El sótano del horror: descubrió que su padre era un asesino mientras jugaba en el patio

¿Sabías que un hombre millonario en Indiana le quitó la vida a más de 25 hombres y lo capturaron gracias a que su hijo de 13 años descubrió la verdad por accidente. Su nombre era Herbert Baummeister, un hombre de negocios que vivía en una lujosa casa con sótano. Durante años en Indianápolis, Estados Unidos, varios hombres gays desaparecieron de distintos bares sin que la policía tuviera una sola pista sólida.

 Hasta que un día, mientras jugaba, el hijo de Herbert hizo un descubrimiento que dejó helados a todos. Quédate hasta el final para que te enteres cómo este amoroso padre y querido vecino terminó siendo recordado como un monstruo. El caso de Herbert Baumme [Aplausos] Hola a todos. Tres veces por semana en este canal te traemos los crímenes que han impactado a todo el mundo.

 Desde desapariciones hasta los más terribles asesinatos, injusticia, impunidad, corrupción y las más duras sentencias serán los acompañamientos de estas historias. Antes de comenzar con el relato, te pido que te suscribas y actives la campanita con todas las notificaciones. Tampoco olvides dejar tu like, porque de esa manera podemos seguir creando contenido.

 Sin nada más que decir, analicemos juntos todos los detalles de esta historia criminal. Herbert Richard Baumster, mayormente conocido como Herv, nació el 7 de abril de 1947 en Indianápolis, una ciudad de Indiana, Estados Unidos. Fue el mayor de cuatro hijos de Herbert Eugene Baumister, un reconocido médico, y de Elizabeth Schmith, quien se encargaba de administrar el hogar y del cuidado de los niños.

 Podría decirse que se trataba de una familia de clase media, pero el padre desarrolló una exitosa carrera como anestesiólogo y luego del nacimiento de su cuarto hijo pudieron mudarse a Washington Township, una zona adinerada de Indianápolis. Al parecer Her, como nos referiremos a él desde ahora en adelante, tuvo una infancia relativamente normal, pero eso cambió al llegar a la adolescencia.

 Cuando quienes le rodeaban notaron que algo no estaba bien. Según sus compañeros, comenzó a expresar curiosidad por el sabor de la orina humana e interés por los animales muertos. De acuerdo con los relatos, una mañana de camino a la escuela recogió un cuervo muerto que había sido arrollado, lo metió en su bolsillo y cuando la maestra miraba hacia otro lado, lo puso sobre su escritorio.

 También corría el rumor de que había orinado el escritorio de un profesor y constantemente interrumpía las clases con arrebatos emocionales. Debido a su macabro sentido del humor y a su comportamiento iracible, sus compañeros comenzaron a distanciarse de él. Llegó el punto en el que sus maestros pidieron la ayuda de su padre, quien a escondidas lo envió a un psiquiatra para que le realizara exámenes mentales.

 Aparentemente Herv fue diagnosticado con esquizofrenia paranoide y trastorno de personalidad antisocial. Sin embargo, no hay registros de que hubiese recibido tratamiento para sus trastornos. o de que le hicieran un seguimiento. De regreso al colegio trató de mostrar un comportamiento socialmente aceptable. No obstante, las actividades extracurriculares del instituto se centraban en los deportes y Herv era más bien del tipo estudioso, por lo que no logró encajar entre los populares.

Además, sus compañeros lo rechazaban debido a sus acciones del pasado, así que se aisló, se encerró en sí mismo y pasaba mucho tiempo a solas. En 1965 se graduó e ingresó a la universidad, pero después abandonó los estudios en el primer año. En 1967, presionado por su padre, Herp volvió a estudiar anatomía, pero abandonó la carrera antes de que terminara el semestre.

 Sin embargo, en su paso por la universidad, conoció a Juliana Seiter, conocida como Julie, una estudiante de medio tiempo y profesora de periodismo de secundaria. comenzaron a salir y descubrieron que tenían mucho en común. Además de ser políticamente conservadores, tenían el mismo espíritu emprendedor y ambos soñaban con tener su propio negocio.

