El millonario decidió poner a prueba la honestidad de su empleada ocultando su identidad. La verdad resultó ser completamente diferente a lo que ella imaginaba: todos los empleados le guardaban grandes sorpresas y secretos, dejándola atónita e incapaz de creer lo que veían sus ojos…

Ay, mamacita, en ese colón sí me formo. ¿Qué dijiste, baboso? Mira, es de las que responde. Les hice una pregunta, viejos cochinos. A ver, tranquila, mi reina. Si nada más te hice un cumplido. Cumplido. Si no hacen otra cosa más que será cos deberían encerrarlos. ¿Qué dijiste, a ver, ven, repítalo. Oigan, deténganse.

 ¿Qué les pasa? Hazte para allá. ¿No es así como se debe tratar una dama que no tienen esposa o hijas? Obvio que sí, pero lo que tenemos o no tenemos, a ti qué te importa. Mira, tú no te metas, mocoso. Y ni vay a andar de chismoso porque va a llegar una nueva patrona y ni quiero andar teniendo problemas con esa vieja. Pues muy tarde porque esa vieja ya llegó.

Mire, señorita, yo soy el capataz aquí. Usted no me puede andar hablando así. Pues mira, yo soy la dueña de esta constructora. Soy Isabel Paniagua. ¿Qué? Usted es la hija del señor Paniagua. Así es. Tras su muerte, él meredó todos sus negocios. Lamento mucho la pérdida de su padre. Él era un gran hombre. Tú eres Gibrán, ¿verdad? Mi padre me platicó mucho de ti.

 Me dijo que eras muy trabajador y la verdad estoy muy agradecido con su padre. Él me apoyó mucho cuando más lo necesitaba. No, no, pero ni le haga caso este es capaz de decir cualquier cosa con tal de subir peldaño. Bueno, a ver, ya eso ya lo decido yo. Y lo que sí les quiero dejar es una cosa muy clara.

 A partir de hoy no quiero más faltas de respeto, ¿entend? Y ahora sí me voy a presentar con el resto del equipo. Con permiso. Pase, señorita. Ay, soy la dueña. Pues a ver cómo le va, ¿eh? ¿Qué jefa ni qué nada? Yo no voy a andar trabajando para una mujer. Ahora resulta que las morras van a decirnos qué hacer. Si mi papá oyera esto, le daría un infarto.

 Pero, ¿por qué piensan así? Actualmente las mujeres tienen las mismas oportunidades que nosotros. Por babosadas como esa. Tú y tu generación de cristal nos están arruinando la vida a los hombres. A los hombres de verdad. Antes las mujeres nos obedecían. Ahora hambre, andan de contestonas, ¿sí o no? Pues más vale que vayan cambiando esa actitud, ¿eh? Porque pueden tener problemas.

Mira, el que va a tener problemas eres tú. Andes de metiche y ponte a trabajar, huevón. Ah, termina. Ándale, cristal. ¿Qué les pasa a esos dos? ¿Por qué piensan así? ¿Qué no saben que todos venimos de una mujer? Pero bueno, debo seguir trabajando para que me paguen más. Ya llegué. Llegué, amor.

¿Qué pasó? Se me cayó otro vaso. No, no, no, amor. Tranquila, yo lo limpio. No pasa nada, mi vida, no pasa nada. Es que ya es el tercero que se rompe esta semana. Ya casi no tenemos. Tranquila, amor. Solamente hay que cambiarlos de lugar. No te preocupes, mi amor. Ese no es el problema. Tú sabes que ese no es el problema.

 ¿No ves que estoy en esta silla? Yo soy un estorbo, no puedo hacer nada. Amor, por favor, no digas eso. No eres un estorbo. Mira, yo sé que no han sido días fáciles, pero ya cada vez estoy más cerca de juntar el dinero para tu operación. Ya verás que pronto saldremos de esta. El dinero, amor. Esa operación es carísima. Con lo que tenemos apenas nos alcanza para comer frijoles.

