Diego esperó 3 horas empapado afuera de escuela Cuando Dalma salió y vio su padre no podía creerlo 

15 de mayo de 1998, Buenos Aires. Era el día del padre en la escuela de Dalma. Diego llegó a las 2 de la tarde. El director lo detuvo en la puerta. Los futbolistas drogadictos no son bienvenidos, das mal ejemplo. Comenzó a llover. Diego se sentó en la vereda. Esperó 3 horas bajo la lluvia hasta que su hija salió.

Lo que una maestra hizo cuando vio eso, ese director nunca lo olvidó. Bienvenidos a Historias de Maradona. Si estas historias te inspiran, suscríbete, dale like y activa la campanita para más episodios increíbles. Ahora sí, comencemos. Era 15 de mayo de 1998, un viernes cerca de las 2 de la tarde en el colegio San Andrés en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires, Argentina, y Diego Armando Maradona llegaba en su auto manejado por su chóer a la escuela privada de su hija Dalma, de 11 años para el evento del día del padre, donde

padres pasaban la tarde con sus hijos en actividades, juegos, presentaciones que los niños habían habían preparado durante semanas. Dalma había llamado a Diego tres veces esa mañana, rogándole que por favor viniera, que todos los padres iban a estar, que ella había hecho dibujo especial para él, que no quería ser la única sin padre.

Diego había prometido que estaría allí, aunque tenía reunión importante con abogados sobre sus deudas fiscales que había cancelado, porque nada era más importante que ver a Dalma feliz. Diego bajó del auto vestido con jeans, camisa casual, zapatillas, luciendo como padre normal llegando a evento escolar.

 Caminó hacia entrada principal, donde había letrero grande que decía, “Bienvenidos, padres. Día del padre 14 Boscé.” Pero en la puerta estaba parado el director de la escuela, el Dr. Ernesto Villareal, hombre de 60 años con traje gris caro, anteojos, expresión de alguien que medía valor de personas por títulos universitarios y apellidos en directorios sociales.

Diego, el doctor Villareal, dijo con voz fría, educada pero sin calidez. No esperaba verte aquí. Dalma me invitó. Diego respondió. Es día del padre. Soy su padre. El Dr. Villareal bloqueó la entrada con su cuerpo. Necesito hablar contigo antes de que entres. En privado. Se movieron al lado de la entrada.

 El doctor Villareal habló en voz baja pero firme. Diego, esta es escuela de prestigio. Familias importantes mandan a sus hijos acá. Médicos, abogados, empresarios, gente que valora educación. valores, ejemplo apropiado. Y francamente, tu presencia aquí hoy sería problemática. Diego sintió rabia comenzando a hervir, pero mantuvo voz calmada. Problemática.

¿Cómo? El doctor Villareal suspiró como si explicara algo obvio a niño lento. Eres figura pública controvertida, problemas con drogas, escándalos, suspensiones. Los otros padres, las otras familias no quieren que sus hijos sean expuestos a ese tipo de influencia, especialmente en evento que celebra paternidad.

¿Qué tipo de mensaje enviamos si permitimos que alguien con tu historial participe? Diego miró al director directamente a los ojos. Mi hija está adentro esperándome, hice promesa. Voy a entrar. No. El doctor Villareal dijo firmemente, “No vas. Tengo derecho de proteger ambiente de esta escuela y estoy ejerciendo ese derecho ahora.

 Podés esperar acá afuera si querés. Cuando evento termine a las 5, Dalma saldrá y podés verla entonces. Pero no entras al edificio. Diego sintió como si le hubieran golpeado el estómago. Estás prohibiéndome ver a mi hija en día del padre porque pensás que soy mal ejemplo. Estoy protegiendo a los otros niños de influencia inapropiada.

Si realmente te importa, Dalma, entenderás que lo mejor es que no causes escena. Espera acá. 3 horas. Eso es todo. El doctor Villareal volvió adentro. Diego se quedó parado en la entrada. Podía haber forzado su entrada, podía haber causado escándalo, podía haber llamado a prensa, pero Dalma sufriría. Entonces Diego caminó a la vereda frente a la escuela, se sentó en el cordón y esperó. A las 2:30 comenzó a llover.

Lluvia fina primero, luego más fuerte. Diego no tenía paraguas, no tenía campera impermeable, solo camisa que se empapó en minutos. Su chóer tocó bocina señalándole que volviera al auto. Diego negó con la cabeza. Si no podía estar adentro con Dalma, al menos estaría cerca, visible, para que cuando saliera supiera que su padre había estado allí todo el tiempo.

 Pasó una hora, lluvia continuaba. Diego estaba empapado, temblando del frío de mayo. Gente pasaba mirando lo extraño. Algunos lo reconocían, sacaban fotos desde lejos, pero nadie se acercaba. A las 3:30, una maestra salió del edificio con paraguas para ir a su auto. Era mujer de 40 años, maestra de tercer grado llamada Patricia Moreno.

Vio a Diego sentado en cordón bajo lluvia. Reconoció su rostro. caminó hacia él. Diego, ¿qué haces acá bajo lluvia? ¿Por qué no estás adentro? No me dejan entrar. Diego dijo simplemente. El director dice que soy mal ejemplo.Patricia sintió rabia inmediata. Sos padre de Dalma. Es día del padre. Tenés todo el derecho.

 Según el doctor Villareal, no tengo derecho porque soy futbolista con problemas. Patricia miró hacia escuela. Luego a Diego empapado temblando. Espérame acá. Volvió corriendo adentro. Patricia fue directamente a salón donde evento estaba ocurriendo. Vio a Dalma sentada sola en esquina mientras otros niños jugaban con sus padres.

