Lo que ocurrió después de dejarla en un jardín infantil: caso de Judith Nahiara 

Una de las cosas que más extraño es entrar al baño, cerrar la puerta y escucha que diga. Perdón. ¿Qué pasó con mi niña? ¿Por qué se tuvo que ir así? Porque tenía ¿Por qué me la entregaron así cuando yo la dejé bien en el jardín por la mañana? La pequeña Nayara con 3 años de edad. dejó un vacío enorme en su hogar, un dolor que hasta hoy está presente en sus padres, quienes además siguen buscando respuestas de lo que pasó en el jardín donde la cuidaban y donde salió con un

impacto en su cabeza que terminó con su corta existencia. Buenas tardes. Hoy conocerán el caso de dos padres, Sneider y Kerly, quienes en medio del profundo dolor que los embargan, buscan respuestas de lo que ocurrió con su pequeña hija Yudina Yara. Los hechos se registraron en un jardín infantil ubicado en el norte de la ciudad de Cali, dedicado al cuidado de niños.

 Así comienza esta investigación marcada por preguntas sin resolver y una familia que busca verdad. En el hogar de los Ardila Correa, desde septiembre de 2023, la vida les cambió para siempre cuando tomaron la decisión de ingresar a su única hija, la niña de sus ojos, en un jardín para el cuidado de niños y niñas ubicado en el barrio Salomia al norte de Cali, Colombia.

Hasta ahora no saben por qué razón su hija salió convulsionando de aquel lugar, ni tampoco han tenido respuestas sobre un enorme himatoma causado por un gol que presentaba la pequeña. Sneider Ardila es oribundo del departamento del meta, Kerly Correa del Valle del Cauca se conocieron a través de redes sociales y a pesar de los kilómetros de distancia que lo separaba, decidieron darse una oportunidad.

 Luego de 6 meses se fueron a vivir juntos a Vill Vicencio. Después decidieron radicarse en Cali porque en dicha ciudad había más oportunidades laborales para ambos. Allí se establecieron y tener un hijo era el mayor deseo de la pareja, pero hubo problemas de salud y no era fácil concibir. Después llegó la pandemia en el año 2020 y a pesar de otros inconvenientes, finalmente Kerly quedó embarazada.

 Para el año 2021 llegó Judin Yara Ardila Correa, una niña sana que llegó a iluminar su hogar. Desde que nació me retiré de la empresa para estar a cargo de ella. Estuve en la casa con ella hasta sus 2 años, 7 meses. De ahí surgió la idea en mí de ingresarla a un jardín para que ella interactuara con más niños, porque solo vivíamos mi esposo, mi persona y ella.

 vivían en Salomia, al norte de Cali. Dado a que el círculo social de Nayara solo eran sus padres, decidieron buscar una escuela para que Nayara pudiera hacer amigos y relacionarse con otros niños, institución que quedara cerca de la casa. Encontraron un jardín. Al verificar tenían todos los permisos al día y contaba con buenas referencias de otros vecinos.

 Así que el día 17 de agosto del 2023 fue el primer día de la pequeña en su nuevo espacio de cuidado. Las dos primeras semanas la dejaron mediodía como periodo de actación. Kerly y Sneider se turnaban para recogerla y en medio de esa dinámica, ya teniendo un poco más de tiempo libre, Kerly decidió volver a trabajar.

 Llegó septiembre y al ver que Nayara estaba adaptada y se veía feliz, decidieron dejar la jornada completa entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde. En este jardín le proporcionaban su almuerzo y desde casa le enviaban sus meriendas. Yo la metí a ese jardín, no para ir a tirarla ya, no era para que ella aprendiera, para que interactuara con más niños, porque creí que me la iban a cuidar bien.

