LLAMÒ a su AMIGO antes de ser ASESlNADA | El TERRlBLE caso de Stephanie Arias

Ella ha luchado bastante hasta el último momento de su vida. La han golpeado, le han lastimado, han sido demasiado crueles con ella. La madrugada del 24 de septiembre de 2017, una joven tomó un taxi en la ciudad de La Paz para encontrarse con un amigo. Durante el trayecto, algo comenzó a salir mal. Minutos después, la chica logró hacer una última llamada.

 Le dijo a su amigo que el conductor estaba tomando una ruta que no reconocía. Poco tiempo después, la comunicación se cortó. Esa sería su última comunicación, la última vez que alguien la escucharía con vida. Horas más tarde, su cuerpo sería encontrado a un costado de una autopista. Lo que ocurrió durante ese breve trayecto en taxi terminaría convirtiéndose en uno de los casos que más conmocionaron a Bolivia.

El caso de Stefanie Arias. Hola a todos, mi nombre es Alex y tres veces por semana en este canal te traeremos los crímenes que han impactado a todo el mundo. Desde desapariciones hasta los más terribles asesinatos, injusticia, impunidad, corrupción y las más duras sentencias serán los acompañamientos de estas historias.

Antes de comenzar con el relato, te pido que te suscribas y actives la campanita con todas las notificaciones. Tampoco olvides dejar tu like porque de esa manera podremos seguir creando contenido. Sin nada más que decir, analicemos juntos todos los detalles de esta historia criminal. Durante la madrugada del 24 de septiembre de 2017, una chica llamada Stephanie se encontraba dentro de un taxi en Bolivia.

había tomado el vehículo para encontrarse con un amigo que la esperaba cerca de una discoteca, pero algo comenzó a salir mal durante el trayecto. Mientras avanzaban por la ciudad, Stefhanie se dio cuenta de que el conductor estaba tomando una ruta que ella no reconocía. preocupada, le envió un mensaje a su amigo explicándole que el taxi no parecía dirigirse hacia el lugar acordado.

 Él le respondió de inmediato y le pidió que se bajara del vehículo si sentía que algo no estaba bien. Pasaron algunos minutos sin respuesta, por lo que decidió llamarla directamente. Cuando Stephanie contestó la llamada, lo que su amigo escuchó fue desesperante. La joven pedía ayuda mientras el ruido del vehículo se escuchaba de fondo.

 Antes de que la comunicación se cortara, alcanzó a decir su ubicación. En medio de la angustia, también mencionó el nombre de un hombre, pero su amigo no logró recordarlo después. Segundos más tarde, la llamada se interrumpió. El joven salió inmediatamente a buscarla por la zona, intentando encontrar el taxi antes de que fuera demasiado tarde.

 Sin embargo, Stephanie ya había desaparecido. Aquella llamada sería la última vez que alguien escucharía su voz con vida. Lo próximo que se supo fue aproximadamente a las 6 de la mañana del domingo 24 de septiembre. Varias personas que transitaban por una autopista se encontraron con una escena alarmante.

 A un costado de la vía yacía el cuerpo sin vida de una mujer joven. De inmediato avisaron a las autoridades. Cuando la policía llegó al lugar, confirmó que se trataba de Stephanie. Su cuerpo presentaba evidentes señales de violencia. Tenía las manos atadas y múltiples golpes distribuidos por distintas partes del cuerpo, lo que indicaba que había sido brutalmente atacada.

Además, todas sus pertenencias personales habían desaparecido. Horas más tarde, su familia acudió a la morgue para confirmar la identidad de la joven. Desde ese instante, sus seres queridos comenzaron a exigir justicia, mientras las autoridades iniciaban una investigación que pronto sería clasificada como feminicidio.

Nos hemos criado juntas desde muy pequeña. Ella era una chica tranquila. Pero antes de continuar con el caso, debemos entender quién era Stephanie. Stephanie Arias Caisana había nacido a principios de la década de 1990 en Bolivia. Era la hija menor de Marcelina Caisana y Amilcar Arias Lara. Creció junto a sus hermanos dentro de una familia muy unida.

