Mamá, mamá, pero ¿qué haces desde ahora? Si quieres vivir en esta

casa, pues pagas un alquiler. ¿Me escuchaste? Pero mamá, ¿te pagué por adelantado.

Ay, sí, te pagué por adelantado. ¿Crees que con los $600 que me has pagado voy a cubrir el gasto de toda esta casa? Pues

te equivocas, chiquita. Pero mamá, no me puedes hacer esto, por favor. Acabo de salir del hospital.

Acabo de tener a tu nieta, por favor. ¿Sabes que no tengo dónde ir? Pues ese no es mi problema. Yo te mandé

a abrir las piernas. Sabe Dios si un día esa bebé sabrá quién es su padre.

Mamá, ya sé por qué estás tan molesta. Porque no hice las cosas como tú querías, ¿verdad?

Claro que estoy molesta. ¿Crees que para mí fue fácil? Tenías que repetir mi historia.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no saliste como una mujer decente de tu casa? bien casada, pero no tenías que hacer lo que

querías. No, te he pedido perdón una y mil veces. Por

favor, mamá, deja que mi hija y yo nos quedemos un tiempo en esta casa. Si pagas un alquiler, te quedas una

quincena y te quedas. Si no te me largas, chiquita. ¿Sabes que en este momento no tengo

dinero? Ah, y es mi problema. Vivirás bajo el puente, te irás a dormir en un parque,

haz lo que quieras, no me interesa. He dejado de ser tu madre y te me vas de

esta casa. No, mamá, por favor, no me hagas que te vayas, mamá. Adiós,

mamá. ¿Sabes que te necesito? Fuera de aquí, mamá.

Mamá, abre, mamá. [risas] Mamá, por favor.

[risas]

Ay, mi amor. Tenemos tanto que hacer. Pero, ¿qué es lo que hace esta vagabunda

en la puerta de mi casa? Pero ahorita me va a escuchar. Oye, levántate.

¿Qué haces durmiendo aquí? Este no es un lugar para vagabundas como tú. Alfredo, señora, no vine a molestar,

pero tengo que hablar con su hijo y es de algo muy importante. Tú hablar con mi

hijo. Es que acaso conoces esta por diosera. Pero por supuesto que no, mamá. Yo jamás

la había visto en mi vida. ¿Qué? ¿De verdad me estás negando? Tú y

yo estuvimos juntos. Esa hija es nuestra, pero claro, me abandonaste

cuando te enteraste que estaba embarazada. Ay, por favor, por favor, Alfredo, dime que lo que está diciendo

está mugrosa. Es mentira. Por favor, dímelo. Pero por supuesto que es mentira, mamá. Yo jamás estaría con una mujer como

esta. Por favor, lárgase de mi casa si no quiere problemas con la policía. ¿Vas a seguir negándolo?

Mira, Alfredo, yo sé que no quieres saber nada de la bebé ahora, pero pero

por favor, necesito que me ayudes. No tengo a quién acudir. No tengo a nadie. Si mi hijo dice que no te conoce, pues

yo le creo. Lo más seguro es que ni siquiera tú sepas quién es el papá de esa niña.

¿Qué? Claro que sé quién es el padre de mi hija. Alfredo es el padre. Estuvimos juntos más de un año.

Es es mentira, mamá. Yo jamás podría estar con una mujer así. ¡Lárgate, por favor!

Alfredo, ¿por qué dices eso? Yo te he amado tanto. Te amo hasta

ahora. Ch. Ya te dijo mi hijo que no te conoce,

así que por favor ve y busca al verdadero padre de esa bastarda.

Ya le dije que el padre es Alfredo. Está bien, me voy. Pero recuerden que

están dejando a una niña que no tiene la culpa de nada. Lárguese de mi casa.

Me voy y espero que nunca te arrepientas de lo que estás haciendo. Mi hijo nunca se va a arrepentir de algo

que no ha hecho. Fuera de mi casa si no quieres que llame a la policía en este momento.

Fuera te dije.

Alfredo. Las llaves. Sí, sí, aquí están las llaves.

[música] Ah.

[música]

[música] Ay!

[música]

[risas] Ay, Dios mío. Ay, Dios mío. Por favor, ayúdame.

Sé que no hice las cosas bien. Ay, pero mi niña, Dios, mi niña no tiene la culpa

de nada. Ay, por favor, no me dejes sola.

Vamos a estar bien.

Ay,

ay, ay. [risas]

Ah.

Señorita, señorita, ¿está bien? Señorita,

señorita, ¿se encuentra bien? Señorita, por favor.

Alfredo, ¿a dónde vas? Voy a salir con unos amigos, ¿o no? Ay, hijo, ¿no crees que es momento de

que empieces a prestarle más atención a la empresa? Ay, mamá, pero para eso estás tú. Tú

siempre te has encargado de eso y lo haces muy bien. Ay, hijo, tu padre siempre quiso que te

encargaras de la empresa, conocieras proveedores, conocieras el mercado.

Ay, es momento de que lo hagas. Ya te va a tocar. Ay, mamá, solo de pensar en eso me da

flojera. Encárgate tú de eso. A mí no me estreses con esas cosas. Alfredo, ¿cuándo vas a madurar?

Cuando tú no puedas valerte por ti misma, ahí me voy a hacer cargo de eso. Sí. Mientras tanto, déjame disfrutar de

mi libertad, mi soltería, mi juventud. Ay, hijo, por lo menos cuídate. No

quiero que estés regando hijos por el mundo o revolcándote con cualquiera. No quiero otra sorpresita como la que me

diste ayer. Sí, mamá, yo sé perfectamente, pero ya te dije que yo no conozco a esa mujer.

Alfredo, los dos sabemos perfectamente que sí conoces esa mujer. No me quieras ver la

cara de estúpida. ¿Sabes qué, mamá? Mejor me voy. Tú sí que sabes cómo arruinarme el día.