Después de salvar a un millonario herido la joven campesina creyó que jamás volvería verlo nuevamente en su vida. Pero aquel hombre poderoso regresó inesperadamente trayendo secretos enterrados emociones prohibidas y una verdad capaz de transformar completamente el destino de ambos para siempre juntos después inesperadamente.

Señor, ¿está bien? Señor, señor, señor, señor. ¿Está bien? Dios mío. Ayuda, por favor. Alguien que me ayude, por favor. Que alguien me ayude, por favor. Señorita doctor, el paciente que trajo del accidente ya está fuera de peligro. La verdad es que fue un milagro que usted lo pudiera sacar de ahí. Gracias, Dios. Gracias.

Pero tengo otra noticia que darle. Se trata sobre su madre. ¿Qué qué es lo que tiene mi madre, doctor? La paciente está muy delicada. Vamos a tener que someter a cirugía en las próximas horas. En dado caso de que no sea así, podría perder la vida. La cirugía es hoy. Sí, así sería. ¿Y cuánto cuesta? Mire, la verdad es que es una cirugía muy compleja.

Es impagable en el caso de no tener un seguro o un respaldo económico. Mire, doctor, yo soy del campo y no tengo mucho dinero, pero pero por favor le pido que no deje morir a mi mamá. Por favor, se lo pido. Yo puedo pagarle poco a poco si es necesario, pero por favor se lo pido. Que no haré lo que esté en mis manos si sea médicamente posible, pero sin una autorización del procedimiento.

Mire, déjeme ver qué puedo hacer. Sí. Y ahorita vuelvo. Muchísimas gracias, doctor. Por favor, Virgencita, te lo pido. No me la dejes morir a mi mamá. Por favor, no me la dejes morir. Es lo único que tengo. Por favor, me da gusto verlo despierto. Alejandro, ¿viene a decirme cuánto me costó chocar la camioneta o tiene malas noticias? Hay una cláusula secreta.

en el testamento de don Anastasia. Para asumir el control total del grupo y acceder a los derechos del agua, tiene que casarse con una descendiente de la familia Ramírez. Casarme está bromeando. Don Anastasio fue muy claro. O se casa o se queda sin un centavo de la herencia. Eso es absurdo.

 Además, no pienso casarme. Todas las mujeres son iguales, interesadas, trepadoras, huecas. No quiero una mujer que solo me va por mi billetera. Buenas tardes. Permiso. Quería saber cómo seguí el señor. Adelante, adelante. Tú. Qué bueno que está bien. Me da muchísimo gusto. De verdad que no la iba a contar, pero qué bueno que está bien.

Me dijeron que me sacaste a la camioneta. Gracias. Mire, señor, yo sé que no es el momento ni mucho menos, pero no se lo pediría si no fuera debido a muerte. De verdad. Ay, no me digas. ¿Quieres dinero? Claro que sí. Campesina tenías que ser. No es para mí, es para mi madre. Está muy grave y está en la otra habitación.

No porque me haya sacado del carro te deo dinero. ¿Qué dijiste? Salvo este rico, ya la hice. No, claro que no, señor. Yo ni siquiera sabía quién era usted. Además, me muero de vergüenza por mi madre. Jamás haría algo así. Se lo juro. Mi madrecita. Ay, sí. Siempre es alguien más. Nadie es capaz de admitir la avaricia de su alma.

Vete de aquí. No quise ofenderlo. Permiso. Acaba de cometer un error terrible. Yo esa mujer vino a confirmar todo lo que te estaba diciendo. Solo me ven por el dinero. Esa mujer es Lucía Ramírez. ¿Y eso qué o qué? Es la descendiente directa de la familia Ramírez. Oh, entonces la solución acaba de salir por la puerta.

¿De qué está hablando? Ya sé. Fingiré el matrimonio, le ofreceré el dinero que me pidió a cambio de su mano. Yo nunca estuve de acuerdo con los términos de tu abuelo. Yo creo que se debería uno de casar, pero por amor. La cláusula dice que tengo que estar casado. No dice nada de estar enamorado. Ojalá nunca se arrepienta de esto.

