Sus ASESlNÒS se BURLARON de ellas frente a TODOS | El caso de Elizabeth Rojas y Karen Canelo

En agosto de 2022, un hallazgo estremeció a los colombianos en Cali. Lo que parecía ser una simple obstrucción en las alcantarillas terminó revelando una escena grotesca que dejó a toda la comunidad en shock. Restos humanos habían sido arrojados en distintos puntos de la ciudad y durante varios días las autoridades intentaron descifrar qué había ocurrido y sobre todo a quién pertenecían.
A medida que la investigación avanzaba, las piezas del rompecabezas comenzaron a conectar con la desaparición de dos jóvenes que habían salido de su ciudad antes. Lo que parecía una salida más entre amigas terminó convirtiéndose en el centro de uno de los casos más perturbadores que sacudieron a la región.
El caso de Elizabeth Rojas y Karen Canelo. Todos los días convivimos con la maldad. Somos testigos de la parte más oscura del comportamiento humano. El sufrimiento provocado por un individuo a otros es algo latente en nuestra sociedad. En investigadores criminales nos adentraremos en ese lado oscuro de la humanidad.
Traeremos a la pantalla los más perversos crímenes y trataremos de entrar en la mente de esos seres que cometen los más terribles actos. Yo soy Guillermo y el día de hoy te traigo otro caso más. Pero antes de comenzar, quiero que me digas desde dónde nos estás viendo. Nos gusta mucho saber hasta dónde llegan estas historias.
Tampoco olvides dejar tu me gusta y compartir este video si crees que a alguien más le puede interesar. Y ahora sí, comencemos. El 20 de agosto de 2022 parecía un día cualquiera en la comuna de Siloe, en Cali, Colombia. La rutina avanzaba con normalidad hasta que empleados de limpieza callejera detectaron que algo estaba bloqueando las alcantarillas de una de las calles del sector.
En un principio podía pensarse en basura acumulada o en algún desecho arrastrado por el agua, algo habitual en ese tipo de trabajos. Sin embargo, cuando revisaron con mayor cuidado, descubrieron que aquello no tenía nada que ver con un atasco común y se dieron cuenta que lo que obstruía el sistema eran restos humanos cortados en pequeños trozos.
La escena era brutal y desconcertante, incluso para una zona golpeada por la violencia. Y desde ese momento quedó claro que no estaban ante una muerte cualquiera, sino frente a un hecho atroz que apenas empezaba a salir a la luz. La noticia alteró por completo al sector y los vecinos se encontraron de golpe con una imagen espeluznante, una que no solo producía horror por sí misma, sino también por la incertidumbre que dejaba detrás.
Nadie sabía todavía cuántas víctimas había, quiénes eran, ni en qué lugar se había cometido semejante crimen. Lo único evidente era que alguien había intentado deshacerse de un cuerpo de una forma salvaje y desesperada. Cuando todavía no se había logrado esclarecer el primer hallazgo, el caso dio un giro aún más perturbador.
8 días después, a poca distancia del cementerio local de la misma comunidad, apareció un nuevo rastro del horror cuando un reciclador que buscaba materiales entre deshechos de la zona notó un olor nauseabundo que salía de un montículo de telas abandonadas rodeado de moscas y de animales que picoteaban el contenido.
Al acercarse, descubrió que dentro de esas sábanas habían sido dejados dos brazos y dos piernas humanas. El hombre dio aviso a las autoridades y estas acudieron para asegurar la escena y revisar si aquellos restos guardaban relación con lo que había sido encontrado días antes en las alcantarillas. Ese segundo descubrimiento ya no dejaba dudas sobre la dimensión del caso, que no se trataba de un único resto disperso ni de una escena aislada.
Por el contrario, había una lógica de ocultamiento detrás de todo aquello, una intención de fragmentar los cuerpos y distribuirlos en distintos puntos para impedir una identificación rápida. Con eso, la investigación empezó a tomar la forma de un doble crimen particularmente violento, aunque todavía faltaba saber a quién pertenecían esos restos y quién había sido capaz de cometer algo así.
Mientras en Cali aparecían restos humanos sin identificar, en el municipio de Yumbo, dos familias vivían su propia pesadilla porque desde hacía varios días que no sabían nada de Elizabeth Alejandra Rojas, una adolescente de 17 años, ni de Karen Gisel Canelo Guevara de 21. La ausencia de ambas empezó como una preocupación creciente.
