La casera puso a su hija recién nacida, cubierta de sangre, en mis brazos y sollozó desconsoladamente, incapaz de separarse de ella. Pero como el enemigo la perseguía, la única forma de salvar a su hija era sacrificarse. La casera me confió a su hija recién nacida, con una sola advertencia: «Nunca dejes que sepan quién es», y luego desapareció en la tormenta… pero trece años después, la niña abrió por casualidad una vieja caja y descubrió la fotografía de un desconocido, susurrando con temor: «Él estaba allí cuando murió mi madre», o mejor dicho, incluso antes.
Ándale, ándele, empújele. Tiene que empujar más recio. Ándele. Vamos. Sí puede, sí puede. Quito. Mire, ya nada más. Mire, ya está asomándose. Ya está asomándose. Tiene que empujar fuerte. Ay, Dios santo. [lloros] [risas] Miren nada más, es una niña. La quiere cargar. [risas] Mira, está bien chula. No puedo verla.
Se la abrazo. [lloros] No voy a poder renunciar a ella y todo va a ser peor. Pero es su hija. No puedo quedarme con ella. Si mis papás se enteran que tuvier un hijo del jardinero, le pueden hacer algo. Tú conoces muy bien a mi papá. ¿Y entonces qué va a ser de la criatura? Necesito que huyas con ella y que la hagas pasar por tu hija.
¿Qué? Oiga, lo que me está pidiendo es una locura. Por favor, nadie puede enterarse que tuve una hija. Pero es que yo no yo no tengo dinero ni nada que ofrecerle. La bebé está bien chiquita, necesita su mamá. Lo hago por su bien, créeme. Llévatela contigo. Antes de que alguien te vea en mi burro hay dinero. Está bien, está bien.
Andrea, cu mídala mucho, se lo prometo. Cálmate, pequeña, cálmate. Diosito. Ayúdame para que nadie me descubra. Andrea, mi amor, ya regresé de la ciudad. ¿De quién es ese bebé? André responde. ¿De quién es esa criatura? Eh, [risas] por favor, no me digas que tuviste un bebé mientras yo estaba fuera. Andrea, sí, esta bebé es mía.

¿Y por qué no me esperaste? Eh, dime [música] quién es el papá de ese mocoso porque ahorita mismo voy a ir a matarlo por haber robado a mi novia. Dime. No, no te puedo decir. Por favor, no hagas más preguntas. Alejandro, ¿y por qué no hiciste esto? Mira. Mira, yo te iba a pedir matrimonio. Yo quiero hacer las cosas bien contigo, Andrea.
¿Por qué? Si yo creí que me amabas. Solo te [carraspeo] puedo decir, es que yo no hice nada de lo que tenga que avergonzarme. Diosito lo sabe. Tú dime, ¿qué pensaría doña Mari si estuviera viva y viera la tarugada que hiciste? Eh, no me estás faltando al respeto, Alejandro. No, lo estás faltando tú misma. Mírate nada más.
Andas huyendo de todos lados seguramente porque te avergüenzas. Resultaste ser igual que todas. Qué decepción. Solo espero que una [música] no te arrepientas de todas las cosas feas que me has dicho. Adiós, Alejandro. Andrea, Andrea. [música] ¿Y ahora [lloros] qué voy a hacer en esta ciudad que no conozco a nadie? Eh, [lloros] ¿qué lloras tanto, eh? ¿Qué tienes, eh? ¿Tienes hambrita? Eh, a ver.
Vamos a darte a tu mamila. A ver, pequeña. Tranquila, ya te voy a dar tu. No, no. Ayuda. Me robaron. No puede ser. Ah, no puede ser. Ahí estaba el dinero que me dio la seño. No puede ser. [risas] Hola. Perdón, no tendrán una moneda que me regalen. Lo que pasa es que yo vengo de un pueblo y recién llegué y me asaltaron y tengo hambre.
Ay, puras mentiras. Y no sé por qué si no tienes para mantener a tu hijo te reproduces. Qué asco. Mejor ponte a trabajar. O sea, nada más estás estirando la mano y nos estás incomodando. Sí, pero ay, es típico de los pobres. Quieren todo gratis. Ya vete, porfa. No, hasta como que señorita, señorita, disculpe, ¿no me podrá apoyar con una moneda? Mire, es que yo vengo de un pueblo y no ha comido nada.
Sí, cómo no. Seguramente ese chamacojo ni siquiera es tuyo. Ya me la sé todas las de los pobres como tú. Bueno, igual si no me va a ayudar con dinero, puede apoyarme con trabajo. Lo que pasa es que mire, yo vengo de lejos. No me interesan tus cuentos chinos. Y aunque fuera cierto, jamás le daría trabajo una india guarachuda como tú.
Sepa que mañas traigan. Diosito, perdóname por lo que voy a hacer, pero estoy desesperada. Ah, [grito] me robaron. Ay, por favor, ayúdame. Virgencita santa. [suspiro][grito ahogado] E, señorita, cuidado. Se se encuentra bien. Cuidado. No, no quiere [risas] que la lleve a un hospital o algo yo no tengo dinero para un hospital. No conozco a nadie.
Niña. ¿Qué tiene la niña? ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa a la niña? Señorita, señorita, por favor. La niña. No, tranquila, tranquila, tranquila. Está bien. Ella está bien. Mira, ¿lo ves? Por cierto, ¿cómo se llama? Con todo lo que ha pasado, ni siquiera se me había ocurrido ponerle un nombre a la pobre criatura. Se llama Angélica.
Angélica. Qué bonito nombre. ¿Y tú [música] cómo te llamas? Yo, Andrea. Y vengo de un pueblito. Está como unas 3 horas. 3 horas. ¿Y a qué viniste a la ciudad? digo, sí se puede saber. Yo estaba buscando una oportunidad de trabajo para sacar adelante a mi niña. Perdón, es que no he comido. No pasa nada, no te preocupes.
Es más, ten, cuídala y déja me voy yo a la cocina para traerte algo. Eh, ¿tienes comida para la bebé y pañales? No, de hecho, en cuanto llegué a la ciudad me robaron todo. Entonces, habrá que comprar todo lo que la pequeña necesite. ¿Por qué es tan bueno? Ni siquiera me conoce. No, pero no tengo el corazón negro como para dejar a una mujer a su suerte cuando viene de un pueblito y mucho menos cuando tiene a su pequeña entre brazos.
Sabe que le gustan los niños. ¿Tiene hijos? No, sí quisiera tener, [música] me gustaría mucho, pero pues mi novia no quiere. Ah, qué lástima. Yo siempre he creído que los niños son una bendición, ¿verdad? Ay, ¿y esta quién es, [carraspeo] amor? Ella es es Andrea. Por favor, sé más amable con ella. Sí. ¿Qué hace en el sillón de tu casa? O las fachas, por Dios.
Paola, por favor. Esa no es forma de tratar a una persona. Que yo sepa, esto no es ningún albergue para pueblerinas ni mujeres embarazadas. Pídele que se vaya. Andrea no, no se va a ir. Ella se va a quedar porque porque Andrea es es mi nueva sirvienta. [risas] No me digas. Es broma. No, no es en serio.
Andrea se va a quedar aquí a trabajar. Te volviste loco, Luis. Las empleadas domésticas se consiguen en una agencia, no encontrándolas en la calle ni adoptándolas [música] como perros callejero. A ver, ya basta, Paola. No tienes ningún derecho de tratarla así. ¿Te vas a poner a discutir conmigo por la chacha? ¿Sabes qué? [risas] Mejor me voy.
Sí, mejor te vas. No, no, no, no. Andrea no se va a ver a ningún lado. Ella se va a quedar aquí. Mi amor, te he dicho mil veces que no me gusta que trates hacia las personas. ¿Sabes qué? Estás muy insoportable, así que mejor regreso mañana, mi amor. Adiós. ¿Debería [música] ir tras ella? No, siempre voy tras. Amo a Paola, pero no me gusta que se ponga como niña malcriada.
Lamento mucho que te haya tratado así. No, no se apur yo estoy acostumbrada. Eh, bueno, ¿me acompañas para mostrarte la habitación para que puedas dejar tus cosas? Bueno, ya le dije que no tengo nada. No me va a creer. Pero mire, yo estaba en una [música] banquita. Muchas gracias, Virgencita, por poner al joven Luis en nuestro camino.
Si no, ¿dónde estaremos ahora tú y yo? Qué bueno que te encuentro despierta, Andrea. Eh, mira, vengo del súper, traje esto para ti y para la pequeña. Okay. Ah, muchas gracias, joven Luis, pero no más que yo no tengo [música] cómo pagarle todo eso. Despre me nació del corazón. Además, me da mucha pena que me haya dejado su habitación. Sí.