 Durante su adolescencia, la familia pasó por la pérdida de Amilcar y si bien fue un golpe duro, todos siguieron adelante con la mejor energía. Desde joven mostró un gran interés por la ciencia, especialmente por la química. Ese interés la llevó a estudiar la carrera de química industrial y para el año 2017 ya se encontraba en la etapa final de su formación universitaria, realizando sus prácticas profesionales en una empresa local.

 Según contaba su familia, Stephanie incluso había conseguido una beca para continuar sus estudios en el extranjero. Quienes la conocían la describían como una joven alegre, extrovertida y muy sociable. Tenía un amplio círculo de amigos y disfrutaba pasar tiempo con ellos. Al mismo tiempo, ayudaba a su madre en el negocio familiar de comida con la esperanza de algún día conseguir un trabajo estable.

 La chica también sentía una profunda conexión con la cultura de su país. Formaba parte de un grupo folkórico donde participaba activamente en presentaciones y eventos culturales. La danza era una de sus grandes pasiones y su energía y entusiasmo la habían convertido en una figura muy querida dentro de su comunidad. Y fue en ese contexto que la noche del sábado 23 de septiembre de ese mismo año, Stefanie salió de su casa con planes que parecían completamente normales y se dirigió a un parque urbano de la paz donde participaría en una

entrada folclórica bailando junto a su grupo. Después del evento, la joven asistió a un bautizo al que había sido invitada por uno de sus amigos cercanos, quien era padrino de la ceremonia. La celebración se extendió hasta pasada la medianoche y en algún momento de la madrugada, la madre de este amigo se ofreció a llevarla de regreso a casa.

Sin embargo, Stefanie le dijo que prefería quedarse en el departamento de uno de sus hermanos. La mujer aceptó llevarla hasta allí. Durante el trayecto, la joven comentó que antes de ir al departamento se encontraría con un amigo en una discoteca cercana. El amigo la esperaba entre las 2 y las 3 de la madrugada, por lo que cuando vio que Stephanie no llegaba, le envió un mensaje preguntándole si ya estaba en camino.

 Ella respondió que había tomado un taxi para llegar hasta el lugar. Fue en ese momento cuando comenzó a notar que algo no estaba bien, ya que el vehículo estaba avanzando por calles que ella no reconocía, y minutos después ocurriría la llamada desesperada que marcaría el inicio de la tragedia. Teniendo esto claro, podemos volver al día que se encontró el cuerpo, ya que tras el hallazgo, las autoridades iniciaron inmediatamente la investigación.

 El examen forense determinó que Stephanie había muerto alrededor de las 4:30 de la madrugada. La causa fue una hemorragia severa provocada por una herida en el cuello, infligida con un objeto punzante similar a un destornillador. Los especialistas también encontraron múltiples signos de golpes y de una fuerte resistencia por parte de Stephanie, lo que indicaba que había luchado con todas sus fuerzas contra su agresor.

 Durante la autopsia se recogieron muestras para determinar si había existido una agresión sexual, aunque en ese momento no existía confirmación oficial sobre ese aspecto. Mientras tanto, la policía comenzó a reconstruir los últimos movimientos de la chica. Una de las pistas más importantes apareció en las cámaras de seguridad de la ciudad.

 En las imágenes se podía ver a la joven subiendo a un taxi. Las investigaciones llevaron a los agentes hasta la empresa Taxi Tit. A partir de ese momento, lograron identificar al conductor que estaba al volante del vehículo cuando Stefanie abordó el taxi. Su nombre era Jimmy Franz Pérez Patón y pronto se convertiría en el principal sospechoso del caso.

Pocos días después del crimen, el vehículo fue localizado, pero no estaba siendo conducido por Jimmy. Al volante se encontraba otro trabajador llamado Rodrigo, quien fue detenido en el momento tras negarse a colaborar con las autoridades. Mientras la policía continuaba con las averiguaciones, comenzaron a salir a la luz nuevos datos sobre Jimmy.

 Fue así como se reveló que tenía antecedentes penales por abuso sexual. Además, su licencia de conducir había sido suspendida anteriormente por manejar bajo los efectos del alcohol y al momento de los hechos ni siquiera contaba con un permiso válido para trabajar como conductor de taxi. Estos descubrimientos generaron fuertes cuestionamientos hacia la empresa de transporte, ya que alguien con ese historial no debería haber estado trabajando en un servicio público.

