Alejandro Valenzuela estaba a punto de hacer la apuesta más grande de su vida cuando un hombre que parecía no tener nada apareció de la nada.

El millonario observaba al caballo castaño que corría en círculos dentro del picadero del Hipódromo Santa Lucía.
El animal se llamaba Relámpago, un caballo salvaje que ningún domador había logrado montar.

—Cinco millones de pesos —dijo Alejandro con voz firme—. Todo lo que me queda.

Dos años antes había sido uno de los empresarios más poderosos del Bajío.
Ahora era un hombre arruinado, divorciado y con el orgullo roto.

De pronto, una voz ronca lo interrumpió.

—Licenciado… si apuesta así, va a perderlo todo.

Alejandro volteó molesto.

Frente a él había un anciano de barba blanca, ropa gastada y un bastón de madera.

Un mendigo.

—¿Y usted quién es para decirme eso? —preguntó Alejandro con frialdad.

El viejo señaló al caballo.

—Ese animal no es salvaje… está herido por dentro.

Alejandro frunció el ceño.

—¿Cómo lo sabe?

—Porque yo estaba allí cuando lo separaron de su madre.

El silencio cayó sobre el picadero.

—Mi nombre es Francisco Javier Gutiérrez —continuó el viejo—. Hace treinta años fui el mejor domador de caballos de México.

Alejandro casi se rió… pero algo en los ojos del anciano lo detuvo.

Método

—Deme a

-Soy

—No s

A

Ser

—Una semana —dijo—. Si en una semana logras acercarte a ese caballo… seguimos.

El viejo sonrió.

—T


Los primeros días parecieron una locura.

Franco

Solo

En silencio.

Poco a poco Relámpago empezó a acercarse.

Al ter

Alabama

Alejandro observaba todo sin entender.

—¿Cómo lo haces? —preguntó.

Es

—Escu


No

Alejandro

Con

S

Una noche, después de una caída terrible, Alejandro le gritó al cielo:

—¿Por qué sigo intentando?

Francos

-Después

—¿

—Los dos fueron heridos… y dejaron de confiar.


Y

El Gran Clásico del Bajío.

Vena

Alejandro montó a Relámpago sin silla.

Cuando se abrió la salida, los caballos salieron disparados.

Dura

su respiración…
y el corazón del caballo.

En el

Cruz

Silencio.

Leer

—¡Primer lugar… Relámpago!

El estadio explotó.

Alejandro cayó de rodillas abrazando al caballo.

Habían ganado.


Pero lo más sorprendente ocurrió después.

Cuando Alejandro buscó a Francisco entre la multitud… no estaba.

norte

Primero

Solo el bastón.

Nada

Confundido, Alejandro fue a la pequeña habitación donde el viejo se hospedaba.

Entonces

Alejandro

L

“Alejandro, si estás leyendo esto es porque ganaste.
No necesitabas un domador… necesitabas aprender a confiar otra vez.”

“Relámpago siempre tuvo el talento para ganar.
Lo único que necesitaba era alguien que lo amara.”

“Yo solo vine a recordarte quién podías ser.”

“Oh.”

“Cuida de él.
Y cuida de tu familia.”

“—Francisco Jav

Alejandro

Luego recordó algo.

Había visto una foto vieja en el hipódromo.

EN

EN

El nombre bajo la foto decía:

Francisco Javier Gutiérrez.
Campeón Nacional de Doma — 1975

Alejandro embarazada

—¿Qué pasó con este hombre?

Y

-NORTE

-¿En?

—Murió hace quince años.


Alejandro sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Miró hacia el establo donde Relámpago descansaba tranquilo.

El caballo

Alabama

—Gracias… viejo maestro.

Desde ese día, Alejandro nunca volvió a apostar por dinero.

Fundó una escuela de equitación para niños pobres.

Y cada año, antes de la gran carrera del Bajío, dejaba una rosa blanca en la cerca del picadero.

Justo en el lugar donde un día apareció un viejo mendigo que tal vez…
nunca fue realmente un mendigo.