Oye, ¿qué quieren? Te propongo un trato. Bien. Sabemos que su madre está muy grave y necesita una operación urgente. Esa es la razón por la que le pidió el dinero. Perdón, pero yo no quiero hablar con ustedes, así que pueden irse, por favor. No me irre hasta que me escuches. Puedo hablar a seguridad si quieres.

Mira, pago la operación de tu madre. y su tratamiento de por vida. ¿Qué? Perdón, pero el golpe de la cabeza te afectó o que cambiaste de la noche a la mañana. La gente no cambia. Yo pago todo y a cambio tú te casas conmigo mañana mismo. Perdón, pero me estás comprando. Llamémosle un acuerdo. No, no, perdón, pero yo no soy mercancía.

 No sé si usted sabe lo que es amar a alguien, pero el amor mí se firma y no se compra. El amor no para hospitales. Yo te pedí humanidad, no un matrimonio. Y yo te ofrezco una vida resuelta. ¿O prefieres que tu madre se muera aquí? A lo que escuché no le falta mucho. ¿De verdad vas a salvarla? Sé que tú piensas que es un cretino, millonario sin alma, pero cumplo mi palabra.

Señorita, si en algo decirle si la tranquiliza, yo le puedo asegurar que que Alejio está hablando con la verdad. Bien, pero tú no me tocas ni un pelo, ¿de acuerdo? Esto es falso. Eso es un sí. Este matrimonio, aunque parece un sacrificio, yo espero que sea benéfico para los dos. Yo lo hago para salvar a mi madre, pero qué vergüenza.

Es un trato y ambos ganamos. Alejandro, ¿qué es esto? ¿Quién es esta criada? ¿Y por qué la metes a la casa de mi papá? Esta campesina, uy, apesta como a tierra. ¿De qué campo la sacaste o qué? Disculpe, pero usted quién crece era necesario. Además, yo no fui el que puso la estúpida cláusula del matrimonio. Necesario.

 Bueno, al menos te hubieras conseguido una bonita. No, no cualquier cosa. Qué bueno. Viendo el bien lo suyo, ¿eh? Bueno, ya no. ¿Quién eres tú para cuestionar mis decisiones? Te recuerdo que yo también soy dueño de esta casa. Perdón, señor Rogelio. Gracias a Alejandro, esta casa se mantiene en pie. Cuando murió Anastasio, la empresa estuvo a punto de irse a la quiebra.

 Que no se le olvide que fue Alejandro quien la levantó, negoció y salvó los empleos y esta mansión también. Mira, tú no te metas, ¿eh? Yo puedo haber hecho un mejor trabajo. Quisiera ver eso. Cuando estuviste al frente casi quedamos en la bancarrota. Ay, hermanito, siempre te has creído tan perfecto, pero más bien es que eres un suertudo, aunque ni tanto, ¿eh? Porque mira, una campesina.

Perdón. Sí, tal vez era una campesina, pero soy una excelente mujer. Yo no vengo aquí por su dinero ni por su estatus, ¿eh? Ah, no. Entonces, ¿por qué vienes? Ah, déjame adivinar. Porque estás enamorada de Alejandro. Ah, sí, claro. Lucía va a ser mi esposa y tú la vas a respetar. Pues a ver cuánto dura. Tal vez no sabré vivir en estas cosas de estatus, pero sí me sedará a respetar.

Señor Alejandro, ¿le puedo pedir algo? Además de salvar a tu madre. Dios, ¿qué eres pediche? Para casarme quisiera usar un vestido blanco. ¿Para qué? Es una ceremonia rápida y sin invitados. Es un gasto innecesario para usted puede ser un gasto innecesario, pero para mí es un sueño. Yo desde pequeña me imaginé casándome así con un vestido blanco y quiero que así sea.

Esto no es una boda de verdad, Lucía, es un contrato. Sí, puede ser un contrato, pero uno solo se casa una vez. No estamos para caprichos. Okay, capricho. Es lo único bonito que me queda de todo esto. Bonito después a venderte por dinero. Yo no me vendí, yo estoy salvando a mi madre y sí, me podré casar por un contrato, pero yo no voy a permitir que ni tú ni nadie me quite este sueño también.