Mientras la presión aumentaba, Jimmy ya no se encontraba en su lugar de trabajo y su paradero era desconocido. Las autoridades comenzaron entonces una búsqueda para localizarlo. Antes de seguir, si el video te está gustando, suscríbete y deja tu me gusta. Con eso nos ayudas muchísimo. Ahora sí, continuamos. Y mientras Jimmy permanecía prófugo, la policía continuó investigando a las personas vinculadas con él y con la empresa de taxi.

 Así se llevó a cabo un operativo en el que fueron detenidos tres hombres, Jerko, hermano de Jimmy, y otros dos individuos llamados Luis y Johnny. Las autoridades señalaron que los tres tenían relación con el taxi utilizado la noche de los hechos y que además habían trabajado en las mismas empresas de transporte donde Jimmy había sido empleado anteriormente.

Todos eran conocidos entre sí, lo que reforzaba la sospecha de que podían haber colaborado de alguna manera después de quitarle la vida a la jovencita. Durante las audiencias cautelares realizadas poco después de las detenciones, un juez ordenó la prisión preventiva de Jerko, Luis y Johnny, mientras avanzaba la investigación.

 Con Jimmy aún prófugo, el caso comenzaba a revelar que detrás del crimen podría existir una red de encubrimiento. A medida que avanzaba la investigación, surgió una revelación que cambió el rumbo del caso. Amalia Rufina Castillo Peñalosa, madre de Jimmy, recibió una llamada telefónica de su nuera. Durante esa conversación, la mujer le confesó que Jimmy le había dicho que era responsable de la muerte de la joven que aparecía en las noticias, refiriéndose a Stephanie.

 Según el relato, Jimmy había explicado con detalles lo que había ocurrido aquella madrugada. Esta información fue incluida posteriormente en un documento oficial de imputación presentado por la fiscalía. A partir de ese momento, los investigadores comenzaron a sospechar que Jimmy había huído hacia Cochabamba, ciudad donde residía su madre.

 La familia de Stephanie también creyó que algunas personas cercanas al sospechoso podrían haberlo ayudado a escapar, proporcionándole dinero o apoyo para evadir a las autoridades. Debido a estas sospechas, Amalia fue puesta bajo detención cautelar mientras las autoridades intentaban determinar si había colaborado de alguna forma en la fuga de su hijo.

 Mientras tanto, Jimmy seguía sin aparecer y continuaba siendo buscado por la policía. Durante varias semanas, Jimmy logró mantenerse oculto mientras las autoridades continuaban con su búsqueda, por lo que finalmente, el 26 de noviembre de 2017, la policía logró localizarlo en la zona de Sencata, en la ciudad de El Alto. La detención ocurrió durante la madrugada.

 Jimmy intentaba regresar al lugar donde se estaba alojando y para evitar ser reconocido, incluso se había vestido con ropa de mujer con la intención de engañar a las autoridades. Tras su arresto, Jimmy fue trasladado a dependencias policiales, donde pasó la noche detenido. Posteriormente prestó declaración ante el Ministerio Público y fue enviado con detención preventiva a un penal cercano.

 La fiscalía anunció que sería imputado por el delito de feminicidio con agravantes y aunque el principal sospechoso ya estaba bajo custodia, el proceso que seguiría después estaría lejos de resolverse rápidamente, ya que la investigación comenzó a enfrentar una serie de retrasos que prolongaron la búsqueda de justicia para Stephanie durante varios años.

El tiempo pasó y en febrero de 2018 se produjo una nueva detención relacionada con el caso. Un hombre llamado Adolfo fue arrestado después de que las autoridades descubrieran que tenía en su poder el teléfono móvil de Stephanie. Cuando fue interrogado, no pudo explicar de manera convincente cómo había obtenido el dispositivo y presentó varias contradicciones en su declaración.

 Sin embargo, los investigadores sospecharon entonces que podría haber ayudado a trasladar el cuerpo después del crimen. Con la detención de Adolfo, el número de personas encarceladas en relación con el caso ascendió a siete. Jimmy, Jerko, el hermano de Jimmy, Luis, vinculado a la empresa de taxis, Johnny, también relacionado con la empresa.