No, no, ni lo menciones, de verdad. Está bien. Y lo que te dije del trabajo, pues si tú quieres trabajar aquí es es está abierta la oferta. ¿En serio quiere que trabaje en su casa? Sí, claro que sí. ¿Por qué no? Digo, tú mencionaste que viniste a la ciudad para buscar trabajo, ¿no? Sí, pero pues ya escuchó a su novia.
Yo no soy más que una pueblerina y no tengo estudios ni preparación. ¿Sabes limpiar? Para mí con eso basta. Mientras seas trabajadora y responsable, yo no tengo ningún problema. ¿Pasa algo, Andrea? Eh, ¿te dije algo que no debía o te sientes incómoda con lo del trabajo? No, no, no es eso, joven. Es que nunca había tenido un patrón que me tratara así.
Bueno, los días de malos tratos se acabaron para ti. Aquí nadie te va a molestar ni te va a hacer sentir mal. Okay. Bueno, ya me voy. Te dejo para que descanses. Eh, si te quedaste con hambre, hay suficiente comida en la cocina, solo es cosa de que la calientes en el micro. Está bien. Sí, patrón. Gracias. Que descanse.
Igualmente, [música] descanse, Andrea. Buenas noches. [música] Gracias, Diosito. Se nota que el señor Luis es un ángel. Además es muy guapo. Yo no sé cómo puede tener por noviaca. Gracias Virgencita por poner a Luis en nuestro camino y por todo. Pasó algún tiempo. El patrón Luis y yo nos llevábamos cada día mejor, pero su novia cada día me odiaba más.
Hazme una ensalada, Andrea. Sí, señorita. n más termino aquí y ahorita le hago su ensalada. Haz lo que te digo. Haz algo de comer. Sí, señorita. No más termino aquí. Lo que pasa es que necesito terminar porque no quiero que llegue el patrón y vea que todavía no está limpio y a mí no me gusta que me hagan esperar.
Así que veas, salgo de comer rápido, señorita. Ya le había dicho el joven Luis que no me hablara así, por favor. Yo te trato como se me da mi regalada gana. Para eso eres una criada. Córrele. Nada más no vayas a llorar con Luis. ¿Por qué es tan mala conmigo? Yo no le he hecho nada malo. Amor, mi amor. Bueno, ¿y qué está pasando aquí? Nada.
Le estoy diciendo aquí a Andrea que se apresure a limpiar para que haga la comida. Sí, por favor Andrea, que tuve un día bastante difícil en el trabajo y tengo mucha hambre. Sí, patrón, ya lo hago. [música] No te preocupes, mi amor. Yo te hago un masajito en lo que la comida está lista. Ay, sí, te lo agradecería mucho. ¿Y cómo te fue? ¿Qué pasó? Pues bien, mucho trabajo, por lo menos con algunos compañeros, ¿sabes? Porque estuvo pesado.
Angélica, ya te he dicho que no estás corriendo por toda la casa. Te puedes caer o romper algo. Hay que ir al parque a jugar, mami. Ahorita no, mija, es que todavía tengo que lavar los baños. Tú siempre estás ocupada y nunca quieres jugar conmigo. Angélica, es que no quiera, pero si no trabajo, no comemos. Patrón, buenas, señorita.
¿Le sirvo su cafecito de siempre? No, Andrea, hoy vamos a querer algo más fuerte. ¿Cómo? Felicístanos, Andrea. Luis por fin me pidió matrimonio. Perdón. Ay, a ver, Andrea, ¿estás bien? ¿Te Sí, es que solo me mareé un poco. Angélica, ven para acá. No te vayas a cortar con cuidado. A ver, párate aquí. Sí. ¿Ves, amor? Hasta ella se sorprendió.
Tardaste mucho en pedirme matrimonio. Lo sé, mi amor, lo siento, pero es que tenía que estar seguro de que estaba tomando la decisión correcta. Elegir a tu compañero de vida no es cualquier cosa. Lo sé, mi amor. Lo bueno es que te convenciste [música] de que yo soy el amor de tu vida. Sí. No. Entonces, ¿me vas a invitar a tu boda? Claro que sí.
Es más, tú y tu mami van a ser las invitadas de honor. ¿Ya escuchaste, mami? Sí, dijo, te vamos a conseguir el mejor vestido del mundo. [risas] ¿De qué color lo quieres? De azul. Azul. Llevaba 7 años enamorada del joven Luis. Fui una tonta al guardar [música] la esperanza de que se fijara en mí y dejara a la señorita Paola. ¿Cómo se supone que iba a soportar verlos juntos y felices todos los días mientras yo agonizaba por dentro? ¿Qué haces? Un dibuja.
¿Quiénes son? Yo, mi mamá. Y Luis, ¿qué haces? Tú quisieras que la india de tu madre y mi novio se casen. No, pero no se te va a hacer mi dibujo. Ustedes no son más que unas arrimadas en esta casa. Eso no es cierto. Además, el señor Luis nos quiere mucho. Les tiene lástima que es diferente. Mi novio no podría creer a la hija de una [música] criada.
[risas] Eso no es cierto. Ay, cállate, escincla. Tú eres muy mala. Yo solo te estoy diciendo la verdad, niña. Mira, niña, vestido de mercado. ¿Qué pasó, mi niña? ¿Por qué estás llorando? Es que ella es muy mala. ¿Qué le hizo a mi hija? Solo le dije la verdad que Luis nada más les tiene lástima. que no son más que unas chachas.
¿Qué? ¿Qué pasó? A ver, ¿qué es lo que está pasando aquí? Tu criada dorada que me acaba de dar una cachetada. ¿Estás bien? A ver, Andreas, ¿es verdad? Sí, patrón, pero es que su prometida le dijo cosas bien feas a mi hija y a mí podrá decirme lo que quiera, pero mi hija no. Ella solo es una niña. Eso es verdad.
Y además de eso me rompió mi dibujo. Ay, eso fue un accidente, niña. A ver, Paola, ¿cuántas veces tenemos que hablar de esto? Pues, ¿por qué eres así? Porque estoy harta de ver cómo las tratas, Luis. ¿Cómo las defiendes, ellas no son nada tuyo y yo sí soy tu prometida. Pues ya no. ¿Cómo dices? Que no me voy [música] a casar contigo. ¿Estás terminando conmigo por culpa de estas chachas? ¿Ves? ¿Ves? A eso me refiero.
Tú nunca vas a cambiar. te ha pedido 1 veces que dejes de mirar por encima del hombro a los demás como si te sintieras superior. Pero no lo haces. Me equivoqué. No debí proponerte un matrimonio, pero de verdad pensé que podías cambiar, Paolo, pero siempre vas a ser la misma prejuiciosa. [suspiro] Si eso es lo que quieres, está bien.
Siempre supe que eras [música] un mediocre y ridículo, pero okay, quédate con tus chachas. Yo me voy con alguien que sí me merezca y está en altura. ¿Estás bien, mi niña? Puedo pasar. [resoplido] Pasa la nueva. [suspiro] ¿No crees que ya bebió demasiado? No, no es lo suficiente
porque la decepción aún me siga doliendo mucho aquí y si sigue tomando así no va a solucionar nada. ¿Y sabes qué es lo peor, Andrea? que desperdicié 8 años de mi vida con una mujer que no valía la pena. Me siento algo culpable de que usted haya terminado su relación. Tú no tienes la culpa de nada. Mm. Y yo le había dicho a Paola que que no me gustaba su forma de ser.
Además, si te soy sincero, tampoco me gustaba mucho que [música] fuera tan tanosa y alzada. ¿Y entonces por qué duró tanto tiempo con ella? Yo creo que confundí la costumbre con el amor y apenas se dio cuenta de eso. E hace rato fue la gota que derramó el vaso. Oiga, ¿por qué usted siempre ha sido tan lindo con nosotras? Supongo que ustedes se volvieron mi familia.
[resoplido] Conozco Angélica desde que era una bebé. Para mí es como como una hija. Patrón, ¿qué cosas dice? ¿Qué pasa? Es que yo siempre he pensado que eres una mujer muy dulce y muy buena, pero también muy bella. Yo creo que mejor ya se va a dormir porque se le pasan unas copas y anda diciendo muchas andeces. De verdad se te hace que estoy diciendo
purasces. Perdón. Me besó, me besó. Dios mío, esto es un sueño. Ay, no seas tonta, Andrea. Él estaba borracho y no sabía lo que hacía. Mamá. Ay, mi amor, te despertí. No importa. Oye, mamá, ¿tú crees que el señor Luis quiera ser
mi papá? ¿Qué cosas dices? ¿Qué ocurrente? No digas esas locuras. Pero es que yo quiero un papá. Ya te lo había explicado. Tú tienes papá, no más que se fue al cielo. Pero yo quiero otro. Además, el señor Luis es muy bueno con [música] nosotras. Sí, sí lo es. Pero eso no va a poder ser. Pero, ¿por qué no? Además, [música] él te gusta.