Tras dejar los estudios, Herv estuvo dando tumbos sin encontrar el rumbo definitivo de su vida. Entonces su padre movió sus influencias y logró que el periódico local más importante lo contratara como repartidor. Allí se dio a conocer como un hombre trabajador pero excéntrico. Aunque vestía bien y se mostraba entusiasta en el trabajo, nuevamente no lograba encajar.

 En noviembre de 1971, Julie y Herb se casaron y se establecieron en el barrio de Sten Mayer, al norte de Indianápolis. Pero apenas 6 meses después de la boda, en mayo de 1972, el padre de Herv lo internó en un hospital psiquiátrico. Allí permaneció durante dos meses debido a una depresión severa.

 La situación no afectó al matrimonio, pues Julie permaneció a su lado afirmando que su esposo necesitaba ayuda. Sus vecinos lo veían como un hombre un poco extravagante, excesivamente complaciente y de carácter irritable. En 1974, una vez más, gracias a su padre, consiguió empleo en la oficina de vehículos motorizados de Indiana, donde pese a su extraño comportamiento, trabajó durante poco más de una década.

Una vez establecido, le sugirió a Julie que dejara su trabajo como profesora para concentrarse en formar una familia. Además, Her ganaba ahora un salario decente y ella aceptó quedarse en casa para encargarse de la crianza de sus hijos. Mary, nacida en 1979, Eric en 1981 y Emily, a quien recibieron 3 años después.

 Tiempo después, sus excolegas lo describían como un perfeccionista propenso a ataques de ira repentinos y no provocados. Al parecer, Her hablaba mal de sus compañeros sin motivo aparente y asumió hacia ellos el trato despectivo de un superior. Pese a su comportamiento errático, la agencia notó que era inteligente y muy diligente, así que lo promovieron al cargo de director de programa.

 En un incidente en el trabajo, alguien orinó en el escritorio del jefe y aunque todos sabían que él era el culpable, Herv logró evitar que lo despidieran. Sin embargo, cruzó la línea cuando hizo lo mismo en una carta que estaba dirigida al gobernador y esta vez lo echaron sin contemplaciones. Cuando su esposo quedó desempleado, Julie se vio obligada a volver a la docencia para complementar los pocos ingresos que Herve obtenía en trabajos esporádicos.

 Cuando estaba libre, él se encargaba de cuidar a los niños y, en general, era considerado un padre cariñoso. A la vista de todos, KV era un próspero hombre de negocios y un padre de familia ejemplar que asistía a la iglesia y apoyaba causas sociales. Y es que hasta ese momento los actos irracionales de Herve eran vistos solo como humor negro.

La mayoría desconocía los pensamientos oscuros que ocupaban la mente desde su adolescencia. y los diferentes roces que tuvo con la ley a lo largo de los años, de los cuales se las arregló para salir siempre airoso. Según los registros, en 1985, mientras conducía bajo los efectos del alcohol, se dio a la fuga.

 En marzo de 1986 se presentó una orden de arresto en su contra y fue acusado de robo de vehículo y de conspiración para cometer robo. Ese mismo año se libró del cargo de conspiración tras un juicio de un día, pero nunca pisó la cárcel. Tras su salida de la oficina de vehículos motorizados, KV terminó trabajando en una tienda de segunda mano y aunque al principio sintió que ese empleo no estaba a su altura.

 Durante los 3 años que estuvo allí, descubrió el potencial que tenía ese tipo de negocios. Él y Julie conversaron sobre la posibilidad de invertir en un establecimiento propio y le pidieron prestados $4,000 a la mamá de Her, quien para entonces estaba viuda. En 1988 abrieron su primer local en colaboración con la oficina de niños de Indianápolis, una organización benéfica que atendía a familias de la zona.

 En la tienda vendía ropa usada, artículos para el hogar y varios objetos de segunda mano de buena calidad. En poco tiempo, el local se convirtió en un lugar muy popular entre las familias de presupuesto limitado y la oficina de la infancia, que recibía un porcentaje de las ganancias, elogió la gestión de la pareja, ya que beneficiaba enormemente la labor humanitaria de la organización.

