El sol del desierto de Coahuila caía como plomo derretido sobre la tierra

seca de San Pedro, un pueblo donde todavía existían hombres de palabra y

mujeres de fe inquebrantable. Era el año de 1915

cuando México sangraba por cada herida de la revolución, cuando la línea entre

héroe y villano era tan clara como la diferencia entre el agua limpia y el

veneno. Pero en ese pueblo aparentemente bendecido por Dios, caminaba un demonio

con traje de autoridad. Su nombre era Perfecto Ramos, alcalde

respetado, hombre de misa dominical. padre de familia ejemplar ante los ojos

del pueblo. Pero detrás de esa máscara de decencia se escondía un Judas

moderno, un traidor que vendía almas mexicanas por monedas de oro federal.

Perfecto Ramos no era un hombre alto. Medía apenas 1660, con hombros caídos y

manos suaves que nunca habían conocido el peso de la pala o el mango del machete. Usaba anteojos redondos que

brillaban como ojos de lechuza cuando contaba dinero a la luz de las velas. Su

bigote delgado, recortado con precisión obsesiva, temblaba cuando mentía y

mentía cada vez que abría la boca. Vestía siempre de negro, como si ya

cargara el luto de los hombres que mandaba matar. Sus zapatos boleados

reflejaban el sol del mediodía, pero nunca reflejaron ni una pizca de honor o

decencia humana. Tenía 42 años. cuando comenzó a vender nombres de

revolucionarios a los federales. 42 años de vivir entre gente honrada, sin

aprender ni una gota de honor. Su voz era suave, casi femenina, el tipo de voz

que usaba para convencer a las viudas de que todo estaría bien mientras planeaba entregarlas al siguiente pelotón de

fusilamiento. sonreía mostrando dientes manchados de tabaco barato. Y esa sonrisa era lo

último que muchos hombres buenos vieron antes de ser traicionados. Órale,

compadre. Si quieres ver como este hijo de perra pagó cada gota de sangre que derramó, dale like a este video ahora

mismo. Suscríbete al canal porque lo que viene es la venganza más brutal que

Pancho Villa y Rodolfo Fierro ejecutaron en toda la revolución. y comenta desde

qué ciudad nos estás viendo para que sepamos que la memoria de la justicia verdadera sigue viva en todo México.

Porque esta historia no es un cuento de hadas, es un recordatorio de que hubo un

tiempo donde la justicia no llegaba en carruaje del gobierno corrupto. Llegaba a caballo con mauser en mano y sed de

venganza justa en el corazón. Durante meses, el alcalde Ramos vendió

información a un capitán federal llamado Arturo Mendoza, un cerdo uniformado que

comandaba un destacamento de 80 hombres estacionados en piedras negras. Cada

nombre que Ramos escribía en papel sellado con el escudo del municipio valía 100 pesos oro, 100 pesos manchados

con la sangre de mexicanos que solo querían ver a su patria libre de tiranos

y ladrones. La lista de muertos por culpa de Perfecto Ramos era larga como camino al

infierno. Don Sebastián Flores, fusilado por esconder rifles villistas en su

establo, los hermanos Aguirre colgados de un mesquite por dar de comer a

revolucionarios hambrientos. El maestro Bonifacio Luna, torturado hasta la

muerte por enseñar a leer a los hijos de los peones. Doña Esperanza Ruiz, violada

y asesinada por los federales después de que Ramos revelara que su esposo era

mensajero de Villa, 23 nombres, 23 almas

entregadas al demonio federal por 2,00 pesos oro. Pero la traición más

imperdonable, la que hizo que hasta el [ __ ] se tapara los ojos de vergüenza,

fue cuando Ramos vendió a la familia Contreras Completa. Era marzo de 1915.

Las noches todavía eran frías en Coahuila, ese frío del desierto que

teclaba agujas en los huesos. La familia Contreras, don Rodrigo, su esposa Lucía

y sus cuatro hijos, Joaquín de 14 años, María de 12, los gemelos Carlos y

Antonio de 9 y la pequeña Rosa de apenas 6 años vivían en un rancho a las afueras

de San Pedro. Eran gente trabajadora, de esas familias que rompen la espalda

cultivando tierra ingrata para sacar adelante un pedazo de tortilla y frijoles. Don Rodrigo Contreras era

hombre de convicciones. Cuando Villa necesitaba esconder armas, municiones o

caballos, don Rodrigo abría las puertas de su rancho sin hacer preguntas. Mi

general, le había dicho una vez a Villa, mi vida y la de mi familia están al

servicio de México libre. Palabras proféticas que se volverían trágicamente

ciertas. Perfecto Ramos descubrió el secreto de los Contreras porque era rata

que olía todo desde su oficina en el palacio municipal. vio los movimientos

nocturnos, escuchó los rumores, ató cabos con la precisión de una víbora

calculando dónde clavar los colmillos. El 15 de marzo de 1915,

Perfecto Ramos escribió una carta al capitán Mendoza. La escribió con tinta china negra sobre papel fino, con letra

elegante y pulcra que contrastaba con la suciedad moral de cada palabra. La carta

decía, “Estimado capitán Mendoza, en el rancho La esperanza de la familia

Contreras se esconden actualmente 40 rifles Mauser, 2000 cartuchos y ocho

caballos destinados a las fuerzas villistas. El jefe de familia, Rodrigo

Contreras, es simpatizante activo de Francisco Villa. Sugiero acción

inmediata antes de que muevan el arsenal. La compensación acordada debe ser depositada en la cuenta habitual.

Respetuosamente, Perfecto Ramos, alcalde de San Pedro. Perfecto Ramos selló la

carta con la rojo, rojo como la sangre que estaba por derramarse, y la envió