Niña, no estés diciendo eso y no lo vuelvas a repetir, ¿eh? [música] Pero ándale. Sí. Dile, señor Luis, que si quieres ser mi papá. En la escuela todos se burlan de mí. ¿Por qué se aburan de ti? Porque dicen que soy la hija de una criada y que no tengo papá como todos los demás niños. Además, se burlan de mí y son muy malos conmigo porque soy una becada.
Ya sabía yo que llevarte a escuela de riquillos no era buena idea, pero no te preocupes porque para eso [música] tienes madre y yo te voy a defender. Pero sí dile al señor Luis que si quiere ser mi papá y y para que ya no se burlen de mí. Ya, hija. Usted póngase a dormir y deje que su mamá se encargue de todo.
Mi campito. [música] Buenas noches. Buenas noches. Buenos días, Andrés. Buenos días, patrón. Ya en un momento están listos sus chilecles, ¿eh? Okay. Me estás agitando, hombre. Claro que no. Patrón, ¿puedes mirarme los ojos? [música] [música] Quería disculparme contigo, Andrea, por lo que pasó ayer a la noche. No debí de faltarte el respeto así.
Ah, no, pues ni se preocupe, porque yo entiendo usted estaba tomado y dijo cosas. Pues sí, es cierto, sí estaba tomado, pero dije la verdad. ¿Cómo? Estuve reflexionando toda la noche y llegué a la conclusión de que de verdad siento algo por ti. ¿Qué dice, Andrea? Tenemos muchos años juntos, mucho tiempo conviviendo juntos y no fue sino hasta ayer que me di cuenta que lo que siento por ti no es solo afecto.
¿Cómo lo podría sentir una un patrón porada? [música] Lo que yo siento por ti es es una conexión muy fuerte. Sí. Incluso una que ni siquiera había sentido con Paola. Yo yo creo que usted está confundido. No, yo no lo creo. ¿Por qué crees que no podría enamorarme de ti? Justo por eso, porque yo solo soy una empleada, una pueblerina ignorante y usted un arquitecto importante.
[música] A ver, ya deja de menospreciarse de esa forma. Andrea, estás estás muy equivocada si piensas que una mujer tan maravillosa [música] como tú no mereces ser amada. Mami, ya llegué. Ay, sí, mija, ya, ya te llevo. Vámonos. Ven para acá. No, no, espera, espera. Eh, si me esperan tantito, yo yo las puedo llevar.
[música] No, hombre, la escuela está aquí. Luego luego mejor caminamos. Sí, sí, mejor así. ¿Qué? Vámonos, vámonos, mi niña. Bueno, pero Andrea, espera, solo recuerda que tenemos una conversación pendiente. [resoplido] Oye, madre mía, ¿me compras otra muñeca? Ay, ¿a qué quieres otra mija? Si la que te regalé todavía está buena. Pues sí, pero quiero una nueva como la de mis demás compañeras.
Lo más importante no es lo más caro ni lo más nuevo. Lo importante es el valor sentimental que le damos a las cosas. Mira, esa muñequita que te regalé, la compré con harto esfuerzo y también con todo mi corazón. Hm. Pues sí, pero yo quería una nueva, pero ya sé que no me la puedes comprar porque eres una criada.
No me gusta que te estén metiendo ideas en esa escuela. Hija, lo más importante no es lo que uno lleva puesto o lo que tiene, sino lo que guarda aquí en el corazón. Al rato que regresemos de la escuela seguimos platicando de eso y vámonos ya porque vas a llegar bien tarde, así que hay que apresurarnos porque ella es Ay, discúlpemme, es que señora Yosen, [risas] al fin te encontré.
Ella es mi hija y si me permite la voy a llevar a la escuela. Anda, por favor, tenemos que hablar. Mami, ¿quién es esta señora? Ella es es una vieja amiga. Voy a llevarla a la escuela. Aquí, espérenme, después hablamos. Vámonos, hija. Es mi hija. Después de tantos años de no dormir en paz, por fin podré cerrar este capítulo tan doloroso de mi vida.
[grito ahogado] [música] Por favor, Virgencita, no dejes que la señora Yosuani me quite a mi hija, por favor. Andre, ¿no habrás visto unos documentos que se me Por qué lloras, André? No me digas que es por lo que hablamos en la mañana. Me quieren quitar a mi hija. [risas] Se quieren llevar a mi hija. A ver, tranquila, Andrea, cálmate.
No te entiendo. ¿Cómo que se quieren llevar a tu hija? ¿A quién? Es que Angélica. Ajá. Hay algo que no le he contado, patrón. ¿De qué hablas? Ella no es mi hija. ¿Qué? Andrea, no, no te estoy entendiendo nada. Explícame, por favor. Mi antigua patrona dio a luz y me entregó a su bebé porque tenía miedo que su papá le hiciera algo [grito ahogado] y me vine yendo a la capital.
Andría. ¿Por qué no me dijiste algo así de importante? Andre, yo pensé que tú confiabas en mí. ¿Por qué me dio vergüenza? Además, yo le prometí a la señora Josuani que nunca le iba a decir nada a nadie. Andrea, debiste de haber confiado en mí. Por favor, Luis, no se enoje conmigo. Perdóneme.
Por favor, no me vaya a correr, por favor. cálmate, tranquila. Sí, no te voy a correr, no te voy a negar. Sí, me molesta un poco que no me hayas dicho algo así de importante, pero no estoy enojado contigo y mucho menos te voy a correr. Tengo mucho miedo de que me quiten a mi niña. No quiero que se la lleven. Ya, cálmate. No lo voy a permitir.
Yo te voy a ayudar. Sí, no vamos a dejar que nadie se lleve a tu hija. Solo cálmate. Gracias. ¿Qué pasa mi niña? ¿Y cómo te fue en la escuela? Muy bien. La maestra me felicitó por mi trabajo. Uy, esa es mi niña. Anda, vete a lavar las manos porque ya voy a servir la comida. Espera, espera, déjame esto acá. [música] ¿Qué está haciendo aquí? Ella supo dónde vivimos.
Lo siento, pero tuve que seguirte. Pues ya vaya así, porque aquí está Angélica y no quiero que la vean. Sí que está aquí. Invitaste a tu amiga, mamá. Sí, sí, princesa. Mira, te trae un regalito. Ella no necesita regalos, pero yo lo quiero. Qué muñeca que quería. ¿Te gusta? Me encanta. Muchas gracias. ¿Puedo puedo darte un abrazo? Bueno, ya fue suficiente.
Angélica, sube a tu anda. No tienes ningún derecho a negarme una. Sí, tengo derecho porque soy su madre. ¿Sabes que eso no es cierto. ¿De qué está hablando tu amiga? Mamá, no es mi amiga. Angélica, sube a tu cuarto. ¿Te vas a atrever a seguirle mintiendo a la niña? Obedece Angélica, no, no te vayas. Hay algo que tengo que decirte.
No se atreva. Yo yo soy tu verdadera madre. Eh, ¿de qué está hablando esta señora? [risas] Hija, ¿hay algo que expresar? de 10 años paré una niña y se la tuve que entregar a mi sirvienta para que para que la cuidara. Y esa sirvienta era Andrea, porque mi papá era un hombre muy malo. Tenía miedo de que le hiciera algo a mi hija.
Y esa niña eres tú. Vamos, tú y yo vamos a hablar. Ya basta. Tú no eres mi mamá. No le hables así, Andrea. Sí, ella es tu mamá. Eso no es cierto. Ella era la sirvienta de mi mamá y ya no quiero ser más la hija de una sirvienta. A ver, ya basta, niña. Discúlpate con Andrea. Esa no es forma de hablarle. Tú tienes idea lo que ha hecho por ti. Ella te cuidó.
Yo quiero vivir con mi verdadera mamá. Ella no es mi mamá. Usted es un ser despreciable, pero esto no se va a quedar así. Está bien dejarlo así. Si quiere irse con ella, yo no puedo obligarla a seguir al lado de una sirvienta ignorante que lo único que puede ofrecerle es amor. Siento mucho que las cosas hayan terminado así, pero yo también tengo derecho de estar con mi hijo.
Sí, claro, ¿verdad? Qué conveniente regresar después de tantos años así como si nada reclamando algo que no le costó. Y tú, niña, me tienes decepcionado. Vámonos, señ mamá, ya no quiero estar aquí. [risas] Gracias. por haberla cuidado todos estos años. Espero que algún día puedas perdonarme. Ya lárguense de mi casa.
