ASESlNÒ a toda su FAMILIA y los ENTERRÓ en su PROPIA casa | El caso de Bruno Marabel

En una vivienda del centro de Paraguay, un olor insoportable comenzó a alertar a vecinos y transeútes durante varios días. Lo que parecía una simple molestia terminó revelando una escena imposible de ignorar. Una familia completa había desaparecido puertas adentro. Una mujer adulta, su madre y dos niños pequeños llevaban días sin ser vistos, mientras el único integrante ausente del hogar continuaba con su rutina diaria.

A partir de ese silencio, las autoridades iniciaron una investigación que destapó antecedentes familiares oscuros, conflictos prolongados y una convivencia marcada por tensiones que nadie supo o quiso detener a tiempo. Antes de empezar con el vídeo, queremos contarte que en este canal tenemos un podcast llamado Historias Criminales, donde analizamos casos reales, crímenes que marcaron época y las historias más oscuras del True Crime.

 Te dejamos el enlace en la descripción para que vayas y lo escuches. Yo soy Pedro, la voz del crimen. Te invito a suscribirte al canal, dejar tu me gusta y escribir en los comentarios desde dónde nos estás viendo. y quieres seguir acompañándonos en más historias criminales de la vida real. Comenzamos. Bruno Javier Marabel Ramírez nació el 4 de marzo de 1999 en Itahuá, Paraguay.

Creció dentro de un núcleo familiar integrado por su padre Bruno Marabel, su madre Catalina Ramírez y su hermana mayor Cintia Raquel. Desde muy temprano, el ambiente en el que se desarrolló estuvo marcado por una dinámica compleja que puede describirse sin exageración como disfuncional. Sobre la figura materna se conoce muy poco, mientras que su padre intentó brindarle una crianza adecuada dentro de las limitaciones que tenía.

Sin embargo, ese esfuerzo no fue suficiente para evitar que con el paso del tiempo Bruno desarrollara un carácter particular con rasgos que comenzarían a llamar la atención desde la adolescencia. A una edad temprana se registraron episodios que anticipaban una conducta agresiva y una marcada falta de empatía.

Cuando tenía apenas 12 años, protagonizó un conflicto familiar al romper el teléfono celular de su hermana, luego de que ella se negara a prestárselo. Años más tarde, a los 15 y encontrándose bajo los efectos del alcohol, se vio involucrado en una violenta pelea con un grupo de personas en la que llegó a agredir de forma severa a dos de ellas, provocándoles heridas en la cabeza.

Con el tiempo, Bruno encontró en el boxeo una actividad que despertó un profundo interés. No solo comenzó a practicarlo, sino que demostró tener habilidad para ese deporte, destacándose en la disciplina. Esta afición marcaría un punto importante en su vida, ya que lo llevaría a frecuentar eventos relacionados con las artes de combate y a vincularse con personas que compartían ese mismo gusto.

 Por eso, a sus 17 años se enteró de un evento relacionado con este deporte que se realizaría en Asunción, la capital de Paraguay, al que sin duda asistió. Allí, entre la multitud se encontraba una chica llamada Dalma Rojas Rodas, también paraguaya, quien nació en 1992 en el seno de una familia conformada por Dalma Elva Rodas y Julio Rojas del Valle, su padrastro.

En aquel entonces, la familia de Dalma vivía en las afueras de la capital, lugar donde la chica pasó gran parte de su niñez. De hecho, cursó sus estudios en una reconocida escuela privada de la zona. En un inicio, la familia se sustentaba con una lavandería, propiedad de la madre de Dalma, pero el negocio tuvo que cerrar, ya que la mujer no pudo hacerle frente al pago de los impuestos derivados de la actividad, ni tampoco al alquiler.

 Esto porque su esposo comenzó a tener problemas con juegos de azar y apuestas. Luego de la quiebra del negocio, según afirmaron varias fuentes, la pareja cometió delitos de diferente índole en los que perjudicaron a muchas personas. Esto incluyó robos, estafas, usurpación de identidad. Incluso llegaron a mentirle a una señora mayor, logrando que firmara un documento que luego de fallecer utilizaron para quedarse con 30 hectáreas de un terreno que le pertenecía.