 Dalma miraba hacia puerta cada dos minutos esperando que su padre entrara. Patricia se acercó a Dalma. Tu papá está afuera. Dalma se iluminó. ¿Dónde? ¿Por qué no entra? El director no lo deja, pero está esperándote bajo lluvia. Ha estado ahí dos horas. Dalma comenzó a llorar. Porque no lo dejan entrar. Es mi papá.

Voy a arreglar esto. Patricia prometió. Patricia salió del salón, fue a oficina del doctor Villareal, entró sin tocar. Ernesto, ¿qué hiciste? El doctor Villarial levantó vista de sus papeles. Patricia, lenguaje apropiado, por favor. Prohibiste a Diego Maradona entrar a evento de su propia hija. Está sentado afuera bajo lluvia desde hace dos horas.

 Su hija está adentro llorando porque su padre no está. ¿Cómo justificas esto? Tomé decisión administrativa apropiada. El Dr. Villareal dijo calmadamente, “Este hombre no representa valores que esta escuela. No me importa qué valores pensás que representa. Patricia interrumpió. Es padre. Es día del padre y una niña de 11 años está destruida porque le prohibiste a su padre entrar. Esto es crueldad.

 El doctor Villareal se puso de pie. Cuida tu tono. Soy tu superior. No, Patricia dijo, hoy no sos mi superior. Hoy sos hombre que está traumatizando niña porque juzgas a su padre por errores públicos. Diego Maradona puede tener problemas, pero está acá bajo lluvia esperando, cumpliendo promesa a su hija.

 Eso es más paternidad real que la mitad de los padres perfectos adentro que mandan a sus chóeres a recoger a sus hijos porque están demasiado ocupados. Déjalo entrar. No voy a Patricia no lo dejó terminar. Entonces renuncio ahora mismo. No puedo trabajar en escuela que trata familias así.

 Y voy a decirle a cada padre en ese salón lo que hiciste. Voy a decirle a prensa, voy a asegurar que todos sepan que Colegio San Andrés prohibió a padre ver a su hija en día del padre, porque director tiene prejuicios. El doctor Villareal palideció. No te atrevas a amenazarme. No es amenaza, es promesa. Déjalo entrar o destruyo tu reputación hoy mismo.

 Hubo silencio tenso. Finalmente, el doctor Villareal dijo, “Si entra y causa cualquier problema, vos sos responsable. No va a causar problema, solo quiere estar con su hija.” Patricia salió, fue a entrada, abrió puerta. Diego seguía sentado en cordón bajo lluvia. Diego, vení, podés entrar. Diego levantó vista, agua corriendo por su rostro.

 En serio, en serio, lo siento tanto. Esto nunca debió pasar. Diego se puso de pie. Estaba empapado completamente. Tiritaba. Patricia lo llevó adentro. Diego dejaba charco de agua en piso mientras caminaban. Llegaron al salón. Patricia abrió puerta. Dalma vio a su padre. gritó papi corrió hacia él. Diego se arrodilló.

 Dalma lo abrazó sin importarle que estaba mojado. Papi, pensé que no venías. Estuve acá todo el tiempo, princesa, esperándote. ¿Por qué estás mojado? Porque llueve afuera. Pero no importa, ahora estoy acá. Los otros padres en salón miraban, algunos con curiosidad, algunos con desaprobación, algunos con respeto, viendo padre que claramente había sufrido para estar allí.

 Diego pasó siguiente hora y media con Dalma, secándose lentamente, jugando juegos que maestras habían organizado, viendo presentación donde Dalma había hecho dibujo de ella y Diego jugando fútbol juntos. Diego lloró viendo ese dibujo. A las 5 evento terminó. Diego caminó con Dalma hacia salida. El doctor Villareal estaba en pasillo. Diego se detuvo frente a él.

 No hizo escena, solo dijo, “Dalma está feliz. Eso es lo único que importa. Pero nunca, nunca vuelvas a prohibirme ver a mi hija. Soy muchas cosas. Drogadicto, sí. Escandaloso, sí. Pero soy su padre y estaré en cada evento, cada reunión, cada momento que ella me necesite, te guste o no.

 Esa noche, Patricia llamó a tres miembros de junta directiva de la escuela contándoles lo que había pasado. Dos días después hubo reunión de emergencia. Padres fueron informados sobre incidente. Algunos defendieron al Dr. Villareal, pero mayoría, especialmente madres que entendían lo que significaba ver a niña esperando a padre que no llega, estaban furiosas.

 En junio de 1998, el Dr. Villareal fue forzado a renunciar oficialmente por diferencias filosóficas conjunta directiva, realmente porque había mostrado crueldad a niña en nombre de mantener estándares. Patricia Moreno se convirtió en directora interina. Su primera acción fue enviar carta a todas las familias. En esta escuela todos los padres son bienvenidos sin importar profesión, sinimportar errores pasados, porque la paternidad no se mide por perfección, se mide por aparecer.

En 2010, en entrevista, Dalma Maradona habló sobre ese día. Dijo, “Tenía 11 años. Estaba tan emocionada por día del padre. había hecho dibujo especial y cuando mi papá no entraba pensé que me había olvidado, que no le importaba, pero él estaba afuera bajo lluvia, temblando, esperándome. Cuando entró empapado y me abrazó, entendí algo.

 Mi papá no es perfecto, tiene problemas, pero me ama y eso es lo único que importa. Patricia, ahora retirada, dijo en 2015. Ese día vi dos tipos de hombres. Vi director que juzgaba padre por titulares de periódicos y vi padre sentado bajo lluvia por tr horas porque prometió a su hija que estaría allí. Sé cuál es mejor hombre.

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 Hasta la próxima historia. M.