Angica [risas] [música] Angélica, señora Jos, ¿vas a tener un bebé? Sí. ¿Qué hacen aquí? De verdad, lo siento mucho. Lo siento. ¿Pasó algo? Angélica, te ha extrañado mucho y me pidió que la trajera para verte.
Fui una muy mala hija y me arrepiento mucho. Me dejaste de querer y por eso vas a tener otro bebé. ¿Qué cosas dices? Claro que no. Yo nunca te he dejado de querer y no hay un solo día en el que no dejé de pensar en ti. De verdad no me odias aunque te haya dejado. Hombre, yo nunca podría odiarte. [resoplido] Ni siquiera aunque haya sido mala.
Tú no eres mala, solamente eres una niña. Yo también quería que habláramos. Por favor, perdóname. Estoy muy desconsiderada contigo. Perdóname por haberte arruinado la vida con mis tonterías. Tranquila, ya pasó. Y lo importante es que ahora tienes a tu hija. Sí, pero fui muy egoísta contigo. Le hice daño a ti y Angélica.
Lo importante ahora es mirar para adelante y tratar de ser mejores personas. Eres tan buena, Andrea. Gracias por ser tan comprensiva. Te puedo dar un abrazo. [música] ¿Y ustedes qué están haciendo aquí? Si vinieron a tormentar a Andrea. Tranquilo, amor. Ella solo vinieron a disculparse. ¿Ustedes son novios? Más que eso, nos vamos a casar y además estamos esperando a nuestro primer bebé.
Me da mucho gusto ver que la vida por fin te haya recompensado. Ahora Andrea y yo vamos a ser felices porque ella más que nadie se lo merece después de todo lo que ha pasado, de todo lo que sufrió. Sin duda alguna. ¿Puedo venir a visitarlos? Claro que sí, mi amor. Siempre que quieras, ¿verdad? Claro que sí. Eres bienvenida.
¿Puedo tocar tu pancita? Claro que sí. ¿Y qué va a ser? ¿Un hermanito o un hermanito? Un hermanito. Y lo puedes cuidar y llenar de beso siempre que quieras. No puedo esperar a conocerlo. [risas] [resoplido] Pequeña, te digo algo, amor. De verdad, no tienes idea de cuánto admiro tu capacidad de perdonar. Mi abuelita me enseñó que el que odia pierde porque el odio enferma al que lo siente, no al que causó el daño.
Es cierto, tienes razón, pero yo no sabría qué hubiera hecho si me hubiera pasado a mí, ¿sabes? Yo quiero mucho a Angélica y también a la señora Josi. Prácticamente crecimos juntas. Es lo único que yo soy, Andrea. Es que te amo y tú eres la mejor mujer del mundo. Exageras. No, no estoy exagerando. Más bien tú eres la única que no es capaz de ver lo maravilloso que eres.
Lo que pasa es que me ves con ojos de amor. Yo solamente soy una simple. A ver, ya te dije que no. Acordamos que no te vas a menospreciar. Amor, un título [música] académico no define la calidad de persona que eres. Eres una mujer excepcional. Eso te [música] amo. Está bien, pero no te enojes. Pues es que tú también. ¿Qué pasó? ¿Estás bien? Creo que tu hijo ya quieren nacer.
¿Es en serio? Acabo de tener una contracción. Entonces vamos al hospital. Voy por la pañalera, los papeles. ¿Qué qué hago, amor? Tranquilo, ya está todo empacado. No, mi amor, no me pidas que esté tranquilo. Es mi primer bebé, no sé qué hacer. Mira, entonces sí apresúrate porque si no tu hijo van a ser aquí. Okay, okay, okay.
Amé como si fuera mi hija. La cuidé entre carencias, miedo y sacrificio. Cuando me la arrebataron, me rompieron el alma. Pero no el amor que sembré. Perdoné para volver a empezar, porque hay mujeres como yo que convertimos el dolor en amor y encontramos al final la familia que elegimos construir. Si te gustó este video, me encantaría que me dejaras en los comentarios un emoji, una carita feliz, un corazón, un fueguito, lo que tú quieras, pero así me voy a enterar que llegaste hasta el final. Suscríbete, déjanos un dadito
arriba y comparte porque este canal apenas está calentando motores. La vida era buena, era maravillosa. Tenía conmigo al amor de mi vida, un gran hombre, y también a mi Nico, [risas] mi hijo. No tenía idea de que esa tarde todo cambiaría. Perdón, le di con mucha fuerza. Deja, voy por el balón. No, pa. Yo voy. No, mi amor, deja que vaya tu papá.
Tú no puedes ir solito. No, yo ya soy un niño grande, ¿verdad, pap? Ya escuchaste el campeón, ¿eh? Él ya es todo un niño grande. Está bien, campeón. Ándale, ve. Córrele con cuidado. No más. Como ha crecido, ¿verdad? Y ni cuenta nos dimos. [resoplido] ¿Quién eres tú? ¿Qué pasa? No lo veo. Ya se tardó, ¿no crees, Gustavo? Hay que ir a buscarlo.
Nico, hijo, hijo, ¿dónde estás, Nico? Hijo, Nico. Gustavo, Nico. Nico, se lo llevaron Gustavo. [risas] Alguien se llevó a mi niño. Alguien tiene a mi niño. ¿Dónde está? Mi amor, mi amor, por favor, tranquila. Quizás se fue a caminar. Debe de estar por aquí. Voy ir a buscarlo, por favor. Espérame. Sí, mi amor.
[risas] Mi amor, tranquilo. Nico, Nico. [risas] [jadeo][grito ahogado] Esa tarde mi vida cambiaría para siempre. No tenía idea de la búsqueda incansable que tendría hasta encontrarlo. Esta es mi historia [música] de lucha. Déjame contártela. [grito ahogado] Mi amor, tranquila. Vamos a encontrar. Gustavo, hijo, ¿qué pasó? ¿Lo encontraron? No, mamá.
[grito ahogado] Es como si se lo hubiera tragado la tierra. Tiene que aparecer. Ya pusimos la denuncia. Lo van a buscar. Pues tiene que aparecer. Si mi hijo no aparece, te juro que me voy a volver loca. Dios, eso debiste de haber pensado antes de descuidarlo, Andrea. Eres una irresponsable, una que la ¿Cómo se te ocurre hablarle así, Andrea? Y menos en estos momentos.
Yo también estuve ahí. Yo lo dejé ir solo por esa pelota. Fue mi culpa, mamá. Perdón, perdón, perdón, perdón, hijo, pero qué tonta soy. Si lo que menos se necesita en estos momentos son los reproches. Miren, Nico va a aparecer y yo me voy a quedar aquí en su casa para apoyarlos en lo que necesiten. No, no, no me parece buena idea, mamá.
Pues a mí sí. Bueno, al menos que Andrea decida otra cosa. Como quiera, señora. Yo no tengo cabeza para nada ahora. ¿Estás segura? Am. [música] Bueno. Sí, sí, soy yo. Claro que sí. Voy para allá. Gracias. [risas][grito ahogado] Es es Nico, ¿verdad? ¿Lo encontraron? No, mi amor, [risas] no lo han encontrado, pero vieron a un tipo muy cerca de él.
No es algo seguro. Voy para allá para ver qué me dicen. No tardo. No, no, no, mi amor. Andrea, necesito [música] que te tranquilices. [grito ahogado][suspiro] Necesito que descanses, que te recuperes. [resoplido] Mi amor, está sin chock. Quiero que estés bien. Mira, en cuanto yo sepa algo, te prometo que te lo voy a hacer llegar.
Okay, voy para allá, mi amor. Mamá, [resoplido] cuídala, por favor. [suspiro][grito ahogado] [risas] Una buena madre jamás le quita [música] la vista de encima a su hijo. Espero que Nico aparezca porque si no vas a tener que arrepentirte toda tu vida por haberlo descuidado. Será mejor que te vayas a descansar, querida, no sea que te vayas a enfermar.
¿Qué pasó? [risas] ¿Encontraron a nuestro hijo? No, mi amor, solo fue el testimonio de una señora. que dice que lo vio, pero todavía no hay pistas. [grito ahogado][suspiro] Mi amor, te prometo que lo vamos a encontrar. Te lo juro que lo vamos a encontrar. Te lo juro. Y si no lo volvemos a ver, ¿quién sabe con quién estará? Ya no tarda en oscurecer.
A Nico no le gusta la oscuridad. [risas] Él no sabe estar sin nosotros. Mi amor, mi amor, no estás sola. [grito ahogado][risas] Ah, te prometo que juntos vamos a salir de esto y todo va a quedar en un recuerdo amargo. Mi amor, [jadeo][grito ahogado] [grito ahogado] es que ya ha pasado más de un mes y no es posible que ustedes no tengan ni una sola pista de mi Nico.