Pasaron años con este comportamiento, pero Dalma siguió con su vida. Es así como llegado el 2010, a sus 17 años conoció a un chico llamado Ever Barrios, quien tenía 10 años más que ella. La relación entre Dalma y Ever había comenzado a partir de la afinidad que ambos compartían por la música y avanzó con rapidez.

No solo consolidaron un vínculo sentimental, sino que también desarrollaron proyectos en común, llegando incluso a grabar una canción y un videoclip juntos. Con el tiempo decidieron formalizar la relación a través del matrimonio. En el año 2012 nació su primer hijo, Cristian Santino, y en apariencia la pareja atravesaba un buen momento.

 Sin embargo, la convivencia con los padres de Dalma pronto comenzó a generar tensiones. Ambos mantenían una conducta marcadamente controladora y aprovechando que Ever vivía con ellos, comenzaron a exigirle que participara en distintas actividades fraudulentas. Ever se negó a involucrarse en estos actos ilícitos, lo que provocó un quiebre definitivo en la relación con sus suegros.

Como represalia, la madre de Dalma presentó una denuncia en su contra, acusándolo de haber intentado abusar sexualmente de su hija. La acusación se sostuvo en el argumento de que Dalma era menor de edad cuando comenzó la relación y a raíz de ello la justicia resolvió imponerle prisión domiciliaria. Pese a la gravedad de la situación, los problemas legales de la familia no cesaron.

 En el año 2013, los padres de Dalma se vieron implicados en un nuevo hecho delictivo, esta vez relacionado con una entidad bancaria. Este episodio terminó con la detención y posterior encarcelamiento tanto de la madre como de Ever. Dalma logró mantenerse al margen de esa causa tras fingir un embarazo, lo que le permitió evitar consecuencias judiciales.

Un año más tarde, en 2014, dio a luz a su segundo hijo, Saulo Pí Nahir. Tras cumplir su condena, Ever decidió abandonar Paraguay y trasladarse a Brasil, alejándose definitivamente del núcleo familiar. Con el paso del tiempo y debido a las amenazas que comenzaron a recibir como consecuencia de los delitos cometidos, la familia optó por cambiar de residencia.

En el año 2016 se mudaron a Asunción, estableciéndose en una vivienda ubicada en la calle Oliva y Montevideo, marcando así una nueva etapa en la vida de Dalma y de sus hijos. En el año 2016, durante un evento relacionado con el boxeo realizado en Asunción, se produjo el encuentro entre Dalma Rojas Rodas y Bruno Marabel.

 Él tenía 17 años y ella 25. Y además de asistir como espectadora, Dalma practicaba kickboxing, lo que facilitó que ambos conectaran rápidamente a través del interés común por los deportes de combate. Luego de conversar en ese primer encuentro, continuaron en contacto a través de las redes sociales. Bruno, con conocimientos y experiencia en boxeo, pasó a cumplir el rol de entrenador de Dalma, lo que fortaleció el vínculo entre ambos.

Con el tiempo, la relación se volvió cada vez más cercana y finalmente en el año 2017 iniciaron formalmente un noviazgo. El hecho de que Dalma tuviera dos hijos de una relación anterior no representó un obstáculo para Bruno, ni tampoco fue un impedimento para que consolidaran su relación.

 Así, en enero de 2018, decidieron casarse dando inicio a una nueva etapa como familia. Sin embargo, la relación con los padres de Dalma continuó siendo conflictiva. Según distintas referencias, ellos manifestaban la intención de quitarle la custodia de los niños, argumentando que su hija no les prestaba la atención necesaria ni los cuidaba de forma adecuada.

A estos conflictos se sumaba el desacuerdo de Dalma con el estilo de vida que sus padres llevaban en ese momento. Ante este escenario, la pareja decidió mudarse a la casa del padre de Bruno, ubicada en la ciudad de Itá, donde él residía cuando conoció a Dalma. No obstante, esa situación no se mantuvo por mucho tiempo.

