Mi abuelo y mi hermano unieron fuerzas fingiendo preocupación por mi futuro mientras inventaban mentiras para quitarme todo mi dinero lentamente. Nunca imaginé que detrás de aquellas sonrisas familiares se escondían secretos manipulaciones crueles y una traición capaz de destruir completamente mi confianza para siempre.

Hola familia, ¿cómo están? ¿Cómo va todo el México? Bien, mija. Aquí un poco batallando, ¿eh? Pero estamos muy bien de salud. Oigan, yo les tengo una noticia. Ya vieron la acabo de comprar. Es mi camioneta. Ay, mi hija, qué bonita. Siempre supe que lo lograrías, ¿no? Pues qué suave, hermanita. Tú no un troconón y nosotros aquí a pata, ¿eh? Bueno, poco a poco, hermano.

La verdad es que no es nueva, pero salió muy buena y pues yo creo que con tanta chamba que me está cayendo, pues sí la voy a terminar de pagar bien rápido. Ay, mi hija, siempre supe que eras bien trabajadora. Me siento tan orgullosa de ti. Yo, pero yo también soy trabajador, abuela.

 Solamente que pues tú sabes, hermana, la situación del país no da para mucho, así que no es mi culpa, ¿verdad, abuelo? Ay, Marco, Marco, ¿qué tienes? No, Dios mío, ¿qué estará pasando? Marco, ay respira, respira un poco de agua. Marco, no sirva agua, abuela. Haga algo. Ya, ya, ya, ya le doy. Marco, toma. Andre, abuelo se siente mal.

 No sé qué le está pasando. Míralo. Velo. ¿Qué pasó? Agua. Por favor, toma. Se me va, se me va, mi viejito, se me va. ¿Qué está pasando? Oigan, oigan. ¿Qué puede ser? Y ahora a ver, contesten, contesten, contesten. Migrar nunca es fácil. Dejas tu casa, tu tierra y a la gente que más amas. Por favor, pero una cosa siempre me prometí que haría lo que fuera por mi familia.

No, abuelo, por favor, reaccione. Abuelo, no, no se me vaya. Todavía tenemos muchas cosas que hacer, abuelo. Eh, aguante, aguante como los hombres, abuelo, ¿eh? Y dale esta pastilla a tu abuelo. Okay. Oye, eh, ¿tú crees que podamos hablarle a la ambulancia? ¿Cómo a la ambulancia, abuela? Si no tenemos dinero, nos estamos muriendo de hambre. Usted no se meta.

 Pero es que mira cómo está. Ah, y si lo llevamos al seguro y ay, es que casi se nos petatea la mesa. Abuela, ¿está hablando en serio? Al seguro. No, nosotros lo vamos a solucionar aquí. Si lo llevamos al seguro, sí, se nos va a petatear. Ya sabe cómo los tratan ahí. A ver, usted mejor váyase a la cocina a hacer unos taquitos porque después de esto nos va a dar hambre. Ay, no, no, no.

 Y no me haga caras, abuela. No me haga caras porque le recuerdo a dónde pertenece usted, a la cocina. Órale, vaya a hacernos algo de comer rápido. Yo aquí me encargo del abuelo. La vieja cayó, ¿eh? Oye, ¿tú crees que se lo haya querido también tu hermana? Eso espero, abuelo, eso espero. Pero quiero felicitarlo por esa actuación, abuelo.

 ¡Carajo! No, mire, la próxima vez que hablemos con Andrea, usted se tiene que escuchar muy muy enfermo, así ya al borde de Okay. Así como Ay, me muero. Brutal, ¿eh? Brutal. Ándele, así mero, abuelo, así mero. Pero a ver, hay que este repasar esa tos un poco más agria, más a ver y que se ponga rojo, rojo, rojo. Ya pues, ya abuelo, no le vaya a dar.

 En serio, ya, ya, ya. Ay, no. Estas mujeres tan ilusas, ¿verad? No puedo creer que le hayan hecho esto a Andrea. Ella se quedó muy preocupada y yo pensé que perdía mi viejito. No, Alex, ¿qué pasó? ¿Porque ya no me contestaban? Estoy muy preocupada. Ay, hermanita, ¿qué te cuento? Ahorita vamos saliendo al hospital. Al hospital.

Sí. Si hubieras estado aquí te darías cuenta de las cosas. Mira, que estar cuidando a dos viejitos yo solo pues no puedo. Está muy está muy difícil. Perdón. Hago lo que puedo. Pero, ¿cómo está mi abuelo? Muy mal, muy mal. Le dio un infarto. ¿Qué? No, no, no, no, no puede ser. Dios mío. Sí, lamento, lamento decirte esto, hermanita, pero ahora lo van a tener que operar y pues sale bien cara la operación.

¿Cuánto necesitan? Pues ahorita nos dijeron que necesitábamos como 20,000 varos, que para estudios, este, medicamentos, ya sabes los doctores que tanta cosa mandan, pues que uno no entiende. Te los mando ahorita mismo. Mantenme al tanto, por favor. Sí, sí, hermanita, claro que sí. Y gracias, eh, Alex, ¿está todo bien? Ay, vecina, pues, ¿qué le cuento? Mi abuelo se puso bien malo.

 Ay, ¿cómo crees? Ay, Dios mío. ¿Sabes qué? Al otro te voy a traer algo de comer para aliviar la situación. Con comida yo te puedo apoyar. En serio, muchas gracias, de verdad. Al rato te veo. Sí, gracias. Gracias, vecina. ¿Por qué no se me había ocurrido antes hacer negocio con este par de viejitos? Eso. Pues mira que eso de la enfermedad sí da sí da como negocio, ¿eh? Ah, pues ya chingué.

familia, he llegado. Ay, otra botella, mijo. Ni que fueran las fiestas patronales. Efectivamente, abuela, no son las fiestas patronales, pero hoy es la fiesta del patrón y le tengo una sorpresa. Bueno, en realidad son dos señoritas. Ah. Ah, por los clavos de Jesucristo. Pero, ¿qué hacen aquí estas encueradas? Abuela, por favor, no les diga así.

 Y disculpe mis modales, ellas son un par de amiguitas que traje para que pues disfruten un rato al abuelo antes de que se nos vaya con San Pedro, ¿verdad? ¿Qué onda, abuelo? ¿Qué opina? Eh, no pues, ¿qué sorpresa tootota? A ver, ¿me puedes pasar la bocina, por favor? Que vamos a poner algo de música. Quita. Ay, Alejandro, ¿estás loco o qué? Ay, abuela, hoy es día de celebración porque hoy nos cayó una lanita.

 Ah, ¿sí o no? Eh, mira, vieja, tú no te metas. ¿No ves la sorpresotota que me trajo mi nieto? ¿Quieres celebrar conmigo? Claro. Abuelco. Aurelio, ¿vas a permitir que haga eso aquí en nuestra propia casa? La estás convirtiendo en un burdel. Ay, ay. Yo voy a sacar a estas de las greñas. Cálmate, señora mis extensiones. Abuela, cálmese.

 Esta casa no es para gente agresiva. Y le voy a pedir un favor. Váyase a su cuarto porque no creo que le guste ver lo que el abuelo va a hacer, condenado. A ver, cálmate, vieja. Esto es cosa de hombre. Esta es una falta de respeto, Marco. Y mira que te digo que te calles porque si no te saco a la calle. Total, ya no sirves para nada.

 Ah, vamos, vamos, déjaloes. Abajo, abajo, abajo, abajo, abajo. Oye, y está bien. Ay, pero ¿qué le pasó? Ay, hija, ¿qué se hizo? Eh, ¿quién le hizo eso? Ay, hija, fue vecina, qué gusto tenerte por acá. A ver si quieres te ayudo con esto. Y usted, abuela, se volvió tropezada, ¿verdad? Ay, nunca voy a hacer con usted. Ero lo mismo. Pues lo tienen cargando eso sola.

Pues es que es bien terca. Ya. Mira, vecina, lo que pasa es que mi pobrecita abuelita ayer se cayó de las escaleras. Se pegó un santo madrazo que antes se le está contando. No, la vida me la trae volteada primero mi abuelo y ahora esto. Ya no sé qué hacer. Bueno, cualquier cosa que necesite ya sabe que yo vivo aquí al lado.

 Igual y no tengo mucho, pero con lo que tengo le puedo ayudar. Gracias. Te lo agradezco mucho, vecina. Gracias, abuelita. Vamos para adentro porque ya le toca sus medicinas. Le va a poner su pomadita y su tecito para que se sienta mejor. Véngase, véngase. Gracias. Es que ese nieto de doña Yoí no me da buena espina. Algo me huele mal con él.

Ya vi que se está haciendo la víctima con la vecina, ¿eh? No, no, mijo, yo no le di, “Mira, le voy a decir una cosa, abuela. Ni se le ocurra. Pero de verdad ni se le ocurra decir que nosotros la lastimamos, porque si no le va el peor. Ya sabe también cómo se pone el abuelo. Yo no sé por qué se portan así conmigo.

Sobre todo tú, Alex, desde que murieron tus papás, yo los he criado como mis hijos. A ti y Andrea los he amado como nadie. Pues ese era su deber como mi abuela. ¿Qué no? Mi abuelo también se ha partido el lomo para traer un pan a la mesa y yo no escucho a nadie hablando de eso. Y usted también no es tan santa que digamos.

Y una cosa más. ni se le ocurra hablar con Andre y contarle de esto. Es más, se me ocurre una idea. Queda estrictamente prohibido que usted hable con ella porque ya vi que es pura quejadera. No, no, no, mi hijo. Mira, hoy cobré mi dinero del bienestamos y pude comprar la despensa y alcanza para los arreglos de la casa.