A ver, señora, tranquilícese. La he tenido aquí todos los malditos días. ¿Acaso cree que su hijo es el único muchacho al que tenemos que buscar? Pues no. Mire todos los casos que tenemos. No puede uno ni comer. Pues con mayor razón deje de perder el tiempo y póngase a hacer su trabajo. A ver, no le voy a permitir que me venga a hacer un escandalito aquí.
Así es que le voy a pedir que se retire por esa puerta. Y si nosotros tenemos alguna pista, nosotros se la haremos a ver la brevedad. Sí, sí, sí, sí. Siempre lo mismo. Son una bola de inútiles todos ustedes. [suspiro][grito ahogado] Hola, ¿eres Andrea, verdad? Sí. ¿Tú quién eres y por qué sabes mi nombre? Mucho gusto, soy Marilyn.
Te he visto por aquí y conozco tu historia y quiero que sepas que yo también perdí a una hija. Todas tenemos una lucha, ¿no? Bueno, lo siento, me tengo que ir. Esta lucha es menos difícil cuando estás acompañada. Mira, yo llevo más de 2 años buscando a mi hija y ya estoy harta de que las autoridades no hagan su trabajo, así que comencé a hacerlo por mi cuenta.
No entiendo qué es lo que me quieras hacer. Tengo una asociación, somos un grupo de madres buscadoras y entre todas nos apoyamos y asistimos a marchas juntas. De verdad, es menos difícil si estamos acompañadas. Me gustaría que formes parte. Vas a ver que así es menos difícil. Piénsalo. Te dejo mi tarjeta. Prefiero hacerlo por mi cuenta, pero gracias.
Cualquier cosa te llamo. ¿Dónde andabas, Andrea? Ya sabe, como siempre fui a la Procuraduría a ver si tenían alguna noticia y nada. Después fue al parque donde se perdió mi Nico. Pero Andrea, ¿cómo crees que mi nieto va a aparecer como por arte de magia en el mismo lugar donde lo perdiste? Estás descuidando a tu hogar y vas a perder a mi hijo igual que a Nico.
Le pido, señora, que no me hable así, que no me haga sentir como si yo fuera la culpable. bastante tengo con los reproches que me hago siempre. Reproches que te mereces por irresponsable. Por tu culpa, mi hijo está triste y estresado. Primero me quitaste a mi hijo cuando te casaste con él y ahora por tu descuido pierdo a mi nieto. Eres una mala madre.
No tiene ningún derecho a decir eso. ¿Cómo puede ser tan cruel? La ha aguantado demasiado solo porque es la madre de Gus. Pero todo tiene su límite, así que quiero que agarre sus cosas y se largue de mi casa. A mí no me vas a correr como a un perro. ¿Qué te pasa, mamá? Hijo, tu mujer me está insultando y quiere correrme de tu casa, mi amor.
Mamá, desde que llegaste a esta casa, te la has pasado haciendo comentarios fuera del lugar, haciendo sentir mal a mi esposa. Serás muy mi madre, [grito ahogado] pero no te voy a permitir que eso siga pasando. Pero hijo, si yo solo he tratado de ayudar en Suficiente tenemos con la desgracia que estamos viviendo, como para tener que aguantar tus actitudes.
Ya te lo dijo mi mujer, quiero que te vayas de mi casa y no regreses hasta que no aprendas a respetar la mamá. ¿Está bien? Me voy y espero que no te arrepientas de haber elegido a esta mujer antes que a tu propia madre. Felicidades, Andreita. Por segunda vez te quedas con él, pero el karma te hará pagar. Basta, mamá, ya basta.
Sí, sí, basta, basta. Nada más voy por mis cosas y me voy de su vida para siempre. Mi amor, perdóname por no haber hecho algo antes con con mi mamá. Pensé que nos iba a ayudar, pero ya vi que fue todo lo contrario. Con todo lo que está pasando, lo de tu mamá es lo de menos. Oye, ¿y en dónde estuviste todo el día? Ya sabes, mi amor.
[resoplido] Ya no vayas a la procuraduría. Si ellos saben algo, no lo van a decir. Esto está siendo muy [música] desgastante para ti. Perdón, pero yo tengo que seguir yendo. No puedo quedarme de brazos cruzados. Yo sí estoy haciendo algo por buscar a mi hijo. Yo sí. ¿Qué quieres decir con eso, Andrea? Que yo no estoy haciendo nada, que aquí la única que sufre eres tú.
No, no, mi amor. Perdón. No quise decir eso, mi amor. No podemos permitir que esto nos sobrepase. Tenemos que ser fuertes, estar unidos. De hecho, conseguí una entrevista en un programa de televisión para hablar de nuestro caso. En serio, [grito ahogado] [risas] mi amor, qué buena idea. Mientras más gente sepa de nuestro caso, más nos van a poder ayudar.
[risas] Sí, de hecho, tenemos que estar la próxima semana en el programa. Andrea, mientras más gente nos vea, más rápido vamos a encontrar a nuestro Nico. Pero por favor, nunca hay que perder la fe. Sí. ¿Te dijeron con quién hay que dirigirnos? Sí, con el conductor del programa, Jos Ramírez. Va a ser él. Oye, yo pensé que esto iba a ser un noticiero.
Déjame por ellos. Pero parece otra cosa. Sí, yo también. Buenas tardes, Gustavo, ¿verdad? Mucho gusto. Yo soy Josh Ramírez, soy el conductor del programa Cuéntame tu historia. Tú debes de ser Andrea, la mamá del pequeño. Sí, así es, señor Josh, en verdad, muchísimas gracias por ayudarnos, sobre todo para hablar del caso de nuestro hijo Nico.
No, hombre, nada que agradecer, para eso estamos, para ayudar a nuestra audiencia. Nada más [carraspeo] eso sí, les voy a pedir un favorzote. Sí, claro. Diga. Sí, sí, sí. Bueno, como saben, esto es televisión y la televisión es un negocio, así que necesitamos de mucho, mucho drama. Eh, morvo, eso es lo que vende.
Además, con eso vamos a generar empatía entre la gente y pues así les van a poder apoyar. Si se le sale una lagrimita por ahí, mucho mejor. Señor Josh, mire, no creo que sea necesario fingir o hacer drama. bastante bastante destrozado nos tiene todo esto. Bueno, perfecto, eso es lo que necesitamos para nuestro show. [grito ahogado] Bueno, ya estamos por comenzar, ¿eh? Así que si se le sale una lagrimita así y drama, ya saben, es mejor. Adelante, Gibrán.
Gustavo, no creo que esto sea una buena idea. Parece más bien un circo. Sí, lo sé, mi amor, pero ya estamos aquí. Hay que intentarlo. Mira, no perdemos nada. Quizás de esto sale algo mejor y encontramos más rápido a nuestro hijo. Mi amor, me han dicho que este programa tiene muchos televidentes. Hay que intentarlo, por favor.
Tienes razón. Adelante, adelante. Tomen asiento, por favor. Ya estamos a punto de comenzar. Recuerden eh lo que les dije. Siéntense, por favor. Listo, Josh, se va a grabar. Esto es Cuéntame tu historia. Se graba en tres, dos, acción. Muy buenas tardes, bienvenidos a su programa Cuéntame tu historia. El día de hoy les tenemos un caso desgarrador, un caso que seguramente les sacará las lágrimas.
Porque dígame, señora que está allá en casa, ¿qué haría usted si un día pierde a la persona que más ama? ¿Qué haría si pierde a su pequeño hijo? Este es el caso que les presentamos el día de hoy. Ellos son Gustavo y Andrea, unos padres desesperados. Bienvenidos a Cuéntame tu historia. Gracias, Josh, por invitarnos a tu programa. Pues díganme, ¿cómo es que se perdió su pequeño? Nuestro hijo Nicolás, un chiquito de apenas 7 años.
Un día por la tarde estábamos jugando fútbol. Se le fue el balón y después solo escuchamos que gritó y cuando fuimos ya no estaba ahí. A ver, pero entonces quiero entender, platíquenme, ¿cómo es que un pequeño de tan solo 7 años pues simplemente se perdió? ¿Que no creen que ese es un descuido bastante grande? Nosotros no creímos que fuera a pasar nada malo. Todo fue tan rápido.
Justamente por eso. Es algo que que pudo haberse evitado. Señora mía, que esto le sirva de ejemplo, de algo que no puede suceder. [música] Pero usted dígame, porque en pantalla estará apareciendo una encuesta. ¿Usted cree que los padres del pequeño Nico tienen [música] la culpa? Comuníquense al 231924 y díganos su opinión.
A ver, creo que esto no es correcto. Nosotros la estamos pasando muy mal como para venir a ser juzgados aquí. Lo entiendo, lo entiendo, Gustavo, pero estamos aquí para ayudarlos. Estamos aquí para eso, porque pues no sé. Andrea, dime qué pasaría si no volvieras a ver a tu hijo porque eso es una posibilidad de nuestro país.