 Durante el transcurso del mismo año 2018 y debido a las constantes presiones y al intento de control por parte de los padres de Dalma, la pareja optó por regresar a vivir al hogar de ellos pese a los problemas existentes. Durante el año 2018 y pese a los conflictos familiares, en apariencia la vida cotidiana transcurría con normalidad en la casa donde Dalma, Bruno y los niños residían junto a los padres de ella.

En ese periodo, Bruno trabajaba en un local de comida rápida, donde mantenía una buena relación con sus compañeros de trabajo. Dentro de ese entorno laboral era especialmente cercano a dos de sus compañeras, Alba Armúa y Araceli Sosa, con la intención de compartir un momento fuera del ámbito laboral y aprovechando que supuestamente la vivienda donde residía con su familia se encontraba desocupada, el 6 de octubre Bruno invitó a ambas jóvenes a pasar un rato en el lugar.

Esa reunión no fue la primera vez que Alba y Araceli visitaban la casa, ya que tres días antes habían estado allí almorzando. En esa ocasión organizaron un encuentro informal que incluyó una pequeña fiesta con karaoke. Según relataron posteriormente las jóvenes, el estado de la vivienda les llamó la atención.

 El lugar se encontraba muy desordenado. Había ropa esparcida por el suelo y un olor desagradable que impregnaba el ambiente. Bruno explicó esa situación atribuyéndola a las evacuaciones de la mascota de la casa. Al observar a la perra, Alba y Araceli notaron que tenía manchas de sangre en el rostro. Al comentárselo a Bruno, él justificó esa situación asegurando que el animal había dado a luz recientemente a sus cachorros.

Finalizado el encuentro, todos se retiraron del lugar y Bruno quedó solo en la vivienda. Dos días después, el 8 de octubre, varias personas que transitaban por la zona, así como vecinos del sector, comenzaron a realizar denuncias debido a un olor fétido que emanaba de la casa y que se había extendido por toda la cuadra.

A raíz de estas quejas, la policía fue alertada y se dirigió a la residencia sin imaginar la escena que estaba a punto de descubrir. Al llegar al lugar, los agentes realizaron una primera inspección y constataron la presencia de una gran cantidad de moscas, además del intenso olor que había motivado los llamados.

Durante el recorrido inicial, aproximadamente a las 5 de la tarde, los policías realizaron un hallazgo estremecedor. En un pequeño pasillo ubicado en la entrada de la casa, cubierto con arena y diversos objetos, encontraron un cuerpo que presentaba una herida en el pecho, aparentemente provocada con un arma blanca.

Posteriormente, el cadáver fue identificado como el de Julio Rojas del Valle, padrastro de Dalma, quien tenía 52 años al momento de su muerte. Lejos de terminar allí, el horror continuó cuando las autoridades siguieron inspeccionando la vivienda. Un par de horas más tarde, los agentes descubrieron lo que parecía ser una fosa común.

 En ese sector se encontraban tres cuerpos más ocultos bajo capas de cal, arena, diversos objetos y una cobertura de cemento. Las víctimas eran Dalma, su madre y uno de los hijos de la joven. Finalmente, en el estacionamiento ubicado en la parte trasera de la propiedad, los policías hallaron el cuerpo del otro hijo de Dalma, completando una escena que revelaba la magnitud del crimen ocurrido dentro de la vivienda.

 Si bien los padres de Dalma acumulaban numerosos enemigos a raíz de los delitos cometidos en el pasado, el único integrante de la familia que no se encontraba en la vivienda al momento del hallazgo era Bruno. Por esta razón, las autoridades comenzaron a considerarlo de inmediato como el principal sospechoso. A simple vista, los cuerpos presentaban signos de haber sido enterrados hacía varios días y además vecinos declararon haber visto a Bruno entrando y saliendo de la casa.

 en jornadas previas al descubrimiento. Mientras la policía trabajaba en la escena del crimen, Bruno se encontraba en su lugar de trabajo. Al enterarse por las noticias de lo que estaba ocurriendo, algunos compañeros le avisaron de inmediato. Tras recibir la información, se dirigió a la casa de su padre, tomó un pequeño bolso, guardó algunas pertenencias, llamó un taxi y se retiró del lugar.