 Rodrigo, el conductor que tenía el vehículo cuando la policía lo encontró. Amalia, la madre de Jimmy, detenida por posible encubrimiento y Adolfo. A pesar de las detenciones, el avance del proceso fue extremadamente lento. Pasaron meses y luego años sin que el juicio oral comenzara formalmente. La situación se volvió aún más grave en febrero de 2020, cuando los familiares de Stephanie denunciaron que el expediente judicial del caso había desaparecido.

Y sin esos documentos, el proceso no podía ser enviado al tribunal de sentencia, lo que paralizaba completamente el avance del juicio. Durante mucho tiempo, nadie pudo explicar qué había ocurrido con el expediente. Fue hasta el 4 de julio de 2022 cuando la Defensoría del Pueblo decidió intervenir y abrir una investigación para determinar su paradero.

 Funcionarios de la institución visitaron el juzgado correspondiente y confirmaron que el expediente efectivamente no se encontraba en el lugar donde debía estar. Acabamos de hacer una visita al juzgado y no conocen porque supuestamente tienen varios casos de estas características y que el funcionario ha ingresado el año 2021 y que desconoce, ¿no es cierto?, ¿Qué es lo que habría ocurrido con este caso? La noticia generó una fuerte indignación pública y la defensoría exigió respuestas a las autoridades judiciales y dio un plazo de 24 horas para aclarar

qué había ocurrido con los documentos. Porque estamos pidiendo las la información respectiva al régimen penitenciario para saber si aquella persona que es el presunto autor aún todavía se encuentra detenido preventivamente en el recito penitenciario de Choncho Coro. También pidió que se identificara a los funcionarios responsables por haber permitido que un caso de feminicidio quedara prácticamente paralizado durante tanto tiempo.

 Tras la presión pública y la intervención institucional, finalmente se confirmó que el expediente había sido localizado y con ello los documentos fueron enviados entonces al Tribunal de Sentencia, lo que permitió que el proceso judicial pudiera continuar después de años de retrasos e irregularidades. Con este avance, el 5 de agosto de ese año, Jimmy Franz Pérez Patón, quien para entonces tenía 36 años, solicitó acogerse a un procedimiento abreviado ante el juzgado.

 Mediante este mecanismo, Jimmy reconoció su responsabilidad en el asesinato de Stefhanie Arias Caisana. Ese mismo día, el tribunal dictó una sentencia de 30 años de prisión sin derecho a indulto por el delito de feminicidio, la pena máxima contemplada por la legislación boliviana para este tipo de crímenes. Tras conocerse la condena, la Defensoría del Pueblo manifestó que aunque la sentencia representaba un paso importante hacia la justicia, el caso aún dejaba asuntos pendientes.

 señaló que seguiría vigilando el proceso para asegurar que las demás personas implicadas también enfrentaran las responsabilidades correspondientes. Además, se solicitó que se investigara a los funcionarios judiciales y fiscales que pudieron haber contribuido a retrasar el proceso, especialmente en relación con la desaparición del expediente que durante años paralizó el avance del juicio.

 Pero a pesar del paso de los años, no existe información pública clara sobre condenas definitivas contra los demás detenidos o si siguen o no en la cárcel, por lo que el único procesado de manera pública fue Jimmy. La historia de Stephanie Arias Caisana terminó con una sentencia de 30 años para Jimmy, pero el camino hasta esa condena estuvo lleno de retrasos, irregularidades y preguntas que todavía hoy generan indignación.

El caso también dejó al descubierto graves fallas en los controles de las empresas de transporte, donde personas sin los requisitos necesarios podían trabajar como conductores y transportar pasajeros sin supervisión real. Aquella madrugada, Stephanie simplemente intentaba llegar a su destino después de una noche normal, sin imaginar que ese trayecto sería el último de su vida.

Su historia permanece como un recordatorio doloroso de lo vulnerable que puede volverse una situación cotidiana cuando cae en manos equivocadas y de la importancia de que la justicia no solo llegue, sino que lo haga sin retrasos ni silencios. Y bueno, querido espectador, aquí termina la historia criminal del día de hoy.

 Me interesaría mucho saber tu opinión, así que te pido que la dejes en los comentarios del video. Siempre con respeto a la víctima y su familia podemos debatir, pero siempre con el respeto que todos merecemos. De nuevo, te recuerdo que te suscribas y dejes un like si mi trabajo es de tu agrado. Buenas noches. Hasta la próxima historia criminal.