron destruirla completamente allí eternamente.
Todo comenzó cuando Alejandro Aldama, el heredero de la Hacienda del Paraíso, regresó después de 6 años de carrera militar. Alejandro fue retirado con honores después de un accidente en batalla. Luego se recuperó, pero dicen que desde entonces no volvió a ser el mismo. Las más interesadas son Patty, mi madrasta, y la ama de llaves de esta hacienda, y su grosera hija Josuani, que se supone que don Guillermo le dio el puesto como capataz, pero nunca hace nada.
Elas y yo hemos vivido en esta hacienda por muchos años y no sé si pueda seguir soportándolas. Anisa, ¿a dónde crees que vas? El joven Alejandro, el futuro dueño de esta hacienda, no va de llegar y le gusta todo limpiecito. Lo sé, señora Pati. Ahora vete al establo y limpia todo el espierto de las vacas y de los caballos, porque a mi futuro yerno le encanta montarlo.
Sí. Le encanta montar. Ojalá sí me montara a mí. Ven acá. Al señor Guillermo le urge que su hijo tenga un bebé. Y ya le dije que tú puedes ser su futura nuera. Así, ¿qué onda? E a conquistarlo. Anda, apúrate. Y tú, mi hija al menos sirve de algo. Recoge esos huevos que ya los rompiste todos, estúpida. Hijo.

Qué bien te ves con ese traje, hijo. Pues solo un uniforme, padre. ¿Y cómo vas con la pierna? Liciada. ¿Cómo va a estar? Voy a dejar mis cosas en el cuarto, después voy ir a las cosechas, porque honestamente eso es lo único que extraño de este lugar. Espera, hijo. Hombre, hay que hablar. Alejandro. Hola. Ya no te acuerdas de mí.
Soy yo, de niños fugábamos juntos en los establos. Sí, claro. Qué gusto verte. ¿No quieres que vayamos a tomar algo? Ahora soy capataz de la hacienda. Podemos ir a los establos a enseñar unos caballos. Con permiso. ¿Crees que funcione la unión entre ellos y Alejandro? Él ha cambiado mucho desde que es militar.
Ahora es más serio. Estoy segura que va a funcionar. Así que, ¿cómo quedamos? Le vas a dar unas gotitas de esto para que se relaje y haga lo que tiene que ser. Digamos que esto lo va a relajar y le va a quitar un poco el dolor que tiene y va a poder concebir sin ningún problema. Pero, ¿crees que estamos haciendo bien? ¿Drogar a mi hijo? Estoy por el bien de todos.
De todos, patrón. Digo, porque el joven Alejandro tiene que tener un bebé antes de sus 35 años, ¿no? Si mal no recuerdo, así lo dejó escrito el abuelo en el testamento. Sí, por eso no quiero que se venda la hacienda. Usted confía en mí. Estoy segura que el joven Alejandro y Josuani muy pronto van a tener sus queeres.
Ellos ya tienen su historia cuando eran chicos, ¿verdad, hija? Yosi. Sí, sí, mamá. Y si tiene alguna desconfianza. Usted y yo lo podríamos probar antes. Veamos. Mira nada más. Horas de trabajo y tú descansando. Pero he estado trabajando desde la mañana. Ni siquiera he desayunado. Cállate. No me contestes.
Y espero que te quede claro cuál es tu lugar en esta hacienda. Ya no está papito para defenderte. El patrón Alejandro ya no tarda en ir a revisar sus tierras. Y lo que menos quiere es que huela estriarcol. Espero que hayas limpiado el establo. Lo voy a hacer en un momento. Agáchate y límpiame los pies que se me llenaron de tierra.
Pero, ¿por qué me trata así? Se supone que usted es mi madrastra. Porque siempre. Ha sido una carga para mí. sabido que tu papá se iba a morir tan pronto y sin un solo peso. Jamás me hubiera unido a él. Maldito miserable. Rápido, agacha. Límpialo, límpialo. Déjala en paz. ¿Qué está pasando aquí? Ah, patrón, lo que pasa es que esta muchacha que no hace bien las cosas.