Poco después, el padre de Bruno recibió una llamada de una sobrina, quien le informó que el joven estaba siendo buscado por la tragedia ocurrida en la vivienda de la familia de su esposa. Ante esa situación, el hombre no dudó en contactar a los investigadores y notificarles lo sucedido. Gracias a esa colaboración, las autoridades lograron ubicar y detener a Bruno en la zona de Remancito, en inmediaciones de la frontera con Argentina.

 En el momento de la captura, el joven se negó a realizar cualquier tipo de declaración formal y fue puesto bajo arresto preventivo. No obstante, trascendió que durante el procedimiento Bruno confesó su culpabilidad a los funcionarios que lo detuvieron. Sin embargo, debido a las condiciones en las que se produjo esa manifestación, dicha confesión no pudo ser considerada como prueba válida dentro del proceso judicial.

Mientras tanto, en la vivienda donde ocurrieron los hechos, los investigadores continuaban realizando las diligencias necesarias para esclarecer lo sucedido. Los análisis forenses determinaron que las víctimas habían sido asesinadas entre el viernes 28 de septiembre y los primeros días de octubre de 2018. A medida que se conocían nuevos detalles, el caso comenzó a adquirir una enorme repercusión mediática, ocupando las portadas de los diarios y los principales espacios en los noticieros, mientras la opinión pública exigía

respuestas sobre lo ocurrido y las razones detrás de una masacre de tal magnitud. Antes de seguir, una pausa rápida. Si este tipo de historias te interesa, suscríbete y deja tu me gusta. De esta forma me ayudas mucho a poder seguir trayéndote más casos como este. Ahora sí, continuamos. En medio del fuerte impacto mediático que generó el caso, Bruno aceptó brindar una entrevista a un canal de televisión bajo la condición de que estuviera presente su abogada.

Dos periodistas acudieron hasta la celda donde se encontraba detenido y dialogaron con él. Durante esa entrevista, afirmó que la última vez que había visto a la familia fue el 28 de septiembre. Sin embargo, esa declaración terminó perjudicándolo aún más, ya que las autoridades ya habían establecido esa fecha como el posible día en que comenzaron los asesinatos.

Según su versión, ese día salió de su trabajo, se dirigió a la casa de su padre para cambiarse de ropa y luego salió con compañeros de trabajo hasta altas horas de la noche. Aseguró que no regresó a la vivienda que compartía con su esposa y que decidió quedarse en la casa de una amiga. También manifestó que atravesaba problemas con Dalma desde hacía aproximadamente 6 meses debido a los maltratos que, según él, recibía por parte de sus suegros y a las constantes amenazas que le hacían cada vez que intentaba abandonar el hogar.

Finalmente, sostuvo, sin mostrar arrepentimiento, que creía que el crimen había sido producto de un ajuste de cuentas relacionado con los conflictos y antecedentes delictivos de la familia. Mientras tanto, la investigación avanzaba. Las autopsias no lograron determinar con precisión la causa exacta de la muerte de Dalma y de los niños debido al avanzado estado de descomposición de los cuerpos.

 No obstante, los forenses concluyeron que en los tres casos hubo ataques violentos con arma blanca y una privación intencional de la respiración. En el caso del niño más pequeño se documentaron 17 heridas postmortem. La madre de Dalma fue asesinada mediante golpes con un martillo, mientras que el padrastro recibió una herida punzocortante de aproximadamente 7 cm.

Paralelamente, Bruno fue sometido a evaluaciones psicológicas realizadas por dos profesionales del Ministerio Público. Ambos coincidieron en que padecía un trastorno antisocial de la personalidad, aunque determinaron que estaba plenamente consciente de sus actos y en condiciones de asumir la responsabilidad penal.