Pero por favor no me quiten las llamadas de mi nieta. Abuelita, pues a partir de hoy yo me voy a hacer cargo de administrar este dinero porque ya me di cuenta que usted compra pura cosa que no sirve. Ándele rápido, recoja todo y ponga a hacerse de comer. Igual no va a hablar con Andrea y si se porta bien y le hace caso a lo que le diga a mi abuelo, chance, chance.

Y le levanto el castigo. Abuelita, ahí me avisa cuando esté la comida. Voy a estar en mi cuarto. Ay, Dios mío. ¿Hasta cuándo va a terminar todo esto? ¿Hasta cuándo? Ay. Así me veo más enfermo, abuelo. Quiero felicitarlo porque se ve bien Eso me parece muy bien. Ahora sí, ahorita le marcamos a mi hermanita para seguirle sacando dinerito y vivir la vida que merecemos.

Claro. Mira, si ella se quiso ir a fregar el lomo como hombre allá en el gabacho, pues que se friegue. Pues sí, allá ella no quiso. Ay, ¿qué están haciendo? Ay, Dios mío. Nada que te importe, mujer. Nada. Mira, vete a doblar esa ropa a otro lado, por favor, porque nosotros estamos tratando un asunto muy importante.

 Es más, vamos a hacer una llamada, así que vete. Le van a hablar a Andrea. Ay, por favor, déjenme saludarla así. Ay, Dios mío. Hace semanas que no sé nada de ella. Ay, uy, abuela. No, fíjese que no se va a poder. Ya había hablado este tema con usted. Aparte usted es bien bocona y lo va a terminar diciendo la verdad.

 Y no queremos eso, ¿verdad? Ay, te juro que no. No le voy a decir nada, solo quiero saludarla. Sí, por favor. Ya le dije que no. No entiendo qué. Lávenese las orejas. Vale, váyase, Dios mío. Dios mío, cada día está peor. Y sí, ¿verdad? Ay, mi Jesús, ayúdame con mi familia. Tú sabes que lo he dado todo por ellos toda mi vida.

Pero desde que se fue André al otro lado, Alex y Marco Aurelio se han portado muy mal conmigo. Primero tu mamá y después tú. ¿Por qué me dejaron tan sola? Ay, tranquila, tranquila, tranquila. Pronto va a pasar el dolor. Muy bien, ahora sí vamos a hacer esto para seguirle sacando dinero a la trepamuros de mi hermanita.

A ver, póngase esto. A ver, enderece poquito. Acuérdese, tiene que dar lástima. Okay. Tápese bien que se ve enfermo. A ver la tos, ¿cómo la practicamos? Ándale, ya está listo. Voy a empezar la videollamada. Ya. Vale. A ver, una. Dos. Y Alex, abuelo, ¿cómo sigue? Oye, hermanito, pues las cosas están en plan que mandamos al abuelo con el doctor y nos dijo que lo tienen que operar, pero yo creo que no se va a perder.

¿Por qué no? Es que lación cuesta alrededor de 600000 varos y pues la neta no tenemos ni en qué caer los muertos. 600,000 y no lo pueden operar el seguro. Obviamente ya preguntábamos Andrea, pero nos dijeron que pues que no tienen los aparatos necesarios para operarlo. Ya sabes cómo son ahí. Aparte pues el abuelo ya está grande.

Sí. Mira, hija, no pele por Ya, ya. Yo siento que mi vida ya va a acabar. No, abuelo. Mira, de verdad, yo siento que mi vida aquí en la tierra ya está por terminar. De verdad, hija, ya no te No, abuelo, no esté diciendo eso. Mire, yo voy, voy a mandar dinero. Sí. Voy a vender la camioneta y voy a pedir un préstamo.

 Voy a hacer todo lo que pueda. Ay, cómo me gustaría estar allá con ustedes, pero les prometo que no los voy a desamparar. Es unos eres tan buena. No te preocupes, yo voy a cuidar de los porque recuerdo somos gracias, Alex. Bueno, me tengo que ir y sabes qué, voy a pedir en el trabajo que me doblen el turno y así puedo juntar más dinero para enviarles. Sí.

Los quiero mucho. Bye. Sí, nosotros también. Adiós. ¿Qué le dije, abuelo? Iba a caer redondita la mensa. Te dije que iba a funcionar. Es que, ay, Dios, es que es tan mensa como todas las viejas. Es que, ay, les gana la emoción. Y sí, ¿verdad? Ay, no. 600,000 pesos. 600,000 pesos, abuelo.

 Ya con eso podemos dar vida de Reyes. Ya fregamos, hijo de la No soportaba la gran estafa que le estaban jugando a Andrea, mi propio esposo y mi nieto. Cuando vi llegar ese dinero, me quise convencer de que lo habían ganado con trabajo digno y lo usarían para poner algún negocio. Salud o para mejorar la casa. Pero solo encontré más mentiras, más alcohol y más maltratos.

Y sin darme cuenta estaba encerrada en la prisión de mi propia casa. ¿Qué? No puedes hacer menor ruido. Ay, perdón. Yo no sé por qué te pones a limpiar cuando está gente durmiendo, pero en fin. Mira, ya que me despertaste, vete a comprar unos tacos porque amanecimos bien crudos con estas visitas de las muchachas.

Toma, toma dinero y y me traes el cambio. Eh, Marco, ¿puedes darme dinero para mi medicina del corazón? Ya tengo meses que no la tomo y en el seguro no hay. Y Alex se quedó con mi tarjeta del bienestamos. No tengo ni un cinco. No, pues lo siento mucho. Mira, hay que esperarte para el próximo mes. Es que tú no más estás pide y pide y pide y la verdad no podemos estar gastando dinero a lo bruto. Piénsale, piénsale.

 Estás viendo la tempestad y no tincas, ¿eh? Sí. Bueno. Ay, Dios mío de mi vida, qué gratos momentos. Ay, ay, es doña Yosi. ¿Qué pasó? ¿Se encuentra bien? Sí. Ay, sabe qué tenga por si se le bajó el azúcar. Esto le puede ayudar. Ay, gracias, hija. Oiga, perdón que me meta, pero ¿cómo van las cosas ahí en su casa? Bien. ¿Por qué lo preguntas? Pues, si les soy sincera, últimamente he escuchado que hacen muchas fiestas y si don Marco está enfermo, pues no sé, me parece raro.

Ay, hija, ha de ser en la otra casa. Ay, nosotros cómo vamos a estar haciendo fiestas en la situación en la que estamos. Ay, sí. Bueno, me tengo que ir. Gracias por el refresco. Pues yo la acompaño. No, no, yo puedo sola. Gracias. Algo está muy raro con esa señora. ¿Qué estará pasando? Salud, abuelo. Eh, saludos, mijo.

Y a chuparse ha dicho cabrón. Chis, pues, ¿quién será? A ver, espérame. La vecina amón. Vámonos, vecina. Pero qué gusto y qué placer tenerte por aquí, ¿eh? ¿A qué se debe tu visita? Eh, vine porque llevo días escuchando que tienen fiesta y quería ver si me podía unir para pasar un buen rato contigo. Claro, pásele, pásele.

Pero por supuesto que sí, reina, mira. Acompáñanos. Mi abuelo va a estar aquí con nosotros un ratito, pero nada más por hoy. Es que mira, ya después de tantos hospitales, doctores, pues necesitamos que el viejón se distraiga un rato. Mir, abuelo. E, ¿cómo ve? Pues saludcita. Ay, bienvenida. Gracias.

 Oye, Nat, no había visto que tienes facciones muy bonitas. Ah, sí, sí. ¿Puedo pasar a tu baño? Sí, sí, sí, sí, claro. Al fondo, a la derecha. Esta es tu casa. Gracias. Nada. E ora abuelo, abuelo, compórtese y también con la anciana, ¿eh? Porque no quiero que nos descubran. No, tú tranquilo. No, no, tranquilo. Ya sabes, tenemos que hacer muy bien el paro.

Venga. Échele, échale, échale. Ya se fue doña Yosi. Ay, hija, me asustaste. ¿Por qué permite que la trata como esclavie? Ay, hija, no es para tanto. No, sí lo es. Y Andrea tiene que enterarse de todo esto. No lo puede permitir. Ya no puedo más. Ni siquiera me dejan hablar con mi nieta. Nada más le están pidiendo dinero y todo para gastárselo en borracheras.

Ya no soy nada aquí. Soy la sirvienta de mi propia casa. No, ¿cómo cre? ¿Sabe qué? Yo la voy a ayudar. Nada más necesito que me dé un tiempo. Primero que nada, le voy a avisar a Andrea. Hola. Entonces, ¿qué? ¿Vamos a una fiesta o qué? a una fiesta. Pues no necesitamos ir a una fiesta. Si la fiesta está aquí, mami.

Acuérdate que donde está la diversión está el rey. No sé yo. Pues salude. Entonces, vamos a donde tú quieras. E yo sí la quería, abuelo, pero ya sabe cómo son las méndigas viejas que lo único que quieren es el y me lo dices a mí. Hijas de Y entonces, don Marcos, sí está muy enfermo, que le tienen que hacer una cirugía carísima.

¿Qué enfermo? Yo no, hombre, estoy más fuerte que un roble. Mire el vibrito yando. Mira, vecina, ven, te voy a contar algo, un secretito. Confianza. Mira, la realidad es que hicimos todo esto para sacarle dinero a la tibia de mi hermana, ¿no? Pues sí le salió muy bien el plan, ¿no? Sí, es lo que le dijo mi abuelo.

