Ven por acá, por favor. Te voy a mostrar la casa. Está bien, gracias, mamá. Hola, mi amor. ¿Cómo estás?

Hola, ma. ¿Cómo estás, hijito? Mira, te presento a Cass Sandra. Ella es nueva en la ciudad

y además va a ser nuestra nueva vecina. Va a alquilar la casa.

Buenos días, señora. Un gusto conocerla. Por favor, no me digas señora, me hace

sentir muy mayor. Disculpe, señorita.

tiene un hijo muy educado y simpática, señora Sofía.

Sí, la verdad es que lo educamos muy bien con mi esposo y es muy responsable

también. Está por entrar a la universidad, va a estudiar economía. Impresionante.

Además de simpático, un muchacho muy inteligente.

Seguro es todo un galán en sus clases. Eh, sí, sí, pero bueno, ya está. Yo le

voy a mostrar la casa. Nos vemos en un segundo, hijo. Via. Hasta luego, señorita. Chao, Samuel.

Pase, por favor.

Hola, Samuel, ¿verdad? Eh, sí, señorita.

Por favor, dime C. Sandra, seremos vecinos y es importante que nos tratemos

de tú con confianza. Está bien, Casandra.

Así me gusta. Eh, ¿podrías ayudarme a llevar esas maletas a mi casa, por

favor? Ah, está bien, la ayudo.

Vamos, entremos.

Pues déjalas ahí un momento.

Veo que tienes todo el paquete incluido, Samuel. Además de guapo, eres inteligente

y muy fuerte. La puedo ayudar en algo más. Es que ya

debo ir a casa a ayudar a mi madre con algo. No, está bien.

Iré acomodando mis cosas. Eh, ya puedes irte. No quisiera que por mi culpa te

regañen. Gracias. No, gracias a ti, Samuel.

Te aseguro que te recompensaré muy Bien, permiso.

Oye, otra vez tú.

Ven, ven, entran.

No es la primera vez que te veo espiándome. No, lo siento, me equivoqué. Yo solo

quería, para ser sincera,

no me molesta. De hecho, me gusta. Lo que no me gusta es que me trates de

usted. Me hace sentir muy vieja. ¿O es que acaso sí me ves? No, para nada, todo lo contrario.

Lo imaginé. Yo te dije, ¿puedes decirme que a Sandra y ya hay mucha confianza

entre nosotros, Samuel? Está bien. ¿Y dónde vas tan apurado? O es que

tienes novia y tienes que encontrarte con ella. No, yo no tengo novia.

En serio. Pensé que sí. Pensé que tendrías muchas detrás.

No, no seas penas, Samuel. No todas se dan cuenta del hombre en el que te

convertirás. ¿No quieres pasar a ayudarme a acomodar

algunas cosas? Ah, no creo que pueda Me tengo que ir. Disculpa.

Es una lástima. Adios.

Me da mucha pena.

Doña Sofía, buenos días. Hola, Samuel. ¿Cómo estás, Cassandra? ¿Todo bien?

Sí. ¿Le ayudo en algo o desean pasar? No, de hecho venimos a hacerte una

invitación. No, queremos tenerte en la casa. En serio. Muchas gracias.

Sí, lo que pasa es que sabemos que eres nueva en la ciudad y no queremos que te

sientas sola. Sí, aún me estoy adaptando y me encantaría ir y y compartir con ustedes.

Bueno, entonces vamos. Estoy superansiosa de poder charlar contigo y conocernos mejor. Sí, por supuesto.

Vamos.

¿Crees que tengo la piel suave?

Sí. ¿Y te gusta lo que sientes?

Tranquilo, no pasa nada. Y Cassandra,

¿a qué te dedicas ahora que te mudaste? Por ahora estoy buscando un empleo. Ya

dejé mi currículum en varios lugares y solo me queda esperar una respuesta. Ay,

qué bueno. ¿Qué estudiaste? Economía, igual que Samuel.

Ay, es una carrera muy complicada. La verdad es que a mí nunca se me dieron

los números y a mi esposo muchísimo menos, así que por eso los dos estudiamos leyes.

Ah, su esposo. ¿Y él dónde está ahora? eh está trabajando, consiguió un trabajo

temporal en un buffet de abogados, pero por lo menos hay trabajo, ¿no? Entiendo.

Y cuéntame más sobre ti, Samuel. No te escuché hasta ahora hablar ni una sola

palabra. Ah, bueno. Eh, yo

lo que pasa es que está abuelito es un poco tímido. Ay, vive encerrado en su cuarto. Si no

está estudiando, está jugando videojuegos. Pero ya hablamos, él tiene que salir y realizar una interacción

social, ¿no es cierto? Por supuesto, pero estoy segura que eso cambiará

cuando entre a la universidad. Ahí no sale más, hace amigos.

con chicas y tiene sus primeras experiencias.

Disculpen. Mira cómo dejaste todo. Voy a traer un trapo. Permiso.

Perdón. Tranquila, Samuel. Si la idea de conocer más chicas te pone nervioso,

te aseguro que yo puedo enseñarte. Ah, es que yo no puedo.