 Además, señalaron una alta probabilidad de reincidencia y lo describieron como una persona fría, vanidosa, insensible, egocéntrica, ambiciosa, con elevada autoestima y confianza en sí mismo. Las investigaciones permitieron establecer que el viernes 28 de septiembre fue el último día en que los niños asistieron a la escuela y también la última vez que Dalma acudió a su entrenamiento de kickboxing, disciplina que practicaba con constancia porque se preparaba para competir.

 En cuanto al padrastro, se determinó que se había marchado del hogar tras una fuerte discusión con la madre de Dalma y que fue visto el martes 2 de octubre alrededor de las 10 de la mañana. ingresando a un local para recargar saldo telefónico hecho registrado por cámaras de seguridad. Con estos datos, los investigadores lograron reconstruir con mayor precisión lo sucedido.

El viernes 28 de septiembre, Bruno registró su salida del trabajo a las 2 de la madrugada, un horario inusual, ya que normalmente finalizaba su jornada entre la medianoche y las 12:30. Al llegar a la casa, se dirigió a la habitación de su esposa y la atacó con un arma blanca. provocándole la muerte. Al escuchar ruidos, la madre de Dalma se acercó y también fue atacada, falleciendo por múltiples heridas.

Posteriormente, Bruno fue tras los niños. En el caso del mayor se evidenció un extremo ensañamiento. Para ocultar los cuerpos, los envolvió en sábanas y los trasladó hacia la parte trasera de la vivienda utilizando una carretilla. Para ello se valió de una pala que había adquirido con anterioridad. El 30 de septiembre de 2018 consiguió arena, cal y cemento y aplicando conocimientos de albañilería, procedió dorrarlos y cubrirlos.

 A pesar de lo ocurrido, continuó con su vida de manera aparentemente normal, mantuvo su rutina laboral y siguió viviendo en la misma casa. El 2 de octubre, al encontrar al padrastro de Dalma, quien había regresado en busca de su familia, se produjo un enfrentamiento que terminó con la muerte del hombre. también a manos de Bruno utilizando un arma blanca.

Las visitas de Alba y Araceli a la vivienda llamaron la atención de los investigadores, quienes consideraron la posibilidad de una complicidad. Esta hipótesis cobró fuerza cuando trascendió que Bruno mantenía una relación que iba más allá de la amistad con Alba. Por tal motivo, ambas mujeres fueron detenidas de manera preventiva mientras se realizaban las averiguaciones.

También fue detenido Marcelo Sosa, hermano de Araceli, quien había estado presente en la última reunión en la casa. En medio de la cobertura mediática, Alba brindó una entrevista en la que aseguró ser inocente y relató su vida personal. Por su parte, Araceli declaró que si bien había notado el fuerte olor, el desorden de la casa, las restricciones impuestas por Bruno para que no se movieran libremente y las manchas de sangre en la mascota, jamás imaginó lo que realmente había ocurrido.

Finalmente, el análisis de las comunicaciones reveló que el día de los hechos, Bruno envió una nota de voz a su jefa y varios mensajes a distintas personas intentando construir una coartada. En uno de esos audios, de manera involuntaria se logró captar la voz del hijo mayor de Dalma, lo que se convirtió en una prueba clave dentro del proceso judicial.

Siguiendo los cambios. Puede pasar el número de Araeli, por favor. Tengo que llevarle algo y me olvide. Tras avanzar la investigación y luego de varios días de detención preventiva, tanto Alba como Araceli y Marcelo fueron liberados al no encontrarse pruebas que acreditaran su participación en los hechos. Al recuperar la libertad, Araceli brindó una entrevista en la que relató lo traumático que resultó su paso por prisión, describiendo el impacto emocional que sufrió ella y su familia, así como la angustia de no poder volver

con su hija durante ese periodo, sentimientos que la hicieron en varios momentos llegar a pensar en privarse de la existencia. Con el correr de los días se confirmó que el juicio contra Bruno Marabel sería oral y público y que inicialmente estaba previsto para el mes de mayo de 2020. Sin embargo, el inicio del proceso se postergó y finalmente comenzó el 22 de septiembre de ese mismo año.