¿Y cómo cuánto le sacaron? Pues así bajita la mano, como 600,000 pesos. Pero sh. Secreto estado, ¿eh? Y todavía nos queda un restito por si quieres disfrutarlo con nosotros, vecina. Oh, abuelo, est quieto. Ey, bienvenida la vecinita. No, sí, es bienvenida. Ay, me encantaría. Me encantaría, pero ahorita ya es tarde y ya me tengo que ir. Pero otro día lo disfrutamos.

Sobres. Mm. Yo te acompaño. Espérate, espérate, espérate, porque si te vas sola en esta colonia tan peligrosa, te pueden robar. Vente, vamos. Bueno, te quiero decir, perdón. La realidad es que me gustas mucho. Es que eres así guarita como toda mi línea. Vamos. No, no te preocupes, yo me voy sola. ¿Cómo? Pero te prometo que nos vamos a ver muy pronto.

¿Me promes me das Pinky Pong o cómo se dice? ¿Nos das cuenta? Eh, okay, se va con Hasta pronto, encimita. No dejes de volver. Es tremendo, ¿eh? Ya había a quien salir, abuelos. Oye, ya que estamos en esas, háblale a las viejas de la otra vez. Est rebenas. Míralo. Qué mañoso. Pero a ver, abuelo, ¿quiere que le hable a la agüera? A la morena o al travesaño que le gustó.

Inclusive tú llámales y tráetelas. No hagas ruido. No hagas ruido. ¿Estás lista? Sí. Ahí está. Por fin nos vamos a hacer deshacer de

estos puercos. A ver. ¿Dónde está el dinero, mujer? Ay, no sé. Yo no he visto ningún dinero. ¿Cómo no? No te hagas, vieja. No te hagas. Marco, ni siquiera he cobrado mi pensión. Ustedes me quitaron la tarjeta del bienestamos. Ah, sí, sí, está bien, abuela. Y las viejas, oigan, ¿dónde están? Abuela, no me diga que las corrió.

Ay, no. Ni siquiera las he visto. Nos robaron, abuelo. Nos robaron. Te dije que no pusieras el dinero allí. Bueno, eres eres un tarugo. Estese quieto. Pues te dije usted también los pudo haber agarrado. No, esto no es el fin del mundo. Mire, así como le hemos sacado dinero a Andrea, todas estas veces lo podemos volver a hacer. ¿Qué dice? Eh, sí, sí, sí.

 De que me estoy muriendo. No, no, no, no. Algo mejor. Y si fingimos un accidente, ¿eh? Accidente. Sí. Le mandamos la radiografía. ¿Y si le rompo una pierna? Una pierna. Ya basta. Dejen de estarle haciendo eso a Andrea. Ella se la pasa trabajando día y noche para mandarnos dinero y ustedes se la pasan. Dios mío, bebida.

Ay, Dios de mi vida. ¿Por qué les diste oico a las mujeres? chachalacasa, güey. Mire, abuela, en buena onda, por favor, no se meta en cosas que no. Sí, usted ya no está en edad. Mira, vieja, ya cállate. Esto es cosa de hombres. Así es. A ver, abuelo, vamos a hacer eso. Okay. Pero necesito que se ponga más pintura negra aquí abajo de los ojos para que se vea más  ¿De acuerdo? Okay. Parece muy bien.

Okay. Ay, pobre de mi nieta. A ver, abuelo, necesitamos hacer que esto parezca un accidente para mandarle la radiografía Andrey que nos siga mandando dinerito. Sí, sí, que parezca que me estoy muriendo. Ándele, pues. Ándele. Oye, pero ya es justo que con ese dinerito, oye, hagamos un viajecito a la playa. Ya es necesario, francamente.

 E qué buena idea, abuelo. Sí, nos vamos a la playita. unos coquitos y agarramos unas chamaconas acá bien honestas y que estén bien. Miren, en la costa se dan pero s. A ver, abuelo, sube el pie. Entonces, ¿tú crees que esto es muy necesario? Abuelo, acuérdese de la lana. Todo sea por la lana. Aguántese como los machos.

 ¿Cómo me enseñó? A ver. No, espérese, espérese. Póngase esto. Okay. Eh, ¿de qué es esto? Son de una amiga de la Roxana, pero póngaselos. Ay, espérame, espérame, espér. Póngaselo, póngaselo. Una, dos. ¿Y no se van a comprar también un yate? Andreas, no puedo creer que todo este tiempo me estuvieron engañando. Fue una mentira.

No, hermanita. A ver, por favor. Esto no es lo que parece. Claro que es lo que parece. Me estuve partiendo el homo, trabajando para ustedes y me engañaron. Dejé mi vida. Todo para qué. Son unos desgraciados. Creí que te estabas muriendo. Tranquilízate, mij hijita. No es lo que estás pensando. Es usted. Ay, Dios.

No le falta. Andrea. Andrea. Abuela. A, agüe. ¿Qué pasa? Para allá. A ver, a ver. Tranquila, tranquila. Resp. No, no, no, no, no. A, abran los ojitos. ¿Qué pasó? No, no, no, no. Aquí estoy. Creo que ahora sí ya valió madre. Haz algo. Algo. Voy por mi teléfono para marcar al doctor. A, ah, no me haga esto, por favor.

Tienen ni idea lo grave que está y todo por su culpa. A ver, Andrea, tranquilízate. Sí, ya está aquí el doctor Ramírez. Aparte pues nosotros no hicimos nada malo. Ella se empezó a Nada malo. Mírala. A ver, a ver. Aquí el que está enfermo soy yo. Ella solamente está fingiendo. Yo he estado muy enfermo y gracias a Dios ya me he recuperado.

Son unos sinvergüenzas. No pudieron pensar ni un poquito en mi abuela. Los voy a demandar. Demandar. Ay, hermanita, pero tú ni siquiera tienes pruebas. Ay, no puedo creer que seas tan estúpido como para pensar que un depósito tan grande no es una prueba. Te desconozco, Alex. Y usted, abuelo. Mi padre confió en usted para protegernos y para cuidarnos y resulta que solo es un abusivo.

Ustedes dos son unos inútiles porque si nosotras no son nada. Ay, me duele, me duele. Me me siento mal. Ay, ya, abuelo. No creo que me voy a tentar el corazón. ¿Cómo puedo hacerme algo así? Eh, usted me vio dar mis primeros pasos, me llevó a la escuela, me inspiró diciéndome que podía ser alguien en la vida y para qué, solo para aprovecharse de mí.

Abuelo, ya estuvo. Ya, ya no estoy fingiendo, abuelo. No, hijo, me duele, de verdad. Abuelo, abuelo, abuelo. No, no, no, tranquila. Doctor. Venga, venga. Por favor, abuelo, respire. Doctor, tenemos que llevarlo inmediatamente al hospital. Abuelo, con cuidado, por favor. A, te vas a poner bien, ¿verdad? Que sí, gey.

Vamos a estar bien. Su abuela está muy delicada. Según los estudios, llevaba meses sin tomar su medicamento para el corazón. Eso desgraciadamente agravó mucho su condición. Bueno, si me permiten voy a hacer una llamada al hospital para ver cómo cómo está su huelo. Gracias, doctor. Todo esto es tu culpa. Tú eres de mi abuelo.

 Pero te juro que si mi abuela se muere, te voy a refundir en la cárcel. A ver, Andrea, yo yo no. Ah, gey, perdóname. Perdóname por haberte dejado con estos hitres. Yo creí que estaban cuidando de ti. Pero pero te prometo que no te voy a volver a dejar. Te voy a llevar a los Estados Unidos conmigo. Tú vas a estar bien. Lo siento mucho.

A su abuelo le dio un paro respiratorio rumbo al hospital. Ay, no. A, aquí está Andrea. Hija, pensé que ya no te iba a volver a ver. No, no digas eso, abuela. Aquí estoy y no me voy a no me voy a ir nunca. Te lo juro. Yo le doy la noticia. Ah, gey, te vas a poner bien. Vas a ver. Solamente es cuestión de que retomes tu tratamiento.

 Yo me voy a encargar de comprarlo. Sí, no te va a faltar nada, te lo juro. Gracias, hija. Qué bueno que estás aquí. Es el del abuelo. ¿Es en serio? Puedo creer que hayas caído tan bajo. No tienes respeto por mi abuela y no tienes idea de la lástigma que me da saber que compartimos la misma sangre. Mira, tú no tienes absolutamente nada que decirme a mí, ¿okay? Y si yo soy así, es por culpa de ese par de ancianos que no hicieron bien su trabajo a

crearme. Aparte a tú, ¿qué me dices? Sí, si tú fuiste la que te largaste Estados Unidos y a mí me dejaste solo cuidando este par de pergaminos. Lo que puedo esperar de ti. Eres mujer. Y adivina qué. No vales nada. La policía. Vengo a poner el orden, pero ya veo que tiene todo bajo control. Yo me encargo. Suéltame. Váyase.

Me da tanto gusto haber llegado a tiempo. Lo grabé todo la vez que vine a ver a doña Yosi, donde confiesas cómo la tratas como una esclava y también cómo estabas estafando a tu hermana para sacarle todo el dinero que pudiera. Cállate oicona. Esto no se va a quedar así, ¿eh? Vecina. Vámonos. Suéltame descomiendo guardrar silencio.

Gracias. Muchas gracias. De verdad tiene nada que agradecer. Yo no podía permitir que alguien viviera así. Voy a ir a asegurarme que lo suban a la patrulla. Ay, te voy a llevar a vivir al otro lado conmigo. Allá tengo un buen trabajo y te voy a dar la vida que siempre te mereciste. Sí, mija, gracias. Será bueno cambiar de lugar aquí donde tanto sufrí.