Perdón, interrumpo. Con permiso. Este, le dejo esto, señorita, para usted, para mí. Sí. Es precioso. Montero, ¿qué es esto? Perdón, creo que me adelanté, lo pagué con su tarjeta. ¿Qué hiciste? ¿Qué? Recuerde, señor, que aunque esto sea una farsa, hay algo que debe parecer real también. Montero, esto no es un matrimonio de verdad, son solo negocios.

Sí, sí, sí. Yo lo sé, yo lo sé que es un contrato, pero aún en los negocios, como en el amor, debe al menos saber algo que se sienta, pues no sé, algo real. Aquí no hay amor. Pues por lo pronto no no lo habrá, pero va a haber consecuencias de seguir tratando a una mujer así. Gracias, licenciado. De verdad. Y no te preocupes.

De ti no espero amor, espero respeto. Respeto. Tienes que empezar por respetarme a mí primero. Nada de cachetadas. Permiso propio. Esto está mal, Montero. Cumplir sus caprichos solo complicará las cosas. No, no, Alejandro, yo no creo eso. Al contrario, las va a simplificar. Al día siguiente estamos reunidos para celebrar la boda civil de Alejandro Montemayor y Lucía Ramírez bajo la ley y su libre voluntad.

Alejandro Montemayor, ¿aceptas por esposa a Lucía Ramírez? Sí, acepto. Lucía Ramírez, ¿aceptas por esposo Alejandro Montemayor? Sí, sí, sí, sí, sí. Acepto muy bien. Pueden firmar el Alejandro, ¿puedes entrearle el anillo a la novia? Lucía. Puedes entregar el anillo al novio. Quedan legalmente unidos

y que la ley los proteja, porque hasta ahora es con lo único que cuenta. Ven. ¿A dónde? A tu nuevo hogar. ¿A qué vivirás? ¿Qué? Pero a ver, acabamos de casarnos. Yo pensé que tal vez pensaste que No te confundas. Ante la sociedad eres mi esposa, pero en esta casa solo eres la socia que compré para salvar mi empresa.

Pues está bien, porque yo no quiero ni tu dinero, ni a ti, ni a tu empresa, ni nada. Yo vengo aquí por mi mamá, ¿de acuerdo? Pues que así sea. Yo cumplo con mi parte del trato y tú te olvidas que yo existo, por más que en la misma casa. Me parece. Tú cocinaste, ¿verdad, cuñadita? ¿Te quedó un poco seca la pasta? Se nota que en tu rancho no saben cómo cocinar correctamente una pasta.

Y el agua te quedó muy dulce. ¿Crees que me puedas traer un vaso de agua natural, por favor? Claro. Sí. Ay, ay, qué torpe soy. Se me se me resbaló. Eh, ¿puedes limpiar esto, por favor? Con todo respeto, señor, pero no soy su criada. Ay, cuñada, pero qué sensible andas. ¿Hes un favor que te estoy pidiendo que no lo vas a hacer? A ver, ya estuvo bueno.

 No voy a permitir que trates mal a mi esposa ni que le hables así. Esta es mi casa y yo le hablo como se me da la gana. Esta es mi casa y de mi matrimonio. Ya me tienes harto. Empaca tus cosas y vete de aquí. ¿Qué? ¿Estás loco? Soy tu hermano. ¿Cómo me puedes correr? más loco será permitir esto. Te vas a arrepentir, Alejandro.

 Te lo juro. Lo dudo. Ya vete. Creí que que no te importaba y que esto era una farsa. Es una farsa, pero no por eso voy a permitir que te traten como basura. Tú me tratas como basura. Lo siento, he estado muy estresado y no es una excusa. No volverá a pasar. ¿Cómo sé que que lo que me estás diciendo es verdad? que te lo voy a demostrar.

Lo que estás viviendo ya es muy difícil y no quiero emperarlo. Además, no se me olvida que me salvaste la vida. Creo que voy a ir a visitar a mi mamá. Eh, sí. Provechito. Sí. Sí, la verdad fue incómodo, pero le tenía que poner un alto a Rogelio. Yo sí digo, entonces no eres tan duro como dice ser, ¿eh? Bueno, es que me salvó la vida y hay cosas que se tienen que respetar.

