Compadre, tú conoces todos los detalles que desataron la masacre de los Pérez.

Esta historia no nació de balas. Nació de una lengua venenosa capaz de
convertir el honor en sangre. En los Altos de Jalisco todos creían que el pleito era por dinero robado. Pero no
era solo eso, compadre. La verdad es mucho más oscura y lo que siguió tiene
detalles que jamás cabrían en un corrido de 3 minutos. Prepárate, compadre,
porque te voy a contar desde el inicio hasta el final la verdadera historia detrás del corrido de los Pérez, la
tragedia real que conmovió a México y marcó a generaciones. Tú estás escuchando el canal Legendarios
del Norte. Dime desde qué ciudad nos estás oyendo. Dale like al video y ahora
sí, vamos a comenzar. Texas, 1911.
Yidro Pérez se limpió el sudor con el paliacate sucio mientras el sol caía
brutal sobre los campos de algodón. Dos años quebrándose el espinazo junto a sus
hermanos Mariano y Jesús, juntando cada centavo para volver a Temacapulín con
futuro en las manos. Los oropesa trabajaban en el mismo campo, compartían
el mismo galeón, el mismo sueño de regresar con dinero suficiente para comprar tierra y ganado. Por eso, cuando
los oropes anunciaron su regreso a Cañadas, Isidro no dudó, “Compadres,
llévense esto para mi familia, 400 pesos en oro, ropa para mis hermanas, pistolas
para proteger el rancho.” Los oropesa lo abrazaron con promesas calientes. Tu
familia es nuestra familia, compadre. Llegando a Cañadas, esto es lo primero
que entrego. Te lo juro. Pero cuando cruzaron la frontera, la tentación pesó
más que la palabra. Encañadas, doña María de Jesús esperó semanas mirando el
camino desde la puerta del Jacal, hasta que un domingo de octubre los oropesa
aparecieron en misa con ropa nueva, sombreros relucientes y pistolas que don
Longino reconoció inmediatamente. Oroa, trajeron el encargo de mis
muchachos. Se nos perdió en el camino, don Longino. Ya sabe cómo son las cosas
en la frontera. Pero traían las pistolas al cinto, la ropa nueva sobre el cuerpo.
Don Longino sintió la rabia subirle a la cara. No era [ __ ] no se le podía ver
la cara así no más. Al día siguiente cabalgó a Yahualica. No buscaba venganza
de cantina, sino justicia legal. El licenciado Ramírez escuchó el caso, citó
a los oropesa, los interrogó sin piedad. Las contradicciones eran evidentes, la
vergüenza inevitable. El juez los obligó a devolver 200 pesos de inmediato, todo
lo que supuestamente les quedaba. Los oropeza salieron del juzgado con cabezas
gachas, escuchando murmullos que lo seguían como moscas, ladrones,
traidores, robacompadres. en los altos, donde la reputación es el
único capital que muchos tienen. Esas palabras eran sentencias de muerte
social. Las mujeres les daban la espalda en el mercado. Los hombres dejaban de
saludarlos, los niños repetían la historia en las esquinas y esa
humillación, ese peso de vergüenza pública transformó a los oropesa de ladrones cobardes en hombres peligrosos.
Porque la vergüenza cuando se pudre sin salida se vuelve odio y el odio busca
sangre para lavarse. Dejaron de ir a misa. Se encerraron en su rancho. En las
cantinas algunos juraban haberlos visto practicando tiro contra nopales, como si
cada penca fuera rostro de un Pérez. Nos hicieron quedar como rateros delante de
todo el pueblo, decían borrachos de rabia. Eso no se olvida.
Eso se cobra. Pero había un tercer actor en esta tragedia. Mónico de Luna tenía
40 años, complexión delgada, bigote negro bien cuidado y ese sombrero ancho
pintado de yahualica que daba sombra generosa, pero también escondía miradas
calculadoras. Mónico era hombre de ninguna parte, conocido por todos, pero
respetado por nadie. Había intentado ser comisario ejidal, pero lo rechazaron.
Había intentado negocio de ganado, pero fracasó. En un pueblo donde el respeto
se gana con trabajo o valentía, Mónico solo tenía su lengua, y una lengua bien
afilada puede cortar más hondo que cualquier machete. Cuando vio el conflicto entre los Pérez y los
Soropesa, no vio tragedia, sino oportunidad. empezó a visitarlos a ambas
familias, siempre con expresión de amigo preocupado. A los oropesa les susurraba,
“Compadres, todo el pueblo habla de ustedes.” Riéndose a sus espaldas. Ayer
en la cantina oí decir que los oropeaesa son cobardes que se dejaron humillar,
que cuando vuelvan los Pérez del Norte van a venir a cobrarles con intereses.
Los oropesa apretaban puños, sentían rabia subir por la garganta. ¿Quién dijo
eso? Mónico movía las manos. Conciliador. No puedo decir nombres,
solo les aviso para que estén preparados. Luego visitaba a don Longino con el mismo tono confidencial. Los
oropesa andan diciendo cosas feas en las cantinas, don Longino, que usted los humilló. Que apenas vuelvan sus
muchachos van a estar esperándolos para ajustar cuentas. Los he visto limpiando
armas, preparándose. Don Longino fruncía el ceño. Pensaba en sus hijos cruzando
la frontera directo hacia peligro. Y Mónico se iba dejando palabras sembradas
como semillas de odio en tierra fértil. Cuando Isidro, Mariano y Jesús llegaron
a Temacapulín dos días antes de la Candelaria, el reencuentro fue agridulce. Don Longino les contó todo.
El robo, el juicio, la humillación, los rumores de venganza. Mariano apretó los
puños. Dos años trabajando como mulas para que estos cabrones nos roben y se
queden tan anchos. Pero Isidro, siempre más frío, buscaba paz. Ya se hizo
News
Se Lanzó Frente a una Bala para Salvar a una Niña… y Despertó Rodeada por 20 Millonarios
Se Lanzó Frente a una Bala para Salvar a una Niña… y Despertó Rodeada por 20 Millonarios La bala silbó…
“Señor, ¿puede comprar el perro policía de mi papá?” — ¡Lo que hizo el oficial a continuación lo cambió todo!
“Señor, ¿puede comprar el perro policía de mi papá?” — ¡Lo que hizo el oficial a continuación lo cambió todo!…
SOY VIUDA Y TÚ ERES ESTÉRIL, CÁSATE CONMIGO MAÑANA… DIJO LA MAMÁ DE 8 HIJOS
SOY VIUDA Y TÚ ERES ESTÉRIL, CÁSATE CONMIGO MAÑANA… DIJO LA MAMÁ DE 8 HIJOS El martes amaneció con un…
El Millonario Regresó Y Vio A Su Hija Mendigando Fuera Del Súper. Quedó Helado Al Saber La Razón…
El día que vio a su hija pidiendo limosna… y entendió que el éxito no vale nada sin amor El…
EL MILLONARIO CREYÓ PERDERLO TODO, HASTA QUE LA MESERA APARECIÓ Y LO CAMBIÓ TODO EN SENGUNDOS.
Un hombre al borde del abismo, una mujer invisible que guardaba el secreto que cambiaría todo. Lo que sucedió en…
UNA NIÑA POBRE SALVÓ A UNA PERSONA EN SILLA DE RUEDAS Y FUE DESPEDIDA… EL PADRE MILLONARIO SOLO…
UNA NIÑA POBRE SALVÓ A UNA PERSONA EN SILLA DE RUEDAS Y FUE DESPEDIDA… EL PADRE MILLONARIO SOLO… La niña…
End of content
No more pages to load