 En un primer momento no se esperaba que el acusado prestara declaración, pero de manera sorpresiva en octubre decidió testificar, aunque bajo la condición de responder únicamente a las preguntas formuladas por su abogada. Durante su declaración, Bruno sostuvo que la última vez que vio a su familia fue el 23 de septiembre de 2018.

 cuando asistieron juntos a una velada de boxeo y que posteriormente ellos se habrían trasladado a una vivienda que poseían fuera de la ciudad. En ese contexto, negó haber quitado la vida a Dalma, a los niños y a su suegra y afirmó que la única persona a la que mató fue a Julio, el padrastro, a quien señaló como el verdadero responsable del asesinato del resto de la familia.

Según su versión, Julio atravesaba nuevamente problemas vinculados a los juegos de azar y tenía la intención de vender la casa, algo que Dalma Elva no habría permitido. Aseguró que a raíz de esa situación, el hombre decidió eliminar a todos y que luego intentó hacer lo mismo con él, por lo que actuó en defensa propia.

 No obstante, el cúmulo de pruebas reunidas durante la investigación permitió demostrar su responsabilidad en los hechos, pese a que continuó negando su participación. En noviembre de 2020, la jueza Gloria Grey dio lectura a la sentencia. Antes de anunciar la condena, describió de manera detallada las lesiones sufridas por cada una de las víctimas y el violento accionar que puso fin a sus vidas mediante el uso de armas blancas y golpes de martillo.

Finalmente, Bruno fue condenado a 30 años de prisión, más 10 años adicionales como medida de seguridad al ser hallado culpable del quintuple homicidio. La fiscalía solicitó que también se lo condenara por femicidio, pedido que no fue aceptado por el tribunal. Posteriormente, la sala penal de la Corte Suprema rechazó el recurso de casación directa presentado por el acusado al no considerar que existieran motivos extraordinarios para revisar el fallo, quedando firme la condena impuesta. A pesar de ello, la defensa

presentó un recurso extraordinario de casación, argumentando diversas irregularidades, entre ellas el ingreso a la vivienda sin orden judicial, la falta de indagatoria en etapas iniciales y el rechazo de distintos planteos durante el juicio. También solicitó la nulidad absoluta de la prueba documental vinculada a la supuesta confesión realizada por Bruno al momento de su detención, alegando que había sido hecha ante efectivos policiales y no ante la fiscalía.

Tras un extenso análisis, la sala penal resolvió no hacer lugar al recurso y confirmó de manera definitiva la condena de 30 años de prisión más 10 años como medida de seguridad. De esta forma, la sentencia quedó firme y Bruno Marabel continuó privado de libertad, cumpliendo la pena impuesta por la justicia. Sin embargo, con el paso del tiempo, su situación volvió a captar la atención pública.

 En el año 2022, tras haber transcurrido más de 4 años desde los crímenes, se dio a conocer que luego de haber pasado por distintas penitenciarías del país, fue trasladado a la cárcel regional de Concepción. Este traslado se produjo en medio de un escándalo generado por la información de que varias mujeres acudían al penal para visitarlo y manifestaban su deseo de mantener encuentros íntimos con él.

En ese contexto se supo que Bruno había iniciado una relación con una de esas mujeres con quien tuvo un hijo. Según sus propias declaraciones, este hecho lo motivó a intentar cambiar, salir adelante y brindar amor paternal, pese a las circunstancias de su encierro. Afirmó haber confesado lo sucedido ante Dios y ante las personas que consideró necesarias, asegurando que no le importaba la opinión de quienes lo criticaban.