Durante el primer año, la tienda recaudó $50,000 y la pareja pudo abrir una segunda sucursal. Gracias a su éxito como empresarios, en 1991, los Bauminster compraron bajo contrato una elegante granjauestre llamada Fox Hollow Farm, situada a casi 32 km de Indianápolis. La propiedad de más de 70,000 m² y valorada en millón de dólares constaba de una elegante casa de 1000 m² de construcción con cuatro dormitorios, una piscina cubierta y caballerizas bordeada de frondosos jardines y bosques.

 Para Yulie era como un sueño hecho realidad, ya que la tranquilidad campestre ofrecía un ambiente ideal para criar a sus hijos. Sin embargo, la vida conyugal no era tan feliz y perfecta como aparentaban. Bajo la superficie había tensión creciente entre la pareja. Más adelante, Yulie admitiría que en más de dos décadas juntos, ella y su esposo tuvieron intimidad en apenas seis ocasiones.

Además, Hervía que lo viera desnudo, por lo que solía cambiarse de ropa en el baño y siempre se ponía pijamas antes de meterse a la cama. Aunque para la mayoría esto sería indicativo de que algo no andaba bien e incluso como una señal de alarma, Julie pareció restarle importancia. Tal vez en un esfuerzo por sanjar sus diferencias y evitar conflictos, asumió una actitud sumisa y hasta dependiente hacia Harp.

Él era quien llevaba la voz cantante en la relación y tenía la última palabra en las decisiones que se tomaban tanto en el hogar como en el trabajo. De hecho, exempleados de la tienda revelaron más tarde que Herve la trataba como una empleada más, pese a que ella también era propietaria y trabajaba tanto o más que él.

 La confianza ciega que Yulie depositó en su esposo se puso a prueba en 1994, cuando Eric, el hijo de ambos de 13 años, se topó con un cráneo humano mientras jugaba bajo unos árboles en el patio trasero de la casa. Algunas fuentes afirman que había un esqueleto completo semienterrado en el lugar. Lo cierto es que el chico le informó a su madre del macabro hallazgo y ese día Yulie esperó ansiosa el regreso de su esposo para pedirle explicaciones.

Apenas él regresó de la tienda, ella lo confrontó. Aunque absurda, la mujer aceptó una explicación sin chistar. Herv le dijo que aquellos huesos eran de un esqueleto en disección que su padre utilizaba como médico. Agregó que tras el deceso de su padre lo tuvo que guardar en el garaje, pero después se sintió incómodo y decidió enterrarlo en el patio. Asunto concluido.

 O al menos eso pensó él. Si las cosas ya iban mal en casa, en las tiendas era mucho peor. Herv había empezado a maltratar a sus empleados y clientes, muchos de los cuales se alejaron. Además, se rumoreaba que salía del establecimiento y regresaba con aliento a alcohol. De hecho, en una ocasión fue arrestado nuevamente por conducir bajo los efectos del alcohol en Rochester, Indiana.

Algunas fuentes aseguran que fue condenado a 3 días de cárcel y un año de libertad condicional. Los locales estaban prácticamente en ruinas, sucios y abandonados. Entretanto, las familias de varios hombres jóvenes que fueron vistos por última vez en bares de ambiente de Indianápolis los buscaban desesperadamente y pidieron ayuda a investigadores privados para encontrarlo.

Cuando menos Yulie lo esperaba, esas extrañas desapariciones la pondrían a ella y a su familia en una encrucijada. Virgil Bandagriff, un exdctive de la policía que ahora dirigía una agencia privada, había comenzado a investigar las desapariciones de Allen Wayne Broward, de 28 años, de quien no se sabía nada desde el 6 de junio de 1994 y de Roger Allen Gotl de 33, que fue visto por última vez el 22 de julio de ese mismo año.

