este engañó a todos los

habitantes del pueblo nadie se salvaba

de sus artimañas Con promesas de

riquezas y poder los incautos caían en

su trampa entregando sus almas sin darse

cuenta los comerciantes por querer

duplicar sus ganancias terminaban en la

ruina los jóvenes ambiciosos por querer

fama se hallaban en desgracia Incluso el

alcalde un hombre que se jactaba de ser

astuto perdió Todo por confiar en las

dulces mentiras del maligno pero hubo

uno que no cayó un campesino de nombre

Tomás un hombre humilde pero con la

mente afilada como el filo de una navaja

conocía la tierra el clima y el valor

del esfuerzo pero también conocía las

tretas de los embusteros sabía que en

este mundo No todo lo que brilla es oro

una tarde mientras araban la tierra los

hombres del pueblo hablaban con temor

dicen que el ha arruinado a Pedro

el carpintero y que a la viuda Carmen le

hizo creer que su esposo seguía vivo

hasta que enloqueció no hay escapatoria

Tomás todos caemos tarde o temprano

Tomás solo sonrió y escupió al suelo

todos caen porque son tontos dijo yo no

caería jamás las palabras llegaron a

oídos del quien ofendido decidió

darle una lección esa noche cuando Tomás

regresaba a casa el viento cambió un

frío extraño lo envolvió y el cielo

antes despejado se cubrió de nubes

negras de repente una figura apareció en

su camino alto vestido con un manto

oscuro y con unos ojos que parecían

arder en fuego rojo era él Tomás dijo el

con una sonrisa torcida he oído

que dices que no podrías caer en mis

engaños Tomás se cruzó de brazos sin

Mostrar miedo Así es entonces probé

coslo dijo el si logras engañarme

Tres veces te concederé un deseo pero si

fallas tu alma será mía Tomás fingió

pensar un momento y luego sonrió acepto

dijo pero antes dime cómo sé que eres

realmente el y no un charlatán El

se rió con un chasquido de dedos

convirtió una roca en oro y luego hizo

que Tomás l vitara unos centímetros

antes de dejarlo caer suavemente

convencido preguntó Tomás asintió pero

en su mente ya había ideado la primera

de sus tretas Tomás sabía que

enfrentarse al no era asunto de

poca monta pero si algo tenía claro era

que ningún embaucador por astuto que

fuera podía ganarle en su propio juego

Así que con la misma calma con la que

arrojaba semillas en la tierra comenzó

su primera artimaña está bien veo que

eres el dijo Tomás frotándose la

barbilla Pero antes de empezar hay algo

que siempre he querido saber dicen que

puedes ver el futuro y saber lo que va a

pasar el orgulloso infló el pecho