 ¿Tú crees que vamos a conseguir ese dinero? Lo sé, amor, pero tú tranquila, ya verás que pronto las cosas van a cambiar. Espera un segundo. Sí, yo atiendo, no te preocupes. Ya vuelvo. Don Samuel, ¿qué tal? Buenas tardes. ¿En qué puedo ayudarle? Ayudarme. No necesito ayuda de nadie. Vengo para que me pagues los tr meses de renta que me debes.

Bueno, hablando de eso, don Samuel, sí los tienes, ¿verdad? Ah, la verdad es que no, don Samuel. ¿Qué? ¿Cómo? Si tú dijiste que me la ibas a pagar hoy. Lo sé, don Samuel, pero es que entiéndame, me han quedado mal en mi trabajo con unos pagos. Mi patrón falleció hace poco y todo se está reorganizando. Mira, muchacho, no sé quién eres y ni me interesa, pero ya estoy harto de tus pretextos.

 Si no me pagas, te voy a sacar a ti y a tu mujer, a la calle. No te quedes parada ahí como idiota. Contéstame, don Samuel, por favor, comprenda. La salud de mi esposa está muy mal y por el momento yo soy el único que puede trabajar. Mira, eso a mí no me importa. No me importa. Si no tenían dinero para pagar, me hubieras dicho para rentárselo a alguien que sí pueda pagar.

 Ay, entonces Samuel, por favor, solamente le pido unos días. Le prometo que lo voy a regresar hasta el último centavo. Busquen lo más profundo de su corazón y échenos la mano. Don Samuel, una semana. Si no soy capaz de hablarle a mis hijos para que te saquen de mi propiedad, a ti, a tu mujer y todas tus porquerías. Amor, ¿qué tienes? Nada, amor.

 Solamente estoy un poco cansado por el trabajo. Es todo. Gibral, ¿por qué me mientes? Mentirte. Claro que no. ¿De qué hablas? Claro que sí. Me estás mintiendo. El que vino no fue un vecino. El que vino fue don Samuel. Amor, no quiero que te preocupes. Recuerda lo que dijo el doctor. No debes estresarte. ¿Y cómo quieres que no me estrese? Mos van a sacar a la calle.

Mira, no vamos a ir a ningún lado. Sí, pronto saldremos de esta. Con el Señor de nuestro lado todo estará bien. Ay, mi vida, cómo eres ingenuo. Dios ya se olvidó de nosotros. Si no, yo no estaría en esta silla. Por favor, no me pidas que tenga fe. Señor, por favor, ayúdame a salir de esta. Me duele mucho ver a mi esposa así, pero ya no sé qué más hacer.

No, no puedo rendirme. Tengo que salir de esta. Híjole, qué hueva. Ya me urge que sea fin de semana. Buenas tardes, hombre. Buenas tardes, patroncita. La verdad, a mí también me urge el fin de semana, pero con nunca, guamón. No, hombre, a mí se me antoja más la jefecita. Ay, cómo no. Esas curvas, uf, seguro de ser una fiera en la cama.

 No, mira, ya está estás babeando. La neta a mí también se me antoja faltarle el respeto. Mira a ver, ustedes dos ya dejen a la jefa en paz. Tengan un poquito de respeto. Y bájale. No tiene nada de malo un taquito de ojo. Es más, le ha encantar el pedo igual que a todas las mujeres. Sí. En lugar de estar de groseros, deberían ponerse a trabajar.

 Así no le rebajan su paga. ¿Qué tiene? Se quiere hacer el santito. No, hombre, para mí lo que quieres una buena calentada y le damos una buena madriza. Pero primero vo echarme un coyotito. Oye, no, no, no me vayas a dejar la chba solo. E ni andes de chillón, que el que tiene trabajando aquí más soy yo. A ti te toca obedecer.

Y es más, no s ni se te vaya a olvidar levantarme ahorita. Está bueno. Al rato te hablo. Ay, ay, ay. que Mario, patrona, ¿se puede saber qué estás haciendo ahí dormido? No, nada más me est lo recosté tantito. ¿Qué me recosté tantito? Te recuerdo que estás en horarios laborales, no puedes estar perdiendo el tiempo.