Estas declaraciones las realizó durante una entrevista concedida a un canal local de Paraguay desde el interior del centro penitenciario donde apareció vistiendo prendas de marca. Durante esa misma entrevista expresó su disconformidad con las condiciones del sistema penitenciario. Manifestó que, a pesar de que se habla de reinserción social, no se le permitía trabajar dentro de la cárcel para reducir su condena.

señaló que debido a la pena que cumple y al morbo generado en torno a su figura, le negaban cualquier posibilidad laboral. También negó ser una persona violenta, relativizando su conducta al afirmar que todos tienen momentos de carácter fuerte o días de furia. En cuanto a su convivencia en prisión, admitió protagonizar lo que denominó peleas normales, que según él no pasaban a mayores.

No obstante, denunció estar constantemente amenazado por integrantes del Primer Comando Capital, asegurando que esa organización tenía presencia en todas las cárceles y que incluso habrían puesto precio a su vida. relató que poco tiempo antes de la entrevista se produjo un motín en el que intentaron privarlo de la vida y que logró salvarse gracias a la intervención de las autoridades penitenciarias.

Bruno también reiteró acusaciones contra los padres de Dalma, afirmando que consumían sustancias ilícitas supuestamente proporcionadas por el exministro del Interior, Arnaldo Yuzio, cuando este se encontraba al frente de la Secretaría Nacional Antidrogas. aseguró haber conversado personalmente con él y lo acusó también de consumir estupefacientes.

Incluso sostuvo que este exfuncionario sería el padre biológico de su expareja, algo que, según afirmó, ella misma le habría confirmado. Recordó que durante la investigación inicial se solicitó una prueba de ADN al presunto padre biológico que arrojó resultado negativo y que posteriormente no se continuó con esa línea investigativa.

 En el año 2023, la Corte Suprema de Justicia hizo lugar a una corpus genérico a favor de Bruno. El recurso fue presentado por su abogada, María de la Paz Martínez, debido a las amenazas de muerte que él denunciaba recibir por parte del Primer Comando Capital y ante la falta de medidas adoptadas por el Ministerio de Justicia. El objetivo fue exhortar tanto a las autoridades del penal de Concepción como al juez interviniente a tomar acciones concretas. para garantizar su seguridad.

Por otro lado, tras los hechos, también cobró relevancia la historia de la vivienda donde ocurrieron los crímenes, conocida como la casa del horror. La propiedad pasó a manos del Estado paraguayo tras ser declarada patrimonio municipal. Se trata de una construcción de estilo neoclásico diseñada en 1935 por el arquitecto Miguel Ángel Alfaro, destinada originalmente a ser habitada por el Dr.

 Mario Luis de Phoenix, un reconocido médico de la guerra del Chaco. Una investigación difundida por la página Paraguay 1900 reveló un dato histórico que volvió aún más sombrío el pasado del lugar. Exactamente 105 años antes de la masacre. El 29 de julio de 1913, en ese mismo terreno ocurrió un hecho violento conocido como la tragedia de Asunción.

En aquella ocasión, el Dr. Itítalo de Phoenix asesinó de dos disparos a su amigo Antonio Pitaluga, quien era ministro de Italia en ese entonces, motivado por los celos ante una supuesta cercanía con su esposa. De esta manera, el sitio quedó marcado por dos tragedias separadas por más de un siglo, pero unidas por una historia de violencia extrema.

El caso de Bruno Marabel deja al descubierto una cadena de decisiones marcadas por la violencia, el silencio y la deshumanización, donde una familia entera fue borrada sin piedad y donde incluso después de la condena, las heridas siguen abiertas. Más allá de la sentencia judicial, esta historia obliga a reflexionar sobre los entornos que normalizan el abuso, las señales ignoradas y la fragilidad de las víctimas que quedaron atrapadas en un escenario sin salida.

 Nada devuelve las vidas perdidas, pero contar estos hechos con responsabilidad es una forma de no olvidarlas y de enfrentar la crudeza de la realidad. Gracias por acompañarnos hasta el final. Si quieres seguir escuchando más historias criminales de la vida real, te invitamos a suscribirte al canal, dejar tu me gusta y escribirnos en los comentarios desde qué lugar del mundo nos estás viendo.

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