 El investigador comenzó a recorrer bares gay de la ciudad y a hablar con los clientes y propietarios en busca de alguna pista. Además, distribuyó carteles de búsqueda con las fotos de Allen y Roger, esperando que alguien lo contactara con información que condujera a su paradero. En su búsqueda, Virgil se enteró de una investigación en curso sobre una serie de asesinatos de hombres homosexuales, algunos de ellos menores de edad, en situación vulnerable.

 Los crímenes comenzaron en 1989 y finalizaron a mediados de 1990. Los cuerpos desnudos o semidesnudos de las víctimas habían sido arrojados en arroyos y zanjas a lo largo de la carretera interestatal entre Ohio e Indianápolis. La mayoría falleció por asfixia, por lo que los medios de comunicación comenzaron a referirse al perpetrador como el estrangulador de la interestatal 70.

 Pero lo que más llamó la atención del investigador privado fue que cuatro de las víctimas eran de Indianápolis y que todos tenían el mismo perfil que Allen y Roger. Eran demasiadas coincidencias para ser ignoradas. En ese entonces, las autoridades fueron contactadas por un hombre que pidió omitir su nombre real y que lo llamaran Tony Harris, pero posteriormente fue identificado como Markier.

 El informante dijo conocer a Roger y afirmó que probablemente se había topado con el asesino de su amigo y que él mismo se había salvado de ser otra de las víctimas. Según su relato, en un bar gay conoció a un hombre que se hacía llamar Brian Smart y se presentó como un paisajista de Ohio. El sujeto llamó su atención porque se quedó mirando con atención el cartel de búsqueda con el rostro de Roger, lo cual hizo pensar a Mark, que probablemente sabía qué le había pasado a su amigo y se le acercó para intentar descubrirlo.

Brian lo invitó a nadar en una piscina cubierta de una casa a las afueras de Indianápolis que, según dijo, estaba refaccionando antes de que regresaran sus dueños. Él aceptó y se fueron juntos en su vehículo. Luego de conducir por varios caminos que lo llevaron probablemente hacia la zona de Westfield, Mark notó que llegaron a una propiedad y pudo ver un cartel de entrada del cual solo alcanzó a leer la palabra granjas.

 Entraron por una puerta lateral y el sitio estaba a oscuras. Luego bajaron al sótano donde estaba la piscina. Mark se sorprendió al ver alrededor muchos maniquíes en diferentes poses como simulando una fiesta. Brian le comentó con sarcasmo que le hacían compañía cuando se sentía solo. Consciente de que posiblemente estaba ante un asesino, Mark rechazó las bebidas que su anfitrión le preparó.

Pero al volver del baño notó que él estaba más animado que antes y concluyó que probablemente consumió algún narcótico. Mark pensó que lo mejor era seguirle el juego, así que fingió un vínculo de confianza. nadó con él, tuvieron relaciones consentidas y participó en varios juegos sexuales, incluida la asfixia autoerótica, que consiste en privar de aire a la pareja, lo que lleva un estado de euforia hasta quedar inconsciente.

 Sin embargo, después sostuvo que Brian intentó quitarle la vida con una manguera de piscina, así que fingió desmayarse. Después de negarse a seguir con el juego, se quedó a pasar la noche y a la mañana siguiente logró convencerlo de que lo llevara de regreso a la ciudad. Mark le dijo a la policía que estaba seguro de que si hubiese tomado las bebidas probablemente estaría muerto.

Aunque la información que aportó ayudó a orientar la investigación, la policía no creyó del todo su historia y además aparentemente el caso no estaba entre sus prioridades. Pero Virgil le prestó atención porque además la descripción que le dio del sospechoso coincidía con la que le habían dado los dueños de los clubes de la zona de la última persona con la que vieron a Allen y Roger.

 Un hombre de mediana edad, alto y desgarbado. Pero Brian desapareció durante todo un año, hasta el 29 de agosto de 1995, cuando a Mark se lo vio en otro bar. Pero no fue un encuentro casual, ya que él le había ofrecido a Virgil actuar como carnada para obtener más información sobre Brian. Esa tarde Mark lo acompañó hasta el vehículo y pudo anotar su matrícula.