No, para nada. No, bueno, ya. A lo que venía. En realidad, yo venía a hacerte tu pago. Okay, Mario, aquí está. Ah, muchas gracias. Dios me la bendiga. No, nada que agradecer. Y te recuerdo que donde te vuelva a ver perdiendo el tiempo va a haber repercusiones. No, no, nada de dormir. Bueno, voy a seguir realizando los pajos.

Claro que sí. Mario, recuerda que te voy a estar vigilando, ¿eh? Nada de estarte durmiendo. Nada. Bueno, Giibran Chui, aquí están sus pagos. Muchas gracias, patrona. De verdad me urgí este dinero. Puse un extra por el buen trabajo que han hecho. La verdad se lo merecen. Estoy muy orgullosa de ustedes. Iré a realizar más pajos. Permiso.

Gracias, Dios. Estoy seguro que pronto saldré de esta. Mira. ¿Y todo ese dinero? Ah, no me digas que la patrona te pagó más a ti que a todos nosotros juntos. No es justo. Claro que no. Se le cayó, pero ni cuenta. Ha sido la es un buen de dinero, ¿eh? Todito para mí. Ah, ¿cómo que todito? Múchate con la mitad. ¿Por qué voy a hacer eso? Pues porque si no le voy a ir a decir que te quisiste robar su dinero.

 A ver cuánto tiempo duras aquí. Ándale, está bien, pero con la boca callada. Y ahora sí se van a armar unaodia. Oigan, ¿qué les pasa? No pueden quedarse con ese dinero. La patrona es tan buena con nosotros, incluso nos acaba de dar un extra. ¿Qué no tienen corazón? Empezar a llorar la princesa esta. Si hacen eso, serán ladrones.

 ¿Y qué van a hacer si le habla a la policía? Yo no me voy a quedar callado viendo cómo le roban a la patrona. Seguro que sí, porque si no te vamos a partir los hocico, ¿verdad, Chui? Simón, aquí no nos gustan los chismosos. ¿Qué pasa, señores? ¿Por qué están sin trabajar? No, hombre, nada, patrona. Gibral tiene una duda de trabajo y ya se lo explicamos, ¿verdad? Bueno, en fin.

 Gibral, necesito que me ayudes con unas cosas, ¿puedes? Sí, patrona. Gracias. Y ustedes a trabajar. Oye, pero ¿cómo no se da cuenta que se le cae todo? No, pues lo que tiene de buenota lo tiene de mensa. Por mí que se le caiga todo, ¿eh? Pero ya te la sabes. La micha para acá. A ver, ya esta es la última vez que te voy a compartir el wpín.

Oye, pero ¿qué vas a hacer con la cartera? Sí, ¿verdad? No podemos dejarla así menos sin dinero. Oh, gey, hay que esconderla. Pero, ¿dónde? Mira, vengo un plan. ¿Estás seguro? Seguro. El que va a pagar las consecuencias es él. Nosotros impunes. Va, va, mi Mario. Tranquilo. Ándale, vámonos. Bueno, hola, mi amor. Hola, mi vida.

 ¿Qué pasó? Oye, ¿qué crees? Me acaban de pagar y hasta me dieron un bono extra. Ah, órale. ¿Qué pasa? Pensé que te ibas a poner feliz. Sí, eh, o sea, sí, pero pues es que Gibran, ese dinero ya lo debemos ni para qué emocionarnos. Luego al rato pues no nos va a alcanzar ni para tortillas. Mi amor, dame chancita.

 Vas a ver que encontraremos una solución. Mi vida es que siempre dices eso. Ya no sé si creerte. ¿Qué? Amor, no digas eso. Te juro que estoy haciendo todo lo que puedo. Está bien. Sí, perdóname. Perdóname. Es que pues es que ya no aguanto esta situación. No puedo hacer nada. Amor, no estás sola. Soy tu marido. Yo me haré cargo de ti.

Sí. Está bien. Bueno, eh, nos vemos al rato. Tranquilo, todo va a estar bien. Veré si mi patrona me puede dar horas extras. Tengo que conseguir el dinero de algún modo. Ver disfrutar del fin de semana. Ay, con esta lanita extra. Mariou. Gracias al cielo que aún siguen aquí. V patrona, ¿para qué somos buenos? Quería preguntarles si no vieron una cartera y dinero.