Una de esas situaciones en las que al principio se quiere creer que todo se resolverá con una llamada o con el regreso inesperado de la persona desaparecida. Con esa esperanza, sus allegados comenzaron a buscarlas y finalmente presentaron la denuncia, creyendo todavía que tal vez se trataba de un malentendido.
Pero el tiempo seguía avanzando sin noticias y la angustia empezaba a convertirse en algo mucho más oscuro. No había llamadas, no había mensajes y tampoco señales claras de dónde podían estar. Y mientras tanto, el silencio se volvía cada vez más difícil de soportar. Elizabeth y Karen habían construido una amistad muy estrecha.
A pesar de la diferencia de edad entre ambas, pasaban gran parte de su tiempo juntas, hasta el punto de que muchas personas del entorno solían confundirlas con hermanas. Su vínculo se había fortalecido con los años, en parte porque ambas compartían realidades familiares complicadas y una vida marcada por carencias emocionales.
Las dos vivían en el municipio de Jumbo, en el departamento del Valle del Cauca. Karen había pasado toda su vida en ese lugar, mientras que Elizabeth había llegado tiempo atrás desde Antioquia y en ese barrio se habían conocido. Y con el tiempo su relación se volvió constante al punto de que si una estaba en algún sitio, la otra casi siempre la acompañaba.
Esa cercanía también significaba que enfrentaban juntas muchas de las dificultades que atravesaban en su día a día. Sus familias sabían que ambas se buscaban mutuamente como refugio en medio de situaciones personales complejas. Y aunque esa amistad era vista como un apoyo para las dos, también implicaba que sus decisiones y caminos empezaban a entrelazarse cada vez más.
Karen había crecido prácticamente bajo el cuidado de su hermana mayor. Su madre trabajaba largas jornadas y muchas veces no podía estar presente en la casa. A pesar de esas dificultades, quienes la conocían la describían como una joven alegre, con facilidad para transmitir ánimo, incluso en momentos complicados.
A los 16 años quedó embarazada y decidió continuar con el embarazo, aunque el padre del bebé no se hizo responsable. Ese hecho cambió por completo su vida porque tuvo que dejar los estudios y dedicarse a la crianza de su hijo, una responsabilidad que asumió con seriedad. Quienes la rodeaban aseguraban que era una madre dedicada y atenta, siempre pendiente del bienestar del pequeño.
Elizabeth, por su parte, atravesaba una etapa más conflictiva porque tenía una relación difícil con la nueva pareja de su madre y eso provocaba constantes discusiones dentro del hogar. Con el paso del tiempo empezó a distanciarse cada vez más de su familia. Durante la adolescencia, su comportamiento se volvió más rebelde hasta que finalmente decidió abandonar la casa.
Varias personas de su entorno intentaron ayudarla. Incluso la madre de una amiga llegó a ofrecerle adoptarla para darle estabilidad, pero Elizabeth rechazó la propuesta. Desde entonces comenzó a moverse entre casas de conocidos y amistades tratando de encontrar un lugar donde sentirse cómoda. Con el paso del tiempo, Elizabeth y Karen empezaron a frecuentar ambientes nocturnos con mayor intensidad.
La falta de estabilidad en sus vidas y la ausencia de espacios que les ofrecieran contención las fue acercando cada vez más a ese mundo. Las fiestas, las salidas nocturnas y el consumo de estupefacientes comenzaron a formar parte habitual de sus rutinas. También empezaron a relacionarse con hombres bastante mayores que ellas.
Esa situación generaba preocupación en sus familias, especialmente en las hermanas, que intentaban mantenerse al tanto de lo que ocurría. Sin embargo, controlar sus decisiones se volvió cada vez más difícil. Las redes sociales eran uno de los pocos canales a través de los cuales sus familiares podían saber algo de ellas.
Elizabeth y Karen publicaban con frecuencia en Facebook e Instagram y muchas veces esas publicaciones eran la única forma de saber dónde estaban o con quién se encontraban. Fue justamente a través de ese círculo social donde apareció una invitación que parecía una salida más entre tantas. En agosto de 2022, un joven llamado John Michael Lenis Arias, a quien aparentemente ya conocían, las invitó a una fiesta en su casa en Cali.