Pues yo veo todo perfectamente bien. Después de vivir tanto tiempo en la hacienda, deberías de saber que los guaraches te pueden manchar de tierra, ¿no crees? Tú que eres lama de llaves, deberías de saberlo. Pues sí, patrón, pero mire, yo le puedo Déjame curarte. Mira, esto lo aprendí en la milicia. Vas a estar bien, te lo prometo.
Ahí está. Tú eres la encargada de los animales y de la cosecha, ¿verdad? Eres Alisa. Anisa. Y sí, patrón, no solo de las tierras. También soy la encargada del estiercol para la abuna de las plantas y otras cosas. Pues felicidades porque has hecho un trabajo excelente. Eh, todo está muy bien cuidado. Muchas gracias.
Quiero dar una vuelta por la parcela. Mi papá me dijo que instaló un sistema de riesgo diferente y pues me gustaría verlo. No sabes cómo extraño el olor a tierra mojada, patrón. Pero creo que eso es un poquito complicado. El camino no está muy bien y usted se puede lastimar su pie. Gracias por preocuparte.
para ti, pero cada día voy mejorando, así que todo bien. Entonces, Anisa, si me acompañas porque me dijeron que hay un camino nuevo y la verdad no sé cuál sea. Tú me puedes mostrar. Sí, con mucho gusto, patrón. Bueno, creo que la más indicada sería Josuani y mi hija. Es que ella es la capataz de esta hacienda y ella conoce todos los alrededores.
Esta se apena conoce estas tierras. Ah, sí. Pues qué buena onda, ¿eh? Pero quiero que me acompañe Nisa. Entonces, ¿qué dices? Con mucho gusto, patrón. Es más, le voy a decir a uno de los peones que arregle uno de los caballos para poder cruzar más rápido las parcelas. Perfecto, pero con una condición. Ya no me digas, patrón.
Soy Alejandro. Mira, Ten, esto es para que vayas con el médico del pueblo y pues puedas pagar lo que te resete, ¿va? No, no, no. ¿Cómo cre Alejandra? Esto es mucho más de lo que yo gano al mes aquí. Es más, este es mi trabajo. No seas neciaos. Ahorita te veo en la entrada. Va. Solamente voy por unas cosas. Okay. Gracias.
Con permiso. Propio patrón. mocosa resbalosa. Que vayas poniendo tus ojos en otro hombre. El patrón Alejandro es para mi hija encantista. Ya vi que todavía puedes domar a las bestias, hijo. Claro, lo que bien se aprende nunca se olvida, papá. Aunque ya los caballos no se dejan
montar como antes. Dales paciencia. Te cueste mucho tiempo. Es normal que no se dejen montar bien. Además, regresaste todo amargado, infeliz. Los caballos resienten todo eso. Además, hijo, con tanto dolor que cargas, no vas a poder ser feliz. ¿Y quién dijo que yo tengo que ser feliz? A ver, cálmate. Además, también tenemos que hablar de eso.
Mira, papá, si quieres hablar sobre el tema de que quieres que tenga un hijo, de una vez te voy diciendo que no me interesa. A ver, hijo, es algo que nos conviene para conservar las tierras. Además, ya estás grande. Quiero un nieto. Aquí no hay nada para mí, papá. Si regresé fue para tener algo de paz, olvidarme del ruido de la ciudad.
Eso es todo. Tus caballos. Los peones, las tierras, toda la gente de servicio. ¿Sabes cuánta gente depende de nosotros? Estoy seguro que quien se quede con la hacienda lo va a hacer bastante bien. Y por mis caballos, no te preocupes, nos vas a durar dinero con la venta de la hacienda. Ella me pare de eso. Necesitas formar una familia.
