Hayes Guderian, el padre de la guerra blindada alemana, había conquistado

Europa con sus pancers en campañas relámpago que duraban apenas semanas.
Francia cayó en 40 días, Polonia en 35, los Balcanes en menos de un mes. Cuando
miró hacia el este en junio de 1941, vio solo una masa primitiva de
campesinos armados con rifles oxidados y tanques obsoletos. El ejército rojo se
burló ante sus oficiales. Es como un coloso con pies de barro, un empujón y
se desplomará. Jamás imaginó que esas mismas tierras
que consideraba tan fáciles de conquistar se convertirían en la tumba de sus invencibles. Penders, la
operación Barba Roja comenzó el 22 de junio de 1941
con la mayor fuerza de invasión jamás reunida. 3.8 millones de soldados
alemanes, 3,350 tanques, 7,146
piezas de artillería. Guderian comandaba el grupo de ejércitos centro con su 19
cuerpo Pancer, la punta de lanza que había atravesado las defensas enemigas
en cada campaña anterior. Los primeros días parecían confirmar todas sus
predicciones. Las divisiones soviéticas se desintegraban ante el avance alemán
como papel mojado bajo la lluvia. En las primeras 48 horas, la Luft Buffe
destruyó 2000 aviones soviéticos, la mayoría en tierra. Los tanques T26 y BT5
del Ejército Rojo ardían por miles en los campos de batalla, mientras los
pancer tercero y cuarto alemanes avanzaban casi sin resistencia.
Guderian se sentía eufórico. “Nunca he visto una campaña tan fácil”,
escribió a su esposa Margarete. “Los rusos huyen como conejos asustados.
Estaremos en Moscú antes del invierno.” Pero Stalin había aprendido las
lecciones amargas de las purgas y la guerra de invierno con Finlandia.
Mientras Guderian celebraba sus victorias iniciales, el dictador soviético movilizaba recursos que el
general alemán ni siquiera podía imaginar. Desde los urales llegaban
trenes cargados con tanques T34, un diseño revolucionario que los
ingenieros alemanes habían subestimado. Desde Siberia marchaban divisiones
enteras de soldados curtidos en combate, acostumbrados a luchar en las condiciones más extremas. El primer
encuentro real de Guderian con la nueva realidad soviética ocurrió el 6 de octubre de 1941
cerca de Mzensk, una columna de suspancer cuarto, los tanques más
modernos de la Vermacht, avanzaba confiadamente por una carretera rural
cuando aparecieron de entre los árboles siluetas que ningún comandante alemán
había visto antes. Los T34 soviéticos se movían con una agilidad sorprendente,
sus cañones de 70 pedometers perforando el blindaje alemán como si fuera
mantequilla. “Min God, ¿qué es esa cosa?”, gritó el comandante del cuarto
regimiento Pancer por radio mientras veía como un proyectil soviético atravesaba limpiamente el blindaje
frontal de su tanque insignia. En menos de una hora, la columna alemana
que había avanzado invencible durante meses quedó reducida a chatarra
humeante. Guderian recibió el informe con incredulidad. Sus tanques, que
habían dominado todos los campos de batalla europeos, eran inferiores a los soviéticos en blindaje, potencia de
fuego y movilidad. Pero la arrogancia alemana era demasiado profunda para
cambiar rápidamente. Guderian culpó el revés a la inexperiencia de sus
comandantes, a la mala suerte, a cualquier cosa, excepto a la posibilidad
de que hubiera subestimado gravemente a su enemigo. Son solo unos pocos tanques buenos”,
insistía en sus informes al Altomando. “El grueso del Ejército Rojo sigue
siendo primitivo.” Hitler y sus generales querían creer
esas palabras, así que las aceptaron sin cuestionar. La realidad era muy
diferente. Mientras los alemanes luchaban contra el barro otoñal que convertía las carreteras en pantanos
intransitables, las fábricas soviéticas trabajaban 24 horas al día produciendo armamento.
La planta de tanques de Sharkov, evacuada a los Urales, ya estaba operando a plena capacidad. Los
trabajadores, muchos de ellos mujeres y adolescentes, dormían junto a las
máquinas para no perder ni un minuto de producción. Cada día salían de las líneas de montaje 25 tanques T34 nuevos,
mientras que Alemania luchaba por reemplazar las pérdidas crecientes de sus pancers.
En noviembre de 1941, cuando el invierno ruso comenzó a morder
con sus dientes helados, Guderian se encontró con un enemigo que no aparecía
en ninguno de sus manuales de táctica, el general invierno.
Las temperaturas cayeron a 30 days, congelando el aceite de los tanques
alemanes y haciendo que sus motores se negaran a arrancar. Los soldados alemanes, equipados para una campaña de
verano rápida, tiritaban en trincheras heladas usando periódicos como aislante
adicional bajo sus uniformes inadecuados. Los soviéticos, por el contrario, habían
diseñado su equipo para funcionar en estas condiciones extremas. Sus tanques
T34 tenían motores diésel que arrancaban incluso a temperaturas bajo cero,
mientras que los soldados del Ejército Rojo llevaban abrigos de piel y balenqui
las botas de fieltro tradicionales que mantenían los pies calientes, incluso en
la nieve profunda. Lo que Guderian había considerado una desventaja primitiva se
revelaba ahora como una adaptación inteligente al entorno. El 6 de
diciembre de 1941, mientras Guderian luchaba por mantener
News
Niña Ciega De 10 Años Aceptó Domar Un Caballo Salvaje Por 10 Millones, Todos Se Burlaron De Ella… Pero Cuando Entró Sola Al Corral Y Cantó Una Canción De Cuna, El Animal Indomable Hizo Algo Que Dejó A Todo El Pueblo Sin Respiración
—Ofrezco diez millones de pesos a quien logre domar ese caballo salvaje. La voz de don Manuel Córdoba explotó en…
Abandonada por el mundo, una madre hambrienta arrastra a sus siete hijos por un camino maldito… Pero cuando la solitaria Hacienda abre fuego, sus palabras revelan un doloroso secreto que cambia para siempre el destino de toda su familia.
El chirrido de la carreta parecía el lamento de algo vivo muriéndose lentamente bajo el sol. Las ruedas torcidas se…
Un león escapa de su jaula en el zoológico; una anciana se niega a huir. Lo sucedido conmocionó a todos…
El caos estalló en el zoológico de San Francisco durante una mañana que prometía ser tranquila. —¡Código rojo! ¡Código rojo!…
Golpeada y abandonada en la plaza por su hijo adoptivo, la mujer de 63 años le ruega ayuda a un extraño apache… Pero cuando todo el pueblo llega para “llevarla a casa”, el secreto de Tomás y el levantamiento de las mujeres mudas sacuden a Santa Vela por generaciones.
El sol caía sobre Santa Vela como una maldición antigua. Las calles de polvo, las paredes de adobe y los…
Lo tildaban de loco por tener una pantera negra en su casa, y todos esperaban el día en que destrozara a su dueño… Pero cuando una terrible tormenta de nieve lo sepultó bajo una capa de hielo, el mismo “monstruo” al que temían hizo algo que dejó a todo el pueblo en silencio.
La primera vez que Mateo Villanueva apareció en el pueblo con una cría de pantera negra envuelta en su chaqueta,…
La obligó a montar su corcel salvaje para humillarla, pero el humillado fue él
El duque de Ravenhurst tomó a Charlotte Merret por el codo antes de que ella terminara la reverencia y la…
End of content
No more pages to load