 Es que se me perdieron. Cartera con dinero. Oh, yo no vi nada. ¿Y tú chi? No, no, nadita, nadita. ¿Están seguros? Era muchísimo dinero en la cartera. Talla más y todas mis tarjetas. No, hombre, si lo hubiéramos visto, pues ya se lo hemos dado. Bueno, por favor, si ven algo, no duden en decirme es urgente. Sí, no, no se preocupe.

¿Y ahora qué vamos a hacer? Ya valió madre. Tranquilo, esta mensa no sabe nada. No sabe que nos la encontramos. Pues bueno, ¿y si se entera? No se va a enterar. Tienes que ser discreto para que esto funcione. Okay, okay, está bien. Escúchame, escúchame bien. Para que esto funcione, necesitas poner de tu parte.

 y no andas temblando como gelatina. Tú tranquilo, tú nada más sígueme la tus órdenes. Gibran, tengo que hablar contigo, patrona. Justo lo estaba buscando. Yo también necesito hablar con usted. ¿Qué pasó? Quería preguntarte si no viste una cartera y un dinero tirados. Es que se me cayeron y no los encuentro por ningún lado.

No me diga. La verdad que no he visto nada, pero estoy seguro que los encontrará pronto. La gente buena como usted, la suerte siempre le sonríe. Eso espero. Puedes irte, Gibran. No quiero quitarte más de tu fin de semana. Jefa, la verdad no quisiera que pasara el fin de semana. Tengo algo que decirle. ¿Por qué? ¿Pasa algo malo? Para nada, patrona. Todo en orden.

 La verdad es que estoy muy contento en mi trabajo. Solamente quería decirles si no habrá algún encargo extra. Me gustaría hacerme cargo, pero si ya lo que estás haciendo es suficiente, no sería justo. No, patrona, no me está entendiendo. Lo que pasa es que tengo a mi esposa muy delicada de salud, está en silla de ruedas y la verdad estoy buscando por todos los medios conseguir ese dinero para poder pagar la operación.

Eres muy bueno, pero no es necesario que trabajes extra. Te firmaré un cheque. No, lo siento, patrona, pero no podría aceptarlo. ¿Pero por qué no? Si acabas de decir que lo necesitas. Sí. Pero créame que ni en mis peores tiempos aceptaría dinero regalado. A mí me enseñaron que el dinero se gana con el trabajo duro y el sudor de nuestra frente.

Si todos pensáramos como tú, en este país habría mucha gente trabajadora. Con gusto te asigno más trabajo. Muchas gracias, patrona. Prometo que no la defraudaré. Yo sé que no. Mira la hora. Tengo que irme. Cuídate mucho, Gibran. Gracias, señor. Sabía que no debía perder la fe. Y este brazalete, ¿de quién será? ¿Se ve de marca? ¿Será de la patrona? Prepárese, familia.

 A partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes. Suscríbete al canal y activa la campanita. Estaremos entregando premios especiales a los suscriptores más activos. Don Samuel, buenas. ¿Qué pasó? ¿Dónde está su marido? Eh, todavía no llega. Está en el trabajo, pero dígame. Háblale. Vengo por el dinero.

Sí, déjame le marco rapidito. Sí, don Samuel, hasta que muestras tu cara hablando del rey de Roma. ¿Pero qué está haciendo aquí? ¿Todavía no es el día que acordamos para pagarle? Las cosas han cambiado. Quiero mi dinero ahora mismo. Rapidito. Don Samuel. Pero apenas me acaban de pagar hoy. Ni siquiera está completo.

 Con esto pensabas pagarme. Lo sé. Lo que pasa es que todavía no termino de juntarlo. Mi esposa se puso un poco mal y tuve que comprar unas medicinas, pero ya me cayeron unas chambitas extra. Don Samuel. Le prometo que para el día que acordamos se lo tendré listo. Ah. Dale, no me vayas a falla. Ey, ey, ey.

