La adolescente Soviética que masacró a más de 100 Nazis 

 

 

22 de junio de 1941. Con 134 divisiones a plena  capacidad de combate y 73 divisiones más para   su despliegue detrás del frente, la Alemania  nazi, bajo el nombre en clave de Operación   Barbarroja, invade la Unión Soviética,  su aliada en la guerra contra Polonia.  Hitler considera que la invasión forma parte de  su plan para dotar a la nación del “Lebensraum”,   “espacio vital” en alemán, y de una  oportunidad para destruir el comunismo,   al cual detesta profundamente.

La Unión Soviética sufre pérdidas   militares catastróficas en las primeras  seis semanas tras el ataque alemán,   pero no llega a derrumbarse y hace frente a  las fuerzas germanas, que aterrorizan a la   población local. Entre esta población local  hay una adolescente que se hará conocida por   resistirse a los ocupantes nazis y matar a más  de 100 de ellos. Su nombre es Zinaida Portnova.

Zinaida Martynovna Portnova nació el  20 de febrero de 1926 en Leningrado,   entonces parte de la Unión Soviética. Su  padre trabajaba en la fábrica de Kirov,   que tras la Revolución de Octubre de noviembre de  1917 se dedicaba a la fabricación de tractores. La Segunda Guerra Mundial comenzó  el 1 de septiembre de 1939,   cuando la Alemania nazi invadió Polonia.

Este país se vio inmerso en una guerra en dos   frentes cuando fue invadido por la Unión Soviética  desde el este el 17 de septiembre. Varsovia se   rindió oficialmente a los alemanes el 28 del mismo  mes y un día después, de acuerdo con el protocolo   secreto de su pacto de no agresión, Alemania  y la Unión Soviética se repartieron Polonia.

Sin embargo, este pacto no duraría  mucho. Desde la década de 1920,   las políticas centrales del  movimiento nazi incluían: la destrucción de la Unión  Soviética por la fuerza militar  la eliminación permanente de la  supuesta amenaza comunista para Alemania  y la toma de tierras de primera calidad  dentro de las fronteras soviéticas como   Lebensraum, o espacio vital, para el  asentamiento bávaro a largo plazo.

Como tal, Adolf Hitler siempre había considerado  el pacto de no agresión germano-soviético del 23   de agosto de 1939, comúnmente conocido como Pacto  Molotov-Ribbentrop, como una maniobra táctica   temporal. En julio de 1940, pocas semanas después  de la conquista alemana de Francia y los Países   Bajos -Bélgica, Luxemburgo y Holanda-, Hitler  decidió atacar a Stalin durante el año siguiente.  

El 18 de diciembre de 1940 firmó la  Directiva 21, cuyo nombre en clave era   Operación “Barbarroja”. Esta fue la primera orden  operativa para la invasión de la Unión Soviética. Esta Operación contra su otrora aliado  comenzó el domingo 22 de junio de 1941.   Tres millones de soldados alemanes fueron  reforzados por tropas finlandesas, rumanas,   húngaras, italianas, eslovacas y croatas. 

En pocas semanas, las divisiones germanas   conquistaron las repúblicas bálticas  de Letonia, Lituania y Estonia.  Sin embargo, tras los éxitos  iniciales de las tropas nazis,   el avance se paralizó en octubre y noviembre de  1941 debido a la llegada del periodo fangoso.  Hitler intentó conquistar Leningrado, campaña en  la que fracasó.

 El asedio posterior duró 872 días,   desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de  enero de 1944. El bloqueo se convirtió en uno   de los asedios más largos y destructivos de la  historia, y fue posiblemente el más costoso de   todos los tiempos debido al número de bajas  que se sufrieron a lo largo de su duración.  Como resultado, la Wehrmacht  carecía de fuerzas para tomar   Moscú y era inminente una guerra prolongada.

Sin embargo, para la Alemania nazi este ataque  no fue una operación militar “ordinaria”. La   guerra contra la Unión Soviética era tanto una  guerra de aniquilación entre el fascismo alemán   y el comunismo soviético como una guerra  racial entre los “arios” alemanes y los,   según sus palabras, subhumanos eslavos y judíos.

Durante el asedio de Leningrado, que algunos  historiadores han calificado de genocidio   por la inanición sistemática y la aniquilación  intencionada de la población civil de la urbe,   Zinaida Portnova ya no estaba en la ciudad. Poco  antes del comienzo de la Operación Barbarroja,   Zinaida, que entonces cursaba séptimo  curso en la escuela 385 de Leningrado,   fue enviada junto con su hermana pequeña Galya  a pasar las vacaciones escolares a casa de su   abuela, en el pueblo de Zui, situado cerca de 

la ciudad de Obol, en el norte de Bielorrusia.   Pero pronto, la guerra les alcanzó allí. Las fuerzas alemanas tomaron el control de