La bailarina que masacró a oficiales nazis en Auschwitz 

1 de septiembre de 1939. Tras una falsa acusación  de que los polacos habían atacado una emisora de   radio alemana, la Alemania nazi lanza una campaña  de “represalia” contra Polonia. Esta operación   supone el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Polonia se ve inmersa en una guerra de dos   frentes cuando es invadida, desde el este,  por la Unión Soviética el 17 de septiembre. 

Varsovia se rinde oficialmente el  28 de septiembre. Un día más tarde,   de acuerdo a su pacto secreto de no agresión,  Alemania y la Unión Soviética se reparten Polonia.  En otoño de 1940, las autoridades alemanas  establecen un gueto en Varsovia, la ciudad   más grande de Polonia y con la mayor tasa de  población judía.

 Casi el 30% de la población   de esta ciudad se ve obligada a hacinarse  en un espacio reducido. Este espacio supone   el 2,4% de la superficie de la ciudad. La política nazi contra los judíos del   gueto de Varsovia es especialmente brutal  y despiadada. El hacinamiento extremo,   las raciones mínimas y las condiciones insalubres  provocan enfermedades, hambre y la muerte de   miles de judíos cada mes.

 Una de las judías  recluídas en este gueto es Franceska Mann. Franceska Mann, también conocida  como Franceska Manheimer, nació   el 4 de febrero de 1917 en Varsovia,  por aquel entonces Reino de Polonia. Franceska, una hermosa bailarina de talento  excepcional, estudió ballet y danza contemporánea   en la escuela de Tacjanna Wysocka. 

Posteriormente, estudió danza libre,   ballet y claqué con Irena Prusicka. En aquella  época, Franceska conoció a artistas famosas   del momento, como la cantante Wiera Gran y  la actriz de teatro Stefania Grodzieńska. Durante sus estudios y después de la escuela,  Mann dio recitales en el Gran Teatro de   Varsovia.

 Era una de las bailarinas polacas  más bellas y prometedoras entre 1936 y 1939.   Actuaba tanto en obras clásicas como modernas,  en óperas y cabarets, en cafés o en fiestas   privadas. Igualmente, también participó en  un cortometraje “los polacos son famosos”. En mayo de 1939, pocos meses  antes del estallido de la guerra,   obtuvo incluso el reconocimiento de su talento en  el Concurso Internacional de Danza de Bruselas,   donde interpretó una danza inspirada en el  cuadro de las bailarinas de ballet de Degas.  

Franceska finalizó en cuarta posición en un  concurso compuesto por otras 125 bailarinas. La Segunda Guerra Mundial comenzó el 1  de septiembre de 1939 con la invasión de   Polonia. Varsovia sufrió intensos ataques aéreos  y bombardeos de artillería. El 29 de septiembre,   poco después de su rendición, las  tropas alemanas entraron en la capital.

La campaña en Polonia terminó el  6 de octubre de ese mismo año,   con la división y anexión de todo el país por  parte de Alemania y de la Unión Soviética.  El 23 de noviembre de 1939, las autoridades  nazis exigieron a los judíos de Varsovia   que se identificaran a través de brazaletes  blancos con una estrella de David azul.

 Las   autoridades alemanas cerraron las escuelas  hebreas, confiscaron sus propiedades,   reclutaron a hombres judíos para realizar  trabajos forzados y disolvieron todas las   organizaciones judías anteriores a la guerra. El 12 de octubre de 1940, las autoridades  alemanas decretaron la creación de un   gueto en Varsovia.

 La orden obligaba a  todos los residentes judíos de Varsovia   a trasladarse a un nuevo lugar designado  por los nazis. Este gueto sería aislado   del resto de la ciudad en noviembre de 1940 Uno de esos judíos recluídos en el gueto   fue Franceska Mann y su marido Marek  Rosenberg. El matrimonio tuvo una hija. En diciembre de ese mismo año, los nazis  pidieron la pena de muerte para todos   aquellos judíos que hubieran abandonado  el gueto sin permiso.

 El mismo castigo   le esperaba a cualquier persona que  protegiera o escondiera a esos judíos. El gueto de Varsovia, que se convirtió en el  mayor gueto judío de la Europa ocupada por los   nazis durante la Segunda Guerra Mundial,  estaba rodeado por un muro de más de tres   metros de altura, cubierto de alambre de espino y  estrechamente vigilado para impedir la interacción   entre el gueto y el resto de la ciudad.

 Se  estima que la población de este suburbio,   la cual incrementó enormemente, ya  que todos los judíos de otras ciudades   cercanas fueron obligados a establecerse  aquí, era de más de 400.000 personas.    Las autoridades alemanas obligaron a los  residentes de la judería a vivir en un   área de 3,3 metros cuadrados, con una  media de 7,2 personas por habitación.

   El hacinamiento extremo, las raciones mínimas  y las condiciones de insalubridad provocaron   enfermedades, hambre y la muerte de  miles de judíos cada mes. En 1941,   la ración media diaria de comida para los judíos de Varsovia se limitaba a 184 calorías,   frente a las 2.613 de los alemanes.

 Una orden  oficial nazi establecía que “el aprovisionamiento   básico del Distrito Residencial Judío debe ser  inferior al mínimo necesario para preservar la   vida, sin importar las consecuencias”. El hambre en el gueto era tan grande,   que era habitual ver a niños y mayores  agonizando y mendigando por las calles. 

Entre 1940 y mediados de 1942, 83.000 judíos  murieron a causa de la inanición y las   enfermedades. Cuando fallecía un residente del  gueto de Varsovia, sus familiares depositaban el   cadáver en la calle y por la mañana lo recogía un  carro funerario que hacía la ronda todos los días. En este lugar, Mann actuó en el Teatro Femina,  el Melody Palace o el Café Bagatela hasta que,   el 19 de abril de 1943, comenzó el  levantamiento del gueto de Varsovia,   después de que las tropas y la 

policía alemana quisieran deportar   a los supervivientes del gueto a los campos  de trabajos forzados del distrito de Lublin.  Los habitantes del gueto ofrecieron una  resistencia organizada durante los primeros  días de la operación, infligiendo bajas a las  unidades de las SS y de la policía, quienes  estaban bien armados y equipados.

Continuaron resistiendo a la deportación   luchando de forma individual o en pequeños grupos durante cuatro semanas.  Fue el mayor levantamiento de judíos durante  la Segunda Guerra Mundial y la primera  revuelta urbana importante contra  la ocupación alemana en Europa. Al final, a pesar de estos esfuerzos,   los nazis arrasaron el gueto.

 Quemaron  y demolieron esta parte de Varsovia,