 Sí, claro. Oye, ¿no será que No, no, Montero, no, nada, nada de eso. No, además no, además ya es tarde. Ya me tengo que ir, no sé dónde está. No sé por qué tarda tanto. Yo que no de tardar. No sé qué le tengas que decir, Lucía. Bueno, no sé si sea demasiado. La verdad es que el señor Montero tuvo la amabilidad de ayudarme, pero no sé.

Ese Montero es una fichita. Te ves muy bien, Lucía. Gracias. Este, oye, se me pasaba. Tienes que irte. Hay que ver algo de las tierras y creo que la cosecha no va bien. Pero, ¿qué pasó? Vamos. No, no, no. Yo no puedo ir. Yo no puedo ir. Tengo que atender llamadas, encargos, no sé. apagar incendios. Este, bueno, sé que no has manejado ya durante buen tiempo. Si quieres le aviso esto.

Eh, no, no se preocupen, yo sé manejar. Puedo llevarte si lo necesitas. No, esto que me cuiden los días. No voy a cuidarte. Lo que pasa es que si tienes un problema, pues ahora también es mío y quiero aportar. Eso es un matrimonio, Alejandro, eh, aunque no lo quieras aceptar. No, prefiero tenerla junta aquí.

De verdad, ¿puedo ayudarte? No, será muy complicado. Por favor, alista todo. Okay. A ver, pero es que no entiendo qué pasó. Todo estaba bien. Oiga, patrón, la inversión ya está hecha. Si no hay resultados en semanas habrá que buscar otro frente. Cada día que pasa es pérdida porque el campo está seco. No puede ser.

Yo creo que lo que pasa es que la tierra está cansada. Con todo respeto, señor, explíquele a su esposa que eso se soluciona con números, no con intuiciones. Eh, con todo respeto, ingeniero, la tierra no entiende de números, sino de de justo respeto y paciencia, y es lo que no le están dando a la tierra. Lucía, imagino que si te atreves a interrumpir así es porque tienes una idea.

Sí, bueno, es algo que tomará tiempo. Debe descansar la tierra y también hidratarse bastante bien. Y si me lo permiten, ah, les puedo explicar cómo está el asunto. No necesito que una mujer sin estudios nos diga lo que tenemos que hacer. E, a ver, cuida tus palabras, a mi esposa se le respeta. Lucía, por favor, cuéntales lo que sabes.

Sí. Bueno. Ah, sí. Eh, bueno, la tierra tiene que cuidarse de una mira. Nunca pensé que fueras tan buena para los negocios. Hay que celebrar. Bueno, así como que tú digas, muy buena para los negocios, ¿no? Más bien soy buena para la tierra. Algo bueno debía de sacar del campo, ¿no crees? Sí, tal vez sí.

 ¿Sabes? La gente piensa que al nacer en Cuna de Oro es una bendición, pero y no lo es. No, la gente te ve como si fueras un robot frío, sin sentimientos, que solo piensa en dinero, no se preocupa en la gente, no saben que hay una gran soledad. Bueno, pero yo creo que ya no está solo. No, creo que no. Eh, me refiero a a este aunque sea una farsa, pues somos un buen equipo.

Ahorita lo vimos. Sí, sí, sí. Prepárese familia. A partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes. Suscríbete al canal y activa la campanita. Estaremos entregando premios especiales a los suscriptores más activos. Alex, ¿qué pasa?

Estuvo fue un error. Un error. No olvides que lo nuestro son solo acuerdos y negocios. Sí, supongo que nos dejamos llevar. Nunca creí que me llamarías, Vanessa. Creí que los Montemayor ya no me necesitaban. Siempre se necesita alguien cuando conocen las debilidades correctas. Por favor, Alejandro no tiene debilidades.

Yo creo que sí. Está casado Rogelo, con una campesina. Vanessa, necesito que me ayudes a destruir ese matrimonio, que él le sea infiel y que Lucía los descubra. Y después, después tú y él pueden hacerse pareja, pero sin que te embaraces. Según leí en el testamento, hay una cláusula que especifica que si Alejandro no tiene un hijo varón en el primer año, parte de la empresa regresa mis manos.