En un mes que la pequeña Nayara estuvo en el jardín, hubo un par de incidentes que aunque preocupó a sus padres, no podían pronosticar la pesadilla que estaban a punto de vivir. llegar a la casa y escuchar solamente el silencio. Kerly recuerda que hubo un par de incidentes con respecto al cuidado de la niña. Yo le escribí a la directora del jardín, le dije, “La niña me llegó con la boca reventada, quisiera saber qué pasó.

” Entonces, ay, no, no nos dimos cuenta, no sabemos qué pasó, pero yo le pregunto a la profesora y le comento. Entonces, que al parecer se había en un tunelcito que hay de gusanito, pero pues que eso había sido algo muy mínimo. Fue que de pronto me la llevaron a hacer chichí, no la secaron y de pronto por eso ella se quemó.

Ay, seguramente, mamá, lo tendremos muy en cuenta para la próxima vez. Ella, mi hija, llegó con un con la uñita del del dedo gordo con un machucón, tenía un morado fuertecito. Entonces yo le dije, “No me está gustando lo que está pasando. Están pasando cosas con mi niña y ustedes no me reportan.

” Lo ideal es que cuando yo vaya o vaya el papá por ella, mi esposo, es que ustedes le digan, “¿Le pasó esto a la niña, pasó esto y esto, den explicaciones, digan por qué.” Yo le dije, “No me gusta que eso pase. ¿Usted puede mirar cámaras y decirme qué fue lo que pasó?” Yo le pregunto a la a la profesora que era la encargada de mi niña en ese momento, la encargada del grupito de de caminantes, porque así se llamaba el grupo de en el que estaba ella ahí. Entonces, por la edad.

Entonces, eh, ella me dijo, yo le pregunto a Yurani y te comento. Habló con Yurani, con la profesora Yurani. La profesora Yurani lo que dijo fue lo siguiente, que al parecer ella los había sentado a los niños en filita, en unas sillas y la había puesto contra la pared que ella como que había metido el dedito y se había machucado.

 Pero si era este dedito, este dedo nunca va a quedar hacia acá, siempre queda hacia acá. Y los niños se apoyan en esta posición. Todo parecía ser propio de la edad y el estar con otros niños en un espacio nuevo que suponía retos para la niña. No imaginaron que podría tratarse de señales de alarma. El 18 de septiembre, la niña se levantó feliz.

 Recuerda a su madre con su pijama de elefantes y con un tambor que su padre le había regalado el día anterior. Ella se levantó feliz. se levantó con su pijamita puesta, una pijamita pues que tenía de unos elefanticos y entonces eh el papá el día anterior le había comprado un tambor, habíamos ido a la galería a mercar lo del revuelto para la casa y le había comprado un tambor como que esos son como como en una vaina que sacan los árboles que es como un caucho y entonces con ese tamborcito ella ella se levantó y era tocando el tambor por

toda la casa y yo le dije, “Amaneciste feliz, hija? Y entonces ella dijo, “Está tocando el tambor.” Ella decía así como lo hacían todos los días. El 18 de septiembre de 2023 salieron de la casa, dejaron a Nayara en el jardín y cada uno se fue a trabajar. Pasada las 2 de la tarde, Sneider recibió una llamada.

 Era del jardín y le indicaban que la niña había convulsionado mientras dormía. Tambié habló con el papá de Yudin allá. Yo digo, “Sí, habla con él.” ¿Qué pasó? Me habla con la rectora del jardín. Lo que pasa es que la niña se despertó convulsionando. Sentí algo tan horrible en el pecho. Yo dije, “¿Cómo haces si mi hija nunca convulsiona? ¿Cómo así? Habla con usted me está hablando de Yudin mi hija”, me dice, “Sí, ella.

Yo arranco y lo primero que hice fue pasarme muchos en rojo. Mi esposa me llama, me dice que que ya va en la ambulancia con la niña, que ella la ve y que la niña no reacciona y esto yo me pongo a llorar, a gritar en la calle. Simplemente le decía, “Klin no ha que mi le pase nada mal.” Inmediatamente Sneider llamó a su esposa y le contó lo que ocurría.