Voy ayudando a sacar tus cosas. Sí. Muchas veces se cree que las mujeres no somos capaces de hacer las cosas. Pero somos el pilar de las familias, las que te sostienen cuando te caes. Yuan estes probándote los vestidos de las clitas. quítatelo, quítatelo y entiende de una buena vez que ya se te fue el tren. Disculpen la molestia, es que tuvimos

que hacerle ligeros ajustes al vestido. Si quieren pasen para allá, ahí tenemos varios modelos. Llevo 4 años comprometida, pero sin una fecha para mi boda. Observando a diario, mujeres llegan ilusionadas y enamoradas cumpliendo su sueño. No puedo evitar sentir tristeza y preguntarme hasta cuándo tendré que esperar para realizar mi sueño y unir mi vida al hombre que amo.

Hola, mi amor. Josué crees ya tenemos fecha. En un mes serás mi esposa. De verdad, mi amor. Sí, sí, mi amor. Esta vez es en serio. Te veo en la casa. Mi vida, te amo. Me caso, me caso. Me caso. Por fin llegó mi momento. Suéltame, mi amor. Este va a ser el traje que usarás en nuestra boda. No seas tontita, mi amor.

 Para eso todavía falta como un mes. Este es para un viaje de negocios que tengo que hacer. Pero, ¿y la boda. Ah. Amor, no te preocupes. Yo voy a estar aquí pronto. Confía en mí. Pero a ver, pero nada. Te amo, amor. ¿Acaso no confías en mí? Sí, mi amor, pero es que hemos hablado de esto tantas veces y que has terminado posponiéndolo tanto.

Ya te di una fecha. No, pues sí, pero no quiero planear todo yo sola. Pero no lo tienes que hacer sola. Tan fácil como que le digas a tu mamá que te ayude con todo esto. Oye, me tengo que ir al aeropuerto. No quiero perder mi vuelo. Te aviso cuando llegué. ¿Está bien? Te amo. Espérate que te vaya bien, mi amor.

Nos vemos. Y hija, ¿dónde estás? Aquí estás, mi amor. ¿Qué pasó, corazón? ¿Por qué tanta urgencia? Mamá, me caso. Al fin me caso. Ay, mamá, al fin tengo fecha para mi boda con Iván. Ay, qué gusto, mi amor. Ya era ahora. Tantos años comprometidos y nada que se decidía. Ay, no, qué bueno, mi vida. Ya sé, pero valió la pena haber esperado tanto.

Mi sueño de casarme al fin se va a ser realidad. Mamá, tienes que ayudarme a organizar todo, ¿eh? Tú sabes que yo de mil amores. Pero, ¿y Iván, ¿dónde está? Eh, tuvo que viajar por negocios, ma. Ah, ya veo. ¿Y cuándo regresa? Ay, no sé. No me dijo, pero no creo que tarde mucho. Y me dijo que te pidiera apoyo a ti.

Mira, este es el que me enseñaron el año pasado. Es que este color, pero ya no me convence tanto. Hija, tú sabes que yo te apoyo de todo corazón, pero sí me gustaría ser honesta contigo. Lo que pasa es que yo no sé, yo no veo Iván tan entusiasmado como tú por esta boda. Simplemente ve todas las largas que puso para poner fecha y no sé, ve ahora simplemente cómo estás tú con todo y y él se va de viaje.

Yo sinceramente, a ver, mamá, ¿estás insinuando que Iván solamente se va a casar conmigo porque se siente presionado? No, no, no, hija, no me malinterpretes. Yo como tu madre, pues claro que quiero que seas feliz. Es simplemente que a veces uno ve cosas que tú por amor no puedes ver. A ver, ya basta, mamá. Te invité a que me ayudaras a organizar todo esto de mi boda, no para que me dijeras todas esas cosas.

Pareciera que no quieres verme feliz, que prefieres verme triste y amargada. No, hija, claro que no. Yo solamente quiero verte feliz. Es más, olvida todo lo que dije. Vamos a ver lo de tua carita. Lo que pasa es que yo no sé, yo no veo Iván tan entusiasmado como tú por esta boda. Simplemente ve todas las largas que puso para poner fecha.

No, no, no. Mamá está equivocada. Eván me ama. Ay, no, no puedo empezar a dudar ahora después de 8 años de noviazgo. Se es tonta, Jos. Todo va a estar bien. En dos días me verán salir de esta iglesia vestida de blanco y del brazo del amor de mi vida. Me da mucho gusto, mi amor. Ay, al fin. Pero Iván, ¿cuándo regresa de viaje,

corazón? Me preocupa que no se ha probado el traje. Ay, mamá, me dijo que iba a estar aquí. Yo le creo. Allá tranquila. Parece que la que te vas a casar eres tú y no yo. Ya sé. Debe ser igual. Seguramente ya llegó a la ciudad y quiere que vaya por alertoes. Qué bueno, mi amor. Hola, amor. ¿Ya estás en la ciudad? Oye, hubo unos problemas con la negociación.

No la he podido concretar y al parecer voy a tardar unos días más. No, no iban. No, no, no puedes hacerme esto. Ya está todo listo para nuestra boda. ¿Qué le voy a decir a los invitados? Amor, por favor, no te pongas así. Mira, te prometo que te lo voy a compensar. Además, ya has esperado 8 años. ¿Qué te cuesta esperar un poco más? No, no, no, Iván, oye, me están hablando para entrar junta. Te llamo después. Besos.

Hija, hija, ¿qué pasa? ¿Qué te dijo Iván para que te pusieras así? No viene. ¿Qué? No viene. Parece que nunca me voy a casar. Ay, mi amor, cálmate. Cálmate. A ver, ¿cómo quieres que me calme? Hija, poniéndote así no vas a solucionar nada. Mejor dime ahora qué pretexto puso Iván para cancelar nuevamente. Dice que no pudo concretar un negocio.

Ya es que, ¿cómo puedo hacerme esto, mamá? ¿Qué voy a hacer? Ese me va a oír cuando lo vea. No sé si pueda perdonarle esto. Ya le avisé a casi todos los invitados de que se pospone la boda. No has dicho casi de hija, estoy muy preocupada por ti. Por favor, háblame. ¿Y cómo quieres que esté? Después de años de esperar, me sale con esto.

Gasté todos mis ahorros para comprarme el vestido de mis sueños. ¿Tú para qué? Para que Iván me dejara plantada. Hija, tú sabes que daría lo que fuera por evitarte este sufrimiento. Ay, mamá, no te preocupes. Nadie me puede ayudar. Ya no hay nada que hacer, hija. ¿Qué estás haciendo, Josuani? Esto ya no sirve para nada.

Lo voy a tirar a la basura así como Iván, como Iván lo hizo con mis sueños. Hija, hija, detente, por favor, detente. No vas a lograr nada dejándote llevar por tus arráncate. Contrólate. Tú vas a casarte, mi amor. Solo es cuestión de que te esperes un poquito más. Qué triste que ya no te vayas a casar. Y tanto que la ardiabas por casarte y mírate, quedaste vestida y alborotada.

Eso es algo que a ti no te importa. Siempre me he preguntado, ¿por qué me tienes tanto coraje? Casi me tienes envidia. Envidia. Ay, por favor, de una quedada como tú. No seas ridícula, por Dios. Mira, puede que yo haya pospuesto mi boda, pero al menos no soy una soltera, una amargada, así incapaz de llamar la atención de un hombre, como tú, por ejemplo.

A mí no me vas a hablar así, me oíste. Yo soy la encargada de esta tienda, así que me bajas ese tonito, ¿me oíste? Sí, puede que seas la encargada, pero eso no te da el derecho a meterte en mi vida privada, mucho menos a querer soajarme. Bueno, tú ¿Quién te crees para hablarme así, estúpida? Es una mujer que merece respeto, que ya no está dispuesta a aguantar más humillaciones de tu parte.

Cállate. Tú no vas a venir a hacer esta tienda a un mercado. Ya me tienes arte. Ay, lo que me tiene arte eres tú. ¿Sabes qué? Yo, Sony, ya me colmaste la paciencia. Estás renunciando. No te voy a dar el gusto de correrme. Soy estúpida. ¿Qué voy a hacer ahora? Me quedé sin trabajo y sin esposo. Hola, cariño.

 Eh, sé que lo que hice no tiene nombre, pero por favor trata de entenderme. Mira, te trajes. ¿Crees que por llegar con flores y regalos así, así nada más te voy a recibir con los brazos abiertos? Pero amor, ya te expliqué, no estuvo en mis manos. No, no pude llegar a tiempo a la boda. Eso no es suficiente para enmendar todo el daño que me hiciste.

Me dejaste prácticamente plantada dos días de nuestra boda. Jos. Amor, discúlpame en verdad, amor, llevamos muchísimos años de relación. No podemos terminar esto así como así. Me queda claro que para ti suspender nuestra boda lo mismo que que suspender una reunión con tus amigos. ¿No te interesan lo más mínimo? Claro que no, amor.

Ya te expliqué, ya reconocí que me equivoqué. No entiendo. ¿Qué más quieres de mí? Iván. de ti ya no quiero nada. ¿Sabes que encima de todo esto me quedé sin trabajo por lo mal que he estado? Pero ya es hora de ponerle solución a esta ridícula situación. Espera, ¿qué estás haciendo? Lo que debía haber hecho hace mucho tiempo.

¿Qué? Irme de aquí. Yani, tú no me puedes dejar. Voy a permitir que me dejes. Quítate, Iván. Swan, por favor, escúchame. No voy a permitir. Tú y yo nos amamos. No voy a permitir que me dejes por un error. Escúchame, por favor. Suéntame ya. ¿Qué estás haciendo, amor? Por favor, escúchame. Escúchame, por favor. No voy a permitir que eches tantos años a la basura.