Que no. A ver, no me hables así. Yo no soy un soldado. Soy tu padre y me respetas. Pues entonces no insistas porque ya te dije no es no. Ay, hijo, no me dejas de otra más que usar el frasco. Además, te voy a hacer un favor. La Yosoan está reguapa. Ya necesitas una hembra para que te hablan del corazón. Con este dinero y con lo poco que he
podido ahorrar, por fin puedo irme de esta hacienda y ser libre. Yo creo que en un par de días se cierra esta herida. Anisa. ¿Qué pasó, mamá? Mamá, no me hables así. Tú no eres mi hija, eres solamente una bastarda. ¿Qué? ¿Ya terminaste el paseito con el patrón? No, dame ese dinero. No, este dinero es mío. Mira, Anisa, cuando murió tu papá y decidí hacerme cargo de ti, también dije que nada de esto iba a ser gratis.
Todo lo que ganes de ahora en adelante es mío. Dame ese dinero. No, no me lo quite. No, mio, dámelo, por favor. No, me costó mucho tiempo. Tú no lo necesitas. Todo es para mí. Que nunca vas a salir de aquí. Ya me dijo mi mamá, estabas coqueteándole Alejandro y él es mío. M, eso no es cierto. Esas son puras mentiras.
Ay, mi hija. Tranquilita, no tienes nada de que preocuparte. ¿Tú crees que el joven Alejandro se va a fijar en esta andrajosa en una peona asquerosa? Jamás vas a salir de aquí. Recuerda muy bien esto, ¿eh? Gracias a mí, a mi bondad, tienes trabajo, techo y comida. Así que mira, así es. Si no fuera por mi mamá y y su gran corazón, te hubieran dejado en la calle.
Aquí por lo menos puedes dormir con los animales. ¿Se te ocurra volver a hablarle a Alejandra y ponerle carita de mensa? Cuando yo tenga su bebé, todo eso por fin será de nosotras, ¿verdad, mamá? Así es, hija. Yo pensé que jamás iba a escapar de este infierno, pero no sabía lo que la vida me tenía preparada. Saló, digo, ¿sabías que es de nuestra cosecha? Mezcale el paraíso.
Estas tierras son tan fértiles como Yosan. Ay, papá, por favor, no empieces. A ver, hijo, ya tienes 32 años. Tu abuelo dejó bien estipulado en el testamento lo que se debe de hacer. Además, salo por tu madre que está en el cielo. Ella amaba este lugar. Papá, a mi mamá no la metas en esta conversación. Okay.
Aparte yo no sé si quiero tener familia, papá. Yo sé que tú amas estas tierras como yo. Yo no sé qué te pasó para que cambiaras tanto. Todo lo que vi en la milicia, todo lo que aporte este país, lo que me quitaron. Y créeme, papá, ahorita no estoy en disposición de formar una familia. Ah, caray.
Esto me supo raro. Perdóname, hijo, pero no me quedó otra opción. ¿Qué? ¿Pero de qué hablas? Tuve que echarle algo a tu mezcal para pues para desinhibirte un poco. A ver, ¿me me estás diciendo que me drogaste? A ver, no no no. Yo no diría que te drogué. Yo diría que que te echo una manita. Sí, sí, sí.
O sea, un empujoncito. La verdad que Josani está guapa y es joven. Ella perfectamente. Yani, sí. A ver, no me digas que que esa chamaca no te provoca algo. Es más, yo no te estoy pidiendo que te cases con ella. Es más, ni siquiera que sea tu novia. Juan puede cuidar de tu hijo así, sin compromisos. Ya está dispuesta a todo.
No puedo creer que quieres que me meta con una mujer que ni siquiera conozco. A ver, no podemos perder estas tierras. Alejandro entiende. Es tu futuro. Es nuestro legado. No puedo creer que tú me estés haciendo esto, que ni siquiera en ti puedo confiar. A ti te ha estado manipulando todo este tiempo y lo peor es que ni siquiera te das cuenta.