Yo no podría soportarlo. Nuestro hijo va a aparecer. Yo tengo fe en eso. Así será, Andrea. Así será. Señoras y señores, en pantalla aparecerá la fotografía del pequeño Nico y el teléfono de sus padres. Si usted tiene alguna información sobre su paradero, por favor comuníquese. Por favor, si usted tiene cualquier noticia sobre nuestro pequeño Nico, nosotros tenemos una recompensa.
[risas] Por favor, comuniíquese. Lo único que queremos es volver a abrazar a nuestro Nico. ¿Qué pasó? Bueno, hay que comprender los pobres [música] padres, pero es que esto esto pudo haberse evitado si ellos [música] hubieran tenido más cuidado. ¿Qué pasa? Bueno, amigos televidentes, hay que hay que entender a estos padres que están sufriendo, pero bueno, creo que esto pudo haberse evitado todo este dolor.
Es momento de que nos vayamos a las calles con mi compañero Mao Prado, que nos tiene muchísima, muchísima información. Vamos contigo, mau. Sí, son unos malditos desgraciados. Dejen de burlarse del dolor de la gente. Otra broma. Desde que fuimos a ese programa no han parado las llamadas, pero ninguna que nos dé una pista real.
La mayoría son gente burlándose, buscando dinero. Yo estoy harta. [suspiro] Perdóname, mi amor. [grito ahogado] Pensé que ir a la televisión iba a ser buena idea, pero ya vi que no. [carraspeo] Voy a la Procuraduría a ver si hay alguna novedad. No, no vayas. ¿Por qué no necesito sentir que estoy haciendo algo, no puedo quedarme aquí sin hacer nada? No vayas, por favor.
Hoy en la mañana recibió una llamada. Archivaron el caso. Ya no van a buscar más a nuestro Nicoo. No, no pueden hacer eso. Ni siquiera ha pasado un año de Son unos malditos incompetentes. A ver, mi amor, tenemos que seguir adelante. Tenemos que avanzar por más que nos duela. Tenemos que aceptar la posibilidad de que Nico ya nunca va a regresar a nuestra Noel a decir eso.
No vuelves a decir eso. Mi Nico va a aparecer. Te prohimo [risas] que vuelvas a decir eso. No vuelvas a decir eso. [risas] Bueno, [grito ahogado] sí, sí, sí. Él habla. ¿Cómo? [carraspeo] [suspiro][grito ahogado] Mira, no más que sea otra estúpida broma, ¿eh? Sí. A ver, por favor, pásame la dirección. Sí, ubico el lugar. Voy para allá. Gracias.
¿Qué dijo? Es esico, ¿verdad? ¿Qué dijo? Es un tipo que dice que lo vio vagando por las calles y ahora está en su casa. No puede ser. ¿Será verdad? No lo sé, mi amor, pero voy a ir. Andrea, mi vida, no te hagas más ilusiones, por favor. Voy para allá. No será la primera vez, pero si mi Nico está ahí, yo tengo que estar ahí.
[risas] ¿Estás segura? Sí. Vamos. Pásenle, qué Ahí está. Pásenle a su humild hogar. Usted es Paco con el que hablé por teléfono. Esemero. Mi esposo dice que usted encontró a nuestro hijo. Por favor, no nos en serio es mi Nico. A ver, a ver, tranqui, tranqui, doñita. Es cierto que yo encontré el chamaco por ahí vagando en la calle, pues me lo traje, me lo traje aquí a mi casa.
Le eché la mano. Está aquí. Aquí está mi niño. ¿En dónde? Ah, a ver, a ver. Paso a paso, doñita. Por ahí en la televisión me enteré que había una recompensa. ¿Es cierto o no? Sí, claro que sí, pero se la voy a dar hasta que nos entregue nuestro hijo. Bueno, bueno, así pues sí. A ver, mijo, Nico, ven. Mira, ya llegaron tus papás. Abrázalos.
Ándale, abrázalos. Hola, papá. Hola, mamá. [carraspeo] Ahí está el chamaco. Ese niño no es nuestro hijo. ¿Cómo que no va a ser? Véanlo bien, véanlo. A lo mejor por la impresión y pues es cierto que los niños así con el tiempo cambian, ¿no? Ya ve que en meses los niños pueden cambiar, pero pero pues de qué es. Míralo, ahí está.
¿Cómo se atreve a jugar con nuestro dolor? ¿Cómo se atreve? Eh, doña, ¿qué le pasa? Es uno, desgraciado. ¿Qué pasó? Pues bueno, a lo mejor sí me equivoqué y a lo mejor no es el niño, verad. Pero pues tranquila. Ya pues de la lana ya ni hablamos, ¿va? Eres un maldito infeliz. Sabré a Dios si esta niña es tu hija.
Yo me voy a encargar de avisarle a las autoridades. Vámonos, mi amor. Vámonos. Ni modo, papá. No funcionó. Pues no pegó, mija. Ni modo. Vamos a ver si ya están los frijolitos. Creí que esta vez sí sería Nico. Hay gente que [música] no tiene corazón, mi amor, que juega con nuestro dolor. Ya no quiero que te ilusiones porque después es peor.
Quizás pienses [música] que no me importa nuestro hijo, pero ya no podemos seguir así. No nos lo merecemos. Yo no voy a descansar hasta encontrar mi hijo. Si tú ya te cansaste, pues no lo hagas. No es eso, Andrea. Todo lo todo lo de nuestro alrededor está muy desgastado. Llevamos más de un año con lo mismo. Y si tiene que ser un año más, 10, 20, yo no voy a parar hasta encontrarlo.
que tú quieras salir adelante, avanzar, pero yo sin hijo no puedo. Así que será mejor que te preguntes si quieres seguir a mi lado, sabiendo que yo no voy a parar de buscarlo. Y si no estás dispuesto a hacer lo mismo, pues lo mejor será divorciarnos. Puede ser. No estás entendiendo nada. [suspiro][grito ahogado] Estás siendo muy injusta conmigo, Andrea.
¿Sabes qué? Ya no quiero discutir. [resoplido] Mira, Andy, aquí tengo toda la información. que hemos juntado de los últimos 5 años, de todos los casos y lo que hacemos es revisar si hay alguna relación. De esta manera podemos hacer una búsqueda mucho más específica. Sí, muy bien. Haré lo que tenga que hacer.
Ya estoy cansada de dejar esto en manos de otros y que no haya resultados. Mira, como te comenté, te voy a presentar con las demás mujeres que pertenecen a la organización [música] y que no se te olvide que mañana tenemos nuestra marcha. Vamos a irnos a manifestar enfrente de las autoridades para exigirles que sigan buscando nuestros hijos. Sí, cuenten conmigo.
Haré todo lo que está en mis manos para encontrar a mi Nico. Vas a ver que sí, Andrea. Los vamos a encontrar. Ya no estás sola. Gracias. Buenas tardes. Buenas tardes, Gustavo, ¿verdad? [grito ahogado] Soy Marilyn y soy una madre [música] buscadora al igual que Andrea y pertenezco a una asociación a la cual tu esposa también es parte.
[música] Okay. Pero no me parece buena idea. Nosotros hemos vivido muchísimas desilusiones y me gustaría [música] que Andreas se enfocara en otras cosas. que continuara con su vida. Otra vez con eso, Gustavo, [carraspeo] ya te dije que si tú ya te rendiste, ese es tu problema. Pero déjame seguir con mi lucha. Está bien, Andrea.
Haz lo que tú quieras. [música] Se queda en su casa. Gracias. [música] Disculpa, no te preocupes. A ver, pero entonces Ajá. Todos estos casos que han tenido en común. ¿Qué pasó? ¿Te mandaron fuera por el trabajo? No, Andrea, me voy de la casa. ¿Por qué quiero el divorcio? Sabía que este día iba a llegar. Te cansaste de mí.
Me cansé de intentar hacerte ver que a pesar de todo nuestra vida se guía. Me cansé de ver cómo dejabas de ser tú. Me cansé de vivir esta pesadilla misma que tú hacías. misma que tú hacías ver presente aquí. Perdóname, Gustavo. Perdóname por no rendirme. Perdóname por seguir luchando para encontrar a mi hijo. También era mi hijo, Andrea.
No solamente tú estabas sufriendo. Yo estaba viviendo mi duelo a mi manera. Yo intenté recuperarte, pero era imposible. Era como si tú me culparas de algo, como si me castigaras, Andrea. Nunca fue mi intención. Pues eso parecía. Yo yo siempre voy a amar a mi Nico [grito ahogado] y no lo dejaré [risas] de buscar a mi manera.