Yo no puedo vivir sin ti. Por favor, no me hagas esto. Sí. Por favor. Gracias. Yos, hija, baja, mi amor. Te traje un postre, corazón. Hola, suegrita. Buenas tardes. ¿Tú qué haces aquí? No me digas que mi hija te perdonó. ¿Dónde está? Ella está arriba descansando. ¿Quiere que la levante? No, no. Qué bueno que te encontré.

Quiero hablar contigo. Miren, señora, si es por lo de la cancelación de la boda, la verdad es que Iván, perdóname, pero no quiero más pretextos porque solamente yo sé lo que lastimaste a mi hija con la canallada que le hiciste. Mira, señora, por favor, déjeme explicarle lo que pas. No me interrumpas.

 No me interrumpas, Iván. Yo sé que yo no soy nadie para meterme en su relación, pero fueron 8 años, Iván. 8 años que mi hija estuvo esperando que le propusieras matrimonio. Nada. Y cuando finalmente le propones matrimonio, la dejas plantada dos días antes de la boda. Mire, señora, con todo respeto, pero a la única persona que le debo explicaciones o disculpas es a Yosani.

Ella es mi pareja. Sí, tienes razón, pero ella también es mi hija. Ella es lo que más valoro en esta vida. Así que te voy a pedir, Iván, que si verdad la amas, la dejes ir, porque quien ama no lastima. Y mi hija se merece alguien que la valore, que la respete, un hombre que quiera comprometerse con ella.

 Así que por favor, Iván, no la hagas perder más su tiempo. Déjala ir. Mire, señora, yo amo a Josuani con todo mi corazón. Pues no lo parece. Espero, Iván, de verdad, que esta sea la última vez que tengo que hablar contigo. Hola, amor. ¿Descansaste? Sí. Por cierto, vino tu mamá y tuvimos una conversación bastante incómoda.

Ah, sí. ¿Y de qué hablaron? Bueno, pues me dijo que si no me quería casar contigo, que te dejara. ¿Qué? Sí, amor, te digo estas cosas no para que tengas problemas con ella, pero yo pienso que sí deberías de hablar. Al final, si tú y yo decidimos casarnos, es problema nuestro, ¿no? Sí, sí, ya sé.

 Yo voy a hablar con ella seriamente. Como no quiero es que tengas más estrés del que ya tienes. Amor, pero no hemos hablado sobre la boda. Mira, ¿por qué no hablamos de eso mañana? Quiero terminar de consentirte. ¿Qué dices? Vamos. Esto es importante. Hola, hija. Siéntate, mamá, por favor. Ah, caray. Te escuché muy seria por teléfono.

 ¿Qué pasa, hija? Mamá, si te di un juego de llaves es para que tuvieras acceso a la casa en una emergencia, no para que entraras como si fuera tuya. Hija, nunca antes te había molestado que entraras a tu casa. Bueno, para la próxima, por favor, llama a la puerta. Mira, mamá, supe que estuviste aquí ayer hablando con Iván mientras yo tomaba una siesta.

Oh, ya veo. Sí, que Iván te contó sobre lo que platicamos. Mamá, ¿no sabes cómo me duele que seas tú mi propia madre la que pretende arruinar mi felicidad con Iván? Hija, yo no quiero arruinarte nada. Solamente quiero evitarte más dolor. Por favor, abre los ojos. Eres tú la que debe dejar de meterse en mi compromiso.

 Lo que Iván y yo decidamos hacer es nuestro problema. Por favor, respeta mi relación. ¿Tú crees que si Van de verdad quisiera comprometerse te habría hecho esperar 8 años? Iván se comprometió más por, no sé, por compromiso, no tanto por amor. Ya escuché suficiente. Mira, si sigues con esa actitud, lo único que vas a lograr es que te saque de mi vida.

Dame las llaves, por favor. Hija, discúlpame por meterme en tu vida. Nunca fue mi intención. Solo quería lo mejor para ti, pero sabes que siempre podrás contar conmigo. Adiós, hija. Se solicita Wedding Planner. Qué ironía. Siempre tuve mucho éxito en las tiendas de novia y planificando bodas. Pero parece que nunca voy a poder

realizar la mía. Hola, amor. Mira, ¿cómo estás? ¿Cómo va eso de conseguir empleo? Aún nada, pero ya apliqué para algunas vacantes. Espero que me llamen pronto. No te preocupes, ya verás que todo va a estar bien. Oye, amor, tenemos que hablar de la boda, amor. En verdad no empieces con eso. Mira, tengo mucho trabajo y nada más quiero comer y descansar un poco para regresar a la oficina.

 Está bien, pero dijiste que hoy hablábamos de eso. Pareciera que quiere seguirle dando vueltas a esto. Iván, por favor, no es el momento. No, es que para ti nunca es el momento. Mira, empiezo a creer que que lo que está diciendo mi mamá es verdad. Ya estoy cansada de este juego. ¿Sabes qué? Yo creo que lo mejor es que me vaya un tiempo con mi mamá.

Amor, por favor. Mira. Empezamos con esto. Está bien. Mira, ¿qué te parece si te llevo a cenar hoy en la noche y platicamos de ¿Qué dices? Sí, está bien. Muy bien, mi vida. Entonces paso por ti a las 8 en punto. Está bien. Amor, discúlpame. Lo que pasa es que entré una junta y tuve que apagar mi celular al final. La reunión se extendió.

Ya se te hizo costumbre dejarme plantada. Soy tu tonta, amor. En verdad se me olvidó llamarte. Ya basta, Ivan, deja de querer verme la cara de estúpida siempre. Amor, por favor, mira, mi celular sigue apagado. Ahí está. ¿Lo ves? ¿Quién es? ¿Por qué no contestas? Es el trabajo. Ahorita mi prioridad eres tú.

 Esto no importa. Pues si tú no contestas, lo haré yo. Para ver qué quieren, ¿no? Bueno. Hola, chiquito. Dejaste tu cartera en mi departamento. Mañana que nos veamos en la oficina te la entrego. O si te urge puedes pasar por ella. Besos. Ya te extraño. Al parecer dejaste olvidada tu cartera en el departamento de Sandra.

Ya veo por qué se extendió tu junta. ¿Quién es Sandra? Eh, ¿quién es Sandra? Eh, dame mi celular. Dame mi celular. Esta es la última que te aguanto. Iván, no quiero volver a verte. Jos, por favor, escúchame. No me toques. Ahora sí me voy con mi mamá. Ya basta, Yosi. No es posible que cada que tenemos una discusión te quieras ir con tu mamá.

 No eres una niña y no te voy a dejar que saques nada de la habitación. Eso me importa. No voy sin nada. Jos. Hija. Mamita, tenía razón. Ivá no me quiere. Pero, ¿qué pasó, mi vida? Ev me engaña con otra mujer. ¿Estás segura? Yo misma escuché los mensajes de esa mujer. Ay, hija, ahora entiendo por qué tardó tanto en comprometerse conmigo.

Ya no llores, mi amor. Ese hombre no vale ni una sola de tus lágrimas. Ya ves, por no quería que te fueras a vivir con él. Fue una estúpida. Entregué mi vida y mi ser los últimos años. ¿Ya para qué se iba a querer casar conmigo si ya le había entregado todo de mí? Ay, mi amor, no te tortures más. Ese hombre no vale la pena. A ver, ven.

Vamos por un tecito para los nervios. Que te calmes, amor. Yani, amor. Señora, háblele a Leosi. Necesito hablar con ella. Mira nada más cómo vienes, cómo te atreves a presentarte en ese estado después de lo que le hiciste a mi hija. Mire, señora, no le quiero faltar el respeto. ¿Está bien? Ya le he dicho muchas veces que los problemas que tenemos Josuan y yo son entre nosotros.

Entiéndalo. Y yo ya te dije que no lastimaras a mi hijo, entiéndelo. Así que yo me voy a encargar de que la dejes en paz. Señora, ya. Lo único que quiero es hablar con Josuani, cálmese. Pues ella ya está dormida. Tuve que darle un té para los nervios y ahora te me largas de mi casa si no quieres que llame a la policía por los escándalos que estás haciendo a estas horas.

Mir, señora, en esta ocasión usted va a ganar, pero le voy a decir una cosa. Voy a venir todos los días hasta que pueda hablar con Joswani. Sí, sí. No me digas. ¡Lárgate! Buenas noches. ¡Lárgate! Buenos días, mi amor. ¿Pudiste descansar? Sí, mamá, gracias. Mi cuarto está intacto. Y qué bueno que decidiste guardar ropa mía, porque si no hubiera tenido que regresar a la casa por mis cosas y no me quiero topar.

 E va, esta siempre va a ser tu casa, corazón. Mm. Gracias, mam. Chiquita, gracias por ser tan buena y comprensiva conmigo. ¿Quién es? Amor, tenemos que hablar. ¿Qué haces aquí? Te dije que no te quería volver a ver. Amor, no voy a renunciar tan fácil a ti. Tú y yo tenemos una conversación pendiente y no me voy a ir de aquí hasta que hablemos.

Ah, ¿es en serio? ¿No crees que ya le hiciste demasiado daño? Ya escuchaste a mi hija. Vete. Yo soy mi amor. Mira, escúchame. Si tú quieres ahora mismo vamos y nos casamos en el registro civil. Mi hija no va a caer en tus mentiras. Mamá, por favor, déjame hablar con Ivan. Es en serio, Jos. Le vas a dar la oportunidad a este hombre de que te vuelva a enredar.