Mejor me largo. ¿A dónde vas, Alejandro? Yos te está esperando en tu cuarto. Voy a un lugar donde no me mientan y donde tampoco me quieran traicionar. Ah. Dios mío, patrón, me sacó un susto. ¿Qué
está haciendo aquí? ¿Por qué duermes en el cuarto de servicio? Mi madrastra. Ella me deja dormir aquí porque dice que arrastro el olor estércol a los cuartos principales. La verdad que no puedo creer como mi papá tolera todo esto, pero voy a hablar con él. Escuch. No, no, no, no. Su papá no sabe. Por favor, no le diga mi madrastra.
Pasa que se enoja y me va peor. Yo, ¿qué te pasa, Alejandro? ¿Estás bien? está sirviendo. Te habían dicho que tienes unos ojos hermosos y tienes una piel muy suave. Dolor, dolor. Me encanta. ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué? ¿Por qué me parece tan irresistible esta mujer? Sus ojos, tus labios. No, esto no puede ser real.
Debe estar borracho. Creo que será mejor que te vayas. No te ves bien. Bebiste Sí. No me siento bien. Mi papá me dio de tomar algo para elevar mi líbido, pero ah, no sé. Regresé liciado de la milicia. Lo único que le importa a mi papá es quién va a ser el heredero. Es que le interesa quién embara, mucho menos que yo me enamore.
Lo siento mucho. Yo no creo que alguien sea incapaz de enamorarse. Solo tienes que encontrar a la persona correcta. Dime la verdad. Tú también eres parte de esto. También me estás seduciendo para que haya un heredero. No, no. Yo ya le dije que yo duermo aquí. ¿Por qué haría algo así? Porque parece que aquí a la gente lo único que le interesa es que yo embarace a alguien.
Pues yo no puedo quedar embarazada. Yo jamás sabré lo que es ser madre. Pero bueno, creo que será mejor que descanse. Puede dormir aquí. Yo me retiro. Espera, no te vayas. Quédate conmigo. Es que tienes algo. Cuerpo dolor. Mira, si no quieres hacer nada, está bien. Te voy a obligar. Sí, si quiero.
Vamos sueño. Gracias por una maravillosa noche. Perdón que me vaya sin despedirme, pero después de lo que hizo mi padre, no creo que pueda estar más tiempo aquí. No sé qué voy a hacer. Yo le dije a
Alejandro que era infértil. va a pensar que le mentí, que me aproveché de él. Si se enteran de tu existencia, van a querer separarnos. Esto es lo que he podido ahorrar. En esto puedo comenzar una nueva vida y nada ni nadie nos va a separar. Mi bebé. ¿Qué escondes ahí, ratera? Nada, nada. A ver, pero dame eso. ¿Estás guardando dinero? Sí, para largarme de aquí.
Extiéndelo muy bien. Tú nunca te vas a ir de aquí. ¿Estás embarazada? Yo, yo, y yo yo. ¿Quién le abriste las piernas? cualquiera. Eso no es de su incumbencia. Anisha. Anisha. pasaron la noche juntos. Entonces ese bebé dice, “Ah, Tranquila, Pati,
tranquila, lo tengo resuelto. Solamente hay que quitarle ese bebé a esa chomaca. Esto lo tuviera que saber que haces, Patricia, que pueden vernos. Perdón, como he hecho esto tantas veces. Pensé que no. Pues sí, pero esto se acabó. Ya no voy a permitir que me manipules. Tu culpa voy a perder la hacienda y y mi hijo Alejandro ya no me habla.
Ya perdí su confianza para siempre. De eso mismo quiero hablarte. Nuestro plan funcionó. Te presento a tu futuro nieto. ¿Cómo? O sea, que tu hija sí le embarazó. No. ¿Qué más hubiera querido yo? Fue la esa de la bastarda de mi gastra. Anisa. Pero, ¿cómo? Ahí tienes el futuro heredero de Alejandro. La hacienda está salvada, ¿eh? Pero hay algo que me preocupa.
¿Qué? Esa de mi jastra es una malvada. Es una ambiciosa. Tú no la conoces como yo, pero es chantajista y ventajosa. Estoy segura que sabe cuánto vale este bebé. Pues puede chantajearnos. Por Dios, esa mujer es tan humilde ni tan poca cosa. Pues sí, es una música muerta. Ah, mire quién iba a decir que se iba a dejar embarazar.