¿Y qué gano yo? Dinero, mucho dinero. Bueno, y la satisfacción de quedarte con el hombre que quieres, aunque sea por orgullo. Alejandro siempre tuvo miedo de sentir. Eso nunca cambió. No te preocupes por eso. Yo me encargo de hacer que baje la guardia. Cuéntame semanas después. Buenos días. Lucía, buenos días.

 ¿Estás bien? Sí, sí, todo bien, gracias. Pues fíjate que te he visto un poquito cansada. Sí, cansada. Sin embargo, hay un brillo diferente en tus ojos. Yo soy padre de tres hijos y desde que mi esposa quedaba embarazada, yo siempre me di cuenta mucho antes que ella se diera cuenta. Apenas me enteré ayer. La verdad es que ni siquiera sé cómo sentirme o qué hacer.

 ¿Ya le platicaste a Alejandro? No, no, no, no. Ni siquiera sé cómo se lo vaya a tomar. Mire, la verdad es que pienso que él tal vez va a creer que yo lo hice por parte del contrato o para amarrar algo. No sé si me entiendan. No, no, no, no, no pienses eso. Mira, yo conozco a Alejandro desde que era un niño.

 Sí, es orgulloso, terco, pero es una buena persona. Sí, me lo imaginaba. ¿Sabe algo, solo que yo no quería que esto pasara así con miedo? Muchas felicidades. Debes de contárselo. Ten fe. Gracias. Dije que no quería visit Alejandro. Vanessa, Alejandro, he pensado mucho si venir o no, pero lo cierto es que mi amor por ti ha ganado. ¿De qué hablas? No deberías estar aquí.

Lo sé, Alejandro. Me enteré que te casaste y me preocupé. Alejandro viene de familia pobre y ya sabes, esa gente siempre suele robar. No hables así de mi esposa. Ella es una buena mujer. Eso crees tú, Alejandro. Es un novio, Alejandro. Es de su pueblo. Ella solo quiere tu dinero. No, no puede ser verdad. Lo es.

Yo no quería que te enteraras así, Alejandro, pero es mejor que lo sepas. Claro que sí. Ella siempre quiso el dinero. Qué estúpido fui. Gracias. Sabía que siempre podía confiar en ti. Siempre lo vas a hacer. Alejandro Montero me dijo que querías verme y te agradezco muchísimo porque me dijeron que en dos días más o menos donde alé a mi mamá y la verdad es que estoy muy emocionada.

 También quería decirte algo muy importante. Estoy un poquito nerviosa por si me trao. Es parte de tu respeto y paciencia por la tierra. ¿De de qué hablas? No te hagas ningenor. Esto es hacer equipo para ti. ¿Qué? Eres igual que todas. No interesada. Pasaron días en los que creí que lo nuestro podía. Si querías dinero me hubieras robado y ya. No tienes por qué ilusionarme.

A a ver, ¿de qué estás hablando, Alejandro? Mira, lo único que estás haciendo en este momento es confundirme porque a ver, primero me hablas, me acercas. Y luego me alejas como si no fuera nada. ¿De qué se trata todo esto? Este es tu novio, ¿verdad? El que te espera en el pueblo mientras ser mi esposa. ¿Qué? ¿Qué? No te voy a explicar nada porque no tengo nada que explicarte.

Claro que no. Las fotos lo explican todo. ¡Lárgate de mi casa y mi vida! El trato se acabó. Mira, yo creí que me equivoqué. Y no vuelvas. Nunca lo haré. 4 años después. Muchísimas gracias. Lindo día. Pásame la corazón. Te portaste bien. ¿Eres tú? Sí, Alejandro, soy yo. No es como que mi calle haya cambiado mucho en 4 años.

Perdón, no te reconocí. ¿Quién es él? ¿Te parece si vas a jugar al parque un ratito y ahorita te llamo. Sí. Ah, entiendo. Eh, ¿tuviste un hijo? Sí, Alejandro es mi hijo, pero al contrario de lo que tú estás pensando, mi hijo es fruto del único día en el que tú y yo realmente fuimos reales. ¿Es en serio? ¿Por qué nunca me lo dijiste? Porque perdiste el derecho de preguntarme el día que me aventaste a la calle como un perro.