 ¿Y mi dinero? Esto lo llevo como seguro. Pero, pero ningún pedo. Con todo lo que has hecho, ya te hubiera echado a la calle a ti y a tu inútil mujer. Es chulado, mi amor. Tranquila, amor. Ya se fue. Es que me asusté mucho. Lo sé, pero te juro que yo nunca dejaré que nada te pase. Pálgame,

amor. Mi amor, qué bonita pulsera. Es para mí. No, no, no, no. Me la encontré fuera del trabajo. Se ve que vale mucho, ¿eh? Pues sí, se ve que es una pulsera muy fina. Yo creo que ha de ser de mi patrona. A ella le gustan mucho esas cosas, pero mañana le pregunto. No, ¿y qué tal que no es de ella? Podríamos empeñarla y se ve que nos pueden dar un muy buen dinero por ella.

 Eh, no creo que eso sea una buena idea. Eso me era quedar a mí como un ladrón. Pero no tienen por qué enterarse. Nada más no les digas nada y te lo juro que no va a haber ningún problema. No, Gabriela, no voy a correr ese riesgo. No es de nosotros, amor. Pero Jesús, María José, ¿qué pasó? ¿Y esa cartera? No, no lo sé.

Ay, Dios. ¿Qué es? De mi patrona. Mira cuántas tarjetas tiene, Gabriela. No me está gustando nada esa mirada tuya, ¿eh? Amor, por favor, piénsalo, por favor. No, Gabriela, no hay nada que pensar. Mañana se lo daré a mi patrona a primera hora. No, espérate, es que qué tal que se enoja contigo porque se entera que la tuviste toda la noche y no le dijiste nada. Yo estoy segura que te corre.

 ¿Tú crees? Sí. Mira, yo te recomiendo que mejor no hay que arriesgarnos y no le digas porque luego luego pues va a pensar mal, mi vida y así. Mira, mejor la pulsera la empeñamos y y seguro hay más dinero en la cartera y así podríamos pues pagar la renta. No, Gabriela, no podemos quedárnosla. Seremos unos ladrones.

Ay, mi amor. Y qué tal que es una señal que nos está mandando Dios y que por eso la está poniendo a nuestro camino. Gibrant, se terminarían todos nuestros problemas, mi amor. Lo siento, mi amor, pero no lo vamos a solucionar así. No, Gibran, por favor, te lo suplico. Si nosotros lo necesitamos más que ella, mi vida, por favor.

 Nos van a echar a la calle. Gibral, Gabriela, suéltala, por favor. Suéltala. Ya mejor di que no te importa, no tienes el más mínimo interés de que yo vuelva a caminar. Para ti es muy fácil. Tú puedes ir a donde tú quieras, en el momento en el que tú quieras, pero yo no. Yo estoy aquí estorbando en esta silla. Eres un egoísta. ¿Egoísta? ¿Le llamas egoísta hacer lo correcto? Uy, pues perdóname por ser un marido tan egoísta.

 No, Gabriela, las cosas no se hacen así. Mañana mismo se termina esto. Lo siento, mi vida. Si no vas a hacer esto por las buenas, pues entonces yo lo voy a hacer por las malas. Lo siento, mi vida. No me dejaste de

otra. H No puedo llegar tarde. Tengo que alcanzar a la patrona para regresarle sus cosas. Am

Muchísimas gracias. Gracias y las cosas dónde están. ¿Buscabas algo? Gabriela, ¿qué hiciste, Gabriela? Nada. No, no sé de qué me hablas. Sabes perfectamente lo que te estoy hablando. Agarraste las cosas de mi patrona mientras yo estaba dormido, ¿verdad? Devuélvemelas, por favor. No, mi amor, nosotros necesitamos el dinero.

Sí, Gabriela, me vas a meter en un problema y todo por unos billetes. Gabriela. Esos billetes, amor, son los que me pueden hacer volver a caminar. Gabriela, ya te dije, no lo vamos a hacer con dinero robado, así que por favor dime dónde están las cosas. No, no te voy a decir dónde está. ¿Qué? Así como lo oyes, no te voy a decir dónde están las cosas. Sí.