Por favor, mamá. Gracias amor por darme otra oportunidad. Te prometo que ahora que nos casamos las cosas, no lo hagas, hija. Que no te das cuenta que si te vas con él vas a echar a perder tu vida. Por favor, eso no es amor, es un apego malsano. Por favor, hija. Señora, por favor, le voy a pedir que respete.

 Lo único que queremos es ser felices, yo son y yo. No, hija, por favor. Si van amar, no te habría engañado ni ni te habría hecho esperar tantos años. Por favor, hija. ¿Dónde está tu amor propio? Y yo te amo y te lo estoy demostrando casándome contigo. ¿Qué más quieres? Vámonos. No, hija, por favor. Mamá, gracias por preocuparte por mí, pero soy un adulto capaz de tomar mis propias decisiones.

Adiós. Con permiso, señora. Hija, no. No te vayas. Listo, mi amor. Solo voy a buscar unos papeles y nos vamos al Registro Civil. No tardo, amor. Ya los encontré. Ahora sí. Vamos. Te prometo que después nos casaremos a la iglesia. No, no. Iván, ¿qué pasamos? ¿Todo bien? Al fin he comprendido que que casarnos sería el mayor error de nuestras vidas.

 ¿Qué? No, mi amor, eso no es cierto. Tú me amas y yo te amo. Además, al final voy a hacer lo que siempre querías, que me case contigo. Exactamente. Por eso. Mi mamá siempre tuvo razón. Solo me pediste matrimonio porque te sentías presionado por mí, porque sabías que que casarme era mi mayor anhelo. Suane, amor, no puedes cambiar de opinión a estas alturas.

¿Y por qué no? Tú lo hiciste. Me dejaste plantada a dos días de la boda. Perdí 8 años en mi vida esperando algo que que tú no podías y querías darme un compromiso real. Eso te estás vengando de mí o qué. No lo entiendes. Esto va más allá de tu infidelidad. Ambos nos hemos hecho mucho daño. Yo por presionarte a hacer algo que no querías hacer y tú por ilusionarme con algo que solo yo quería lograr.

Amor, mira, perdóname por haberte hecho esperar tanto. Perdóname por haberte engañado, en verdad. Mira, esa simplemente fue una aventura sin importancia. Y en cuanto a lo del matrimonio, yo siempre he creído que no no necesito un papel para demostrarle a la persona que la ama. Tal vez puede que sea cierto eso, pero pero era un sueño que yo tenía.

De verdad deseaba compartir mi vida contigo, envejecer juntos, pero tú tú no compartías ese ideal conmigo. Amo, no me hagas esto, por favor. Yo te amo. El amor no es una cárcel. Déjame ir y déjame dejarte ir. Por favor, no me dejes. Te lo pido, no me dejes. Por favor, suéltame. Si de verdad me amas,

déjame ir para poder empezar de nuevo. Ay, perdón, no lo vi. Yani, Josane, ¿cómo estás? Iván, hola. Bien, ¿y tú? Bien, gracias. Oye, hace muchos años que no te veo. Dime, ¿cómo te ha ido? Eh, ¿qué ha sido de ti? Conseguí trabajo de Weding Planner y, bueno, ahora tengo mi propio negocio. ¿Y qué es de ti? No, yo sigo trabajando en la misma empresa, ¿sabes? Noto un brillo diferente en tus ojos.

 Te ves como, no sé, como más radiante. Oye, ¿te casaste? Sí, hace dos meses. Qué bien, me da mucho gusto por ti. Yo decidí que, bueno, que el amor no era para mí, así que ahora estoy disfrutando de mi soltería. Qué bueno, Iván, me alegro por ti. Y bueno, al final ambos encontramos cada quien su camino. Sí, por cierto, quería.

Hola, amor. Sí, ya voy para allá, mi vida. No tardo. Te amo. Eh, perdón, Iván, me dio mucho gusto verte, pero mi esposo ya me está esperando para comer. Sí, está bien. No te quito tomas tu tiempo. Y de jóvenes creemos que amar es suficiente, pero no lo es. Nos aferramos a una historia que solo existía en nuestra cabeza intentando encajar donde no pertenecíamos.

No éramos malos, solo distintos. Y cuando entendimos eso, aprendimos a soltar. Porque amar no es aguantar, es paz, es crecer juntos. Y si no es así, entonces no es amor. Muchísimas felicidades, hermanita. Es todo un logro graduarse de la prepa. Muchas gracias, Annie. Al fin lo logré. Mi amor, estoy tan orgullosa de ti haberte graduado de la Universidad de leyes.

Y porque te lo mereces. Esto es para ti, mi amor. Disfrútalo. ¿Qué es esto? Te compramos un coche nuevo, hijo. A probarlo, mi amor. Ve, conócelo por dentro, mamá. Sí. Eh, ¿no tienes un regalo también para mí? Mel, hijita, no me digas que esperabas también un coche nuevo. Con esto y di que te fue bien, Mel, ¿qué pasó? ¿Todo bien? Ay, mi amor, ya conoces a tu hermana.

 Le encanta echar a perderlo todo. Levántalo, eh. Pero vamos, mi amor. Enséñame tu coche. Vamos, vamos, vamos. Dame la primera vuelta. Sí. Súbete, mamá. Gracias. Mira, ¿te gusta? Es el vestido que voy a usar para salir con Isaac, ya que ayer no pudimos salir. Te vas a ver increíble, hermanita. Me gusta verte así tan feliz.

Está muy bonito. ¿Y ustedes qué hacen aquí? Mamá, ¿qué haces? ¿Puedes tocar antes de entrar? No tengo por qué tocar. Es mi casa. Es el vestido de Mel, mamá. ¿Verdad que está muy bonito? Con ese vestido tan vulgar vas a salir con tu amiguito ese Brian o Kevin. Isaac. Mamá, se llama Isaac. Me da igual. Este vestido es de muy mal gusto.

Pues, ¿a dónde te va a llevar tu amiguito? ¿A bailar o a un bar de ficheras? Mamá, no digas eso. Es la verdad, hijo. No tienes ningún derecho hablar así de Isaac de mí. No tengo por qué tener derecho. Lo que tengo es dignidad, algo que parece que tú ya perdiste. Mamá, no, ¿qué haces? Mi vestido. Ay, hija, te hice un favor, te lo dejé más corto. No es así como te gusta.

 No es así como te gusta vestir. Mamá, eso estuvo muy fuera de lugar. Hijo, tu hermana es la que está fuera de lugar. No la defiendas. Yo sé que tú lo haces porque eres un niño muy bueno, mi amor. Pero tu hermana no se lo merece. Esto no se va a quedar así. Algún día me los vas a pagar. Sí, claro, claro. Qué vestido.

Perdón. por no vestirme mejor. Tenía un vestido, pero tuvo un accidente. No te preocupes, así te ves muy bonita. Es más, con cualquier cosa que te pongas te verías hermosa, hasta con una botarga de oso. Eh, mira, te escribí algo. Sabes que no soy muy bueno con las palabras en persona, pero en papel. ¿Qué están haciendo aquí? Eh, no estamos haciendo nada, mamá.

 Isaac me escribió algo. No, mamá. Señora, no era mi intención. Tú te callas y te vas a ir de mi casa ahora mismo. Maldito muerto de hambre. Aprovechado. Maldito aprovechado. Mamá, no estábamos haciendo nada malo. Por favor, tú cállate y métete a la casa. Melanie, ¿por qué me haces esto? ¿Por qué me odias tanto? ¿Por qué me odias tanto, mamá? ¿Qué te hice para que no me quieras? Mel, ¿puedo entrar? Soy Daniel.

Pasó, Doni. No deberías dejar que te afecte tanto, hermanita. Ya sabes cómo es mi mamá. Para ti es fácil decirlo. A ti mi mamá sí te quiere, Daniel. Dime la verdad. ¿Alguna vez te han tratado como a mí? ¿Te han humillado? ¿Te han hecho menos? Porque eso es lo que yo vivo todos los días. No, no lo ha hecho, pero yo sé que mi mamá en el fondo sí te quiere.

Solo no sé, no lo demuestra. Vete de aquí, déjame sola. Mi ojitos de mí. No, no puede ser. Jorge, mi amor, ¿ya llegaste? No, Patti, soy un fantasma. Claro que ya llegué. ¿Qué pregunta tan

estúpida es esa? ¿Y la comida? Me estoy muriendo de hambre. Sí, sí, ya está casi lista. Solo le faltan unos minutos para A ver qué fue lo que hiciste durante todo el día. La casa igual de sucia que siempre y tú no se diga. Pues sí, mi amor, perdóname. Lo que pasa es que no sabía que ibas a llegar tan temprano. Es que tú nunca sabes nada.

¿Sabes qué? Ya cállate. Me hartas. Y sigues ahí. Ponte a ver lo de la comida, la mesa. Haz algo. Sí, claro. Ahorita te sirvo. Es en serio, mamá. Es lo que hay. No tienes por qué tratarme así. Si quieres te puedo compartir de No, tú tienes que comer muy bien, por eso te serví así. Además, te estoy haciendo un favor.

Últimamente he visto que ha subido mucho de peso. Ya déjala, Pati, y sírvele, además, la que tiene que bajar de peso eres tú. Sí, mi amor. A ver, dame el plato. No, me voy a comer esto. Ya veo cuánto te importo. Ay, por favor, bájale tus dramas, ¿eh? Dame ese plato. No, pero que me lo des. No,  Ni siquiera lo dejan comer aún, hombre.

Pues tu hija ni sus caprichitos. Tú fuiste la que quería que las dos, Mel, a tu recámara y tú recoge el tiradero. Déjame ayudarte, mamá. No, no, mi amor. Tú come. Tú eres el único que me importa. Eres la peor mamá de todas. Muy pronto vas a descansar de mí. Lo lograste, mamá. Hoy me voy de tu vida para siempre.