 Al cotejarla con la base de datos, descubrieron que el auto pertenecía a un tal Kver Richard Vanmeister de Westfield. El nombre de Brian Smart no figuraba por ningún lado. Virgil puso en conocimiento de la policía este nuevo hallazgo y el primero de noviembre de 1995 una patrulla se acercó hasta la granja Fox Hollow.

 Herv se rehusó a hablar con los agentes sin la presencia de su abogado y les negó el permiso para registrar su propiedad. Luego intentaron abordar a Julie en solitario, pero su esposo le había dicho que lo estaban acusando falsamente de robo y le ordenó que no dijera nada, por lo que ella se enojó con los agentes y también les negó el acceso a la finca.

Sin embargo, cuando los oficiales le informaron sobre el verdadero motivo de la investigación, Yulie no pudo evitar recordar el incidente con el esqueleto que apareció en el patio. La idea quedó dando vueltas en su cabeza y comenzó a pensar que probablemente la policía decía la verdad y ella estaba equivocada.

Durante todo el tiempo que estuvieron casados, Julie y Herv se habían separado varias veces, pero al poco tiempo se reconciliaban. No obstante, las fisuras que ya existían en la relación se habían convertido en un abismo insalvable. Y todo empeoró cuando las tiendas entraron en crisis. El 4 de enero de 1996, 7 meses después de que la policía la interrogara sobre el posible vínculo de su esposo con la desaparición de varios hombres, Yulie solicitó el divorcio y a principios de junio de ese año, con la ayuda de su abogado, informó a las

autoridades sobre el cráneo que su hijo había encontrado en la propiedad 2 años antes. Fue así como el 24 de junio de 1996 Yulie le permitió a los investigadores ingresar a Fox Hollow Farm mientras su esposo se encontraba fuera de la ciudad. Ella también había comenzado a desconfiar de él y quería saber la verdad.

 Durante el registro de la propiedad, la policía empezó a remover y excavar la tierra. No pasó mucho tiempo hasta que se encontraron numerosos restos óseos carbonizados esparcidos por todo el lugar como si fueran piedras. De acuerdo con los informes, había centenares de huesos astillados y rotos, e incluso dientes, así como algunos objetos personales como restos de ropa y relojes.

 Algunas muestras fueron enviadas rápidamente al laboratorio forense de la universidad, de donde no tardó en llegar la escalofriante respuesta. Eran restos humanos, eran recientes y habían sido quemados. estaban ante un cementerio secreto. Mientras la excavación continuaba con la participación de antropólogos forenses y 60 voluntarios, la mayoría policías y bomberos fuera de servicio, un grupo de agentes inspeccionó el interior de la vivienda.

En el sótano encontraron los maniquíes mencionados por Mark, pero hallaron algo que no se notaba a simple vista, una cámara de video semioculta. presumiblemente utilizada para grabar los crímenes. Sin embargo, los videos habían desaparecido. Se emitió una orden de arresto contra Herbert Richard Van Mester de 49 años, pero el presunto asesino en serie jamás fue capturado y condenado.

Tras enterarse del hallazgo en su propiedad, huyó con destino a Canadá. El 3 de julio de 1996, su cuerpo fue descubierto en Piny Park. en Ontario. Presentaba una herida de bala autoinflingida en la cabeza. Junto a él había una nota manuscrita atribuyendo su decisión de quitarse la vida debido a su fallido matrimonio y a la ruina de sus negocios.

 No mencionó ni una sola palabra sobre sus crímenes ni de su granja de cadáveres. Tampoco hallaron los videos que se llevó con él, por lo que probablemente jamás se sepa con certeza a cuántas víctimas más asesinó. Luego de dos días de búsqueda, las autoridades recuperaron de la granja la asombrosa cantidad de 5500 huesos, dientes y fragmentos socios correspondientes a cuatro cuerpos.