La propuesta incluía música, alcohol, sustancias prohibidas y una noche de diversión, una combinación que llamó la atención de las dos amigas. La invitación a la fiesta terminó tomando forma el viernes 19 de agosto de 2022. Ese día, durante la tarde, Elizabeth y Karen decidieron trasladarse desde Jumbo hasta Cali para asistir al encuentro.
El trayecto no era largo, apenas unos 20 minutos de viaje, por lo que para ellas parecía un plan sencillo y cercano. Ambas tomaron el sistema de transporte masivo y subieron al teleférico que conecta distintas zonas de la ciudad. Durante el recorrido atravesaron varios puntos vigilados por cámaras de seguridad instaladas en el sistema de transporte público.
En las grabaciones se las veía tranquilas, caminando con naturalidad por la estación. Vestían ropa ligera acorde al calor de la tarde y miraban a su alrededor como si buscaran a alguien, ya que era evidente que habían llegado al punto acordado para encontrarse con la persona que las había invitado. Elizabeth no llevaba teléfono móvil consigo ese día, pero Karen sí tenía el suyo y apenas llegaron a la zona, realizó una llamada para avisar que ya estaban allí.
Poco después también utilizó su teléfono para publicar algunas historias en su cuenta de Facebook. En esas publicaciones aparecía sonriendo frente a la cámara, mostrando el lugar donde se encontraba y señalando que estaba en Cali. Aquellas imágenes reflejaban una tarde aparentemente normal, una salida más entre amigas.
Desde Jumbo, algunos familiares notaron esas publicaciones con cierta sorpresa. No sabían que las jóvenes habían viajado hasta Cali. aunque tampoco imaginaron que aquello representara algo fuera de lo habitual. Cerca de las 5 de la tarde, las chicas finalmente se encontraron con John y tras el encuentro, los tres caminaron hacia la vivienda donde se realizaría la reunión.
En esa casa vivía el joven junto a su padre y su hermana, pero en ese momento la hermana no se encontraba en la ciudad, por lo que la vivienda estaba ocupada únicamente por el padre y el hijo. Los vecinos que estaban en la zona recuerdan haber visto a las jóvenes entrar con normalidad a la casa sin que nada llamara especialmente la atención.
Durante las horas siguientes, la reunión continuó. En algún momento de la tarde, una de las jóvenes incluso salió al balcón por unos minutos, mientras la actividad dentro del lugar seguía desarrollándose. Poco después también se sumó a la reunión Germán Evelio Ñáñez, el padre de John, quien llegó a la casa mientras el encuentro ya estaba en marcha.
Mientras la reunión transcurría en Cali, en el municipio de Yumbo, las horas comenzaron a pasar sin que Elizabeth ni Karen regresaran a sus casas. En un primer momento, la ausencia no generó una alarma inmediata, porque las dos jóvenes solían salir con frecuencia y en ocasiones pasaban largos periodos fuera, por lo que sus familiares pensaron que se trataba de una salida más entre amigas.
Sin embargo, a medida que avanzaba la noche y el día siguiente llegó sin noticias, la preocupación empezó a crecer cuando el teléfono de Karen dejó de responder llamadas y mensajes, y la última conexión registrada se remontaba a esa misma noche. Después de ese momento, no hubo más actividad en redes sociales ni contacto con nadie de su entorno.
Antes de seguir, hagamos una pausa rápida. Si este video te está pareciendo interesante, te invito a que te suscribas al canal y dejes tu me gusta. Eso ayuda muchísimo a que podamos seguir haciendo más videos y contando este tipo de historias reales. Dicho eso, ahora sí, continuemos con la historia. Los días comenzaron a acumularse sin ninguna señal de las dos jóvenes y frente a ese silencio, las familias decidieron acudir a las autoridades para denunciar la desaparición.
Al principio recibieron respuestas que intentaban tranquilizarlos y les indicaron que posiblemente se trataba de una ausencia voluntaria y que las jóvenes probablemente regresarían por su cuenta. Pero la situación tenía un elemento que hacía más delicada la búsqueda y era que Elizabeth no tenía la mayoría de edad, lo que requería una reacción más rápida por parte de las autoridades.