 Ella que estaba más cerca porque su trabajo también quedaba al norte de la ciudad, salió inmediatamente hacia el jardín. Llegar y ver mi niña en una camilla prácticamente como sin sentido. Mi niña tenía los ojos volteaditos hacia arriba y no paraba de convulsionar. La cabecita se le movía, pero ya algo muy suave.

 Y yo le hablé, pero ella no me miraba. Entonces yo lo que hice fue tocar a la señora del jardín y le dije, “Señora Marta, ¿qué le pasó a mi niña? Ya, ¿por qué está así? ¿Qué le pasa?” Le tocó subirse a la ambulancia de bomberos para dirigirse a la sala de urgencia de una clínica en el barrio Versalles, al norte de la ciudad. En el camino, los paramédicos le preguntaron a la madre con qué se había golpado la niña y ella les explicó que no sabía porque la habían dejado bien en la mañana en el jardín.

 Al llegar a urgencias pediátricas, Nayara iba en estado crítico. Yo le dije, “Mi amor, ya te van a atender, mi amor, resiste.” Ella hizo como como un respiro duro, como que se quedó más seca. Mientras Kerly estaba con su niña en la clínica, Sneider fue al jardín para tratar de buscar respuestas. Yo le digo que yo les digo que me muestren las cámaras para yo ver lo que lo que pasó con mi hija.

 Ella me estaba mostrando las cámaras de ese día. Yo alcanzo a ver que eran como las 8:6, como las 8 y algo de la mañana, pero ella hizo algo que eso bloqueó la pantalla, pidió un pin. Dijo, “Ay, eso qué pasó que no sé qué.” y llama al ingeniero del sistema al señor lo pone en altaz para que yo escuche.

 El señor estaba ocupado, se encontraba en ese momento en la ciudad de Palmiras un servicio y él le dice que él podría ir, pero hasta el día siguiente en la mañana. Y no hubo forma de ver videos porque después la respuesta que le dieron en el lugar fue que las cámaras llevaban 11 días sin funcionar. Sneider reconoce que se salió de control, especialmente cuando su esposa lo llamó a decirle que la niña había entrado en paro.

Ella se coge el pelo, se jala el pelo, corre, grita, llora, se arrodilla, luego se para y dice, “No, es que todo fue tan rápido, todo fue tan confuso. Es que yo no me acuerdo qué fue lo que pasó con la niña.” Y ya hice, esa fue la versión hasta el segundo día que también fui, volví y le pregunté.

 Y esa fue la versión de la de la profesora Nayara entró en el primer paro respiratorio. Le hicieron un tag cerebral que arrojó que no habrían contucciones, pero que sí tenía un morado en la cabeza y una pequeña inflamación. La razón de los médicos era que la niña estaba muy mal. Ya me deja nos dejaron entrar a verla con mi esposo.

 Eso fue la imagen, la impresión más horrible. Si usted me lo pregunta, porque llegar y ver que yo en la mañana mi niña la había entregado bien y ya en la noche me dejaron entrar a verla y tenía cantidad de aparatos, eso fue lo peor. En este punto de la situación desesperada que Kerly estaba viviendo, trataba de entender lo que ocurría, pues su hija nunca había sufrido de convulsiones ni otros problemas de salud.

 Además dice que en la casa no había sufrido golpes ni caídas. Inclusive para el ingreso al jardín allí a uno le piden una serie de documentos. Inclusive entre esos documentos piden que uno la lleve a un médico, que certifique que la niña está bien de salud, que no padece ninguna enfermedad y ese documento lo tiene la directora en el jardín.

 La niña estuvo 9 días hospitalizada y le detectaron líquido en los pulmones. Tuvieron que hacerle extracción y eso trajo otras complicaciones, pues estaba intubada con una regleta con al menos 15 medicamentos. Un riñoncito le empezó a fallar. Entonces le tuvieron que hacer otra cirugía de una manguerita que iba a uno de los riñones para meterle en un agua para que le fuera limpiando el riñón porque los medicamentos eran muy fuertes.