 Y Gibra, no te voy a dejar cometer error. No me dejaste de otra, mi vida. Gabriela, por favor, entiende. El error aquí lo estás cometiendo tú, pero sabes qué, ni siquiera voy a quedarme aquí discutiendo contigo. Mi amor, vamos a platicar, por favor, las cosas. Sí, escúchame. Vamos a vamos a platicarlo bien. Sí. No, Gabriela, yo me voy a trabajar.

Las cosas ya veré cómo le hago. A mí no me da miedo decir la verdad, pero tú tú deberías de pensar en lo que hiciste, Gabriela. No, Gibrán, mira, vamos a platicar, por favor, entiéndeme, escúchame, escúchame. Bueno, pero entonces necesito que me den una explicación. se tuvo que perder aquí. No sé, pues es que nosotros no fuimos, o sea, ¿qué podemos hacer? O sea, es que tuvo que haber pasado aquí, o sea, necesito que alguien me explique.

Pues ahita que llegue y nos diga todo. Parecido, ¿cómo vamos a saber si y a qué hora llega? Pero siempre llega tarde. Ah, mire, ahí hasta que te apareces. ¿Qué? ¿De qué hablas, jefa? No sabíamos cómo decirle, pero vimos a Gibrán que se metió a la cartera a su mochila. No, no. y lo escuchamos hablar por teléfono con su esposa de un dinero que se encontró.

Gibran, eso es verdad. O sea, necesito que me des una explicación. O sea, yo he puesto toda mi confianza en ti. Es más, incluso hasta me ofrecí para pagar la operación de tu esposa y se desapareció no solo mi cartera, sino también el brazalete que era de mi padre. Era una de mis piezas más preciadas.

 Necesito que me expliques. Mire, jefa, efectivamente, el día de ayer yo encontré su braceleta y su cartera. ¿Qué? Ve, yo tenía razón. Pero a ver, ¿y si lo encontraste desde ayer, ¿por qué no dijiste nada? Pues mire, lo que pasa es que cuando encontré el brazalete, usted ya se había ido y su cartera apareció en mi mochila.

La verdad, no supe cómo llegó ahí. No, jefa. A ratas como este ni siquiera debe de darle chance de escucharlos. Mira, Gibran, lo que tú hiciste estuvo muy mal. Necesito que me entregues mis cosas ahora mismo. Jefa, lo que pasa es que no las tengo. ¿Cómo que no las tienes? Sí, mi esposa me las quitó y no sé dónde están.

Usted es una dama, esto es insultante. Usted es una mujer de negocios. No deje que ese se salga con la suya, Jibrá. Yo de verdad pensé que eras de confiar. Lo soy, jefa. Lo que pasa es que no, no, no, no. Ya ni siquiera me des más explicaciones. Una persona como tú no puede estar trabajando en mi constructora. Estás despedida.

Está mi jefa. Lo entiendo. Y discúlpeme, de verdad jamás quise decepcionarla. A ver, no andes yando y aceptas las cosas como hombre. Gibrán, amor. ¿Quién eres tú? Yo soy la esposa de Gibrán. Señorita. Quien le robó sus cosas fui yo. Él se las quiso regresar antes, pero yo no lo dejé. Quien quiso sacar provecho de sus cosas fui yo.

 Y quien debe de sufrir las consecuencias de todo lo que está pasando soy yo. Mi amor, mi vida, perdóname. Perdóname porque estuve a punto de hacer algo horrible y perdóname porque iba a cometer un error muy grave. Perdóname. Tranquila, estoy aquí. Nadie les cree nada. No deje que la engañen, patrona. Le quieren ver la cara. Bueno, ya basta.

 Aquí los únicos que me quieren ver la cara son ustedes. ¿De qué está hablando? Sí, que se han estado burlando de mí desde el principio. Y no solo eso, también me robaron. Con todo respeto, patrona. Aquí el que le robó fue él. No le entiendo. ¿Cómo que no entiendes? A ver si esto le refresca un poquito la memoria. Oye, pero ¿qué vas a hacer con la cartera? ¿Cómo consiguió eso? Si yo misma los grabé, pero estaban tan metidos en su papel que ni cuenta se dieron.