A pesar de ello, los familiares pasaron semanas sin recibir información clara sobre el avance de la investigación, mientras la incertidumbre crecía con cada día que pasaba. Mientras las familias seguían esperando respuestas, en Cali la investigación sobre los restos encontrados en Siloe continuaba avanzando y los análisis forenses indicaban que pertenecían a dos mujeres jóvenes, pero en un principio no fue sencillo establecer su identidad.
El oficial encargado de la investigación judicial en la ciudad comenzó a revisar los registros de personas desaparecidas en los municipios cercanos. Al comparar los datos obtenidos en los exámenes forenses con las denuncias presentadas en los días anteriores, encontró coincidencias que lo llevaron a centrar la atención en las desapariciones de Elizabeth Rojas y Karen Canelo.
La confirmación definitiva llegó tras el hallazgo de nuevos restos cerca del cementerio de Siloé. Entre ellos había una mano que mostraba un tatuaje particular que coincidía con la descripción entregada por la familia de Elizabeth cuando reportaron su desaparición. Aquella marca permitió unir definitivamente ambos casos. Las redes sociales también aportaron pistas importantes porque en la cuenta de Facebook de Karen, los investigadores encontraron fotografías publicadas el día en que ambas viajaron a Cali.
En una de ellas se observaba claramente la ropa que llevaba puesta, una prenda que posteriormente fue encontrada entre los restos recuperados. A partir de ese punto, los investigadores comenzaron a reconstruir los últimos movimientos de las jóvenes. Las conversaciones privadas del teléfono revelaban que ambas habían acordado reunirse en Cali para asistir a una fiesta en casa de John.
Y cuando los agentes recorrieron el barrio de Siloé en busca de testigos, varios vecinos confirmaron haber visto a las dos mujeres ingresar a la vivienda del joven esa misma tarde. Con esa información, la atención de los investigadores se concentró en John y en su padre. Algunos vecinos recuerdan que en los días posteriores a aquella reunión habían observado movimientos extraños en la casa y durante la madrugada ambos hombres fueron vistos sacando grandes bolsas de basura que luego dejaban en distintos puntos del barrio.
Estos testimonios comenzaron a encajar con la aparición de los restos en distintos lugares de la ciudad y así, con el avance de la investigación y la acumulación de pruebas, las autoridades reunieron elementos suficientes para proceder a la detención de padre e hijo. Cuando las autoridades los detuvieron, ambos hombres mostraron una actitud que llamó la atención de quienes presenciaron el procedimiento.
Durante su ingreso al sistema penitenciario, Germán incluso sonrió al momento de ser fotografiado por los agentes mientras su hijo permanecía más serio, aunque sin ofrecer explicaciones. Posteriormente, los investigadores realizaron un allanamiento detallado en la vivienda donde las jóvenes habían sido vistas por última vez y a simple vista el lugar parecía normal, sin señales evidentes de violencia.
Sin embargo, al aplicar pruebas químicas con luminol, comenzaron a aparecer rastros que revelaban lo ocurrido. Las manchas de sangre se extendían por distintos espacios de la casa. Había salpicaduras en el baño, en la tina, en la rejilla del desagüe e incluso en las tuberías, lo cual indicaba que en ese lugar se había intentado limpiar una escena violenta.
Dentro de la vivienda también fueron encontradas telas y sábanas que coincidían con las que habían sido utilizadas para envolver algunos de los restos hallados en la vía pública. Además, aparecieron prendas de vestir pertenecientes a las víctimas, entre ellas un par de zapatillas blancas. Con todas esas evidencias, los investigadores pudieron reconstruir lo que había ocurrido dentro de la casa.
Según las conclusiones del caso, tras una noche marcada por el consumo de alcohol y sustancias ilícitas, se produjo un episodio de violencia que terminó con la muerte de las dos jóvenes. Después de los crímenes, padre e hijo habrían tomado la decisión de cortar en pedazos los cuerpos para intentar deshacerse de ellos.
Germán tenía experiencia previa como Matarife, lo que explicaba el conocimiento utilizado para realizar ese procedimiento. Sin embargo, los intentos por eliminar los restos terminaron siendo desordenados y poco efectivos, lo que permitió que distintas partes fueran apareciendo en la ciudad. Durante la investigación también surgieron dos posibles explicaciones sobre el origen del conflicto.