Finalmente no hubo respuesta cerebral. La esperanza de que Nayara despertara y reaccionara se había agotado y llegó la decisión más difícil. Entonces nos dijeron, si quieren la desconectan o si quieren esperan hasta que ya los monitores se apaguen completamente. Ella falleció el 26 de septiembre a las 2:30 de la tarde viviendo el día a día con mi esposa.

Recordamos sus cosas que ella decía. Una de las cosas que más extraño es entrar al baño, cerrar la puerta y escucha que diga. Perdón. El dictamen médico del deceso fue muete cerebral natural. Aunque la epicris fue un folio de más de 500 hojas, Anayara no se le hizo necroxia en medicina legal y se permitió que fuera cremada.

Sincera, no la he llegado a leer porque no me siento capaz. Han pasado 2 años, pero yo no me siento capaz de de leer y saber pues lo todo lo que dice allí. En medio de todo el proceso y el dolor para ese momento, no contaron con apoyo institucional para tratar de indagar qué había pasado con la niña.

 El apoyo de ciudadanos sí llegó, la solidaridad de la gente no faltó. Yo no quiero culpar a nadie. Inclusive si me dijeran la verdad, yo creo que a estas alturas de del tiempo, yo le pido hasta Dios que me dé fortaleza para perdonar lo que sea. Si hubo culpables o simplemente fue un descuido, pero que me digan la verdad.

 ¿Qué pasó con mi niña? Vamos para 3 años de mucho sufrimiento, de llorar, de rogar a Dios, de pedir por saber qué fue lo que pasó y que yo sé que la verdad está en manos de ella. Ella sabe realmente qué pasó con mi hija. Yo digo que Nayela sufrió un y omitieron eso. Yo digo que ellas omitieron en que una caída iba a poder, iba a llevar la consecuencia de la de mi hija.

 Ellas omitieron. Yo digo que llegó la hora. No, no sé si la niña almorzaría, la acostaron porque después del almuerzo los acuestan y después donde viene la versión que fue yo digo que fue la versión la única real que ha dicho esa señora ha sido esa, que que la niña se despertó convulsionante. De pronto por temor de ella, dijeron, “No, esperemos, le ponemos hielito, que es lo que hacen cuando uno sale un chichón, un en la cabeza.

 Acostémonos que a las 4 4:30 viene la recuela ya le ha disminuido y le hicimos pues la verdad que no. La niña jugando se cayó o otro niño jugando la tumbó y se cayó y uno no por eso no puede culpar a un niño de que pronto le haya tumbado porque son niños como te digo, y ellos no conocen el peligro, no miden el peligro. Pero ahí fue, yo digo que eso fue el error más grande que ellas pudieron haber cometido de haber omitido de no habernos llamado, “Venga, papá, mamá, vea.

” Hoy aún sin saber qué pasó con su hija, aseguran que la investigación no avanza en estos 2 años y medio, aunque han estado yendo a la fiscalía las respuestas que le dan son mínimas. Ella me dice, “No, pues se está investigando, ahí está el policía, eh, se está haciendo esto, pero entienda que no es el único caso. Hay más casos, eh, no es el único que tenemos.

 Tenemos muchos casos. Esto no funciona como de pronto usted cree que eso es así de fácil, que esto es así de rápido, esto es demorado. No hay por qué afanarnos, no hay que preocuparnos porque eso hasta 5 años tenemos. En noviembre de 2025 recibieron la llamada de un abogado quien les informó que el caso podría cerrarse debido a la falta de avance en la investigación.

 Hoy Kerly y Sneider piden a la justicia colombiana que no olviden lo ocurrido con su hija y que escarezcan lo ocurrido aquel día en ese jardín.