Pero ya, Andrea, necesitamos avanzar. Necesitamos vivir. En verdad te deseo lo mismo. Dios. Ay, amiga, ¿cómo te sentiste en tu
primera marcha? muy bien, muy movida, emocionada y [grito ahogado] me sentí acompañada por tantas mujeres que a pesar de que están pasando por el mismo dolor, no se rinden. Amiga, me imagino que debe de ser muy difícil para ti estar pasando por este proceso de tu divorcio, pero no te preocupes, vas a ver que todo nuestro esfuerzo va a valer la pena y muy pronto vamos a ver a nuestros hijitos.
Perdón. [música] Bueno, sí, ella habla. [resoplido] ¿Cómo? Pero, ¿están seguros de que es ella? [risas] Ay, Dios mío. Voy para allá. ¿Qué pasó, amiga? No me digas que dime que sí es lo que estoy pensando. Sí, amiga. Encontraron a mi Nicole. Encontraron a mi bebé. [risas] Ay, Dios mío. No [carraspeo] sabes qué gusto me da.
Gracias, Dios. Gracias. [grito ahogado][risas] Déjame, tengo que ir corriendo. Tengo que ir por mi bebé. Sí, sí, sí, claro. Corre, ve y abraza a tu hija por todas las madres que esperamos un día hacerlo. Amiga, estoy segura de que tú también vas a encontrar a tu hijo. Corre, corre. [música] Nico, mi amor, cómo he soñado con reencontrarme contigo, [música] con verte volver con tu balón.
Perdóname, mi amor. Yo juré que siempre estaría contigo, que nunca nos separaríamos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Ya a dormir, mi amor. Mami, no vayas a apagar la luz, ya sabes que me da miedo. Está bien, no voy a apagar la luz, pero no tienes por qué tener miedo. [risas] Siempre me vas a cuidar como el dragón del cuento, como él cuidaba su castillo.
Claro que sí, mi amor. Como el dragón del cuento. Yo siempre voy a estar contigo a dormir. Nada va a impedir que siga buscándote, hijo. Voy a encontrarte. No importa cuánto tiempo pase. ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Dónde estoy? [risas][grito ahogado] [risas] A ver, tómate esto, te [música] va a tranquilizar. Gracias, Gustavo. [risas]
Y perdóname por haberte llamado a ti, pero fuiste la primer persona que recordé después de este episodio tan raro. A ver, Andy, no tienes que disculparte. Tú siempre serás una persona muy importante en mi vida y voy a estar al pendiente de ti. Okay, gracias. Pero [suspiro][grito ahogado] es que no quiero incomodarte, causarte [música] ningún problema con tu esposa y tus hijos.
Grande, no me causas ningún problema, pero sí me preocupas. No es la primera vez que te [música] ocurren estos olvidos y esta vez ya fue más allá. Tienes que ir al médico. [risas] No abuse es el estrés, el cansancio, los años. Ya no soy una jovencita. Tienes que ir al médico. No lo puedes dejar pasar.
Prométeme que lo vas a hacer. Está bien. De todas maneras, [resoplido] gracias por estares [grito ahogado] feliz. digo, con tu esposa, con tus hijos. Andy, amo a mis hijos con toda mi [carraspeo] alma, pero no me olvido de nuestro hijo Nico y nada ni nadie [música] ocupar su lugar. Y tampoco me olvido de los momentos que vivimos [música] tú y yo juntos.
Andrea, tú [música] eres mi primer gran amor. [música] Pero bueno, ya me tengo que ir. Sí, háblame cualquier cosa. Voy a estar al pendiente, por favor. Sí, claro. Cuídate mucho. Gracias por venir, Andrea. Pasa, toma asiento. Gracias, doctor. Bueno, y ya tienen los resultados de mis estudios. Sí, justo aquí los tengo.
Y seguro es una tontería. La verdad es que me hice los estudios por la insistencia de mi esposo Gustavo. Andrea, tu Gustavo hace más de 25 años que se divorciaron, ¿no lo recuerdas? Sí, sí, sí, claro, claro. [suspiro] Me temo que esa clase de olvidos no son comunes. El episodio que viviste en el parque y este es una clara señal de que algo muy grave está pasando y no te tengo buenas noticias.
Bueno, ¿y qué es lo que tengo, doctor? Es Alzheimer. Alzheimer. No, doctor, es que eso le da a las personas muy mayores. Yo yo no soy tan vieja. Comúnmente sí se le da a las personas de la tercera edad, pero en tu caso nos sorprendió a todos. Lamentablemente tengo que decirte que está muy avanzada. Entonces quiere decir que me voy a olvidar de todo, que no voy a saber ni siquiera quién soy.
Quiero ser sincero [música] contigo. Te podemos recetar algunos medicamentos para controlar la enfermedad, pero no tiene cura. El Alzheimer es una enfermedad progresiva, pero no te preocupes, eh, te reseto unos medicamentos. Vas a estar bien, Andrea. Ah. [resoplido] [risas]
[grito ahogado] [risas] No era mi enfermedad lo que me preocupaba, sino el olvidar a mi Nicolás, porque ahora también desaparecería de mis recuerdos. [resoplido] [música]
[resoplido] [música] Él es mi hijo Nicolás. Me lo arrebantaron cuando apenas tenía 7 años y desde entonces no he dejado de buscarlo. Por eso es que tengo tanto miedo de que cuando él regrese yo no pueda recordar quién es. Y quiero que él sepa que nunca dejé de buscarlo,
que siempre lo amé que siempre ha estado en mi corazón. [risas] Porque tengo mucho miedo de olvidarlo y que él no se dé cuenta de cuánto lo he buscado y quería que lo supieras antes de olvidarte. Pero el doctor está seguro del diagnóstico porque si no podemos buscar otros doctores. El doctor está seguro, Gustavo? No hay ninguna duda.
Además está en una etapa avanzada. Entonces, no habrá más que seguir el tratamiento. No estás sola. Yo voy a estar aquí contigo. Sí, tengo miedo, Gus. He pasado la mitad de mi vida buscando a mi hijo y ahora no solo no lo encuentro, sino que voy a comenzar a olvidarlo. [suspiro][grito ahogado] Por eso te pedí que vinieras.
Pues, ¿qué quieres que haga? Dímelo, te lo prometo. Y lo voy a hacer. Sí. Y lo voy a encontrar y lo vas a volver a abrazar. [resoplido] [risas] Y también quiero decirte ahora que estás aquí, que tú fuiste el gran amor de mi vida y que me diste el regalo más maravilloso, nuestro hijo. ¿Cómo [carraspeo] quería decírtelo? ¿Por qué tengo miedo también de olvidarte a ti? [risas] Tú también fuiste mi primer gran amor
y te aseguro que [música] que me hubiera encantado que nuestra historia fuera diferente. [lloros] Sí, es malilín. Sí, sí, sí. No, no, no, para nada no es ninguna molestia. No, al contrario, yo te agradezco que seas tan buena amiga de Andrea y siempre la estés apoyando. Sí, sí, sí. Desde que nos dieron el diagnóstico, la enfermedad ha avanzado muy rápido.
Sí, ya tiene que estar vigilada a las 24 horas por una enfermera. Y señor Gustavo, perdón que lo interrumpa, hay alguien afuera que lo busca y parece que es urgente. Es sobre su hijo Nicolás. Dile que pase. Okay. Maril, te habla al rato. Sí, perdón. Muchas gracias. Con permisos. [resoplido] ¿Se puede? Sí. Adelante. Siéntate.
Siéntate. Toma asiento. No, gracias. Así estoy bien. Me dijo mi mi secretaria que querías hablarme sobre el asunto de sobre mi hijo Nicolás. ¿Sabes algo de su paradero? Eh, perdón, me [carraspeo] presento. Mi nombre es Jesús. Mire, hace unos meses yo vi un video que se hizo viral de de su exesosa, que hablaba cómo habían perdido a su hijo y también de la enfermedad de ella.
Sí, Andrea tiene a Hermer en una etapa muy avanzada y [suspiro] [grito ahogado] el día de su diagnóstico, ese día decidió grabar ese video por si encontrábamos a nuestro hijo que viera que siempre lo estuvimos [música] buscando. Pero dime, ¿tú sabes algo de él? Eh, mire, hace 25 años alguien se llevó a su hijo, lo sacaron fuera del país y por unos meses lo cuidó un hombre que creo que era como un tipo cómplice hasta que llegó una señora que era la que había planeado todo.
Eso es verdad. Pero, ¿cómo sabes todo esto? ¿Dónde está él? ¿Quién es esa señora que planeó todo? Contesta. Mire, le juro que todo lo que le estoy diciendo es verdad. Sí, tiene que creerme esa mujer, esa mujer es es la abuela del niño, o sea, su mamá. ¿Y cómo te sientes, mamá, viviendo en Estados Unidos? ¿Ya te adaptaste? Sí, la vida acá es muy diferente.