Pero no te preocupes, ya tengo también una solución para eso. Muero por ir a darle la noticia, Alejandro, ¿eh? Vamos a brindar. Vente. Sí, vamos. Ay, Dios mío, ayúdame. No tengo nadie más que este bebé. No dejes que me lo quite. No nos desampares. Anisa. ¿Qué pasa, Nisa? ¿Por qué lloras? ¿Qué pasa? Tanto me extrañaste.
Alejandro, ya puedes caminar bien. Sí, me siento mejor, pero la realidad es que regresé por ti y por mis caballos también. Tú sabes que me encantan. Tenías razón. Yo pensé que nunca iba a poder sentir algo por alguien, pero me equivoqué. Todos podemos llegar a enamorarnos. Perdóname por haber miedo así. Díselo. Es el momento.
Dile que estás embarazada. Tal vez lo entienda. Gracias por hacerme confiar. Jamás me va a creer. No puedo decirle. ¿Qué tienes? Todo está bien. La verdad es que yo estoy Permítame un poquito. Sí. Yo a ti ni siquiera debería dirigirte la palabra. Pero adivina qué, ya regresé. A ver, papá, estás hablando muy rápido. No te entiendo.
Sí, ahorita mismo voy para allá. Okay. Perdóname, mi papá lo escuché muy emocionado. ¿Me quiere contar algo? Bueno, ¿te parece si hablamos al rato? Sí, está bien. Papá, hijo. Ya sé, ya sé, ya sé. Ya sé que me pasé de la raya con esto, pero no debía hacerlo. Sé que perdí toda tu confianza, pero no te preocupes, papá.
Yo sé que amas esta hacienda y la cuidas a ella y a todas las personas que trabajan aquí. Así es. Esta es mi vida. Por eso ahora estoy feliz porque ya no va a tener que venderse. Eh, ¿qué? A ver, ¿cómo? Pero si el testamente. A ver, hij, qué horrible. y que estuvo casi a punto de perder esta relación.
Padre, hijo, se logró. Me vas a hacer abuelo, ¿eh? ¿Qué? Pero, ¿qué significa esto? Por Dios, pad. No, por favor, ¿qué está pasando aquí? Alejandro, que está preñada de tu hijo, ¿eh? Alejandro, yo es verdad. Estás embarazada. Lo que no podías tener hijos. ¿Por qué me mentiste siempre? O parte de todo esto, yo confíé en ti y tú lo único que querías era la hacienda.
No, no es lo que piensas. De verdad que yo no podía concebir. No sé cómo pasó esto. Claro. Qué conveniente, ¿no? Si todos en esta hacienda lo único que querían era un heredero. Yo idiota creyendo en ustedes. Alejandro, escúchame, por favor. Cuéntame. No me toques. Yo no sé cómo volver a caer en esto. A ver, hijo, por favor, escucha.
Hombre, esto no se va a quedar así. Voy a vender esta hacienda y me voy a encargar de que se larguen a la calle, sobre todo tú. Alejandro, espera, por favor. Alejandro, por favor, espera. Por favor, escúchame. Es todo lo que te pido. Te juro que yo no sabía que podía quedar embarazada. El mismo doctor me dijo que parecía un milagro.
Un milagro de Hacienda. No, tú ves cómo me trata Paty, como una esclava. ¿Tú crees que haría algo para ayudarla? Pati me ha odiado, me ha humillado. ¿Crees que me incluiría en su plan perfecto? No, su hija. Mira, antes tenía miedo de todo, de pati, de quedarme, pero ya no. Ahora tengo un bebé, alguien en quién pensar y voy a hacer lo que sea necesario para protegerlo.
Anisa. Ay, solo dime algo. De verdad regresaste por mí. No dejo de pensar en ti desde esa noche. Me quiero creerte, pero Ay, yo te quiero, créeme. Sí, gracias por reunirse. Tengo algo importante que decirles.