Una de ellas señalaba que Germán habría intentado tener relaciones con una de las jóvenes y que una discusión por dinero habría desencadenado la violencia. La otra hipótesis sugería que el conflicto inicial ocurrió entre los dos hombres y que posteriormente las jóvenes fueron atacadas en medio de ese descontrol.
Finalmente, ambos fueron acusados por delitos de extrema gravedad dentro de la legislación colombiana, entre ellos homicidio agravado y desaparición forzada. Mientras el proceso judicial avanzaba, las familias de las chicas debieron enfrentar el dolor de una pérdida devastadora, agravada por el hecho de que algunas partes de los cuerpos nunca pudieron ser recuperadas.
Con el paso del tiempo, el caso generó una fuerte conmoción en Colombia y reavivó el debate sobre la violencia que enfrentan muchas mujeres en la región. Entrre tanto, para las familias de las víctimas, el proceso judicial representaba la única esperanza de que algún día se hiciera justicia por lo ocurrido. La historia de Elizabeth Rojas y Karen Canelo terminó de la forma más brutal imaginable.
Dos jóvenes que crecieron en entornos difíciles, que buscaban escapar por unas horas de sus propias realidades, terminaron atrapadas en una situación que nadie pudo prever. Sus familias no solo tuvieron que enfrentar la pérdida de dos hijas, hermanas y amigas, sino también el dolor añadido de una violencia extrema que dejó heridas imposibles de cerrar.
Con el paso del tiempo, la atención mediática sobre el caso comenzó a disminuir. Las detenciones de los sospechosos generaron un fuerte impacto inicial, pero después las noticias públicas se volvieron escasas. Hasta hoy no está del todo claro para la opinión pública cómo concluyó el proceso judicial, ni si hubo una condena definitiva, algo que deja la sensación de una historia que desapareció del foco mediático antes de que muchas preguntas encontraran respuesta.
Más allá de este caso en particular, la historia vuelve a recordar una realidad que se repite en distintos rincones de América Latina. La vulnerabilidad, la violencia y la falta de protección efectiva siguen siendo factores que colocan a muchas mujeres en situaciones de riesgo. Para las familias de Elizabeth y Karen, la esperanza de justicia es lo único que queda frente a una pérdida irreparable, mientras sus nombres se suman a la larga lista de vidas que terminaron de forma trágica.
Y bueno, querida audiencia, hasta aquí una investigación más. ¿Qué opinan del caso de hoy? Nos gustaría mucho leer sus comentarios, ya que su opinión sobre los casos es muy importante para nosotros. Recuerden siempre hacerlo con el máximo respeto posible, tanto para la víctima como para los demás espectadores y nosotros que los estaremos leyendo.
Antes de irte, deja tu me gusta y suscríbete si aún no lo estás. Tampoco te olvides de compartir este video si crees que alguien que conoces le puede interesar. Nos vemos hasta otra investigación criminal. Adiós.
News
El impactante caso de la mujer que acabó con toda su familia Sheats
El impactante caso de la mujer que acabó con toda su familia Sheats Ansiedad, depresión, trastorno bipolar. Estas y otras…
Un trío amoroso… y al final una MU3RTE
Un trío amoroso… y al final una MU3RTE En 2021 en Curitiba, Paraná, Ana Paula llevaba casi 3 años en…
Francisca Cadenas: lo que NADIE cuenta del pelo y dientes encontrados en la casa de los hermanos
Francisca Cadenas: lo que NADIE cuenta del pelo y dientes encontrados en la casa de los hermanos A medida que…
Niñas de 10 años son ENCONTRADAS CON VIDA, captor comete un tonto error | El caso de Charlene y Lisa
Niñas de 10 años son ENCONTRADAS CON VIDA, captor comete un tonto error | El caso de Charlene y Lisa…
Tenía solo 5 años | El TERRlBLE caso de Leanna Warner – Documental en español
Tenía solo 5 años | El TERRlBLE caso de Leanna Warner – Documental en español El 14 de junio de…
El Caso de Dulce Ivana | Criminalista Nocturno /Se Ha Resuelto Un Caso Importante
El Caso de Dulce Ivana | Criminalista Nocturno /Se Ha Resuelto Un Caso Importante Dulce Ivana Núñez Martínez tenía solo…
End of content
No more pages to load