No sé qué hice para merecer tu odio y tus humillaciones, pero no creo que me extrañes. Hoy me escapo de esta casa para siempre. Ah, me tienes harto con tus estupideces. Por favor, Jorge, baja la voz. Tus hijos te pueden escuchar. Ahora resulta que te preocupas por mi mamá. Mel, ¿dónde estás? Mamá, no encuentro a Mel.

 ¿Sabes dónde está? Por favor, déjala. De seguro está haciendo un berrinche. Listo, ya dejé tus cosas en el carro de mi mamá. Sí, te soy sincero, no se ve muy contenta que digamos. Muchas gracias. De verdad, ya no podía seguir ahí. Los maltratos de mi mamá y perdón porque rompió tu carta. Ya ni siquiera pude leerla. Pero no leíste la otra carta que dejé en tu casa.

No. Ay, seguramente mi mamá la escondió o la rompió. No importa. Mi ojito es de miel. Tal vez tenga que decírtelo en persona. ¿Quieres quieres ser mi novia? digo, en la carta decía más cosas más bonitas, tal vez algo. Sí, quiero ser tu novia. Pues bueno, si quieres vamos por una nieve de novios. Elen,

tu familia debe estar muy preocupada. No puedes escaparte así. Si mi hijo, si mi hijo se fuera, yo estaría desesperada por encontrarlo. Es porque usted sí ama a su hijo. Mi mamá solo me humillaba. Me maltrataba y ni siquiera sé por qué. A ver, también piensa que eres menor de edad. Nos podemos meter en problemas.

Mamá, por favor. Lo siento, hijo, pero tuve que llamar a su mamá. Sé que estás molesta, pero no puedes esconderte aquí. No, mamá, usted no la conoce. Abre la puerta, Nelan. Ni sé perfectamente que estás allá adentro. Tranquila. Hola. Un lado. ¿Cómo se te ocurre escaparte de la casa y más con este muerto de hambre? Me fui porque ya no quería sufrir más de tus maltratos.

Señora, por favor. Su hija solo necesitaba un poco de paz. Tú, cállate, mocoso. No se atreva a ponerle una mano encima a mi hijo. No sabe de lo que soy capaz. Mamá, vete, por favor. Solo me vas a decir lo que tengo que hacer. ¿Cómo se te ocurre escaparte con esta gente y venirte a vivir aquí? No se la puede llevar.

 Yo quiero a su hija a la buena. A la buena. Ay, por favor, niño. El amor no existe. Lo más seguro es que eres un aprovechado y lo único que quieres es sacarnos dinero. Señora, no tiene por qué ser tan cruel con nuestros hijos. Solo están enamorados. Ni se moleste, señora. Mi mamá no conoce el amor. Pues te guste o no, soy tu madre, así que vamos.

Vámonos. No, mamá. Isac, isc por favor conmigo ahora. No puedo creer que todavía no estés lista. ¿Sabes la importancia que tiene esa comida con los jefes? Y por tu culpa vamos a llegar tarde. Ahora entiendo por qué te tienes que poner tanto maquillaje. Esta es mi oportunidad. Tal vez tenga escondida la carta que me dio Isaac en su cuarto.

Las cartas de Isaac. Josh, ¿quién es Jos? Patti, amor mío, no sabes cuánto te extraño. Es lo único que hago, extrañarte. Bueno, eso y quererte. Soy eternamente tuyo, Patti, te juro que no dejaré que te haga daño. Jorge tiene que saber la verdad. No sé cuánto tiempo más podré esconderme, pero haré lo que pueda para que tú y nuestro hijo estén a salvo.

Nuestro hijo están hablando de Daniel. Vaya, mamá, qué bien escondidito te lo tenías, mi amor. Jorge, espérame un momento. Se me olvidó el abrigo. No te vayas a enojar, por favor. ¿Qué estás haciendo aquí? Esto es mío. ¿Quién te dio permiso de usmear mis cosas? Ya sé tu secretito, mamá. Tienes un amante. Tú, doña perfecta, doña persinada, tienes un amante.

 Eso no es asunto tuyo. Cállate, papi. Que te apures que se hace tarde. Sí, mi amor. No te molestes. Voy. Al fin tengo algo con lo que me va a dejar en paz. Pati. Sé que tienes miedo, pero no puedo permitir que que sigas viviendo así. Jorge es peligroso y sé que te ha levantado la mano en más de una ocasión. No soporto la idea de que te haga daño.

Mel, vine a ver cómo estabas. Todo bien. ¿Qué son todas estas cartas? No, dámela. Okay, okay, tranquila. ¿De dónde sacaste todo esto? No es nada, solo son cartas viejas. Cartas viejas. Estás llorando con cartas viejas. Eh, son son cartas de mamá que le escribí a un tal Josh. ¿Y quién es Jos? Es amigo suyo, Dani, mi papá maltrataba a mi mamá.

Lo diste en estas cartas. No puedo creer que fui tan tonta como para no darme cuenta todas esas miradas, la forma en la que le responde. Esto no puede ser posible. Nuestro papá es es un hombre duro y estricto, pero no creo que le haga daño. Dani, es verdad, lo dicen estas cartas. Josh, lo sabía. Ya basta, Mel, deja de inventar cosas.

Ay, no estoy inventando nada. Dani, podría serte. No voy a seguir escuchando más de esto. Si quieres creer esas mentiras, hazlo tú sola. Ani, por favor, escúchame. Él puede ser Él puede ser tu verdadero padre. Es todo esto, Melanie, tú dímelo, dímelo. ¿Qué es esto, mamá? No mientas. Estas cartas lo dicen todo. No tienes derecho.

 No tienes un Tengo todo el derecho del mundo. Son cartas de tu amante, un tal Josh, no sabes lo que dices. Sé perfectamente lo que digo. Las leí todas, mamá. Todo lo que te decíe tal Josh, mi papá los descubrió. Por eso me odias. Yo no quería que se enterara y menos de esta manera. Josh es lo único bueno que he tenido en mi vida.

Con él me sentí amada, protegida, pero tus abuelos no lo aprobaron. y arreglaron todo el matrimonio para casarme con Jorge, porque él era hijo de un empresario, amigo de tus abuelos. Es por eso que me odias tanto, que me tratas como si no fuera tu hija, por eso amas más a mi hermano. Sí, sí, sí, Belan. Daniel es hijo de Josh, es lo único que me queda de él y del gran amor que nos teníamos.

Pero tu padre se enteró que iba a escaparme con él. Me dijo que él se iba a encargar y nunca volví a saber nada de él. Yo no soy él. Yo no te hice nada, mamá. Lo sé, lo sé, Melanie. Pero tu padre, tu padre es un hombre despiadado, frío, calculador, que siempre me trató muy mal. Y tú eres su hija. Y tú me recuerdas a diario que Josmigo, que me obligaron a casarme con tu padre, que estoy atrapada con tu padre.

Yo siempre creí que era yo, que había algo mal en mí. Lo sé, pero era él. Tu odio no es mío, es de él. Por favor, no me toques. No te atrevas. Melanie. Melanie, no puedo creer todo lo que nos has hecho. Mamá, mi hermanita no se lo merece. Hijo, hijo, por favor, escúchame. Espérame. No te puedes ir así. Déjame, Dani, que no entiendes que no puedo pasar ni un segundo más en esta casa.

Escúchame, es que hay algo que no estás viendo. Lo que dijo mi mamá, mi mamá de cómo la trata mi Jorge de lo que pasó con Josh, y si ella está en peligro. Y eso a mí qué me importa. ¿Has visto cómo me trata? Sí, sí lo he visto, pero aún así no podemos dejarla sola con él. Tenemos que pensar en cómo ayudarla. No la tienes que perdonar y y si no la quieres ayudar, por lo menos ayúdame a mí.

Ya cállate, Dani. No quiero seguir escuchándote. ¿Y ustedes qué están haciendo? Nada. Íbamos a tomar aire. Sí, pero ya no importa. Por favor, no dijes hola a mi mamá. Hijo, debes comer algo. No puedes seguir así. No puedo, mamá. Mel no me ha contestado ningún mensaje

desde que su mamá se la llevó. Hijo, ¿estás seguro de esto? esa niña y esa familia. No sé si deberías estar metido en algo tan complicado. Mamá, ¿tú alguna vez te enamoraste de alguien que todos te decían que no era para ti? Sí. Y no funcionó. Pero valió la pena intentarlo. Mel no es una más, no es un capricho. Ella es lo más bonito que me ha pasado en la

vida y no quiero perderla por culpa del miedo. Isaac tiene 17 años, viene de un hogar roto y su madre, bueno, tú la viste, ¿estás preparado? Sí. Y porque no quiero que Mel crea que nadie va a luchar por ella, porque yo sí lo voy a hacer. La amo porque ella me necesita y porque nadie más la ha defendido antes. Estás creciendo muy rápido, hijo.

Y porque mi mamá me enseñó que se debe de hacer lo correcto. Entonces, no la dejes sola, pero hazlo bien con cabeza y corazón. Aquí voy a estar. Hace lo que pase, hijo. Vaya, hasta que por fin está la comida servida a tiempo. Demasiado bello para hacer. La carne se ve cruda. Pero Jorge, Jorge, si quieres te puedo hacer otra cosa.

Está pasando. Papá, ¿qué te pasa? ¿Por qué tiras la comida? Ey, no se metan. Esto es cosa entre su madre y yo. No, sí me meto. No creas que no nos damos cuenta de cómo tratas a mi mamá como si fuera tu sirvienta y y con esa actitud tan fría. Mir tus palabras. Soy tu padre. No, yo no soy tu hijo. ¿Y de dónde sacas eso? Ya sabemos toda la verdad.