¿Y por qué no nos dijo nada? Pues quería ver hasta dónde eran capaces de llegar, pero por lo visto querían llegar muy lejos. Pero se les acabó, hasta aquí llegaron. Están despedidos. No, patrona, déjenme lo explico. Fue n más una bromilla. No, ninguna bromita. Si no sé cómo pudieron aguantar trabajando aquí durante tanto tiempo, pero eso se terminó.

 Los quiero fuera de mi constructora. No, no, no nos puedes pedir. No, no nos podemos quedar sin chamba, patrona. Eh, piensen en nuestras familias. Pues eso lo hubieran pensado ustedes antes. No solo son acosadores, ladrones y también mentirosos. Querían culpar a alguien por un crimen que él no cometió si no fueron ustedes. Por favor, denos chanza.

No, no, no, ni me toquen. Fuera de aquí ahora mismo. Largo. Entonces, no estoy despedido, patrona. No, todo lo contrario, Gibran. Has demostrado ser un hombre honesto y con liderazgo y eso merece su recompensa. ¿Como qué recompensa? Verás, yo no podré quedarme mucho tiempo aquí y alguien tiene que quedarse a cargo, ¿te parece? ¿Qué? Yo, supervisor de esta obra.

Así es, efectivamente. Sé que harás un gran trabajo. Además, eso les ayudará a pagar la operación y la renta. Ya no tendrán que preocuparse por eso. Ay, es que es un milagro. Gracias. ¿Lo ves, amor? Te lo dije. Haciendo lo correcto, todo estará bien. Sí, mi amor, tienes razón. Perdóname, por favor, por no haberte creído antes.

Perdón. No importa lo que pase, siempre estaré para ti. Mil gracias, patrona. Que Dios se lo pague. Confío en que sí. Semanas después. A ver, chicos, tengan cuidado con esas varillas, por favor. Gracias. Esa columna vamos a asegurarla. Sí. Muy bien, mamacita. A ver, vamos a tratarnos con respeto, por favor.

 Okay, sigan trabajando, chicos. Esta área vamos a mantenerla un poco más limpia. Sí, lo están haciendo muy bien. Gracias, Gibran, ¿cómo estás? ¿Cómo está tu esposa? ¿Qué tal va de su operación? Muy bien, gracias a Dios y a usted por darme esta oportunidad. Nada que agradecer. El hombre honesto siempre merece ser recompensado.

 Además, las cosas buenas siempre llegan a quienes tienen intenciones puras como tú. La verdad de no ser por su apoyo, jamás hubiera podido pagar la operación de mi esposa. Estoy en deuda con usted y espero algún día poder recompensárselo de alguna manera. Ya lo estás haciendo. Además, yo creo que tú deberías de encargarte ya de las cosas.

 Yo tengo otras cosas que hacer y ya te he enseñado todo lo que podía enseñarte. Claro que sí, jefa, no se preocupe. Yo me encargaré que se mantengan los valores y el respeto que usted siempre nos enseñó. Gracias de verdad, jefa. Uh. A veces creemos que decir la verdad no vale la pena, que ser honesto solo trae problemas

y que hacer lo correcto es más difícil cuando la vida te está golpeando fuerte. Cuando veía a mi esposa sufrir cuando no tenía dinero ni para la renta, sentía que todo se venía abajo. Mentir parecía la salida más fácil, pero entendí algo importante. Cuando uno pierde la verdad, también se pierde a sí mismo. La vida me enseñó que los obstáculos no son una excusa para dejar de ser una buena persona.

 Al contrario, son la prueba de quién eres realmente. Porque vivir plenamente no significa tener una vida perfecta, significa seguir adelante con dignidad, fe y con la conciencia tranquila, incluso en los peores momentos. Prefiero enfrentar cualquier consecuencia diciendo la verdad que vivir toda mi vida escondiéndome en una mentira.

Meses después. Lista. Sí. ¿Te gustó este video, entonces suscríbete ahora para no perderte de todas las sorpresas que tengo para ti. Me encantaría saber desde qué parte del mundo nos estás viendo. Así que déjame tu comentario. Recuerda, cuando los

ángeles caen, suscríbete ya. Cuando los ángeles caen.