 Los funcionarios continuaron ampliando su búsqueda al área boscosa de la propiedad de más de 70,000 m². Las labores se detuvieron momentáneamente cuando vecinos de la finca aledaña traspasaron el cordón policial para avisarles que habían encontrado evidencia en una zanja que separaba a ambas propiedades.

 Cuando acudieron al lugar señalado, los oficiales no daban crédito a lo que encontraron. El arroyo estaba repleto de huesos intactos. Según los informes, había costillas completas, un omóplato, un coxis, una vértebra. huesos de brazos, de piernas, mandíbulas. Incluso localizaron en una colina adyacente un hueso de brazo con esposas de bisagras cerradas alrededor de la muñeca.

 Los restos parecían de al menos siete hombres. Finalmente recuperaron de la propiedad 10,000 restos socios correspondientes a al menos 11 víctimas. Pero las autoridades sospechaban que podría haber más. Los forenses concluyeron que varias fracturas de huesos y oides demostraban que algunas de ellas fallecieron por estrangulamiento.

 Inicialmente, ocho víctimas fueron identificadas a través de una exhaustiva investigación que incluyó pruebas de ADN y genealogía genética forense disponibles para la época. Los primeros cuatro cuya identidad se confirmó fueron Roger Allen Godl 33 años, Steven H. de 26 años, Richard Hamilton de 20 y Manuel Resendes de 31.

 Luego, gracias a la comparación de los registros de personas desaparecidas y de los perfiles genéticos de los familiares, identificaron a Allen Brownsard de 28, Jeffrey Allen Jones de 31, Michael Frederick Kern de 46 y John Lee Bear de 20. Pero las preguntas que todos se hacían era, ¿cómo fue posible que Herv le quitara la vida a un número indeterminado de personas en la misma casa donde vivía con su esposa e hijos? La explicación que dio Yulie resultó convincente, pues ella dijo que en días festivos y vacaciones ella solía ir con los niños a visitar a su abuela paterna

y pasaban semanas enteras en un condominio situado en el lago Guahuesi. Pese a que oficialmente no se resolvió. En abril de 1999, las autoridades nombraron a Ferv V Minster como el principal sospechoso del caso del llamado estrangulador de la interestatal 71. Según los investigadores, los cuerpos dejaron de desaparecer en 1991, justo después de que él comprara la granja Fox Hallow, que de acuerdo con esa hipótesis pasó a ser el lugar donde sepultaría a sus siguientes víctimas, lo que algunos investigadores y medios

catalogaron como el patio de juego de un asesino en serie. Al encontrar tantos huesos, la identificación fue difícil y luego de una pausa en 2022 se retomó la investigación y en 2023 mediante genealogía genética, se identificó a la novena víctima como Allen Lee Livingston, de 27 años, desaparecido el 6 de agosto de 1993, en tanto que en abril de 2025, Daniel Thomas Halloran se sumó como el décimo cuerpo sepultado en la granja, quedando solo identificar a unos 11 perfiles genéticos obtenidos de las muestras. Las

autoridades han advertido que los avances en materia de pruebas genéticas permitirán analizar fragmentos óseos restantes con una alta probabilidad de que puedan dar los nombres de otras víctimas. Al momento de la investigación para este video, en octubre de 2025, el caso seguía activo y el forense estatal había reportado 40 muestras de ADN enviada por familiares durante el año.

 En conclusión, Herbert Van Bainster es considerado uno de los asesinos en serie más prolíficos de Indiana con un legado de horror incuantificable que expuso serias fallas sociales y judiciales. No obstante, los avances en la identificación forense aún hoy le dan voz a las víctimas y ofrecen esperanza de justicia póstuma a sus familiares.

Y bueno, querido espectador, aquí termina la historia criminal del día de hoy. Me interesaría mucho saber tu opinión, así que te pido que la dejes en los comentarios del video. Siempre con respeto a la víctima y su familia podemos debatir, pero siempre con el respeto que todos merecemos. De nuevo, te recuerdo que te suscribas y dejes un like si mi trabajo es de tu agrado.

 Buenas noches y hasta la próxima historia criminal. [Música]