[música] Hay más seguridad. Mira, si se hubieran venido tú y Andrea acá en cuanto nació Nicolás, a él no le hubiera pasado nada. A ver, mamá, ¿ya vas a empezar de nuevo? Ay, Chico, perdóname. No quiero que estemos peleados. Eres mi único hijo y te amo. Y por cierto, ¿cómo está Andrea? Mal. Ella ya no es la misma.
Nuestro matrimonio se está destruyendo. Hemos pensado en separarnos. Ay, hijo, qué pena me da. Pero sí creo que lo mejor será que se separen y que cada uno siga su camino. Sí, de hecho estoy viendo la posibilidad de irme a Estados Unidos contigo, sobre todo para cambiar de aires. [risas] ¿Qué? No, pero venirte para acá.
Pero, ¿y tu trabajo y tus amistades? Ay, no, hijo. Definitivamente no me parece una buena idea, ¿eh? A ver, mamá. No entiendo por qué reaccionas así. Abuela, ya llegué de la escuela. Mamá, ¿quién es ese niño? ¿Y por qué [risas] te está diciendo abuela? Lo que pasa es de que estoy con una vecina y llegó su nieto. Él no me llamaba a mí.
[risas] Pero es que su voz se parecía mucho a la de mi Nico. Lo siento mucho. Creo que el escuchar las voces de los niños puede provocarte eso. Eh, bueno, ya me tengo que ir, mi amor. Eh, te quiero. Eh, cuídate. Mamá, tienes razón. Todo lo relaciono con él. Con razón ese día la última vez que hablé con ella volví a verla.
Parecía como que se me escondía. Pero no, no, esto no es posible. Mi madre no puede ser capaz de esa atrocidad. No, no, no, no. Esto tiene que ser un invento. ¿Qué quieres? dinero. No, juro que no quiero nada. No más que me escuche. Mire, esa señora fue muy cruel con ese niño. Con ese niño de 7 años.
Le prohibió ver la televisión. Es más, le quitó hasta los periódicos para que él no se enterara que su que sus padres lo estaban buscando. Lol. Ya, ya fue suficiente. ¡Lárgate de mi oficina! ¡Vete con tus cuentos baratos otro lado, no, no! Yo silugo. Yo silugo es el nombre de su mamá, ¿no? [risas] Esa mujer, [risas] esa mujer fue muy cruel.
Y en serio, ella intentó ser toda una madre para él, pero [risas] le ocultó todo. ¿Sabe qué? Si eso es verdad, ¿dónde está ella? [resoplido] Ella ella falleció hace unos meses y ese niño que tanto cuidaba pues ya es un adulto, ¿no? y empezó a buscar toda la información sobre sus padres [risas] y se dio cuenta que sus padres en verdad lo amaban, que lo amaban y que lo estaban buscando.
[risas] ¿Dónde está él? [risas][grito ahogado] ¿Dónde está mi Nicolás? Su abuela le cambió el nombre hace muchos años y ahora se llama se llama Jesús. Jesús. [resoplido] Entonces, [risas] yo soy Nicolás. Yo soy Nicolás. Papá. [risas] [risas] Estoy papá. Si eres tú. No hiciste mucha falta, hijo. [risas] Y así se la pasa últimamente mirando por la ventana.
[grito ahogado] Ya le cuesta mucho trabajo hacer cosas básicas ella sola, como ir al baño, comer, hasta caminar. [grito ahogado] [suspiro] Es increíble lo rápido que avanzó la enfermedad y aún se la pasa diciendo el nombre de nuestro hijo, de Nicolás. Al principio era lo único que decía. prácticamente era lo único que salía de su boca, pero últimamente ya ni eso.
Yo creo que ya se le olvidó. No, estoy seguro que no. Yani no voy a llevar a Andrea, voy a llevarla a un lugar. Okay. Por eso me pidió que la arreglara bonita, pero no sé si sea conveniente sacarla, señor. [música] Yo creo que lo mejor es que Sony, Nicolas apareció. Ay, Dios mío. Eso es verdad. Sí. [risas] llegó a mi oficina y me contó todo.
Desde que lo vi llegar supe que era él, pero para asegurarnos nos hicimos unas pruebas y salió positivo. Es nuestro hijo. Eso es un milagro. Bueno, yo decí Andrea, yo le voy a rogar mucho a Dios de que no sea demasiado tarde. Adiós. ¿Dónde estamos, doctor? [resoplido] [grito ahogado] No soy tu doctor, soy Gustavo. [risas]
Sé que estás algo perdida de tu mente y que no me reconoces, pero yo te hice una promesa y voy a cumplírtela. Tengo la esperanza de que cuando veas a alguien puedas reconocerlo, aunque sea un momento. [risas] Hablas muy raro, pero me caes muy bien. [risas][grito ahogado] ¿A quién me vas a presentar? Ya lo conoces.
Hace 25 años estuvimos aquí. Tú, yo y nuestro hijo, [resoplido][risas] nuestro Nicolás. Nuestro hijo lo buscaste media vida y nunca te rendiste. Y solo ruego a Dios que que todavía haya tiempo para que lo reconozcas y lo abraces, para que puedas abrazarlo como siempre soñaste. Hijo, ¿dónde está nuestro hijo? Está aquí.
Nuestro hijo está aquí. Tu hijo Andrea está aquí. Hola, mami. Tardé mucho en venir por el balón, ¿verdad? [resoplido] Pero ya estoy aquí. ¿Por [risas] qué lloras, muchacho? Es su amigo doctor. No estés triste. [resoplido]
Siempre voy a estar contigo. [grito ahogado] [risas] [grito ahogado] [grito ahogado] Tranquilo, tranquilo. Gustavo. Sí, [risas] Gustavo. Sí, sí, sí, sí. Yo siempre voy a estar contigo. Es Nico, ¿verdad? ¿Lo encontraron? No, mi amor, no lo han encontrado. No es algo seguro. Voy para allá para ver qué me dicen. Pues con mayor razón póngase hacer su [risas] trabajo.
Deje de perder el tiempo. Y si nosotros tenemos alguna pista, nosotros se lo haremos a ver la brevedad. Sí, sí, sí. Exacto. Siempre lo mismo. Son una bola de inútiles todos ustedes. En verdad, muchísimas gracias por ayudarnos, sobre todo para hablar del caso de nuestro hijo Nico. Señoras y señores, en pantalla aparecerá la fotografía del pequeño Nico y el teléfono de sus padres.
Si usted tiene alguna información sobre su paradero, por favor, si usted tiene cualquier noticia sobre nuestro pequeño Nico, nosotros tenemos una recompensa. Son unos malditos desgraciados. Dejen de burlarse del dolor de la gente. Mi esposo dice que usted encontró a nuestro hijo. Por favor, no nos serio es mi Nico no es nuestro hijo.
[grito ahogado] [lloros][risas] Nicolás, hijo. Esta historia está dedicada a todos esos padres y madres que siguen buscando para que no pierdan la fe, les deseo de todo corazón que muy pronto vuelvan a abrazar a sus seres queridos.
News
Hambrientos y expulsados cruelmente por su madrastra en plena tormenta, los pequeños hermanos caminaron sin rumbo creyendo…
Hambrientos y expulsados cruelmente por su madrastra en plena tormenta, los pequeños hermanos caminaron sin rumbo creyendo que iban a…
El vaquero notó moretones ocultos en los brazos de su nueva esposa por correspondencia la primera noche en el rancho…
El vaquero notó moretones ocultos en los brazos de su nueva esposa por correspondencia la primera noche en el rancho,…
Todos ignoraron al viejo moribundo tirado en el barro hasta que una humilde muchacha sin hogar decidió ayudarlo…
Todos ignoraron al viejo moribundo tirado en el barro hasta que una humilde muchacha sin hogar decidió ayudarlo, sin sospechar…
La viuda permitió que un anciano desconocido durmiera una noche en su viejo cobertizo durante la tormenta,…
La viuda permitió que un anciano desconocido durmiera una noche en su viejo cobertizo durante la tormenta, sin imaginar que…
Después de ser traicionada cruelmente por sus propias hermanas y expulsada de la familia, la joven encontró una vieja llave escondida…
Después de ser traicionada cruelmente por sus propias hermanas y expulsada de la familia, la joven encontró una vieja llave…
El ranchero perdió toda esperanza después del robo de sus caballos más valiosos, hasta que una misteriosa viuda apareció…
El ranchero perdió toda esperanza después del robo de sus caballos más valiosos, hasta que una misteriosa viuda apareció un…
End of content
No more pages to load