Que mi mamá nunca te quiso, que la maltratas y que tú no eres mi verdadero padre. Hijo, no, por favor. Jos es mi verdadero padre. Les dijiste eso no nos dijo nada. Lo descubrimos todo. Son unos ingratos por todo lo que he hecho por ustedes y así me pagan. Jorge, hijos, ¿qué hicieron? Ustedes no lo conocen. No lo conocíamos, pero ahora sí.

Mamá, no te he perdonado. La forma en la que me has tratado me ha herido como no tienes una idea. Y creo que jamás voy a poder perdonarte, pero no voy a permitir que nadie sea tratado como él te trata a ti o como tú me tratabas a mí. Lo sé. y no voy a pedir tu perdón, pero el resto de mi vida te prometo que voy a dedicarme para pagar todo el daño que te hice.

Perdóname. Tenemos que hacer un plan para para evitar que Jorge te haga daño. Yo tuve una clase en la universidad que se especializa en casos como este. Tenemos que hacer justicia. Sí, sí. Vamos a ponernos de acuerdo y tenemos que hacer algo. Mele, vine corriendo en cuanto me llamaste. ¿Estás bien? Sí, estoy bien.

 La que no está bien es mi mamá. Por eso te llamé para que nos ayudaras con esto. ¿Es en serio? Después de todo lo que te hizo, Isaac. Mi mamá es maltratada por mi papá. Una mujer se merece pasar por eso. Eso no significa que mágicamente seamos amigas y que todo esté bien. Pero ya Mel encontró unas cartas que mi mamá se mandaba con un tal Josh, creo que le decían ojitos negros y al parecer eran pareja.

 Y ahí supo que mi mamá era maltratada y y que fue obligada a casarse. Yo en lo legal puedo hacer algo, pero me dijeron que tu mamá tiene un amigo que es policía. Tenemos miedo de que regrese y que le haga algo a mi mamá. Sí, voy a buscarlo, pero ustedes tienen que esconderse o algo. No, nosotros nos vamos a quedar aquí. ¿Qué? Grabaré pruebas y además serviré como testigo para refundirlo en la cárcel.

Confía en nosotros, en mí. No podemos permitir que siga pasando esto. Está bien, hagámoslo. Isaac, muchas gracias por cuidar de mi hermana. Ay, Dios. Hijos, ya no tarda en llegar y no sé qué hacer. Mamá, tenemos un plan. Me voy a esconder con Melanie y lo vamos a grabar todo. ¿Qué? No, no, no. Eso es muy peligroso y no quiero arriesgarlos después de todo lo que he hecho.

No quiero ponerte en peligro. Hago esto porque es lo correcto. Confía en nosotros. Está bien, pero a ver, hijo, platíquenme. A ver, explíquenmelo bien. Nos vamos a esconder detrás del sillón y mamá, disculpa que te metí en este lío, pero pero todo esto lo hago por amor. Hijo, estoy contigo en esto.

 No podía quedarme de brazos cruzados. Melanie es una buena chica y no merece el caos por el que está pasando. Gracias por venir, Josh, siempre que lo necesites. Jos. Sucede algo, Josh, disculpa la molestia. No, no, no es ninguna molestia, Isaac. Pero, ¿qué es eso tan urgente que no podía esperar? No es para mí, es para una chica, Mel, mi novia.

Eh, su mamá la maltrata y su papá también, pero ahora buscan proteger a su mamá porque resulta que su marido la golpea. Bueno, supongo que ya dieron parte las autoridades, ¿no? Sí, lo haremos, pero Mel descubrió unas cartas antiguas. Unas cartas, sí, incluso personales y románticas. Eh, quien se las mandaba, ella le llamaba Ojitos negros.

No puede ser. Algo. Sí, sí, sí. Yo yo hace tiempo escribía unas cartas así, se las mandaba a una mujer, pero pensé que nunca le habían llegado. De hecho, me dijeron que se había ido a vivir fuera del país con otro hombre. Se llama Paty. Sí, es ella. Entonces, tú eres el Jos de las cartas. Supongo.

 Bueno, tendría que verla para saber la verdad. Sí, sí, sí. Vamos. Pero me dijeron que su marido es muy peligroso, entonces vas a tener que protegerla. Sí, vamos. Isaca. Jos. Hija, por favor, cuédamelo mucho. Claro que sí. Escribía hermoso tu papá y me decía cosas como Ya llegó. Rápido, váyanse a esconder. ¿Qué es todo esto? ¿Dónde están mis hijos? Se fueron.

No quieren estar cerca de ti. Y esas son las cartitas que te mandaba el muerto de hambre. Esto es lo que pienso de tu jueguito. ¿Sabes qué? Decir que Daniel no es mi hijo. La verdad que estar tonta. Él sí era un verdadero hombre, no como tú, que lo único que hizo durante años fue llenarme de miedo y retratarme con la punta del pie.

 Y sí, Daniel no es tu hijo, es hijo de Josh, cállate. No sabes de lo que sea capaz. Déjala en paz. Tú cállate, mocosa. No te pegas. Que soy un monstruo. Sí, lo soy. La humillé, la maltraté, la aniquilé, la hice nada. ¿Y saben por qué? Porque es lo que se merece alguien que me traicionó. Tengo todo grabado, Jorge. ¿Y te atreves a ponerte en mi contra después de todo lo que hice por ti durante todos estos años? Eh, muy bien.

 Pues, ya que sabes que no eres mi hijo, te voy a enseñar lo que es ser un verdadero hombre. No te atrevas a ponerle una mano encima al muchacho. Pero, ¿cómo? ¿Estás vivo? Las autoridades ya están avisadas. Tenemos pruebas suficientes para refundirte en la cárcel por mucho tiempo. Esto me lo vas a pagar. Todos ustedes me lo van a pagar. Atentos todos. Va para fuera.

Pero, ¿cómo? ¿Qué fue lo que pasó? Yo pensé que cómo son las cosas, ¿verdad? Hoy Isaac llegó preocupado por la mamá de su novia. Me habló de unas cartas y yo no podía creerlo. Pero así es. Después de tantos años de buscarte a ti y a mi hijo, ustedes son los que me encontraron. Mi ojitos negros. ¿Has cambiado nada para ti.

Tú sí, ¿eh? Ya tienes ganas. Bueno, a algunos el tiempo nos deja canas, a otros cicatrices. Debí de haberme escapado contigo, pero no tuve valor. Las amenazas de Jorge me paralizaron. No te guardo rencor. Éramos muy jóvenes. Además, yo también me culpo por haberle creído a tus padres.

 Ellos me dijeron que eras muy feliz con Jorge e incluso que se habían ido del país y a él y él me hizo creer a mí que ya estabas muerto, incluso que él te había matado. Por favor, ese tonto no puede despeinarme ni las canas. Ay, Josh, hay tantas cosas que tengo que contarte. Bueno, pues tenemos toda la vida para que me platiques, ¿no? He cometido tantos errores que no sé si tengan remedio.

Todos cometemos errores. Pate. ¿Te refieres a lo de Melanie, verdad? Sí, a ella. Fui tan cruel y tan mala. Me ensañé solamente por ser hija de Jorge. No se lo merecía. Creo que nunca me lo va a perdonar. Me gustaría decirte que te entiendo, pero ahora sé todo el daño que te hizo Jorge y todo lo que te hizo sentir.

 Y sí. Y aún así la hice pagar a ella. Josh, no sé qué voy a hacer. Melanie es una niña noble, buena, fuerte, todo lo que yo no fui. ¿Y qué quieres hacer? Cambiar. Quiero recuperar el tiempo perdido. Quiero ser la madre que ella se merece. La madre que nunca tuvo. Y nunca, nunca más estará sola. Mi ojitos negros. Felicidades, Mel. Te ves muy bien.

La verdad es que sí, después de todo lo que pasamos. Pero mira, yo también te tengo algo. Una carta aprendiste del mejor. Isaac, ¿me permites un momento? Claro que sí, soy grita. ¿Podemos hablar? ¿Te gusta cómo decoré? Bueno, más bien como decoramos porque tu hermano también ayudó. Sí, me gustó mucho.

 La verdad nunca me imaginé tener una fiesta así porque ya sabes. Lo sé, hija. Y te prometo que no será la última, mamá. Yo sé que has cambiado desde que se fue Jorge y aunque a veces dude de que lo haces por querer tener tu conciencia tranquila, no quiero vivir con rencor. Por eso estoy tan orgullosa de ti, hija, porque eres lo que yo nunca pude ser.

Una mujer valiente, fuerte, decidida. y hasta un poco rebelde. Luchaste por tu amor cuando traté de arrebatártelo. Por eso, por eso quiero recuperar el tiempo perdido. Yo sé que me tardé toda una vida, pero te prometo que voy a poner todo de mi parte para recuperar tu confianza y tu amor. ¿Crees que me puedas dar esa oportunidad? Querido Isaac, gracias por mostrarme que el amor sí existe, que incluso cuando todo parece roto, hay personas dispuestas a recoger los pedazos contigo.

Vamos a la fiesta porque es hora de Enseñaste que una historia puede empezar con dolor, pero no tiene por qué terminar así. Nos queda tanto por sanar, mamá, pero también todo un futuro por amarnos mejor. Hija, nunca supe darte amor sin miedo. Perdí tantos momentos contigo escondida en mi propio dolor. Y hoy te miro, Melanie, fuerte, hermosa.

Y solo deseo ser la madre que mereces, la que nunca supe ser. Ah.