Decidí quedarme con la hacienda y también con ustedes. Ese es mi hijo. Claro que sí. Yo sabía que ibas a recapacitar, hombre. Y por eso tenemos la misma sangre. Papá, por favor. Creo que esa decisión es lo mejor para todos. Patrón, ¿verdad, hija? Sí, aunque hubiera estado mejor que yo le diera un hijo, pero no se lo va a dar la bastarda.
Te voy a permitir que le hables así. Okay, aparte todavía no termino. Va a haber algunos cambios para empezar. Pati, dejas de ser la administradora de esta hacienda. Perdón, como escuchaste, tú y tu hija se pueden quedar a trabajar aquí, pero como empleadas en el campo de verdad. Y si no les parece, está la puerta que está muy grande.
¿Qué? Pero Guillermo, esto, esto es un insulto, hijo. Con mucho gusto yo te puedo ayudar. No, papá. Tú vas a administrar la hacienda y solamente porque eres mi papá, porque te recuerdo que aquí mando yo. Estamos. Sí, acepto eso. Bueno, ¿y ahora, ¿quién se supone que va a ser la encargada de la hacienda? Mi prometida.
Anisa. ¿Qué la limpiascol? Puede ser. No, no, no, no, no, no. Esto, esto debe de ser una broma. Esa que va a saber de las cosas del campo si es un ignorante. ¿Qué pasó, Pati? Que acaso no era lo que querías. Hijo, ¿estás seguro de lo que estás haciendo? Completamente seguro, papá. Bien. Uy. Ay, no, qué asco.
Ya no puedo más. Ay, bueno. ¿Y ahora qué? Se me metió una astilla en la uña. Mamá, mis botas, mis botas carísimas de la ciudad. Hola, ¿cómo van? No es nada fácil trabajar en el campo, ¿cierto? Pero yo no soy como ustedes. Si ya se cansaron, entren a comer algo. El sol está muy fuerte y no me gustaría que se desmayaran.
Está bien, como ustedes quieran. Ay, esto es una humillación. Ay, Dios mío. Le di toda mi vida a esta hacienda y mira nada más cómo termino. Tan santa que se veía la estúpida. Mamá, habla con don Guillermo, que haga algo por nosotras. Yo me voy a encargar. Se siente muy segura la estúpida esa, pero todo lo que sube cae.
Si esta hacienda no es mía, no va a ser de nadie. Sony, ¿cuál es el caballo favorito de Alejandro? El carnal. No, no. No, no, no. Alejandro, despierta. Alejandro, ¿qué tienes? ¿Qué pasa? Estoy bien, no te preocupes. Está sirviendo. ¿Cómo no me voy a preocupar? Tranquila, estoy mal.
Me pasa todas las noches. Sueño con la milicia y todo lo que viví. también el accidente del caballo. Lo siento mucho, amor. Para estar contigo es estar más tranquilo. ¿Sabes, amor? No sé, tengo un mal presentimiento. Deben ser los nervios del agua. Además, este pequeño no tarda en salir. Tienes razón. Mañana temprano voy a ir a Cabalgar.
Eso me ayuda a distraerme bastante. ¿Quieres que te ayude a preparar tu caballo? Acuéstate. Pati, ¿has visto la silla de Alejandro? Voy a preparar su caballo. Ay, Anisa, no te preocupes, yo me encargo. No, pero está bien. O sea, no, no hay necesidad. No, pero nada. Mírate, estás bien panzona. Mejor vete. No te preocupes, yo lo hago.
¿No crees que eres la única que sabe aquí de caballos? Ay, no, no se preocupe. Además, yo los conozco también muy bien. A ver, a ver, muchacha. Mira, un mal movimiento, un susto, quizás un accidente. Ay, no, no, no. Mejor vete a descansar, ¿eh? Yo ahorita pongo a un peón que lo haga. Oiga, ¿y desde cuándo usted se preocupa tanto por mí? Bueno, pues desde que eres mi patrona, pero ya ándale, vete.