Lo siento, estaba cegado. Engañaron, Lucía. Lo perdí todo. Ahora no soy más que el secretario de Montero. Pues tal vez era lo que merecías, Alejandro. O tal vez te venía bien un poco de humildad. No sabía que estabas embarazada porque ni siquiera me miraste la cara. No me dejaste hablar. Creíste en mentiras.

 Mi hijo ha crecido bien, con mucho respeto, mucho amor y él no es una mercancía, no es una cláusula, es mi hijo, es mi vida. Hemos estado muy bien. Gracias a mi trabajo, hemos estado muy, muy bien y le he podido dar una vida digna. ¿Quién es mami? Nada importante, mi amor. No somos. ¿Cómo te fue? ¿Te divertiste? Una cuatro para que Alejandro, Alejandro, se llevaron a Mateo. Se llevaron a Mateo.

 Te estoy diciendo. ¿Qué pasó? Es que es que viene una camioneta, una una camioneta negra y y Ay, es que lo Tranquila, tranquila. Te prometo que lo voy a traer de regreso, pero dinos qué viste. Sí, sí, sí, sí, sí, sí. Perdón, perdón. Este, era una camioneta negra y y y dos personas llegaron en la camioneta, no tenía placas y uno de las personas tenía una cicatriz aquí, eran dos y y tenía el vidrio roto también y este y este y y era una persona así alta que que llegó conmigo y espera, espera, espera, ese tipo de la cicaquisa es amigos de

Rogelio. Debe estar en la bodega de Rogelio. Ya, ya, ya sé dónde está. Llevaron a una bodega. Rogelio, ¿por qué? ¿Cómo? Porque pues es tu hijo y al estorba por eso eso no importa. Ya lo que importa es que tenemos que irnos. Vamos, vamos, vamos. Yo sé dónde estaba. Trágamela, por favor. Te lo prometo. Vamos, Rogelio, mira nada más, el hermanito fracasado.

Devuélveme a mi hijo. Tu hijo. Ese mocoso va a ser mi perdición. Es momento de que me deshaga de él. ¿A dónde te vas? No te muevas, ya basta. Vámonos con vámonos con tu mamá. Vente, corre, Mateo. Mi niño, ¿estás bien, mi amor? Mucho miedo. Sí, pero estás bien. Ya estás bien, mi amor. Alejandro, muerto el perro. Se acabó la rabia.

Ah, dámelo. Deja mi hijo te vas a quedar aquí con él, ¿de acuerdo? Quédate aquí con él. Aquí quédate. Sí. Bueno, si 91. Alejandro, Alejandro, no, no, no te mueras, por favor. Alejandro, no me vayas a dejar solo otra vez, por favor, por favor. Alejandro, señor Montero, ayuda, por favor. Alejandro, Dios mío. ¿Qué pasó? ¿Está bien? ¿Va a vivir?

está luchando, está luchando. Las próximas horas son son decisivas y aunque no está todo a su favor, ha perdido mucha sangre y la herida fue muy profunda. Ay, Diosito, por favor, no te lo lleves, por favor. Por favor, Dios. Yo confío en que se va a poner bien. Así será. Alejandro Montemayor, has vivido creyendo que el poder lo es todo.

que amar es perder, pero aún no has pagado tu deuda más grande. Amar sin condiciones. Se te dará otra segunda oportunidad. No la desperdicies. Montero. Oh. Te duele mucho

poquito, pero verte me cura. Gracias por no llevarte a mi hijo lejos. Alejandro, no digas nada. Papá, perdóname, Lucía. Te juzgué, te humillé, te eché de mi vida cuando eras lo único verdadero que tenía. Te ofrecí dinero cuando debí ofrecerte respeto. Firmé contratos, pero rompí corazones. Quiero ser un buen padre y si tú me lo permites, un hombre digno de amarte.

Alejandro, el contrato se rompió hace años y y si vamos a comenzar algo, quiero que sea en base de la verdad y sobre el amor. Entonces, ya somos familia. Si tú quieres. Sí. ¿Te gustó este video, entonces suscríbete ahora para no perderte de todas las sorpresas que tengo para ti. Me encantaría saber desde qué parte del mundo nos estás viendo.

 Así que déjame tu comentario. Recuerda, cuando los ángeles caen, suscríbete ya. Cuando los ángeles caen.