Yo me encargo. Bueno, está bien. Gracias. De nada. Martita. Pero yo voy a hacer que ocurra un accidente y a ver si el señor Alejandrito vuelve a caminar después de esto. ¿Qué es aquí, señor Guillermo? Bueno, pues descansando un poco. El calor está insoportable. ¿Y qué traes en la mano? Aquí recogiendo todo lo que está tirado para que no dañen a los caballos.
Lo que pasa es que los muchachos esos que vinieron a hacer el arreglo del sistema de riego dejaron todas sus herramientas tiradas por todos lados y las estoy levantando. Ah, por cierto, Anisa fue a arreglar un caballo para el joven Alejandro. Muy bien. Y me da gusto ver que ya estás más tranquila. Con permiso propio.
Ya debería haber regresado. Déjalo. Así es. Alejandro. Cuando anda caballo se pierde el condenado. Agarra monte. Pero él ya debería estar acá. Es que así somos los Hernández. ¿Qué te puedo decir? Eh, a ver. Vame. Bueno, ¿quién habla? Ese mero Dios. ¿Dónde? ¿Qué pasó? Sí, sí, sí. Vamos por allá. ¿Qué pasó? Tranquila.
Es Alejandro, ¿cierto? Tranquila. Dígame qué pasó, por favor. Mira, Alejandro tuvo un accidente. Se cayó del caballo. Pero tranquila, siéntate, por favor. Le puede hacer daño a tu bebé. Cálmate. Ay, Dios mío. Yo sabía, yo sabía. Ay, Dios mío. Y bien. ¿Cómo está Alejandro? ¿Qué dijo el doctor? Alejandro tiene varios golpes.
La caída fue dura. Sigue inconsciente. Tenemos que esperar a ver cómo evoluciona las próximas horas. Si no, vamos a tener que llevarlo a la capital de emergencia. Lo que no pude entender es cómo sucedió esto. Alejandro es un excelente jinete. Pero tú misma arreglaste el caballo, ¿no? No fui yo. Pero Pati me dijo que triste.
No, no me dejó hacerlo. me dijo que podía ser peligroso por lo de mi embarazo. No, no, no, no lo puedo creer. Esa desgraciada lo tenía todo planeado. Claro, por eso tenía algo en la mano. viuda negra. Voy ir a buscarla. Tengo que hablar con ella. Don Guillermo, espere. Ay, ay, no puede ser. Ay, el bebé. Ah, don Guillermo, vuelva, por favor.
Patricia, ¿dónde estás? ¿Qué pasa, Guillermo? ¿Por qué gritas? ¿Qué pasa? ¿Qué le hiciste al caballo que montó Alejandro? Yo nada. ¿De qué hablas? No te hagas. Mi hijo se accidentó. Dijiste que Anes había preparado el caballo, pero no es cierto. Yo te vi con algo en la mano. No mientas, bruja. Suéltame, Guillermo.
Escúchate. A mí no me puedes acusar de algo así. A mí no me vas a manipular más, a creerte y hacerte caso tantas veces. Miren los problemas que me has metido. Pero te voy a refundir en la cárcel, oíste, mamá, tu plan funcionó. Nos vengamos. Eres una Pero las vas a pagar ahora todas. Le voy a hablar al comandante.
No, no lo hagas. Le entregué años a esta hacienda y así me pagas. Entregué mi vida entera a la hacienda del paraíso. Algo tengo que sacar de aquí. No, estás enferma. Yo no sé cómo no me di cuenta antes. Comandante, necesito que venga inmediatamente a la hacía del paraíso. Sí. Aquí lo espero. Vámonos, mamá. Vámonos.
Vámonos, mamá. Vámonos. Vámonos. Cierren todo. No las dejen salir. Yo era la chica del rancho, la que nadie veía, la que era humillada. Acepto, acepto.
Pero la vida tenía otros planes para mí porque parece que al final cada quien recibe lo que merece. Te amo. A veces el contar estas historias duelen, pero también ayudan. Escríbeme en los comentarios si a ti te ha pasado algo parecido y comparte este video con quien más lo necesite. He.
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